martes,19 octubre 2021
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Máximo Riesgo

La osadía de la predicción económica

Futurolandia
Predecir en economía y administración de empresa siempre es una tarea compleja y con grandes riesgos de error, especialmente en momentos de cambio y a un horizonte de medio/ largo plazo. En sucesivos post revisaré mis planteamientos publicados sobre estos temas.

La predicción siempre es una tarea difícil. En el campo económico los riesgos de equivocarse son especialmente elevados, sobre todo cuando alejamos el horizonte de predicción. A estas alturas de mi vida profesional, centrada en predicción económica y empresarial durante más de 40 años, puede resultar interesante para mis seguidores realizar un ejercicio de revisión crítica de planteamientos y apuestas de futuro, referido a  estos últimos cuatro años de actividad en las redes sociales a través del medio centenar de post que he dedicado al tema.

Empezaré por reconsiderar planteamientos y dejaré para próximos post la valoración de fallos y aciertos  de predicción. No trato de justificar errores ni de destacar posibles aciertos. Mi objetivo es compartir con mis seguidores una experiencia que creo puede resultar de alguna utilidad; realizar una especie de examen de conciencia aprovechando estas fechas de principio de un nuevo año, además pleno de riesgos de predicción.

Porque riesgos de equivocarse en la predicción económica y empresarial siempre existen, como también en la predicción política, social o tecnológica. De hecho cuando escribí hace ya 16 años un libro de divulgación económica (Viajes por Econolandia. Una guía para entender la vieja y la nueva economía, Ed. Pirámide 2002), me inventé unos personajes para hacer más entendibles la variedad de opiniones y enfoques de los economistas y, entre ellos, a los dedicados a la dura tarea de la predicción.

Buscando nombres faciles de identificar con su tarea, el experto en predicción económica era el doctor por la Universidad de Pennsylvania Máximo Riesgo, discípulo del Nobel Lawrence Klein y conocido analista, asesor de empresas y consultor para organismos públicos. Sus planteamientos se enfrentaban ( o complementaban) con los de otros personajes como los del dinámico empresario europeo John Business, los del periodista y corresponsal de un prestigioso diario económico (Larry Newsletter) o las experiencias de un consultor de organismos internacionales como Peter World.

Resumo la fuerte polémica que se produce entre ellos cuando el práctico empresario John Business muestra su escepticismo más radical respecto a la capacidad para prever la evolución futura de una economía:

-No quiero molestar a nadie con mis palabras. Pero mi experiencia como empresario es que los economistas no tenéis ni idea de lo que puede ocurrir en el futuro. Os limitáis a explicar el pasado y a justificar por qué el futuro no se comporta como pensabais que iba a suceder.

El experimentado consultor internacional Peter World salta de inmediato con una respuesta llena de sentido común y buenos deseos:

-Empecemos por admitir la dificultad o incluso la imposibilidad de conocer, con un mínimo de certeza, lo que va a ocurrir en temas económicos complejos. Pero no aceptar los los riesgos inevitables de toda predicción puede llevarnos a un escepticismo paralizante o a renunciar a una guía cauta para la acción. Si se cae en la parálisis de movimientos a futuro, en mi opinión se ha aceptado de antemano la derrota en la actuación como hombre de empresa, como gobernante o incluso como individuo.

Viendo el terreno más favorable a sus planteamientos, Máximo Riesgo añade con convicción:

-Incluso con todos sus posibles errores e imperfecciones, cualquier predicción económica, mínimamente sensata, será mejor que la alternativa de no hacer ninguna apuesta a futuro y suponer que éste será una repetición de la situación actual. Si algo hay seguro es que el futuro nunca será igual al presente, tanto más cuanto más nos alejemos en el tiempo y cuanto más movidos sean los momentos que vivimos. 

Nuestro periodista especializado de temas económicos y empresariales, Larry Newsletter,  quiso añadir una nueva perspectiva de la práctica de la predicción y sus condicionantes subjetivas o incluso distorsionadas por intereses económicos o políticos:

– He comprobado, en mi experiencia como periodista, que las decisiones económicas responden a un complejo entramado en que participan muy diversos agentes. Para algún ingenuo, responderían a la racionalidad de un proceso. Sin embargo, la realidad es muy diferente. Hay un conocimiento imperfecto de la situación en un entorno permanentemente cambiante y con expectativas subjetivas que condicionan la evolución de empresas, mercados y países. Incluso con expectativas cambiantes  por nuevas informaciones interesadas, parciales, contradictorias o incluso manipuladas, que aportan más ruido que conocimiento y distorsionan nuestra percepción de la realidad.

Peter no dudó en recocer dificultades, limitaciones y fallos :

– Personalmente me inclino por un <escepticismo positivo> respecto a la predicción económica. Recelo absoluto hacia cualquiera que diga saber con certeza lo que va a ocurrir. Pero, al mismo tiempo, aceptación decidida de la necesidad de disponer de algún tipo de orientación, siempre que las predicciones estén hechas con la exigible profesionalidad, lo cual supone objetividad, técnicas potentes, imaginación y sentido común, así como valorar riesgos, explicitar supuestos y controlar errores y revisiones de la predicción.

Máximo remachó la defensa:

Aceptemos, de antemano, que nadie puede saber lo que va a ocurrir porque todo depende de lo que suceda en el mundo entero y de la propia libertad de decisión de todos nosotros. Admitamos, además,  que las técnicas de predicción económica son herramientas parciales e imperfectas, por muy sofisticadas que sean. Aceptemos que las predicciones se pueden hacer con grados muy diferentes de improvisación o profesionalidad. Todo ello debe llevarnos a disponer de visiones alternativas de futuro, valorar resultados y considerar riesgos, pero nunca renunciar a adentrarnos ese incierto futuro.

