viernes,15 octubre 2021
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Piden cambios normativos para elevar los recursos externos

Los rectores urgen la búsqueda de mecenas para las universidades públicas

Redacción
Aprobar marcos normativos adecuados para la búsqueda de recursos externos por parte de las universidades públicas, mediante el incremento de aportaciones privadas y el aprovechamiento de las oportunidades del "fundraising" (captación de fondos o donaciones con fines benéficos). Esta es la principal conclusión del último informe estadístico que edita bienalmente la Conferencia de Rectores de las Universidades Españolas (CRUE).

Las prioridades de la agenda universitaria se resumen en una afirmación a modo de corolario: “Sin una financiación suficiente, y sin los recursos humanos adecuados, la Universidad española se alejará de su  compromiso social y de las expectativas de los ciudadanos.” Así se indicó durante la presentación de La Universidad en cifras, el citado informe de la CRUE, cuyos últimos datos son del curso 2010-2011, aunque “la mayoría de las evoluciones analizadas muestran un cambio de orientación hacia peor en los años más recientes”. 

El informe urge la reflexión, y las acciones políticas que de ella se deriven, sobre el papel que el sistema universitario ha de desempeñar en el cambio de modelo económico y productivo, en la formación de capital humano y en la generación de conocimientos y su aplicación, por medio de las actividades de investigación o de carácter innovador.”En definitiva, está en juego la aportación de la universidad española al crecimiento y bienestar del país”, dice como resumen de sus conclusiones, consistentes en reseñar un decálogo de prioridades a partir de otras tantas tendencias observadas.

El informe ha sido fue presentado coincidiendo con la llegada a la presidencia de la CRUE del rector de la Universidad de Zaragoza, Manuel López, en sustitución de la rectora de la Universidad de Málaga, Adelaida de la Calle. Sus conclusiones están siendo interpretadas como una solicitud a reformar la ley de mecenazgo, para que eleve las desgravaciones de  individuos o empresas, limitadas en España del 25% al 35% de las donaciones, mientras que en Francia alcanza el 66% y en EEUU el 100%.

Prioridades

Ante la polémica que ello pueda generar Ibercampus ofrece a continuación un resumen de las prioridades y de las  tendencias resaltadas por el citado informe bienal de la CRUE:

 • ORDENAR la oferta de estudios de modo que se armonice todo el sistema, con mayor eficiencia, y se favorezcan las ventajas individuales de los diferentes territorios.

• DEFINIR con precisión los objetivos reales y los límites que deben existir en las ofertas de grado y de postgrado.

• ESTIMULAR la movilidad nacional a través de los programas de becas y ayudas.

• PROPICIAR la orientación internacional de los estudios.

• RECONOCER la actividad docente que mejore sus resultados en términos de éxito académico. 

• Sobre la actividad investigadora, ESTABLECER medidas económicas y académicas que hagan posible que se recobre la tendencia de crecimiento, anterior a 2008, de la producción científica con impacto internacional.

• ESTIMULAR la financiación privada en las actividades de investigación aplicada a través de mecanismos fiscales y de control más eficientes.

• BUSCAR mecanismos que mejoren los resultados de los programas de doctorado.

• DESARROLLAR medidas que incrementen el rendimiento de los procesos de transferencia de conocimientos desde el ámbito investigador universitario al sector productivo.

• Sobre los recursos humanos, REEQUILIBRAR las plantillas. 

• RENOVAR las plantillas con criterios de excelencia académica y no de reducción de gasto.

• ADECUAR la formación del profesorado a las necesidades competenciales de los estudiantes universitarios.

• Sobre la financiación y la equidad del sistema, CORREGIR las inequidades producidas, principalmente, por el aumento desproporcionado de las tasas y precios públicos.

• COMPENSAR los desequilibrios en el sistema de precios públicos de las enseñanzas universitarias entre las comunidades autónomas.

