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CONSUMO - DEBATES
Ciencia e interés económico se enzarzan ante los pacientes

Máxima polémica: 10 visiones sobre la homeopatía

La mayoría de las visiones sobre la homeopatía no cuentan con los pacientes

¿Sí o no a los productos homeopáticos? Pocas veces las ciencias, las academias, las profesiones y los intereses económicos y profesionales de múltiples tipos se han enzarzado en una polémica tan viva, apasionada e interesante, aunque no ajena a la confusión. Ibercampus se limita a reflejarla, fiel a su independencia, sin prejuicios o condicionamientos por el hecho de que muchas facultades universitarias hayan suprimido los estudios de esa disciplina que ahora juzgan simple creencia, no ciencia.
Redacción 21 de marzo de 2016 Enviar a un amigo
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1. La Organización Médica Colegial afirma que la homeopatía está en el ámbito “de las creencias” Ries (Red Iberoamericana de Estudios de las Sectas)

La homeopatía cada vez tiene más frentes abiertos en España. Tras las protestas de las asociaciones de afectados y el cuestionamiento de la comunidad universitaria, además de la cancelación del Máster de la Universidad de Barcelona, del que ya se ha informado en el boletín Info-RIES nº 417, el último rechazo público proviene de la Organización Médica Colegial (OMC), según informa Almudena Ortuño en Valencia Plaza. El presidente del OMC, organismo de ámbito estatal, Juan José Rodríguez Sendín, ha manifestado que la homeopatía es un proceso “ilusorio y engañoso” sin “ningún tipo de evidencia científica”, por lo que niega que pertenezca al mundo de la medicina, sino “al de las creencias”.

Discusión entre los profesionales

La postura contrasta notoriamente con la del Colegio de Médicos de Valencia, una de las 52 entidades integradas dentro de dicha corporación, que hace un mes calificaba la homeopatía de “acto médico” y mostraba su respaldo siempre que fuera llevada a cabo “por profesionales de la medicina titulados y colegiados”. Desde la propia entidad admiten que deberán “replantearse” la situación, pero todavía no han tenido tiempo de reunirse y tomar una decisión. Sin embargo, argumentan que habían sustentado sus conclusiones en la Asamblea General de la OMC en 2009, donde votaron los distintos colegios.

Rodríguez Sendín, por su parte, alude a la declaración de la Asamblea General de 2013. En ella se advierte, entre otros aspectos, de que “no son éticas” las prácticas médicas inspiradas en el “charlatanismo”, las carentes de base científica y “que prometen a los enfermos la curación”, los procedimientos ilusorios o “insuficientemente” probados que se proponen como “eficaces”, la simulación de tratamientos médicos o intervenciones quirúrgicas y el uso de productos de composición no conocida. En este marco, incluye a la homeopatía.

“No solo es el Máster de la Universidad de Barcelona, sino que también hay otros e, incluso, secciones de Homeopatía dentro de los propios colegios de médicos”, critica el presidente, una alusión que podría aplicarse a Valencia. “Se trata de ir convenciéndolos de que no tiene ningún sentido tener una estrategia que es engañosa y sin evidencia científica”, aseveró Rodríguez Sendín. Ahora bien, el presidente de la OMC recordó que no se puede sancionar a los médicos que practican la homeopatía porque la ley permite esta práctica.

Incertidumbre y falta de controles

El pasado 30 de octubre tuvo lugar en la sede de la OMC una Jornada-Debate sobre Homeopatía. En ella, su vicesecretario, Jerónimo Fernández Torrente, afirmó que “la OMC no acepta la denominación en ningún caso de Medicina homeopática ni otro tipo de medicina que no sea la científica en la que se basan nuestros Sistemas Sanitarios Europeos, que han de ser preservados en todo caso”. Es por ello que, a su juicio, “cuando hablamos de Homeopatía y otras terapias no convencionales, nos movemos en un contexto de incertidumbre científica, de diversidad de competencias profesionales, de heterogeneidad de la práctica y de escasez de controles de calidad de su actividad”.

Desde el punto de vista del Dr. Fernández Torrente, las terapias no convencionales presentan una serie características que “al propio tiempo son inconvenientes”. Entre ellas cabe destacar: ausencia de un campo asistencial delimitado, en el sentido ordinario de este concepto aplicado a especialidades médicas y áreas de capacitación específicas; fragmentación notable de técnicas y procedimientos, y, dentro de cada técnica, de métodos de aplicación de la misma, que condiciona una notable heterogeneidad de la práctica profesional; la incertidumbre como condicionante de sus actuaciones asistenciales, ante la escasez de evidencias científicas que la avalen; carencia de controles de calidad internos y externos, objetivos y contrastables, en lo referente a los aspectos asistenciales, docentes y formativos; formación fluctuante, escasamente estructurada y generalmente no acreditada, e interacción con la comunidad científica anecdótica.

