lunes,17 enero 2022
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Equivalen al 14% del PIB global y los paquetes de estímulo para educación suman menos del 3%

La pérdidas educativas de la Covid, un 70% mayores de lo estimado al terminar 2020, según Banco Mundial, UNESCO y UNICEF

La crisis global de aprendizaje se ha incrementado aún más de lo previsto: esta generación de alumnos se encuentra actualmente en riesgo de perder 17 billones de dólares en ganancias a lo largo de sus vidas en valor actual como resultado de los cierres de escuelas. Esto equivale al 14% de todo el PIB global actual, una cantidad el 70% mayor que los10 billones estimados al terminar 2020. Lo dice un informe conjunto de Banco Mundial, UNESCO y UNICEF, que apunta a un mayor drama en países de ingresos bajos y medios, donde niños y niñas en pobreza de aprendizajes ya sumaban el 53% de la población infantil antes de la pandemia, mientras ahora se elevan potencialmente hasta el 70%, debido a los prolongados cierres de escuelas y/o a la calidad baja y variable del aprendizaje a distancia.

La crisis exacerbó las desigualdades en la educación a nivel
global, tras los cierres parciales o totales, que duraron un promedio de 224 días y ahora con el rebrote de variantes como Omicron y las bajas tasas de vacunación podrían repetirse. Pero el informe, titulado El estado de la crisis educativa mundial: un camino hacia la recuperación (i), que pide también por primera vez abordar la crisis de información sobre el aprendizaje evaluando los niveles reales de los alumnos, además de afrontar esa Pobreza de Aprendizajes (i).

En países de ingresos bajos y medios, los cierres de escuelas fueron en su mayoría más largos, y su respuesta menos efectiva: Los maestros de varios países de ingresos bajos y medios recibieron apoyo limitado para que su desarrollo profesional lograra una transición hacia el aprendizaje a distancia, lo que los dejó sin la preparación necesaria para involucrarse con los alumnos y sus cuidadores. En casa, la capacidad de cada hogar de responder al impacto varió según el nivel de ingresos. Los niño de hogares en desventaja tuvieron menos probabilidades de beneficiarse del aprendizaje a distancia en relación a sus pares, por lo general debido a la falta de electricidad, conectividad, equipo y apoyo por parte de sus cuidadores. Los alumnos más jóvenes y aquellos con discapacidades fueron en gran medida ignorados por las políticas de respuesta planteadas por los países, de manera tal que el aprendizaje a distancia rara vez se diseñó pensando en satisfacer las necesidades de desarrollo de estos niños.

Aunque habla de crisis de información, nada dice el informe de cómo tras la Covid ha crecido el mar de datos Y las grandes plataformas educativas y las big-tech acaparan información de todos y no dan siquiera la de sus ingresos allí donde operan

Para enfrentar ahora dicha crisis de aprendizaje, los países deben, en primer lugar, abordar la crisis de información sobre el
aprendizaje evaluando los niveles de aprendizaje de los
alumno: Si bien se han documentado pérdidas sustanciales
en matemáticas y lectura en diversos países y se observan
variaciones según países, grados, materias y características de
los alumnos, la evidencia en relación a la pérdida de aprendizaje
sigue siendo escasa. Resulta fundamental que los encargados de formular políticas, administradores escolares y maestros tengan acceso a información sobre el aprendizaje que refleje su contexto, así como que dicha información esté desglosada por subgrupos de alumnos, de manera que puedan tener como objetivo la instrucción y acelerar la recuperación del aprendizaje estudiantil. Nada dice al respecto de cómo tras la Covid ha crecido el mar de datos y las grandes plataformas educativas y las big-tech acaparan información de todos y no dan siquiera la de sus ingresos allí donde operan.

Esa enseñanza focalizada requerirá abordar la crisis de datos en materia de aprendizaje mediante la evaluación de los niveles de aprendizaje de los educandos. También requiere del apoyo adicional a los docentes para que estén bien equipados para proporcionar una enseñanza que tome en cuenta el nivel de los niños, lo cual es crucial para evitar que se acumulen las pérdidas una vez que los niños regresen a la escuela.

A fin de no acumular pérdidas de aprendizaje una vez que los niños regresen a la escuela, los países deben adoptar programas de recuperación del aprendizaje que
consistan en estrategias basadas en videncia: La evidencia
existente sobre anteriores interrupciones en la educación,
tales como el terremoto de Pakistán en 2005, muestra que sin
medidas de recuperación, las pérdidas en educación pueden
incluso incrementarse luego de que los niños regresen a sus escuelas.

“La crisis de la COVID-19 paralizó los sistemas educativos del mundo entero”, dijo al presentar el informe Jaime Saavedra, director de Educación del Banco Mundial: Hoy en día, 21 meses después, las escuelas permanecen cerradas para millones de niños y es posible que muchos no regresen nunca a los centros educativos. La pérdida de aprendizaje de la que son víctimas muchos niños es moralmente inaceptable. Y el aumento potencial de la pobreza de aprendizajes podría tener una repercusión devastadora en la productividad, los ingresos y el bienestar futuros de esta generación de niños y jóvenes, sus familias y las economías en todo el mundo.

