domingo,28 noviembre 2021
Espacio euroiberoamericano de diálogo sobre la innovación social, profesional y académica
InicioOpiniónLa ley de hierro de la oligarquía
Dalmacio Negro / Ediciones Encuentro / 96 paginas

La ley de hierro de la oligarquía

Redacción
Una de las pocas leyes que verdaderamente vertebran lo político es la «ley de hierro de la oligarquía»: el poder recae siempre en manos de unos pocos, independientemente de si la forma política es monárquica, aristocrática o democrática. El presente ensayo, en el que se combina un interesante recorrido de la historia de la política occidental con una aguda interpretación de la realidad actual, nos ayuda a recuperar un modo realista de ver el fenómeno político, muy pegado a los hechos concretos,
 

El hecho de que las listas sean configuradas por los jefes de los partidos explicaría, según Martínez-Sicluna, muchas cosas, como, por ejemplo, "esos ascensos y descalabros políticos tan inexplicables que vemos todos los días en los periódicos, lo que supone una falta de transparencia con respecto a la ciudadanía".

La opinión de Dalmacio Negro viene a coincidir con la de Martínez-Sicluna: "Todo Gobierno, por definición, tiende a la oligarquía. La única solución para paliar esta tendencia es controlar al poder a través de la democracia, a través de un sistema representativo real y mayoritario. Por tanto, el representante tiene que representar a sus representados, que son las personas que le han votado, y ha de intentar cumplir las promesas que les ha hecho. En EE.UU. o Inglaterra el diputado o el congresista de turno cada cierto tiempo abre la oficina de su distrito electoral para que la gente -sus votantes- vayan a presentarle sus quejas", señala Dalmacio Negro.

Sin embargo, lo que observamos en el Congreso español no es precisamente esto. "Aquí", comenta Dalmacio Negro, "incluso tenemos a los llamados diputados cuneros, que son aquellas personas designadas directamente por el partido para presentarse en un territorio que apenas conocen. Por ejemplo, poner de número uno en la lista por Huelva a alguien que es de Zaragoza y que en la vida ha estado en Andalucía".

¿De donde procede este sistema? Varios padres de la Constitución de 1978 han reconocido en repetidas ocasiones que el actual marco político español se inspira en el turnismo que establecieron los líderes políticos Antonio Cánovas del Castillo -conservador- y Práxedes Sagasta -progresista- en el último tercio del siglo XIX. Un sistema que, con sus luces y sus sombras, durante más de medio siglo trajo cierta estabilidad política a España. "En el caso actual, la pretendida estabilidad", señala Martínez-Sicluna, "en la práctica está sosteniendo la corrupción institucional. ¿Por qué? Por que los partidos y los sindicatos viven parasitando al Estado".

Zapatero y Sagasta: busque las diferencias

Además, las diferencias entre la clase política del siglo XIX y la del siglo XXI, para Martínez-Sicluna, son abisales: "Pi y Margall Ríos Rosas, por poner dos ejemplos muy diferentes entre sí, eran gente con una competencia, con una preparación. Sin embargo, lo que vemos hoy en día son unos sujetos absolutamente mediocres que nunca ha trabajado fuera de su partido. Pensemos en Zapatero, que durante sus 20 años como diputado no tuvo ni una sola intervención parlamentaria. O en todo un Ministro de Fomento, José Blanco, que no tenía acabada la carrera de Derecho", recuerda Sicluna.

Ante este hecho -la progresiva profesionalización de la política-, Dalmacio Negro apunta que tanto la partitocracia española como gran parte de la europea "son una herencia de la URSS, de los partidos fascistas y del Nacional-Socialista. Basta ver como fueron ellos los que inventaron las "Juventudes" de los partidos. En estas "Juventudes" se forma a los chicos desde el principio en la obediencia y disciplina de partido. A cambio de sumisión, medran dentro del aparato y hacen carrera. Así es como se van creando las castas cerradas de los partidos". 