Pero nuestro empresario no estaba dispuesto a rebajar sus críticas de fondo sobre la viabilidad de la predicción económica. Sus preguntas en 2002 seguirían siendo válidas en la pasada crisis o incluso en el momento presente:

-Lo siento mucho, pero todos sabemos que es difícil obtener de los expertos cualquier predicción comprometida ¿reajuste de sobrevaloraciones precedentes, ligeras correcciones a la baja de unas expectativas anteriores excepcionalmente positivas o inicio de una crisis , más o menos severa? ¿Hay una respuesta concreta?

Máximo Riesgo titubeó unos instantes y se defendió como pudo:

Bueno…Si me obligas os diré que mi predicción es… (y aquí una referencia a supuestos sobre precios del petróleo, tipos del interés, riesgos bursátiles y otros múltiples condicionantes y alternativas).

Como era consciente de que su contestación no respondía plenamente a las demandas concretas del empresario, añadió una reflexión final:

 Mire Sr. Business (añadió Máximo) yo acepto la crítica sobre la dificultad y errores potenciales de toda predicción económica. No hay manera de predecir, con seguridad, cuándo empezará una nueva depresión o lo profunda que será. La predicción es como tener un sistema de radares de seguimiento vigilando un posible ataque enemigo. No puede decirnos cuándo se lanzará el ataque, pero sí valorar sus posibilidades y prevenirnos una vez que está en marcha.

Entonces lo único que nos queda, sentenció con sorna el empresario, es  recordar aquel proverbio africano:

Todas las mañanas el león sabe que tiene que correr más que la más lenta de las gacelas si quiere sobrevivir; al igual que toda gacela sabe que ha de correr más deprisa que el más rápido de los leones. Pero lo importante es que, seas león o gacela, al levantarse el sol te debe pillar ya corriendo. Con crisis o reajustes, lo cierto es que hay que estar muy despierto y mirando hacia adelante.

No es mal consejo, pero la predicción también puede ayudarte a sobrevivir. En uno de los primeros post que publiqué sobre un escepticismo matizado en este campo (https://www.antoniopulido.es/no-te-creas-las-predicciones-pero-utilizalas/,28/7/2015) añadía que mi convicción personal era que podía resultar intelectualmente estimulante reconocer que los predictores de la economía debíamos trabajar en condiciones de una cierta incertidumbre, creada por el hecho de un entorno personal, social y político cambiante. Simplemente, no pidamos a la Economía lo que no puede dar. Ni leyes de resultados seguros, ni predicciones de acierto asegurado. Tampoco se lo podemos pedir al sociólogo,al psicólogo o al politólogo. Ni tan siquiera a nuestro médico, ni al hombre o mujer del tiempo. Debemos conformarnos con explicaciones consistentes de pasado, reglas sensatas para actuaciones presentes y predicciones útiles de futuro.

La pregunta era, en este caso, cuándo una predicción es útil, no si es certera. Todas las predicciones económicas pueden estar equivocadas, se refieran al país que sea, a cualquier variable económica,  para horizontes de futuro diversos y realizadas por instituciones y con metodologías diferentes. El futuro en una ciencia social nunca está escrito de antemano. Depende de lo que todos hagamos.

Pero añadía que, por supuesto, pueden darse unas guías para el usuario. Algunas de ellas serían las siguientes:

1) Los errores de predicción aumentan rápidamente al ampliar el horizonte. A pocos meses vista, el peso del pasado inmediato facilita estimar el futuro más probable. A medio y largo plazo, la incertidumbre se multiplica y, en el límite, puede llegar a ser una simple apuesta subjetiva de futuro.

2) No hay que despreciar la utilidad de predicciones a medio y largo plazo, a pesar de su potencialidad de tener un error importante. Primero, porque las necesitamos para tomar ciertas decisiones de riesgo, especialmente las de carácter estratégico. En segundo lugar, porque lo habitual es que se revisen periódicamente, con lo que nos proporcionan una medida de mejora o empeoramiento de expectativas. Además podemos comparar predicciones de distintas instituciones y, sobre ellas, establecer nuestra propia apuesta.

3) Conviene tener algún criterio sobre la institución (o persona) que realiza la predicción que vayamos a utilizar. Desde posibles intereses condicionantes, hasta el método utilizado de predicción. No sólo es un tema de la técnica estadístico-econométrica empleada, sino de la combinación de procedimientos, la amplitud de las bases de datos y el rigor general del proceso.

4) Un requisito básico es trabajar con predicciones recientes. En un mundo de información permanentemente actualizada, no tiene sentido utilizar predicciones desfasadas en el tiempo.

5) La predicción es tanto más útil cuanto más se conozcan los supuestos de entorno sobre los que se ha establecido. El crecimiento previsto para un país dependerá, por ejemplo, de la evolución futura  de los precios del petróleo, de los tipos de interés o del comportamiento de la economía de ciertos países claves por su peso o riesgo.

6) La predicción económica no se limita al PIB. La utilidad aumenta cuando se detallan componentes del cuadro macro o desagregaciones por países, sectores, agentes económicos, regiones,…Pero, además, hay un amplio campo de aplicación en la predicción económica y empresarial, incluso con datos de alta frecuencia: mensual, semanal, diaria, horaria,… Las nuevas tecnologías y los  bancos de datos masivos on-line han iniciado ya nuevos caminos para la predicción.

7) Una recomendación final: la predicción no debe considerarse como una meta en sí misma. Es sólo una etapa de lo que debiera ser una reflexión permanente sobre el futuro. Ahí está su verdadera utilidad.

Antonio Pulido http://www.twitter.com/@PsrA

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