En este informe, los datos regionales de Brasil, Pakistán, la India rural, Sudáfrica y México, entre otros países, muestran pérdidas sustanciales en matemáticas y lectura. En algunos países, las pérdidas promedio de aprendizaje son proporcionales a la duración del cierre. Sin embargo, existe una gran heterogeneidad entre países y según las materias, el nivel socioeconómico de los educandos, el género y el grado. Por ejemplo, los resultados en dos estados de México revelan pérdidas de aprendizaje significativas en lectura y matemáticas para los educandos de 10 a 15 años de edad. Las pérdidas de aprendizaje estimadas fueron mayores en matemáticas que en lectura, y afectaron de manera desproporcionada a los educandos más jóvenes, a los que provienen de hogares con bajos ingresos y a las niñas.

Salvo algunas excepciones, las tendencias generales de los datos emergentes en todo el mundo coinciden con los resultados obtenidos en México, lo que sugiere que la crisis ha exacerbado las desigualdades en materia de educación:

  • Los niños provenientes de hogares con bajos ingresos, los niños con discapacidades y las niñas tuvieron menos oportunidades de acceder al aprendizaje a distancia que sus compañeros. Esto se debió a menudo a la falta de acceso a las tecnologías y la carencia de electricidad, conectividad y dispositivos, así como a la discriminación y las normas de género.
  • Los educandos más jóvenes tuvieron menos acceso al aprendizaje a distancia y se vieron más afectados por la pérdida de aprendizaje que los educandos de más edad, especialmente entre los niños en edad preescolar en etapas fundamentales de aprendizaje y desarrollo.
  • El impacto negativo en el aprendizaje ha afectado de manera desproporcionada a los más marginados o vulnerables. Las pérdidas de aprendizaje fueron mayores para los estudiantes de un nivel socioeconómico inferior en países como Ghana, México y Pakistán.
  • Los primeros datos indican mayores pérdidas entre las niñas, ya que están perdiendo con rapidez la protección que las escuelas y el aprendizaje ofrecen a su bienestar y a sus oportunidades de vida.

La pandemia de COVID-19 cerró centros educativos en todo el mundo, interrumpiendo la educación de 1.600 millones de estudiantes en su momento más álgido, y exacerbó las desigualdades de género. En algunos países, constatamos una pérdida de aprendizaje más significativa entre las niñas y un aumento del riesgo de enfrentarse al trabajo infantil, la violencia de género, el matrimonio precoz y el embarazo. Para cerrar las heridas de esta generación, debemos reabrir las escuelas y mantenerlas abiertas, proponernos como objetivo el regreso de los estudiantes a los centros educativos y acelerar la recuperación del aprendizaje, afirmó Robert Jenkins, director de Educación de UNICEF.

El informe hace hincapié en que, hasta la fecha, los paquetes de estímulo que los gobiernos han destinado a la educación representan menos del 3%. Se necesitará una mayor cantidad de fondos para que la recuperación inmediata del aprendizaje sea efectiva. Asimismo, el informe señala que, aunque casi todos los países del mundo han proporcionado oportunidades de aprendizaje a distancia para los estudiantes, la calidad y el alcance de estas medidas son desiguales –en la mayoría de los casos, se proporcionó, a lo sumo, un sucedáneo incompleto de la enseñanza presencial. Más de 200 millones de estudiantes viven en países de ingreso bajo y mediano bajo que no están preparados para desarrollar la enseñanza a distancia durante el cierre urgente de escuelas.

“Nos hemos comprometido a apoyar a los diferentes gobiernos de forma más general en sus respuestas a la COVID a través del plan de recuperación de la educación presentado a principios de este año”, recalcó Stefania Giannini, subdirectora general de educación de la UNESCO. “Con el liderazgo de los gobiernos y el apoyo de la comunidad internacional, se puede hacer mucho para que los sistemas sean más equitativos, eficientes y resilientes, aprovechando las lecciones aprendidas durante la pandemia e incrementando las inversiones. Pero, para ello, deuniceuni  bemos hacer que, entre todas las respuestas a la pandemia, la relativa a los niños y jóvenes se convierta en una prioridad real. Su futuro – y nuestro futuro colectivo –, dependen de ello».

Para construir sistemas educativos más resilientes a largo plazo, los países deben según el informe:

  • Invertir en un entorno propicio para desbloquear el potencial de las oportunidades de aprendizaje digital para todos los estudiantes.
  • Reforzar el papel de los padres, las familias y las comunidades en el aprendizaje de los niños.
  • Garantizar que los docentes reciban apoyo y acceso a oportunidades de desarrollo profesional de alta calidad.
  • Aumentar la proporción de la educación en la asignación de presupuestos a escala nacional prevista para los paquetes de estímulo.

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