jueves,28 octubre 2021
Espacio euroiberoamericano de diálogo sobre la innovación social, profesional y académica
InicioOpinión"La misión de la Universidad ya no es solamente formar profesionales"
Juan Juliá Igual, rector de la UPV

«La misión de la Universidad ya no es solamente formar profesionales»

ibercampus.info
El desarrollo de la I+D en la Universidad y su trasvase a la sociedad. Esta es la razón de ser de la Universidad Politécnica de Valencia, capitaneada por Juan Juliá Igual, su rector, quien, en una extensa entrevista concedida a Ibercampus, aborda la actualidad del sistema universitario español. Convergencia europea, financiación universitaria o falta de ingenieros en el mercado son sólo algunos de los temas sobre los que Juliá aporta su experto punto de vista.

 

P.- ¿Cómo afronta este curso la Universidad que usted dirige?

R.- Va a ser un nuevo curso académico, sin duda, muy importante, yo diría que crucial para el futuro de nuestra Universidad, porque como es conocido, se ha publicado finalmente el decreto legislativo de ordenación de las titulaciones y eso significa el pistoletazo de salida a todo lo que es la reforma de la oferta curricular de las enseñanzas de grado de las universidades españolas

P.- ¿Cuáles son los objetivos más inmediatos?

R.- Los objetivos más inmediatos que nos plateamos son, conforme al Plan Estratégico que conseguimos finalizar este pasado curso académico, con la aprobación correspondiente tanto por el Consejo de Gobierno como por nuestro Consejo Social, y también en el marco de las actuaciones que supone el desarrollo de este plan estratégico, ir iniciando los trabajos para ordenar y plantear nuestra oferta curricular de grado de acuerdo con el nuevo decreto legislativo de ordenación de titulaciones.

P.- Cada vez está más cerca el 2010, ¿en qué situación se encuentra la Universidad Española, y más concretamente la institución a la que usted representa, respecto a su efectiva integración en el Espacio Europeo de Educación Superior (EEES)?

R.- La verdad es que el sistema universitario español ha mejorado indiscutiblemente mucho en los últimos años. Han contribuido muchas cuestiones, entre ellas, sin duda alguna, el crecimiento -aunque todavía insuficiente- a nivel presupuestario que han ido teniendo las universidades públicas en el sistema universitario español; también el hecho de que se haya internacionalizado mucho más la actividad académica, sobre todo a través de intercambio académico, tanto de profesores como alumnos, lo que nos ha obligado de alguna manera a situarnos en planteamientos que eran ya propios de universidades vecinas, que estaban más avanzados en cuanto a lo que es el desarrollo de la actividad universitaria.

Y también, evidentemente, en el caso de la Universidad Politécnica de Valencia, que se caracteriza por ser una universidad muy abierta y muy proclive a los cambios, pensamos que se han ido afrontando, sacando oportunidad de ellos y en este caso vamos a hacer exactamente lo mismo con esta reforma curricular.

P.- ¿Cree qué se está llevando a cabo la reforma de forma correcta en nuestro país?

R.- Estamos empezando. Tenemos ilusión de que se haga de forma correcta. Es verdad que hay dificultades, porque algunas de las titulaciones que hay que reformar corresponden con títulos que son de profesiones regladas y eso hace que los ajustes entre lo que es la estructura curricular de Bolonia y la que ha sido la tradicional, tiene ciertas diferencias que habrá que tratar de adecuar lo que es nuestra oferta actual a ese nuevo escenario curricular, y eso supone ciertas complicaciones.

P.- ¿Considera que la comunidad universitaria está recibiendo la información suficiente para comprender un proceso de tal envergadura?

R.- Creo que está produciéndose ya un abastecimiento de información importante, tanto por parte de los medios de comunicación como por la propia universidad. Pero, sin duda, hay que hacer mucho más, porque es un tema importante, capital, que se entienda que no solamente se trata de adecuar una oferta curricular al nuevo escenario, sino incluso de ir un poco más lejos. Plantear una verdadera reforma en cuanto a contenidos y sobre todo en cuanto a método.

Bolonia no es sólo reformar la estructura curricular, es hacer una enseñanza mucho más proactiva y eso también exige el cambio de método y también en alguna medida de algunos contenidos.

