domingo,23 enero 2022
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El G-7 (más del 50% del PIB mundial) soslaya la desigualdad

Más circo que pan en el G7 al anunciar acuerdos de EEUU con China e Irán e impuestos a digitales

Redacción
La 45ª reunión en Biarritz de líderes del G-75 (países más desarrollados que suman más de la mitad del PIB mundial) terminó con acuerdos de mínimos para una fiscalidad sobre los beneficios de las empresas y grandes digitales.El presidente Macron dió también la impresión de lograr superar tensiones y acercar las posiciones de EE.UU con China para cambiar la Organización Mundial del Comercio (OMC),y con Irán para llegar a un encuentro histórico.Pero las críticas apuntan que hubo más circo que pan

Esta impresión sobre el predominio del circo mediático sobre los compromisos que lleven a potenciales certezas sobre avances es transmitirda tanto por las críticas procedentes de la "contracumbre" de Irún, que desconfiaba de las promesas de ocuparse en frenar las desigualdades, como los coimentarios  de analistas financieros. Ambos desconfian de la capacidad de Trump de asumir las expectativas creadas al finalizar la reunión este lunes por el presidente Macron, la mayoría de las cuales dependen del presidente norteamericano (impuestos a grandes digitales que en su mayoría son norteamericanas, fin de las tensiones proteccionistas creadas por el propio Trump en torno a una reforma de la OMC, acuerdo con Irán, roto precisamente por él, etc). Y además el calendario interno del propio G7 determinaba que el próximo presidente de esta cumbre rotatoria, que corresponde a los EEUU en el 2020, será el propio Donald Trump, quien estará para entonces en plenas elecciones intentando renovar su mandato y que ha sugerido como lugar un uno de sus resorts de Miami

"El presidente Trump entró en el G7 tras una tormenta de twitter, en la que aumentó las tensiones con China y criticó al presidente de la Reserva Federal, Powell. Añada a esto sus demandas para que Rusia vuelva a la mesa del G7 y sus comentarios que califican la pertenencia a la UE de "ancla" para el Reino Unido, y una cosa está clara: Trump no está interesado en la construcción del consenso multilateral del pasado. Para los inversores, la historia subyacente es la del proteccionismo entre las dos economías más grandes, que pesa sobre el ánimo y crea volatilidad en los activos de riesgo", resume las conclusiones de su análisis Stephanie Kelly, economista política de Aberdeen Standard Investments. 

Siguen así  abiertas tras ese G7 más incertidumbres que sorpresas, como reflejan la mayoría de las valoraciones editortiales de la prensa tras la reunión de los líderes de EE UU, Alemania, Japón, Canadá, Francia, Reino Unido e Italia. Al margen de que el aliado estratégico de Trump en Brasil, el presidente Bolsonaro, haya rechazado también los 18 millones de euros para combatir los incendios que acechan la Amazonia. En línea con las impresiones previas del consejo editorial de Ibercampus.es sobre los intentos de vacias la cumbre y desnaturalizar los objetivos de lucha contra las desigualdades, el comunicado final de la cumbre no incluye ni una sola referencia a acelerar el avance de los ODS 20-30, los 17 Objetivos del Desarrollo Sostenible de la ONU. Tampoco menciona compromisos conjuntos para fortalecer las medidas de mitigación del cambio climático o prevenir los impactos de una inminente recesión global. Ni siquiera aborda los temas con los cuales Francia quiso distinguir la presidencia rotativa del G7.

Además de que la fuerza del disenso emigró de la calle a la mesa diplomática, como indica en el diario mexicano Excelsior Max Cortazar al analizar las 263 palabras del comunicado final ( éxito en los frentes del comercio mundial ,Irán, Ucrania, Libya y Hong Kong), se ha extendido esa idea de parálisis en la capacidad de generar consenso por parte de las organizaciones multilaterales: G7: atorados, valora Jorge Berry en el diario tambien mexicano EL FINANCIERO. Ni el anuncio de que China está dispuesta a negociar un acuerdo comercial que acabe con la guerra de aranceles ni su disposición a destensar la cuerda con Irán bajo ciertas condiciones disminuye la sensación de que la cita de Biarritz ha sido confusa en sus objetivos y magra en resultados, según valora EL PERIODICO espoañol. Era difícil que fuese otro el desenlace después de tormentosos preparativos de la reunión en plena crisis del comercio mundial y entre una gran incertidumbre sobre los grandes temas de siempre: Siria, la pugna por la hegemonía en el golfo Pérsico, Corea del Norte, el 'brexit' inacabable, los desastres medioambientales y tantos otros.

Los periódicos situados en los polos del espectro ideológico español valoran más los éxitos que los fracasos de esta 45ª cumbre del G7 en su balance final omo Mejor de lo esperado (EL PAIS), Macron salva los muebles del G7 (La Razon) y Macron salva un G-7 muy dividido (EL MUNDO). Otros apuntan mnayor excepticismo: El G7 no existe, un nuevo capítulo de la historia comienza

Aunque las bolsas han acogido con cifras en verde las declaraciones de Trump, predomina la idea final de que es improbable que transija con un desarme arancelario que supondría revisar de pies a cabeza las líneas maestras de su programa económico. También de que es igualmente improbable que una mera declaración de intenciones iraní le convenza de que la república de los ayatolás no aspira a poseer un arsenal nuclear. Es francamente aventurado suponer que renunciará a meter a Rusia en el club del G-7 –mutado en G-8– a pesar de la oposición de los aliados europeos, un asunto apenas discutido en Biarritz pero que para Emmanuel Macron y Angela Merkel no tiene vuelta de hoja. Y es asimismo ilusorio imaginar al presidente corrigiendo a Jair Bolsonaro en su desastrosa gestión de los incendios en la Amazonia, un tema como tantos otros en el que la relativa unanimidad de los convocados en Biarritz oculta diferencias insalvables entre las dos orillas del Atlántico. El G-7 no da para más. 

