martes,7 diciembre 2021
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Se presentan los datos del estudio de la IFC y ACNUR.

Los refugiados impulsan la economía en Kenia con negocios emprendedores

Redacción
La Corporación Financiera Internacional, IFC, y la Agencia de la ONU para los Refugiados, ACNUR, lanzan un estudio sobre cómo los refugiados están ayudando a potenciar la economía local en Kenia. En el área del campo de refugiados Kakuma, uno de los más grandes del mundo, los refugiados han emprendido más de 2.100 negocios. En ellos, también se están creando puestos de trabajo para la población local e impulsando el consumo de productos locales en Kenia.

Esperanza Fashion & Design, refugiada y emprendedora

A sus 27 años, Esperanza es una de las caras más visibles del afán emprendedor. Esta refugiada congoleña, cuando llegó al campo de refugiados supo que no quería dejar a un lado su carrera profesional y puso todo su afán en volver a dedicarse a lo que mejor sabe hacer: ser diseñadora de moda.

En su pequeña tienda en el campo de refugiados de Kakuma, da rienda suelta a sus diseños, hechos en su mayoría de una tela tradicional africana, gruesa y brillante llamada kitenge.

Mientras la fotografían, dos clientas entran para echar un ojo a sus diseños. Una de las dos es refugiada, la otra, natural de Kenia. Ninguna de ellas sale con las manos vacías. En este rato, Esperanza ha conseguido vender un vestido de 1.800 chelines, el equivalente a 15 euros, una falda larga y un top que suman 18 euros entre ambos. Para la emprendedora, no hay mejor garantía que sus sonrisas al salir de la tienda.

"No hay mejor sensación que tener un cliente feliz"

Cuando la empresaria comenzó su pequeña marca de moda, Esperanza Fashion & Design, tenía tan solo 22.000 chelines (menos de 200 €) y un gran afán emprendedor. Su fuerza y consistencia en la lucha por conseguir sus metas no tardaron en hacerse un hueco en esta suerte de ciudad de refugiados que es ya el hogar de más de 180.000 personas de diversas procedencias.

En sólo unos meses, Esperanza empezó a atraer a clientes de todo tipo, no sólo refugiados, si no también locales que viajaban hasta allí para comprarle. Con los ingresos generados, esta emprendedora logró adquirir una nueva máquina de coser, una plancha de carbón y otras herramientas que mejoran la calidad de lo que venden. Una inversión de futuro.

Además del dinero reinvertido, Esperanza consigue unos beneficios de 20€ mensuales para ella y su familia, lo que supone un gran desafío en su día a día: “Me encanta ser diseñadora y hacer ropa, pero el dinero que gano solo da para mis necesidades básicas. Para poder expandir mi negocio, necesito ayuda económica".

IFC y ACNUR publican un estudio sobre el impacto de los refugiados en la economía

Tras recopilar datos sobre la propiedad de las empresas, los niveles de consumo y el acceso a finanzas, telecomunicaciones, educación y empleo, las conclusiones del estudio de la Corporación Financiera Internacional y ACNUR son claras. La economía de Kakuma prospera y hay oportunidades de inversión en empresas de refugiados.

Muchos refugiados han pasado en años o incluso meses, tras huir de sus países con poco más de lo puesto, a estar involucrados en la actividad económica donde hay claras oportunidades para el sector privado. Una ocasión a su vez para promover la autosuficiencia e independencia financiera y reducir su dependencia de la ayuda humanitaria.

Algunos datos del estudio:

  • El 12% de los refugiados encuestados son dueños de negocios.
  • La economía de la zona equivale a 56 millones de dólares.
  • Suman más de 2.100 pequeños negocios de refugiados en Kakuma.
  • La mitad de los ingresos se destina a productos de consumo.

Niñas refugiadas en Kakuma

Las nuevas tecnologías y conectividad, clave para los negocios de refugiados

El estudio señala que la conexión a internet y la penetración de la telefonía móvil en Kakuma, donde el 69% de los refugiados tiene acceso a teléfonos móviles, han sido clave para que personas como Esperanza expandan su negocio. Los clientes eligen los diseños entre los que publica en las redes sociales antes de ir a la tienda. "Internet, Facebook e Instagram juegan un papel importante en la atracción de clientes para mi negocio", dice.

Según el estudio, la inversión del sector privado no solo permite mantenerse a los propietarios de negocios de refugiados, también beneficia a la comunidad de acogida a través de la creación de empleo también para personas locales y de la compra de productos que se producen allí, como ganado, madera o carbón.

Según Philippe Le Houérou, jefe ejecutivo de IFC, este estudio puede ayudar a que nuevos inversores del sector privado entren en el mercado: "La inversión del sector privado podría marcar una diferencia importante al crear empleos y oportunidades para los refugiados. Pero los inversores carecen de información para aventurarse en estos mercados. Este estudio es un paso clave para impulsar la inversión privada en un mercado sin explotar".

Raouf Mazou, representante de ACNUR en Kenia, asegura que tenemos que cambiar nuestra mentalidad: "Necesitamos cambiar la mentalidad de que los refugiados están sentados, sin hacer nada más que recibir asistencia. Muchos de ellos están dirigiendo negocios y creando empleo para otros. Vemos el sector privado como algo que viene del exterior, pero muchas veces se basa en iniciativas de personas que quieren ganar dinero haciendo lo que saben, como un refugiado que hornea pan".

El informe concluye que atraer al sector privado y a empresas sociales al área de Kakuma y apoyar a los empresarios supondrá oportunidades de trabajo, mejorará los servicios y reducirá los precios. Toda una oportunidad de mercado en áreas del sector privado como telecomunicaciones, salud, educación, vivienda y energía.

Aquí puedes encontrar más información sobre RSC y empresas solidarias con ACNUR.

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