jueves,18 agosto 2022
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En España son más caros que en Alemania

Los precios en España castigan el teletrabajo muy por encima de la media europea

Redacción
La asunción de los costes asociados al teletrabajo –tanto total como parcial– están provocando graves quebraderos de cabeza en los departamentos de Recursos Humanos de las empresas, obligadas a cumplir con lo dispuesto en la Ley de Trabajo a Distancia. Este problema se agrava si tenemos en cuenta que los precios asociados al teletrabajo, principalmente los de las comunicaciones, alcanzan niveles que superan los de Alemania con la mitad de salario.
El teletrabajo alcanzó en 2020 al 10,8% de los trabajadores españoles, un incremento histórico respecto al 4,8% del año anterior. Y aun así, siguió creciendo en el arranque de 2021, hasta el 11,2%, según los datos de la Encuesta de Población Activa del primer trimestre.

 

Sin embargo, España sigue 1,5 puntos por debajo de la media europea (12,3) en implantación de esta fórmula. El clásico argumento de la rigidez de las empresas españolas es una explicación a este retardo, pero también hay que tener en cuenta el coste en sí del teletrabajo.

 

España supera la media europea en los gastos asociados al teletrabajo, en particular los de mobiliario y, sobre todo, comunicaciones y equipo. En este último caso llegamos a niveles cercanos a los de Alemania y nos alejamos de países como Francia o Italia, tal y como constatan los datos de Eurostat.

 

Se da la paradoja de que todos estos países superan a España en implantación del teletrabajo: Alemania alcanza un 14,8%. Francia un 15,7%, Italia un 12,2%. La única excepciona de Grecia, con un coste disparado de las telecomunicaciones respecto a la media UE y una implantación del 7% del working from home.  

El reto del teletrabajo híbrido

 

El impacto de esta situación en unas plantillas en el que los sueldos suponen prácticamente la mitad de los del país germano llevó al Gobierno a legislar por primera vez cómo debería articularse este reparto de costes, que antes se dejaba en manos al albur de la negociación colectiva.  

 

Aunque esta solución no ha gustado ni a muchas empresas ni a los analistas que consideran la Ley un parche y reclamaban una regulación más orientada a incentivar el teletrabajo a futuro que abordara la complejidad de modelos híbridos –unos días en la oficina y oros días en casa– que parece ser la fórmula por la que optan la mayoría de empresas y trabajadores.

 

En la medida en la que este trabajo híbrido se consolide, suponer que las empresas estarán obligadas a asumir sus costes de mobiliario y telecomunicaciones en sus instalaciones, y a la vez en los hogares de sus trabajadores.

 

Esto lleva a una remodelación del gasto crítica –obliga a reformas e incluso a mudanzas– que resulta difícil de ejecutar en un momento como el actual para muchas empresas y que está siendo ignorada en los planes del Gobierno, cuyos planes de apoyo a la digitalización no tiene en cuenta la complejidad de este escenario.

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