domingo,28 noviembre 2021
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La plenitud del vacío. Parte II

Lecturas de un viejo profesor
Siglo V a,C: Hinduísmo, Budismo, Profetas Israel, Taoísmo, el cero, ciencia moderna

“La intuición no está ausente en la ciencia, pero sólo resulta útil si está sostenida por un modelo o por una teoría fundada en una estructura matemática   coherente y rigurosa. El enfoque de la ciencia es fundamentalmente reduccionista: se basa en la idea de que la naturaleza puede descomponerse en partes y que basta con estudiar sus propiedades de las partes para comprender las propiedades del todo.

Por el contrario, el contemplativo no intenta fragmentar la realidad en partes, sino aprehenderla en su totalidad. Su enfoque no es reduccionista sino holístico. La intuición y la experiencia interior desempeñan el papel principal en el enfoque contemplativo, más que la razón y el intelecto; aunque no dejan de estudiarse y desde hace unos años de dialogar con un enorme respeto. (Digamos que el primer objetivo de la ciencia es la comprensión del mundo fenoménico exterior, mientras que la preocupación de las tradiciones espirituales es la mejora del ser interior, su equilibrio y serenidad para disminuir el sufrimiento de los humanos y alcanzar la serenidad, la comprensión y la felicidad.

W. Heisenberg escribió: La ambición de superar los contrarios, incluyendo una síntesis que abarque la comprensión racional y la experiencia mística la unidad, es le mytos, la búsqueda, manifiesta o tácita, de nuestra época” En Occidente, la noción de vacío y de caos primordial generaban tal pavor metafísico que era necesario mantenerla a distancia. Por ese mismo miedo a la nada, el cero no fue inventado por los griegos, a pesar de sus impresionantes avances en matemáticas sino por los indios casi 8 siglos después en sánscrito:

Pero en Oriente la noción de Vacío fue acogido con los brazos abiertos. En la religión (o tradición) hindú, en el Rig-Veda (siglo XII a X antes de Cristo) el mito de la Creación se describe así: “No había ser, no había ser en aquel tiempo. Ni había espacio ni firmamento más allá. ¿Cuál era el contenido? ¿Dónde estaba? ¿A cargo de quién? ¿Había agua profunda, agua sin fondo?

El Rig-Veda afirma que “al principio” no había ser. Pero no afirma que existiera la nada, porque añada: “No había no ser”. Es decir, el Vacío primordial no estaba despojado de todo, sino lleno de potencialidades denominado Brahman en sánscrito. Brahman es la esencia de todas las cosas y fuente de la vida. Pero no confundir ese Vacío con la nada, porque el Brahman es la esencia de todas las formas y la fuente de toda vida.  Es la consciencia cósmica, el Alma universal por oposición alma individual, llamada atman, que se reencarna en cada uno de nosotros. Las Upanishads lo describen así: Brahman es la vida. Brahman es la alegría. Brahman es el Vacío. La alegría no es, en realidad, más que el Vacío. Y el Vacío no es, en realidad, más que la alegría. ((Tómese el lector lo escrito como supuestos y elucubraciones, creencias, de otros pueblos, culturas y civilizaciones, culturas, espléndidas por lo demás pero que el escriba se limita a reseñarlas)

Nacida en China en el siglo VI antes de Cristo

Esta idea de un Vacío pleno también se encuentra en el taoísmo hizo su aparición casi al mismo tiempo que el confucianismo. Interesante porque son dos concepciones opuestas pero complementarias del carácter chino: el confucianismo refleja su lado intensamente pragmático- cómo vivir en sociedad, comportarse ante los demás, cómo venerar a los ancestros, etc.- mientras que el taoísmo da testimonio de su aspecto eminentemente idealista, -cómo trascender las exigencias y tensiones de la vida cotidiana para alcanzar la sabiduría. El taoísmo es una filosofía de la naturaleza y de la relación del ser humano con ella:  y sólo puede realizarse si se está en armonía con el orden natural, si es capaz de fiarse de su intuición y actuar de forma espontánea, sin dejarse coercer por las reglas sociales. Por el contrario, las formas sociales tienen un papel primordial en el confucionismo. “El Tao (la Vía) no está fuera del hombre… El hombre de bien se contenta con transformar (desplegar potencialidades) al ser humano, esa es su tarea, dafare, labor, faena…

Lao Tse (s.VI antes de C) y Zhuang Zi (s. V a.C.). El Tao Te King, el Libro de la Vía y de la Virtud obra fundamental y muy amena, se atribuye a Lao Tsé (viejo Maestro)

(Perdonar mi intromisión personal, pero… por favor, compradlo, tiene unas 50 págs. in octavo, es pequeño, manejable, yo he dormido muchas veces con él debajo de mi almohada J C, rdm) En mi apoyo las palabras del sinólogo británico Josep Needham. “Lo más bello y profundo que jamás se ha escrito en chino”. Colección de aforismos, escrito en estilo conciso, evocados y poético, “se cuenta” pues no hay original que Lao Tsé cansado de las impertinencias de un Duque, se fue sobre un marabú azul hasta la frontera del “ducado” del Señor, Pero cayó una inmensa nevada y el guardián del paso montañoso (intuyendo ante qué ser 00humano  se hallaba -creedme, eso, es luz, ese no sé qué se intuye en algunas personas, algunos ya lo sabéis-. Pues bien, le dijo que tardaría tiempo en abrirse el paso por la nieve y que, le ofrecía su pobre cabaña para guarecerse y que pasara el “mal” tiempo… con el ruego de que le “contase” cosas, historias…lo que fuera. Y ese es al parecer el origen de ese libro inmarcesible, maravilloso y único. ¿Qué más da? A mí y a millones de seres humanos nos ha hecho y nos hace mucho bien. Yo sólo lo sugiero porque conocéis bien mi aprecio por vosotros.

Muy breve ya, Aunque el budismo nació en la India, allí dejó de serla forma de espiritualidad dominante, en parte debido a su feroz oposición al sistema de castas impuesto por los invasores arios a los habitantes del continente de India, Sidharta Gautama, el Buddha histórico nació hacia el siglo VI a.C. (un período excepcional en la historia de la humanidad: Confucio y Lao Tzé. y Chuang Tzú y Lin Po en China, Buddha en India, los grandes maestros socráticos en Grecia, eminentes profetas desde el Éufrates y el Tigris hasta asentarse en “La tierra prometida de Canaán” (prometida no sé por quién de hay muchos desvaríos y contiendas) … La realidad última del budismo es liberarnos de la ignorancia, para liberarnos del sufrimiento adaptando el camino del Despertar, esta último de conciencia ligado a una compasión infinita.

Os dejo y os pido vuestra indulgencia, con estas palabras del Dalai Lama:

 Al comprender la interdependencia, se comprende la vacuidad,

al comprender la vacuidad, se comprende la interdependencia,

tal es la vía del Medio

que escapa de los aterradores abismos del nihilismo y del realismo.

 

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