• APROBAR marcos normativos adecuados para la búsqueda de recursos externos por parte de las universidades públicas. A modo de corolario, “Sin una financiación suficiente, y sin los recursos humanos adecuados, la Universidad española se alejará de su  compromiso social y de las expectativas de los ciudadanos.”

 Tendencias:

1. La evolución de la demanda de estudios universitarios.  La demanda de alumnos de nuevo ingreso se redujo hasta el curso 2008/2009 (208.962 frente a los 294.631 del curso 2002/2003). Posteriormente, por la crisis económica y el elevado desempleo que padecen los jóvenes, se ha producido un cambio hacia un nuevo crecimiento de la matrícula (308.165 estudiantes de nuevo ingreso en el

2). El ajuste entre la demanda y la oferta de estudios, en la perspectiva de su adaptación al EEES (Espacio Europeo de Educación Superior), constituye la segunda tendencia. El número de enseñanzas de primer y segundo ciclo y de grado impartidas por las universidades públicas españolas, ha pasado de 2.586 en el curso 2002/2003 a 2.192 en el curso 2010/2011. Sin embargo, hay que resaltar la variedad y dispersión del número de titulaciones por ramas: muchas de nueva creación en el campo de la Economía y pocas en Ciencias. Como consecuencia de esa disminución la demanda académica media por los alumnos de nuevo ingreso ha aumentado de 113,9 en el primero de los cursos a 140,5 en el último curso que abarca este análisis. A los estudios de Ciencias Sociales y Jurídicas corresponde la más alta, con 177, mientras que la magnitud más baja es de 87 alumnos de nuevo ingreso por titulación, que se da en el ámbito de Ciencias.

3. La evolución del rendimiento académico. La tasa de rendimiento académico ha mejorado durante el periodo analizado. Si bien en los estudios de Ciencias de la Salud no se ha producido un avance de este indicador, en los dos últimos años en el resto de las ramas de conocimiento se ha dado una considerable mejora. Para las universidades públicas presenciales durante el curso 2010/2011 los alumnos han aprobado el 69% de los créditos matriculados. Las tasas de rendimiento académico más altas corresponden a las ramas de las Ciencias Sociales y Jurídicas y de Artes y Humanidades.

4. La evolución de la inversión en I+D+i.. Las universidades públicas españolas consiguieron a lo largo de 2010 para el desarrollo de su actividad investigadora 1.375 millones de euros, con una pérdida del 7% respecto al valor alcanzado dos años antes. Se rompió de este modo la tendencia ascendente seguida desde el año 2002 (entonces la cifra correspondiente era de 670 millones de euros). Por tanto, en 2010 el 12,9% de la financiación neta universitaria correspondió a la actividad investigadora (que había alcanzado el máximo del 14,23% en 2008). El 72% de esa inversión externa captada correspondía a financiación pública, la cual se desglosaba en un 63% del total dedicada a la investigación básica y un 37% a la aplicada.

5. La formación del personal investigador y los estudios de doctorado. En el año 2010 la universidad pública española contaba con 86.000 profesores equivalentes a tiempo completo, de ellos, 64.000 debían contabilizarse como investigadores universitarios. El personal auxiliar de investigación era un tercio de la cifra anterior. A propósito, hay que insistir en que la actividad investigadora de calidad exige que se planifique adecuadamente y se invierta en recursos humanos. Incrementar la cultura inversora en I+D+i de las empresas requiere la presencia de doctores e investigadores en ellas. En el año 2010 el número de estudiantes de doctorado era de 64.000, con una disminución de más del 10% respecto a dos años antes. En ese periodo crecieron grandemente los estudiantes matriculados en cursos de postgrado. O sea, disminuyó la formación de investigadores a la par que crecía la demanda de formación en conocimiento especializado. Casi dos tercios de los estudiantes de doctorado provienen del entorno regional de la universidad en la que estudian, un 11% de otras comunidades autónomas y un 21% de fuera de España: un significativo incremento frente al 14% que había en 2002. La mayoría de los estudiantes extranjeros provienen de Iberoamérica.