Por su parte, medios financieros como ELECONOMISTA resaltan que Macron se sale con la suya: habrá tasa Google sin nuevos aranceles de EEUU, aunque al mismo tiempo insiste en el error de aplicar la tasa Google en solitario. El presidente francés Emmanuel Macron, buen conocedor de la personalidad del americano, jugó bien sus cartas de anfitrión y consiguió no solo contener el deterioro que se producía tras cada encuentro internacional, sino que además arrancó algún gesto conciliador a la Casa Blanca.

“Hemos logrado alcanzar un nivel de convergencia sin precedentes”, destacó Macron. Franceses y estadounidenses llegaron a un acuerdo sobre la tasa de París destinada a los Google, Facebook y compañía, y que podría servir para detener el riesgo de nuevos aranceles entre EEUU y la UE. Según el entendimiento alcanzado por el ministro de Finanzas francés, Bruno Le Maire, y el secretario del Tesoro de EEUU, Steve Mnuchin, París se comprometería a devolver los ingresos adicionales recaudados por la tasa francesa en comparación con la caja que se haría con la fórmula internacional que se negocia en el seno de la OCDE, una vez entre en vigor este modelo.Le Maire indicó a elEconomista que consiguió el compromiso de Mnuchin para que el acuerdo descartara la imposición de aranceles a los vinos franceses y otros productos nacionales, que había lanzado Trump en días pasados. Si hubiera sido el caso, los europeos advirtieron de que responderían “del mismo modo”.El francés finalmente mantuvo la tradición y consiguió consensuar un comunicado final, en contra de lo que inicialmente había señalado. Lo redujo a una página, en la que encontró una melodía que sonara bien en la Casa Blanca sobre las relaciones comerciales, en concreto sobre la reforma de la Organización Mundial del Comercio para luchar más efectivamente contra las prácticas comerciales injustas de China. Un paso que los europeos confían que ayude a menguar la guerra arancelaria entre Pekín y Washington, y también con Bruselas. Además, colocó todos los elementos para facilitar una reunión entre Trump y el presidente iraní, Hassan Rouhani, para recuperar un acuerdo nuclear reformado para devolver la estabilidad a Oriente Medio.

Cambio de tono

El cambio de tono en comparación con cumbres pasadas resultó significativo, sobre todo con el G-7 del pasado año en Quebec. Entonces, Trump llamó al anfitrión, Justin Trudeau, “deshonesto y débil” por resaltar el primer ministro canadiense el “comercio internacional basado en las reglas. Por contra, el inquilino de la Casa Blanca se refirió a Macron como un “líder espectacular”.Macron no escatimó en esfuerzos para agasajar al empresario convertido en político, como desplazarse hasta su hotel apenas aterrizó para mantener un almuerzo de dos horas. “Podríamos haber estado una hora más”, admitió Trump. “Tan solo nos intentábamos impresionar el uno al otro”, dijo. Macron reconoció que la fórmula que funciona con el empresario es trabajar cara a cara, “un intercambio muy directo”, y compromisos “efectivos”.

Sin embargo, el mismo medio apunta a Nueva frente en la guerra comercial  y concluye que las posibilidades de que se alcance un acuerdo definitivo la semana que viene entre China y los EE.UU siguen siendo casi nulas. La posibilidad de que Trump declare el estado de emergencia minaría la capacidad de financiación de la economía china, por lo que la guerra entre los dos gigantes, lejos de aproximarse a un final, puede multiplicar sus frentes. 

El G-7 reúne a la mitad del PIB mundial y excluye a China e India

El G7 reunido en Biarritz incluye a los líderes de siete de los países más poderosos del mundo: Estados Unidos, Reino Unido, Japón, Francia, Italia, Alemania y Canadá. El presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, también participará en el encuentro, además de algunos dirigentes de países invitados, entre los que se encuentra España. Hasta el año 2014 la Federación de Rusia también formaba parte del grupo de los (por aquel entonces) Ocho. Esta fue expulsada a consecuencia de la anexión ese año de Crimea.

El gráfico de Statista que encabeza esta pieza muestra qué Estados contarían con representación en este encuentro del más alto nivel diplomático si se tuviera en cuenta exclusivamente el aspecto económico. En este 2019, según cálculos del Fondo Monetario Internacional, además de Estados Unidos, Japón, Alemania (que ya forman parte de él), acudirían al G7 China, la India (que este año es país invitado), Rusia e Indonesia. Sus economías representarían un 55,2% del PIB mundial. De la lista completa, la economía española se encuentra en posición número décimo sexta en cuanto a su proporción del producto interior bruto total, con un 1,6%.

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