lunes,8 agosto 2022
Espacio euroiberoamericano de diálogo sobre la innovación social, profesional y académica
InicioOpiniónBlogsLa Taula de Canvi, el primer banco municipal de crédito público de...

La Taula de Canvi, el primer banco municipal de crédito público de Europa.

Doctor en Transferencias Interculturales e Históricas en la Europa Medieval Mediterránea
El 20 de enero de 1401 se instituyó la Taula de Canvi de Barcelona, el Consell de Cent de Barcelona —el gobierno municipal de la ciudad— autorizaba la creación de una taula de canvi y depósitos que tenía que estimular, proteger y regular la actividad mercantil en el puerto de Barcelona, de ahí que se situara en la Llotja de Mar. Su fundación está fundamentada ante la profunda crisis social, económica —e incluso política— a causa de los efectos de la peste negra (1348) y de los brotes posteriores, que habían diezmado la población, la producción y los recursos.

El 20 de enero de 1401 se instituyó la Taula de Canvi de Barcelona, el Consell de Cent de Barcelona —el gobierno municipal de la ciudad— autorizaba la creación de una taula de canvi y depósitos que tenía que estimular, proteger y regular la actividad mercantil en el puerto de Barcelona, de ahí que se situara en la Llotja de Mar. Su fundación está fundamentada ante la profunda crisis social, económica —e incluso política— a causa de los efectos de la peste negra (1348) y de los brotes posteriores, que habían diezmado la población, la producción y los recursos.

Su finalidad de carácter público venía dada por el hecho de que debía ser garante de los depósitos, que en ese momento era la riqueza del conjunto de habitantes de la ciudad. Una institución financiera que apareció en distintas ciudades de la Corona de Aragón en el siglo XV, como respuesta económica a las necesidades generadas por el aumento del comercio y los viajes a larga distancia producido desde la Baja Edad Media; tanto las terrestres como sobre todo las marítimas que unían los puertos mediterráneos (Marsella, Génova, Venecia, Barcelona, Valencia) y los atlánticos del Sur y Norte de Europa (Sevilla, Lisboa, Francia, Inglaterra, Flandes y la Hansa).

 

El historiador Gaspar Feliu, afirma de forma contundente que la Taula es el primer banco municipal de crédito público de Europa, oponiéndose a otros historiadores que otorgan esta primacía al Banco di San Giorgio de Génova; aunque Giuseppe Felloni, uno de los principales estudiosos del banco genovés, comenta que: “Come banco pubblico medievale, [San Giorgio] fu il primo in Italia ed il secondo in Europa dopo la Taula de cambi di Barcellona”

 

Además, la historiadora Laura Miquel Milian insiste en la originalidad y relevancia de esta institución, y que ha provocado que haya sido vista por diversos historiadores como un interesante objeto de estudio. Ya en la década de 1940 Abbot Payson Usher le dedicó una importante parte de su obra The early history of deposit banking in Mediterranean Europe, ocupándose de la creación de la Taula y de su relación con las finanzas municipales, entre otros temas.

Su estructura y funcionamiento ya estaba bien definida, pues como afirma el historiador Gaspar Feliu, si nos centramos en sus ordenanzas que sitúa en 1405, se identifican los regidores, dos o tres escribanos, que se encargarían de los libros de la Taula, y un pesador de florines. Destaca, por tanto, una organización de la institución que conocemos gracias a las investigaciones de Laura Miquel a partir de la documentación custodiada en el Arxiu Històric de la Ciutat de Barcelona, entre las cuales destacan Deliberacions y Clavaria. En la primera se recogen las actas de las reuniones del gobierno de la ciudad, que incluyen los nombramientos de cargos, sin embargo, en la segunda, dentro de la sección de gastos ordinarios satisfechos por el tesorero municipal, se encuentran los pagos de salarios. Tenemos constancia que, en el año 1402, meses después de su creación, ya operaba en la sala de contrataciones de la Llotja de Mar, el gran centro de negocios que proyectaba Barcelona y España al exterior. Su primer tauler —»administrador»— fue el comerciante barcelonés Guillem Colom i Saplana, que algunas investigaciones lo sitúan como antepasado directo de Cristóbal Colón.

En esos años todas las operaciones mercantiles tenían un carácter totalmente particular, sin intervención alguna de ninguna institución municipal. Todo ello ocasionaba numerosos inconvenientes, quiebras de los cambistas, desajustes en el cambio de la moneda, morosidad en los pagos, devolución de los depósitos, usura, etc. Sabemos que eran deudores y acreedores: el rey y la reina Violante, escribanos y notarios, nobles, caballeros, ciudadanos honrados y mercaderes, cambiadores, artesanos de oficios muy diversos (sastres, tejedores, vidrieros, etc.), colectores apostólicos y canónigos de la Catedral, sacerdotes y frailes, carniceros, hosteleros, patrones de naves y marineros, campesinos, viudas y doncellas, etc., por unas cantidades que oscilan, por término, entre 2 y 150 liras. Asimismo, la Taula guarda el sobrante de los impuestos, deja dinero al Consell para el pago de los intereses y para la amortización de la Deuda Pública, y de esta forma competía con la banca privada sin que nunca llegara a anularla, porque no había sido pensada para ser el apoyo de empresarial en una economía expansiva, si bien hizo algunos intentos en este sentido.