P.- ¿De qué forma afectará a las ingenierías?

R.- Van a tener que adecuar su actual estructura de ingenierías de ciclo largo e ingeniería de primer ciclo, a esa estructura de grado y postgrado. Parece que el camino que con casi toda seguridad se va a tomar es que las ingenierías de ciclo corto quedarían en el marco de los grados, con 240 créditos. Y en el caso de las ingenierías de ciclo largo, sería la suma de un grado más un máster integrado con ese grado que garantizara unos créditos que vendrían de alguna manera a corresponder con el nivel de competencias necesario para las profesiones reguladas a las que corresponden esos títulos.

P.- Hay un fuerte debate en el sector al respecto, ¿son satisfactorias las soluciones que se están proponiendo?

R.- La verdad es que ha sido un tema difícil. Pensemos que las ingenierías son las que tenían más extensión en cuanto a currículum, en número de créditos estaban por encima de los 300 ampliamente en todos los casos. El tratar de hacer un nuevo planteamiento con 240 créditos, en muchos casos, se ha visto que era difícil otorgar con ese número de créditos las suficientes competencias curriculares que corresponden a esas profesiones reguladas.

Y los propios colegios profesionales, que son los que entienden de esto también, en cuanto que son los que están de alguna manera viendo cómo está el mercado laboral, en lo que es el ejercicio libre de las profesiones, entendían que ciertamente en el caso de las ingenierías de ciclo largo, era necesario que quizás con la combinación de un grado más un máster integrado, se pudiera atender y de esa manera permitir también la convergencia con ese Espacio Europeo de Educación Superior con nuestro singular modelo de enseñanzas de ingeniería en nuestro país.

P.- Recientemente hemos asistido a la aprobación de la enésima reforma legislativa en lo relativo a la Educación Universitaria. ¿Está de acuerdo con las aportaciones de la nueva LOU?

R.- En general estamos de acuerdo, porque básicamente la filosofía es la misma que históricamente han reivindicado las universidades y sus rectores, que es la de conceder mayor autonomía a las universidades. En particular, nosotros creemos en el nuevo sistema de rendición de cuentas “ex post”, es decir, dejar un margen de actuación y libertad a las universidades para que planteen la formulación de sus propuestas, tanto curriculares como en el orden a lo que sería el desarrollo del sistema de I+D dentro de la universidad. Y luego un análisis de los resultados que han obtenido y, en función de ello, también una asignación de recursos que se corresponda con los logros alcanzados. Pero partiendo, vuelvo a decir, de una importante cuota de autonomía. En ese sentido, este texto es mucho más abierto, facilita mucho más la actuación a las universidades.

La verdad es que fue un texto que no ha sido contestado por las universidades. Es cierto que a las universidades siempre hay partes que nos parece que quizás se podía haber llegado algo más lejos. Pero, en general, como ha manifestado la CRUE en diferentes conferencias y declaraciones, se está bastante satisfecho porque finalmente ha salido adelante.

P.- El nuevo presidente de la CRUE, Ángel Gabilondo pedía recientemente que se reabra el debate de la financiación universitaria, vinculado a la calidad, ¿está de acuerdo con esta pretensión?

R.- Totalmente de acuerdo. Las universidades planteamos primeramente que es necesario tener un escenario de financiación y, por tanto, queremos saber con qué modelo se va a elaborar la asignación de la financiación universitaria, para poder planificar y construir también nuestros programas y actuaciones de gobierno. En ese sentido, también, desde la demanda de la necesidad de convencer a la sociedad de que la misión de la universidad ya no es solamente formar profesionales. No hay, por tanto, que correlacionar absolutamente el modelo de financiación con los créditos matriculados ni con los alumnos.

