viernes,21 enero 2022
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En busca del origen del universo

La Universitat de València colabora en la misión del satélite Planck para cartografiar la radiación del Big Bang

ibercampus.info
La Universitat de València colabora en la misión del satélite astronómico Planck, que la Agencia Espacial Europea tiene previsto lanzar este jueves para cartografiar la radiación del Big Bang con una precisión y una sensibilidad sin precedentes. Esta misión se desarrolla conjuntamente con Herschel, un gran telescopio espacial en la banda de infrarrojo lejano, una región del espectro electromagnético prácticamente inexplorada. El detector ha sido construido para estudiar algunos de los objetos más fríos del espacio como galaxias y estrellas en formación.

 

En concreto, los expertos del Grup de Relativitat i Cosmologia del Departament d´Astronomiai Astrofísica de la Universitat de València, dirigidos por Diego Sáez, investigador asociado al proyecto Planck, han diseñado códigos númericos y simulaciones que serán utilizados para estudiar los datos obtenidos poreste satélite.

Sáez explicó que el objetivo de Planck es medir la temperatura y el estado de polarización de la radiación de fondo de microondas y que para ello su grupo ha creado diversos códigos para contribuir al análisis, complejo y de tipo estadístico, de los mapas que se elaborarán a partir de les temperatures corresponents a millones de direcciones.

Esta radiación, que llena el universo, es de la misma naturaleza que la luz visible, es decir, está formada por partículas sin masa denominadas fotones. Su temperatura se estima mediante radiómetros y bolómetros, que se instalan en los satélites. Sus fotones, que tienen energías que se corresponden con las microondas, se mueven por todo el universo a una velocidad de 300.000 kilómetros por segundo.

El trabajo de los científicos del Grup de Relativitat y Cosmologia, del que también forman parte José Vicente Arnau i Màrius Fullana, ha consistido tanto en la configuración de códigos como en su comprobación, que se ha realizado en colaboración con equipos de Bolonia y Santander. Una vez el Plank haya llegado a su órbita, el trabajo de la Universitat de València consistirá en aplicar los códigos a mapas reales, obtenidos con datos del satélite y estudiar las implicaciones cosmológicas de los resultados.

La ESA apunta que Planck medirá fluctuaciones de la radiación cósmica del fondo de microondas; por tanto, los científicos podrá extraer mucha más información sobre el origen del universo, de su evolución y de su futuro que con los satélites precedentes. Por ejemplo, se prevé que Planck tendrá una sensibilidad diez veces mayor, aproximadamente, que el satélite WMAP de la NASA, lanzado en 2001, y, además, su resolución angular será unas tres veces mayor, según indicaron las mismas fuentes.

*Ilustración que muestra la evolución del universo. Tres minutos después del Big Bang el universo estaba a un millón de grados de temperatura. La materia estaba ionizada y acoplada a la radiación, que no podía viajar libremente por el espacio. Cuando la temperatura bajó a unos 3.000 grados, se formaron átomos neutros; la materia dejó de interactuar con las partículas de radiación elctromagnética -los fotones-, y éstas pudieron liberarse. El universo se llenó de luz. Esto se produjo 380.000 años tras el Big Bang. En la ilustración esta época corresponde a la superficie roja y verde. Fuente: El País.

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