Como podemos observar este modelo de banca municipal no podía quedarse únicamente en la ciudad de Barcelona, y por eso se expandió por la Corona de Aragón, por ejemplo, el caso de Valencia, donde los magistrados de la ciudad acordaron el 15 de octubre de 1407 solicitar al rey la constitución de un organismo que sirviera de control financiero, cambio de moneda o depósito de fondos públicos. Finalmente, el 20 de octubre de 1407 se autorizaba por privilegio del rey Martín I El Humano la fundación de la institución conocida como la Taula de Canvis e Deposits de la Ciutat de València que vendría a ser una especie de banco público de carácter municipal. El nombre le viene de que las operaciones se realizaran sobre una mesa de madera que inicialmente se ubicó en la Lonja Vieja y desde 1482 en la Lonja Nueva. Actualmente esta mesa se conserva en el Palacio de Cervelló con parte del tapete original en el que aparece el escudo de armas de la ciudad. Sus primeras ordenanzas de 1408 estaban inspiradas en el modelo barcelonés; y además, esta institución valenciana también se expandió por otras tierras valencianas, como Alicante, Cullera y Xátiva.

La expansión del modelo no se paralizó y llegó a la ciudad de Palma de Mallorca que proyectó su taula a imitación de la de Barcelona, y después Zaragoza que también instituyó la Tabla de los comunes depósitos. El 23 de enero de 1445 los jurados de la ciudad de Girona obtuvieron un privilegio que los autorizaba a establecer una taula parecida a la de Barcelona.

También se exportó a otros lugares de Europa, significativamente los más activos desde el punto de vista comercial, como eran las ciudades italianas y del norte del continente. Si nos trasladamos a Génova, Felloni nos indica que entre 1408 y 1445 el Banco di San Giorgio estaba dirigido por dos o cuatro gobernadores. Asimismo, su repercusión continuó en el siglo XVI en la Italia meridional, donde la presencia española favoreció la creación de bancos públicos municipales, como el de Palermo, en Sicilia, creado en 1552 y, acto seguido, el de Nápoles, los dos grandes mercados internacionales de la zona. Igualmente, su creación llegó a ciudades catalanas como Vic y Perpinyà, y también en Cervera, creada en 1559 e instalada sobre la capilla de Santa Eulalia; a la ciudad de Lérida, que tuvo su taula de cambio organizada, y con ordenanzas precisas el 14 de abril de 1589, desde la trastienda del siglo XVI. Asimismo, en 1587, el senado veneciano abrió el banco de la Piazza del Rialto, y ese mismo año fue creada la Banca de Messina. El Banco di Sant’Ambrogio de Milán fecha del 1597. En total se cuantifican unas 13 Taules en la Corona de Aragón: Mallorca, Perpiñán, Valencia, Tarragona, Gerona, Zaragoza, Vic, Tortosa, Lérida, Olot, Cervera y Manresa.

 

Por otra parte, es evidente que la aparición de todos estos bancos municipales eran una competencia a la banca privada, lo que los llevó a tanteos de monopolio y de prohibición, que no se pudo siempre sostener. En el siglo XVII la iniciativa bancaria se desplazó a los países más del norte de Europa: el banco de Amsterdam (1609) y el de Hamburgo (1619), que representan aún bancos municipales o ciudadanos, pero el banco de Suecia (1651) y, sobre todo, el banco de Inglaterra (1694) fueron ya bancos nacionales, propios del sistema bancario moderno del siglo XVII, ya caracterizado por la práctica del descuento bancario -créditos a particulares- y la emisión del papel moneda, actividades desconocidas en los bancos municipales tradicionales. En España, el factor que provocó el final de las Taules de Canvi fue la centralización borbónica del siglo XVIII: en 1714 se extinguió la de Barcelona, ​​y en 1719 la de Valencia.

 

El éxito del proyecto se debió al maridaje de intereses entre la burguesía comercial y los habitantes de las ciudades, como lo pone de manifiesto el que, como ocurrió en la ciudad de Valencia, los dos administradores de la Taula perteneciesen a estos grupos sociales. Es sin duda un modelo de institución que marcó el último siglo medieval y el inicio de la modernidad, y, por tanto, constituye una referencia para la historia bancaria europea.

De interés

Artículos Relacionados