miércoles,26 enero 2022
Espacio euroiberoamericano de diálogo sobre la innovación social, profesional y académica
InicioOpiniónLa España como instrumento electoral

La España como instrumento electoral

Goliardos s.XXI
Siempre he pensado que los procesos electorales servían de plataforma para la divulgación de ideales y de proyectos que serían los patrones de actuación social. Que dichos patrones deberían ser explicados y argumentados demostrando el beneficio social que conllevarían.

Sin embargo se está usando la técnica de la negación sistemática de cualquier idea que se plantea desde la oposición, y la afirmación de que los planteamientos de los demás sólo llevan al caos. De alguna forma, y una vez más, nos quieren encerrar en el pensamiento único. Para mi descontento no hay propuestas, hay descalificaciones que no explican nada de la situación actual de la economía española.

También incluyen en el concepto de España otra vez el pensamiento único, olvidándose de una posible España Federal. Siguen viviendo de las rémoras del franquismo y de su conceptualización; del famoso grito “España, Una, Grande y Libre”. Palabras que se proclamaban desde el franquismo represor que fusilaba a los oponentes. Lo cual, me hace recordar a algunas de las técnicas que se emplean actualmente en Venezuela.

Pero lo que es más curioso es la insistente y machacona idea de que los que pactan después de los resultados electorales, con fuerzas que defienden una nueva definición de España, son unos traidores a la patria que lo único que quieren es destruir y dividir nuestro Estado. Parece que no les importa, con el silencio otorgado, que el camino que se ha tomado para la  construcción europea haya puesto en segundo nivel a los  ciudadanos, y haya encumbrado a las organizaciones financieras.

Cuando tienen que recurrir a esas estrategias publicitarias es porque, en realidad, no tienen ofertas políticas económicas y sociales que lleven hacia el progreso social, entendiendo éste como lo hacia Cervantes en el Quijote, cuando afirmaba que “para ganar la voluntad del pueblo que gobiernas, entre otras has de hacer dos cosas: la una, ser bien criado con todos, aunque esto ya otra vez te lo he dicho; y la otra, procurar la abundancia de mantenimientos; que no hay cosa que más fatigue el corazón de los pobres que la hambre y la carestía”.

Pero para la “derechona” el peso electoral no está en la felicidad de pueblo, está en una definición arcaica de España, que se ha demostrado a lo largo de la Historia que no funciona. Siguen insistiendo, en pleno S. XXI, en conceptos que distraen la atención ciudadana de los verdaderos objetivos de la política. Podríamos afirmar que algunos políticos aplican un principio que actualmente es muy frecuente: “si quieres ser competente en la política miente y engaña”.

Para esos políticos explicar la direccionalidad del sistema económico y de la estructura del estado es muy peligroso pues podría tambalear el poder de aquellos que la sustentan, o a los que representan. ¿Mejor que nos peguemos por la definición de España y de su estructura política que explicar quién produjo la crisis y la carestía española?

Cre que sería más interesante y completo analizar a España como una estructura sistémica, en donde los distintas  regiones o nacionalidades actúan entre sí influyendo de manera importante en el todo, es decir , en España.

 En numerosas ocasiones todos estos debates que no entran en el análisis profundo de la direccionalidad del sistema sólo sirven para esconder la carestía que sufre una gran parte de la población de España, y así ocultar lo que decía Serrat en su canción Manuel: “… mendigo a jornal fijo”. Podríamos decir que algunos políticos quieren envolver el progreso en la bandera española.

De interés

Artículos Relacionados