viernes,3 diciembre 2021
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Las nomenclaturas, abuso de poder y fines

Goliardos s.XXI
En los partidos de la democracia se puso de moda el término nomenclatura, que hacía referencia a una lista de personas afines a los poderes de las organizaciones. Con ellas y delimitando la participación de los militantes se conseguía la continuidad en el poder institucional de un grupo o tendencia determinado. Fueron muchos los dirigentes que usaron la nomenclatura para perpetuarse en los órganos de dirección, gracias a que la democracia directa estaba controlada.
Con esto se producía un proceso que imposibilitaba la renovación de cargos, así como el desánimo y la frustración participativa, que conlleva a la corrupción interior política. Parafraseando a Maximilien de Robespierre en sus libro  Proyecto de declaración de los derechos del hombre:“Toda institución que no suponga que el pueblo (aquí los militantes) es bueno, y los magistrados (aquí cargos políticos) corruptibles, es viciosa”. Con esa creencia son necesarios organismos de control con capacidad suficiente para corregir las desviaciones del poder representativo, de tal manera que no se cumpla el proverbio chino que afirma que “el poder es el mayor enemigo de su dueño”, o sea la militancia, los ciudadanos.

Se abre en el PSOE un camino para recuperar la participación militante y ciudadana, o es una simple lucha de las distintas tendencias de poder, pero eso tiene un riesgo, que se convierta en un método de abuso de poder, que llevaría al final a la falta de respecto del abusador.

Es difícil adivinar cuáles son las intenciones reales del comportamiento del Secretario General del PSOE, Pedro Sánchez, respecto al caso del Secretario General del Partido Socialista de Madrid. Tampoco está muy claro el nombramiento de la comisión gestora del PSM, y cuáles y durante cuánto tiempo va a tener atribuciones representativas y de gestión. Esperemos que después de las elecciones municipales se convoque un congreso extraordinario que elegía una ejecutiva regional por elección directa y que se cumpla la proclama de  Chateaubriand: “Sin elecciones libres no hay ni puede haber gobierno representativo”, claro está que en este caso, y me refiero a las elecciones internas del PSOE, hay que tener en cuenta las necesidad real de las acciones.

Lo malo de este suceso es que se realiza en un tiempo electoral, en el que todas las acciones políticas se analizarán desde perspectivas críticas para desgastar a los partidos que concurren a la convocatoria electoral. Y ya se sabe que la política es como un arte que se debe aplicar en cada momento de la historia.

También es verdad que en la política los errores se pagan, y yo me pregunto si éste sería el momento oportuno de ir desmontando las nomenclaturas fieles a las personas y no a los ideales.

Los que conocemos el funcionamiento de grupos ideológicos sabemos que muchas tácticas personales van contra la estrategia (el bien común), o sea que el bien personal se pone por encima del bien social. Espero, sinceramente, que el Secretarios General del PSOE no se haya equivocado y que éste sea el momento de recuperación de los viejos valores socialistas.

J.A.Ventín

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