domingo,22 mayo 2022
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Luditas y que inventen ellos: ¿aún existen?

Futurolandia
¿Estamos en el inicio de la Cuarta Revolución Industrial? Esta es la pregunta con que se inicia un reciente post de World Economic Forum. Simplificando, propone el siguiente calendario de inicio y contenido: Primera: 1784 Equipo productivo mecánico, gas y agua Segunda: 1870 División del trabajo, electricidad producción en masa Tercera: 1969 Electrónica, TIC, producción automatizada Cuarta: ? Sistemas ciber-físicos.

En tiempos de la Primera Revolución Industrial hubo una fuerte oposición al cambio protagonizada por los  que se consideraban perdedores: pequeños empresarios sin capacidad financiera para adquirir la nueva maquinaria y obreros preocupados por la pérdida o empeoramiento de su puesto de trabajo. A estos se terminó aplicando el calificativo de "luditas", al parecer por el nombre, Ned Ludd, de uno de los líderes de la fuerte revuelta que se produjo hacia 1811 en Nottingham, Inglaterra, contra las innovaciones tecnológicas y organizativas.

Ya entrada la Segunda Revolución Industrial, en muchos países y con mayor o menor fuerza, continuaban los opositores a la innovación tecnológica, incluso mezclados con los que dudan sobre la prioridad de invertir en una investigación que la estimulase. Muchos recordaremos aquella terrible frase: ¡Que inventen ellos! atribuida, sin más matices, a Miguel de Unamuno. La realidad era que correspondía más a una estrategia (sin duda equivocada) que a una oposición frontal a la investigación. Él escribía, en un ensayo publicado en 1906:  "Inventen , pues, ellos y nosotros nos aprovechamos de sus invenciones. Pues confío y espero que estarás convencido, como yo lo estoy, de que la luz eléctrica alumbra aquí tan bien como allá donde se inventó".

Las nuevas revoluciones tecnológicas siguen despertando sentimientos luditas y recelos acerca de la prioridad de innovar. ¿No están destruyendo empleo y deteriorando la calidad de muchos de los puestos de trabajo las nuevas revoluciones tecnológicas TIC o la robótica? ¿Es prioritario invertir en investigación, sobre todo en tiempos de austeridad, sobre otras opciones de bienestar social o de efectos más inmediatos?

Por muy partidario que uno sea de la innovación, como es mi caso, considero que hay que reconocer la existencia de impactos negativos relevantes sobre el empleo y la igualdad de oportunidades, que es preciso valorar y tratar de contrarrestar. Ver mi anterior post, "¿Yo invento, tú encuentras trabajo y él va al paro?", http://blog.antoniopulido.es/?p=1401 . Eso sí, la innovación, en general, es imprescindible para mejorar el nivel de vida futuro y, además, es imparable a escala mundial.

Aclarar algunas ideas es fundamental para hacer cualquier diagnóstico sensato sobre el papel de la innovación. Para algunos, la innovación queda referida a nuevas tecnologías en procesos industriales, particularmente por la incorporación de nuevos equipos más"productivos" (ahorradores de trabajo) en empresas de manufacturas (vehículos, textil, electrodomésticos,…). Siendo una componente importante, la innovación tiene un ámbito mucho más extenso que afecta a todo tipo de productos y organizaciones, públicas y privadas.

Sin innovación (propia o importada) se paraliza la aparición de nuevos productos en variedad y mejoras de calidad. Pero no pensemos solamente en productos físicos (juguetes, ordenadores, medicamentos,…), sino también en todo tipo de servicios (ventas on-line, nuevos productos financieros o mejoras en el aprendizaje de idiomas, por poner sólo unos ejemplos).

Un paso más y debemos incorporar los importantes efectos de la innovación en las mejoras organizativas de empresas, instituciones sociales o sector público, en particular de la mano de las nuevas tecnologías de la información y las comunicaciones. Un camino que empezó con el impacto de nuevos equipos en la industria manufacturera, se ha ampliado a todo tipo de bienes y servicios empresariales o públicos ; de mercado o de no-mercado.

A los interesados en el efecto social de la innovación os recomiendo la publicación, recién aparecida, de la OCDE, Social Impact Investment,( http://www.keepeek.com/Digital-Asset-Management/oecd/finance-and-investment/social-impact-investment_9789264233430-en). En este documento se trata de la inversión de las Administraciones Públicas, fundaciones y otras instituciones sin fines de lucro, públicas y privadas, en campos en que la innovación juega un papel importante, como salud, discapacidad, seguridad, desempleo o actividades artísticas, culturales y de entretenimiento.

La innovación es económica y socialmente deseable, pero sus posibles efectos negativos (en particular en desigualdad y pérdida de oportunidades) hay que valorarlos, vigilarlos y compensarlos en lo posible, en linea de un desarrollo inclusivo.Veasé al respecto el documento Innovación and Inclusive Development (http://dx.doi.org/10.1787/5k4dd1rvsnjj-en).

Sin innovación no hay mejoras de productividad y competitividad que hagan posible y mantenible el crecimiento económico; pero tampoco un país con las mejoras sociales que todos deseamos. Inventar e innovar es imprescindible.

Antonio Pulido twitter.com/PsrA 

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