lunes,29 noviembre 2021
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¿Volverá la Cataluña del 92?

Las nuevas generaciones han nacido sin conocer la concordia de 1992 entre España y Cataluña

Mario Arias Oliva, profesor titular Universidad Rovira I Virgili, @ciudadano_mario
¿Volverá la Cataluña del 92?, se pregunta desde el título una tribuna publicada en EL MUNDO por Mario Arias Oliva,Profesor de la Universitat Rovira i Virgili y miembro del consejo editorial de IBERCAMPUS.es.Su tesis se centra en las nuevas generaciones han nacido en un clima de alejamiento y han crecido en un sistema educativo en el que se ha ido mostrando una idea diferente de España y Cataluña en la historia o en la geografía, que ha ido permeando en la formación del espíritu nacional catalán

"La nostalgia me invade estos días cuando miro hacia atrás y veo como hemos cambiado. ¿Qué ha pasado para que Cataluña deje de ser una comunidad querida y admirada en España, Europa y el mundo entero? ¿Qué ha pasadopara estar en las noticias internacionales como foco de tensiones sociales y políticas? ¿Hemos cambiado tanto los catalanes, o han sido unas élites políticas las que han transformado la sociedad tras varias décadas de autogobierno mediante un brillantemente ejecutado proceso de ingeniería social con el consentimiento -e incluso la complicidad- de las élites políticas españolas?", dice al inicial su tribuna en EL MUNDO el también Profesor de Gestión de Empresas y miembro del colectivo "URV Plural".

Hace 27 años vivimos el impulso olímpico dentro de la Unión Europea y con una España con ilusión por exhibir al mundo nuestra recién consolidada democracia basada en la tolerancia y el respeto. España no es un país rancio, intolerante, opresor o antidemócrata como algunos tratan de hacer ver. España es un país a la cabeza del progreso social del siglo XXI. Pongamos algunos ejemplos para derrumbar la idea rancia e intolerante de España. Según el Democracy Index 2018 elaborado por la división de inteligencia de la prestigiosa revista The Economist,estamos entre las 20 democracias plenas del mundo, superando en puntuación a países como Bélgica, Francia o Italia. España es uno de los países con menos condenas del Tribunal Europeo de Derechos Humanos. En el año 2018 tuvo 6 condenas, frente a las 16 de Alemania, 12 de Francia o 10 de Suiza. Tenemos un sistema sanitario universal, considerado el más eficiente de Europa y el tercero del mundo según el ranking realizado Bloomberg en 2018. O por poner un ejemplo más, hemos sido el cuarto país del mundo en aprobar el matrimonio homosexual; y por tan solo dos días no fuimos el tercero, Canadá se nos adelantó. 

En esta España, Cataluña con Barcelona como cabeza de lanza organizó las olimpiadas más exitosas de la historia moderna. El espíritu catalán con una España volcada con Barcelona proyectó al mundo la idea de un país admirado, en el que sin perder la pasión y la emoción supimos ejecutar con germánica precisión la organización de un evento tan complejo como unos juegos olímpicos. ¿Sería posible repetirlo hoy? Evidentemente no, no tendríamos ni la pasión ni la emoción necesaria con únicamente una mitad del pueblo catalán; ya que, si una mitad lo apoyara, la otra por sistema lo boicotearía. Además, encontraríamosel lógico desafecto de parte del pueblo español. Y esto es lo que como sociedad debemos al menos intentar cambiar. ¿Podríamos ponernos de acuerdo para impulsar un proyecto de una Cataluña integradora dentro de una España diversa y una Unión Europea fuerte? 

Si usted vivió el espíritu del 92, por favor recuérdelo y compártalo. Recuerde que sentía, como vivió aquellos momentos como español o catalán. Rememore como nosveía el mundo, y el orgullo de ser catalán y español; y si sentía como catalán que España era su lugar natural donde estar sin que existiera problema alguno, o su histórico enemigo opresor a batir. Creo que la rumba de Los Manolos “amigos para siempre, you will always be myfriend” es una excelente prueba de como era la Cataluñadel 92 y su relación con España. La rumba catalana demuestra la permeabilidad que siempre ha tenido Cataluña en su natural e histórica convivencia con España, con su fusión de ritmos catalano-andaluces. 1992 puede ser un excelente punto de partida para comenzar de nuevo a construir, a recuperar ese ilusionante proyecto común que nos hizo crecer a todos, esa denostada Cataluña. Una Cataluña en la que, según datos oficiales de la Generalitat, los tres primeros apellidos en 2018 son García, Martínez y López; y el 36.1% de la población tiene el catalán como sulengua habitual frente al 48.6% que tiene el castellano. Una Cataluña en la que las fuerzas no independentistas obtuvieron el 51.75% de los votos en las últimas elecciones autonómicas en 2017, representando a 2.212.871 ciudadanos frente a los 2.063.361 (48.25%) representados por fuerzas independentistas. Unos tienenmás votos, y los otros más escaños en el parlamento autonómico, imponiendo un gobierno que ignora a la mitad del pueblo catalán. 

Las nuevas generaciones no pueden recrear esta historia del 92 para comenzar la reflexión sobre qué ha pasado y cómo hemos cambiado, y reflexionar sobre si nos ha compensado este viaje hacia ninguna parte y de destino todavía incierto. Quizás el problema es que las nuevas generaciones han nacido sin conocer esa concordia entre España y Cataluña, sin sentir el orgullo de ser admirados por nuestra transición a la democracia, nuestro consenso constitucional, nuestra modernización económica, nuestra tolerancia como sociedad, o nuestro proceso de descentralización buscando en la diversidad nuestra fortaleza. Es decir, no han vivido nunca el espíritu del 92. Las nuevas generaciones han nacido en un clima de alejamiento entre España y Cataluña. Han crecido en un sistema educativo en el que se ha ido mostrando una idea diferente de España y Cataluña en la historia o en la geografía, que ha ido permeando lenta pero inexorablemente en la formación del espíritu nacional catalán actual. Se han criado viendo unos medios de comunicación que hablan del “Estat Espanyol” en lugar de España, haciendo sentir España como algo ajeno a ellos; viendo el mapa del tiempo únicamente de Cataluñasintiendo que lo que pasa en Madrid, Almería o Coruña son realidades que nada tienen que ver con la mía; o viendo una televisión pública en la que el catalán es la única lengua, cuando como hemos visto, la sociedad no es así. Todavía tenemos vínculos generacionales para reflexionar, transmitir y recuperar este espíritu de concordia, todavía convivimos los que vivimos la gesta del 92 con los que no, padres con hijas, abuelas con nietos. Las nuevas generaciones lo desconocen, pero si usted vivió el espíritu del 92, puede que sea un buen punto de partida para comenzar a reconstruir una Cataluña por y para todos. Quizás así Cataluña volverá a ser tierra de acogida, innovadora, admirada, apasionada; donde las personas se valoran por lo que son, y no por la lengua que hablan, la bandera que hondean o la identidad que tienen. ¿Le gustaría a usted volver a vivir una Cataluña del 92, o es más feliz en la ahora?

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