Martínez-Sicluna también tiene otro nombre para referirse al actual sistema político español: plutocracia, un tipo de gobierno donde el poder lo ostentan quienes poseen las fuentes de riqueza. "Tanto los partidos como los sindicatos se financian con el dinero del Estado. Si se financiasen con las cuotas de los afiliados los partidos no serían capaces de hacer una sola campaña electoral. Si nos fijamos en los liberados sindicales veremos que ganan muchísimo dinero. ¿Por qué no están a pie de calle, defendiendo los derechos de los trabajadores? Prefieren formar parte de los consejos económicos y sociales de las Comunidades Autónomas y de las Cajas de Ahorro".

Habría que preguntarse también por la presencia de los representantes de partidos y sindicatos en tantos consejos de administración de bancos, de empresas públicas y privadas, de consejos de universidades… Pero no conviene cargar el cuadro con un exceso de tintes sombríos; podría perder verosimilitud. Además, Alberto Ruiz-Gallardón acaba de dar un motivo para la esperanza con su anuncio de reformar el sistema judicial. "No está mal, pero lo que sucede en nuestro país es escandaloso. A día de hoy, los políticos, a través de las Cortes, determinan a los miembros de Consejo General del Poder Judicial y del Tribunal Constitucional", responde Martínez-Sicluna, que a continuación pasa a analizar tres posibles casos de corrupción sacados de la más reciente actualidad. 

¿Elena Salgado? "Ahí está, acaba de ser nombrada para formar parte de un consejo de Administración de Endesa en Chile. Existe la prohibición de que durante al menos dos años un alto cargo político, tras dejar su puesto, trabaje en una gran empresa, pero en este caso, como se iría a Sudamérica, se supone que tiene carta blanca".

Políticos con responsabilidad penal

¿Invercaria? "Una empresa pública de la Junta de Andalucía donde en cuatro años hemos visto como se han derrochado -no se sabe muy bien en qué- 30 millones de euros. ¿Algún político ha respondido por esto? De momento, ninguno. En cambio, en Islandia, ahora mismo están enjuiciando a su ex primer ministro por no haber dado la respuesta adecuada a la crisis y seguir endeudando al país hasta extremos impensables. Su responsabilidad no solo ha sido política, sino que también podría ser penal. ¿Hemos visto aquí, en España, algún caso similar a nivel central o autonómico? Cantabria o Valencia son dos comunidades que están arruinadas. Alguien debería de tener una responsabilidad por ello, es decir, una responsabilidad penal. ¿De qué sirve que un señor que deja cinco millones de parados pierda unas elecciones y luego se vaya a su casa tan tranquilo?Estamos viendo ante nuestro ojos como la generación más preparada de la Historia de España se tiene que marchar de nuestro país para encontrar trabajo".

Dejamos para el final el caso que está causando más polémica entre la opinión pública: el de Iñaki Urdangarín. "A Urdangarín no se le recibe a título particular, sino porque es el Duque de Palma. Y se le recibe y se hacen negocios con él de esa manera porque en ese ambiente ya está instalada la corrupción", responde Martínez-Sicluna.

Para concluir, Dalmacio Negro describe al actual sistema político español como "un desgobierno en el que se deja que cada uno haga lo que le plazca con tal de que el negocio de la oligarquía continúa adelante. Desde luego que también existen políticos honrados, pero el sistema que se ha montado después de la Segunda Guerra Mundial básicamente ha convertido a los partidos políticos en centros de negocios. Un empresario, si quiere llegar lejos, tiene que ponerse en contacto con ese régimen burocrático-político o, de lo contrario, habrá de mantener un perfil bajo. Y así anda la política de desprestigiada, porque la política, en su esencia, no es un negocio".

Ante semejante panorama, don Dalmacio concluye con ironía que "España debe de ser uno de los países más ricos del mundo; aquí solo trabaja una minoría, el resto viven de ellos y al final todo el mundo va tirando más o menos bien".

De interés

Artículos Relacionados