6. Impacto de la producción científica. En el año 2010 se hicieron más de 82.000 publicaciones en la universidad española, de ellas poco más de 39.000 referenciadas por ISI, un 15% más que en 2008. Como las publicaciones de referencia internacional fueron 34.000 artículos en 2008, 23.000 en 2006 o 16.000 en 2004, se comprueba fácilmente la desaceleración del crecimiento ocurrido en los dos últimos años. El 96% de ellas se gestaron en las universidades públicas. España ocupaba en 2010 el puesto 22 en cuanto a documentos científicos por millón de habitantes, precedida por Francia y con sólo un 11% menos que Alemania o un 14% menos que EE.UU. En una sola década pasó de estar un 40% por debajo de Francia a situarse casi a la par, a pesar de ser su inversión en I+D+i mucho menor. En cuanto a la calidad de su producción científica –medida por el número de citas por publicación en los últimos cinco años- España ocupaba el lugar 16 en 2010, ligeramente por debajo de Francia e Italia.También en cuanto a patentes ha habido un crecimiento favorable de casi un 50% en los cinco años previos a 2010, aunque el número de patentes sigue siendo bajo si se compara con Francia, EE.UU., Alemania o Japón. Con la actual evolución de las inversiones y la dotación de personal investigador, España parece condenada a perder posiciones en las clasificaciones internacionales en los próximos años.

 7. Un lenta pero positiva evolución de los estudiantes internacionales y la insignificante internacionalización del PDI y PAS en las UU.PP. La internacionalización de la universidad española ha mejorado en el último decenio, aunque los datos suministrados por los indicadores empleados al respecto nos sitúan en la mayoría de los casos por debajo de los países avanzados del entorno. Hay una tendencia creciente en el número de los estudiantes internacionales, cuyo número se ha casi duplicado en ese periodo, pasando de 1,24% en el curso 2002/2003 al 2% en el curso 2010/2011.

8. La (in)suficiencia y la (in)eficiencia que caracterizan a la financiación universitaria actual  representan una de las principales tendencias que deben resaltarse, la octava de este listado. En el “Informe sobre financiación del sistema universitario español” que se presentó en el Consejo de Coordinación Universitaria en 2007 se reconocía la necesidad de incorporar 2.500 millones de euros adicionales. Esta tendencia expansiva no sólo no se llevó a cabo entonces sino que, últimamente, está dando paso a intensos recortes que dañan su nivel de suficiencia, especialmente a partir del ejercicio 2010 que aquí se está considerando, que marca un punto de inflexión entre la etapa anterior de crecimiento y la posterior de recorte de recursos. En 2010 los ingresos de las universidades públicas españolas alcanzaron los 10.600 millones de euros. Como en el año 2002 fueron 6.543 y en el año 2008 10.331 millones, destaca la ralentización del ritmo de crecimiento en el bienio 2008-2010, frente al existente con anterioridad. El 58,4% del total de los ingresos proviene de las transferencias públicas de las comunidades autónomas. Las universidades cuentan con otras dos fuentes principales de financiación: la originada por su actividad docente y la que proviene de la investigación. La primera de ellas alcanzó en 2010 1.166 millones de euros y los ingresos provenientes de la investigación fueron de 1.375 millones de euros en ese mismo año. Los ingresos obtenidos por las universidades por prestación de servicios no superaron entonces el 3,7% del total, lo que representaba un retroceso frente al 4,4% obtenido en 2006; los ingresos generados al amparo del artículo 83 de la LOU fueron de 2,4% en 2010, cifra inferior al 3% de 2006. Las universidades se hallan abocadas a dar una respuesta positiva a la necesidad de encontrar otras fuentes de ingresos, que por el momento tienen una reducida importancia. En el futuro próximo resultará indispensable ampliar y diversificar las fuentes de financiación, mediante el incremento de aportaciones privadas y el aprovechamiento de las oportunidades del fundraising que se les presenten. La eficiencia en las actuaciones y la mejora de su “función de utilidad social” marcarán las actuaciones de las instituciones universitarias, sin duda obligadas a promover actuaciones para que la captación de recursos sea prioritaria.