Las universidades tenemos funciones también de generación de conocimiento, de transferencia, y cada día un mayor compromiso de participación activa en la generación de riqueza en nuestro entorno próximo. En este sentido hay que atender a lo que se derivó de las conclusiones del Consejo de Europa en Lisboa, y es que hay una relación directa entre crecimiento económico y educación superior; hay una relación directa entre competitividad y un sistema de I+D que además sea capaz de animar procesos de innovación importante en las empresas. En ese sentido hay recomendaciones claras, es decir, debemos situarnos en un entorno de financiación del 2% del PIB, cuando en nuestro país es algo más del 1% tan solo, por tanto habría que duplicarlo. Y en tercer lugar, hay que decir que en el tema de I+D, el gasto en nuestro país es básicamente universitario, casi el 50%, y por otro lado el gasto en I+D total del país estamos hablando de que no llegamos al 2%, cuando la recomendación que se hace en Europa ya es del 3% para ponernos en nivel de países avanzados. Por tanto, en las universidades está clarísimo que debemos demandar más recursos, porque son más las misiones, y algunas hasta ahora prácticamente no recibían aporte financiero, y, por el contrario, cada día tienen un mayor interés.

P.- El mercado laboral está mandando inequívocas señales que alertan de la falta de ingenieros, especialmente informáticos… ¿Cuál es el motivo?

R.- El mercado laboral evidentemente es cambiante. Es verdad, que estamos en la Era del Conocimiento y de las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TICs); que para las empresas supone un reto la asunción de lo que es la nueva sociedad de la información y que hay determinadas demandas profesionales que están en auge, aunque, curiosamente, las universidades que en algunas de estas titulaciones han visto cómo ha decrecido la demanda en los últimos años. Pero sorprendentemente es un mercado laboral en el que todavía queda un nicho por cubrir.

Aquí también queda una labor de información, sobre todo a la gente joven que se aproxima a la universidad, de informarles sobre cómo están los mercados laborales, porque  creo que eso también, en algunas situaciones en las que no hay un componente vocacional muy definido, puede despertar interés.

No creo que sea tanto el problema de que la universidad no tiene una estructura para ofertar suficientes profesionales, sino más bien de que existiendo esa estructura de oferta suficiente, no hay una demanda de esos estudios que se corresponda con la actual demanda laboral. Es un problema importante que habría que tratar de actuar sobre él.

P.- ¿Cómo afrontan la cuestión de la interacción entre universidad y empresa en la UPV?

La Universidad Politécnica de Valencia tradicionalmente ha tenido una buena relación con el mundo de la empresa. Estamos firmemente convencidos de que, en la universidad del siglo XXI, el binomio universidad-empresa es más necesario que nunca. Lo que ha sido el elemento diferenciador del éxito del modelo anglosajón universitario frente a otros modelos ha sido esa interrelación tan intensa con el mundo de la empresa, que estuvieran tan presentes, perfectamente implicadas con el proyecto universitario, y viceversa, el proyecto universitario perfectamente implicado con los proyectos de desarrollo de las empresas del entorno.

En este sentido, nosotros hemos querido que eso se visione, que se testimonie, no solamente mejorando nuestros índices de I+D contratada que son magníficos –somos en estos momentos la segunda universidad del Estado español con mayor ratio en este ámbito y además de una forma sostenida- sino también haciendo que los nombres de las empresas figuren dentro de nuestro claustro universitario como algo cotidiano. Por eso lanzamos un programa de creación de Cátedras de Empresa, con el que estamos enormemente satisfechos y que, desde luego, la comunidad universitaria ha respondido activísimamente.

Son ya más de 35 las Cátedras de empresa constituidas en la Universidad Politécnica de Valencia. Somos la primera universidad del país con mayor número y una de las primeras que se ha lanzado a esta iniciativa de generar cátedras universidad- empresa. Esto nos va a permitir una mayor relación con estas empresas, que se conozcan más los sectores donde ellas actúan. Va a animar a que nuestros alumnos puedan realizar trabajos en estas áreas de actividad económica donde se mueven estas compañías. Muchas de ellas tienen dotaciones de premios de trabajo fin de carrera.

Desde luego, el primer beneficiario va a ser el alumno universitario, pero también el propio sistema universitario, en general, y cómo no, las empresas. Creo que esta iniciativa contribuye a la mejora de las empresas, porque la sociedad cada día afortunadamente avanza y ha entendido que un signo de una sociedad desarrollada es el que universidades y empresas estén en permanente contacto.

De interés

Artículos Relacionados