viernes,22 octubre 2021
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Gana prestigio pero sigue lejos de Europa

La FP levanta la cabeza

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España cuenta con casi un millón y medio de universitarios, poco más de 600.000 estudiantes de Bachillerato y unos 500.000 de Formación Profesional (FP), lo que dibuja un panorama inverso al que se vive en la Unión Europea (UE) y en los países desarrollados. Y esto, a pesar de que es difícil cubrir numerosos puestos de técnicos especialistas y las empresas deben acudir a mano de obra cualificada extranjera para satisfacer sus necesidades laborales.

Ocurre que hasta no hace demasiado tiempo estudiar FP era sinónimo de mal estudiante y se equiparaba al fracaso. La sociedad entendía que la FP era el refugio de los fracasados y hasta de las clases más desfavorecidas. Pero es cierto también que, progresivamente, la sociedad ha cambiado, el sistema educativo se ha modificado y estas enseñanzas han dejado de ser la «hermana pobre» del sistema de enseñanza. Con todo, España está todavía lejos de Europa en lo que se refiere a la consideración social y a la importancia de la FP dentro del sistema educativo, como lo prueban las campañas que cada año se ve obligado a realizar el Ministerio de Educación para sensibilizar a la opinión pública del valor y del futuro de estas enseñanzas.

Y eso que siete de cada diez titulados logran un puesto de trabajo en los seis primeros meses tras finalizar. Incluso en algunas especialidades, el porcentaje de inserción laboral de esos titulados llega al 90%.

En esa revalorización de la FP han tenido y tienen que ver decisivamente los centros que desde hace largos años imparten estas enseñanzas. Hablar de FP es hacerlo del Instituto Virgen de la Paloma, de la institución salesiana, de las Escuelas Padre Piquer, de la Escuela Superior de Hostelería de la Casa de Campo de Madrid, del Instituto Tajamar o del centro Politécnico Virgen de la Merced de Barcelona.

Referente para España

El Instituto de Educación Secundaria (IES) Virgen de la Paloma de Madrid ha sido elegido por la Unesco como centro de referencia para la Formación Profesional de España. Sus 60 años de historia avalan una trayectoria jalonada de profesionales de prestigio en infinidad de ámbitos.

Su director, Ángel Ledesma, lleva 30 años en el centro, ocho de ellos desempeñando la máxima responsabilidad. Desde su experiencia, reivindica una mayor atención a la FP para que alcance el nivel europeo. «Hay que dotar mejor a los centros y revisar los ciclos formativos cada cinco años», comenta, al tiempo que reclama una renovación de la maquinaria para adaptarla a las nuevas tecnologías, incluyendo las nuevas medidas de seguridad en el trabajo.

El director del Virgen de la Paloma muestra la realidad viva de su centro en un recorrido por las aulas-taller. Sus reivindicaciones son justificadas, ya que, pese a tratarse de una institución modélica, en sus instalaciones comparten espacio máquinas ultramodernas y otras que casi merecen el calificativo de piezas de museo. El centro ofrece 20 ciclos formativos de Grado Superior, 12 de Grado Medio y ocho Programas de Iniciación Profesional, conocidos como de Garantía Social, a los que acceden jóvenes que no obtienen el título de Graduado en Educación Secundaria (ESO). Además, existen dos aulas de Compensación Educativa, el nivel más elemental de la FP reglada.

Las enseñanzas de FP se estructuran en ciclos formativos de Grado Medio y de Grado Superior, que conducen respectivamente a los títulos de Técnico y Técnico Superior en la especialidad que corresponda. Los ciclos se agrupan por familias —ahora existen 29— y sus enseñanzas se diversifican en módulos, con una determinada carga de formación teórico-práctica. El último tramo de formación consiste en un módulo profesional en la empresa. La Paloma mantiene relación con 1.272 empresas de diferentes sectores para la realización de esa formación «in situ».

Ledesma asegura que en Formación Profesional no existen problemas de convivencia ni fracaso escolar, porque «los alumnos se matriculan en algo que han elegido y hacia lo que se sienten motivados». Y el horizonte laboral es en numerosos ciclos, especialmente de Grado Superior, «mucho más claro que en algunas ingenierías técnicas, ya que se coloca el 90% de los titulados».

Sus palabras son ratificadas durante el recorrido por las instalaciones. A media mañana de un día de clase, el ambiente de trabajo inunda el recinto. Los alumnos se afanan en sus clases teóricas o prácticas, según corresponda. Madera y Mueble, Automoción, Electricidad, Edificación y Obra Civil, Mantenimiento y Servicios de Producción Informática de Gestión, Fabricación Mecánica o Actividades Físicas y Deportivas son algunas de las familias profesionales que tienen cabida en el centro. Los alumnos son más numerosos que las alumnas, sobre todo en Ciclos Industriales. Y una anécdota: La «alonsomanía» ha llegado a los centros de FP. «Cada vez son más los alumnos que quieren hacer automoción para ser el mecánico de Fernando Alonso», comenta Ledesma.

Prácticas

Los alumnos se muestran satisfechos. Algunos proceden de la Universidad y han llegado a este centro para poder hacer prácticas. Alejandra estudia un ciclo de Grado Medio en Artes Gráficas, especialidad de Preimpresión. «Vengo de otro centro —dice— donde hice Iniciación Profesional en Artes Gráficas y estoy aquí porque me gusta y por tradición familiar». Aldo, cursa un ciclo superior en Artes Gráficas y afirma que está en esta especialidad porque le gusta, pero también «porque hay salidas».

Fuente: Abc.es

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