9. La (in)equidad como problema de la financiación universitaria por la evolución de los precios públicos y el sistema de becas. La política de incremento sustancial de los precios públicos de las enseñanzas y las deficiencias del sistema de becas hacen peligrar la equidad en el acceso a la educación superior. La elevación de los precios de las matrículas plantea diversos problemas. Junto a su inadecuado planteamiento, el indeseado resultado de una probable y paradójica caída de la recaudación universitaria por su causa, al reducir los estudiantes el número de créditos matriculados debido al elevado incremento de su coste. Otro aspecto que debe destacarse en esta tendencia es la dispersión creciente entre las Comunidades Autónomas a la hora de cuantificar las tasas universitarias. Ello introduce un evidente elemento de segmentación y disparidad territorial. La contribución de las tasas y precios públicos representó el 11,8% de los ingresos totales en el año 2010 (con una reducción de dos puntos porcentuales si se compara con la cifra correspondiente en 2002). El sistema de becas ha sido y es insuficiente. No atiende adecuadamente al ritmo creciente de la demanda. En el curso 2010/2011 el 32,3% de los alumnos solicitaron una beca, lo cual significó un incremento del 7% respecto a la cifra del curso 2008/2009. El problema principal que plantea la elevación de los precios públicos es que no se ha realizado una modificación del sistema de becas y ayudas que permita corregir su insuficiencia (por su escaso volumen), su ineficiencia (por su gestión) y su inequidad (por sus resultados). Si se acude a la comparación internacional en el ámbito de la OCDE, las becas universitarias en España han experimentado en los últimos años un retroceso a diferencia de los avances habidos a lo largo de la pasada década. Se trata de uno de los más graves elementos de inequidad en el acceso a la educación superior. Los poderes públicos deberán corregirlo en un plazo de tiempo no excesivamente dilatado.

10. Si la universidad no cumple sus objetivos en la formación de capital humano y en la creación de conocimientos, ello tendrá un efecto devastador sobre toda la sociedad. Los datos que recoge el informe justifican las preocupaciones y dudas crecientes al respecto. La mayoría de las evoluciones analizadas muestran un cambio de orientación hacia peor en los años más recientes. Los recortes en los fondos asignados y la reducción de los recursos humanos han ido apareciendo a lo largo de todas las páginas anteriores como causa de ese “cambio de tendencias” en la evolución de los resultados que se iban alcanzando en años precedentes, tanto en la formación de capital humano como en los resultados científicos. Si la palabra clave en el proceso de construcción del Espacio Europeo de Educación Superior era la convergencia, los indicadores empleados, los numerosos datos aportados de tipo cuantitativo y los análisis realizados apuntan, cuando no prueban, que se está generando una situación de divergencia del sistema universitario español frente a la mayoría de los sistemas homólogos europeos. La planificación de la actividad investigadora debe formar parte de un plan estratégico nacional, con la participación de todos los agentes públicos y privados, con confianza y respeto mutuos. Lo contrario conduce a posiciones irrelevantes en el contexto global y, lo que es peor, a la pérdida de nuestra sociedad en la senda del desarrollo marcado por el conocimiento. Una pérdida de autonomía, en suma.Urge la reflexión, y las acciones políticas que de ella se deriven, sobre el papel que el sistema universitario ha de desempeñar en el cambio de modelo económico y productivo, en la formación de capital humano y en la generación de conocimientos y su aplicación, por medio de las actividades de investigación o de carácter innovador. En definitiva, está en juego la aportación de la universidad española al crecimiento y bienestar del país.

 

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