Un acto sanitario, pero no médico

“La aplicación de algunos procedimientos de Terapias y Técnicas No Convencionales que no precisan de tratamientos curativos es un Acto Sanitario y no en sensu estricto un Acto Médico”, según defendió entonces el vicesecretario de la OMC. Es por ello que “los actos sanitarios deben ser realizados por profesionales sanitarios, sometidos y regulados por la Ley 44/2003 de Ordenación de las Profesiones Sanitarias. Los actos sanitarios deben realizarse en centros sanitarios debidamente autorizados según determina la Ley General de Sanidad, la Ley 16/2003 de Cohesión y Calidad del SNS y el Real Decreto 1277/2003 sobre autorización de centros, servicios y establecimientos sanitarios”.
Fernández Torrente puso el acento en la que denominó “gran paradoja homeopática”, esto es la falta de regulación oficial académica, con carácter estatal y por los cauces legales, sobre la formación de los profesionales, además de la inexistencia de controles sobre el ejercicio profesional de la actividad terapéutica homeopática. Por otra parte, según añadió, “la inmensa mayoría de los productos y/o medicamentos homeopáticos existentes en el mercado actual no cumplen con las condiciones del procedimiento simplificado que el RD 1345/2007 establece”.



A este respecto, subrayó que “la razón científica debe formar parte de la razón ética, y sin la primera no puede construirse la segunda”. Asimismo, consideró que “la responsabilidad de las Administraciones central y autonómicas estará fundamentada en las repercusiones sobre el uso y la aplicación de estas terapias/técnicas en el ámbito de los cuidados sanitarios y de la salud pública, pendientes de una regulación efectiva en una norma Estatal con rango de Ley; los riesgos de su mala utilización o utilización inadecuada , así como la regulación de los centros sanitarios donde debe aplicarse e identificar a quienes lo hacen y cómo lo hacen y la veracidad de la publicidad al respecto”.

Instó a un análisis de “la situación actual de las terapias y técnicas no convencionales en nuestro país, necesario para el abordaje de sus implicaciones profesionales, éticas y jurídico-legales”, y es que, como afirmó, “la mejor garantía para las administraciones, los ciudadanos y los pacientes, es una profesión vertebrada adecuadamente, consciente de sus limitaciones, legalmente autorizada, que tenga las normas deontológicas y de autorregulación exigibles y que al mismo tiempo esté sujeta a un control externo”.

En esta jornada de debate también participaron médicos que defienden el uso de la homeopatía. Sin embargo, la última de los ponentes en esta mesa de debate, la Dra. María José Más, que disertó sobre “práctica médica y homeopatía”, expresó sus dudas acerca de esta técnica, así como sobre los productos homeopáticos. “Ninguno de los que somos médicos podemos dejar de dudar ante la homeopatía”, insistió. Apostó, decididamente, por la “medicina de la convención, basada en teorías probadas, y no en la incertidumbre”.

Práctica “arraigada” en muchos colegios profesionales

A pesar de que la OMC ha insistido en su posicionamiento en contra de su uso y promoción, lo cierto es que buena parte de los colegios de médicos españoles acogen bajo su ala la homeopatía. Lo cuenta José A. Plaza en Diario Médico. No hay datos oficiales, pero la Sociedad Española de Medicina Homeopática (SEMH) calcula que hay unos 10.000 homeópatas en España.

En concreto, son 29 los colegios que acogen esta práctica (de los 52 que hay en España). Muchos de ellos lo hacen en forma de vocalía o sección colegial. En otros, son comisiones o grupos de trabajo los encargados de darle protagonismo, mientras que, en otras ocasiones, es la formación continuada o la celebración de jornadas y congresos la que le da voz entre las paredes del colegio.
El de Barcelona es el único que tiene una vocalía específica de homeopatía, ya que los demás comparten institucionalmente esta práctica con otras terapias llamadas naturales. El colegio barcelonés ha anunciado que retirará sus cursos sobre esta práctica, pero no el departamento “por el arraigo” de la homeopatía.

Muchos de los colegios profesionales acogen jornadas de las asociaciones profesionales homeopáticas de su provincia o comunidad, y algunos incluso comparten sede con ellas, como es el caso de Valladolid. Otros, como el de Palencia, contaban con sección específica, pero la han retirado en los últimos años. Algunos de los que no tienen su presencia institucionalizada reconocen que, si uno de sus colegiados lo solicita, ceden el espacio para charlas, cursos o diversas actividades.

“Hay que convencerles de su error”

Esta realidad (tan legal como polémica) contrasta con las últimas declaraciones del presidente de la OMC, ya citada. Rodríguez Sendín ha dicho a Diario Médico que los colegios son libres de albergar e institucionalizar la homeopatía, pero se muestra contrario a su presencia: “Hay que intentar convencerles de su error”. La presencia de los discípulos de Samuel Hahnemann en las instituciones profesionales no se queda en los colegios de médicos. Los de Enfermería también la incluyen en su oferta. Aunque no hay datos oficiales, hay pocas farmacias en España que no vendan homeopatía, según ha dicho a Diario Médico César Varela, presidente de la Sociedad de Farmacéuticos Homeópatas: “Deben hacerlo por ley, de hecho”.

Con respecto a la presencia en el ámbito universitario es, quizá, donde más a la baja se encuentra. Varios centros han decidido, por una u otra razón, ir retirando su oferta en este ámbito. Entre las que aún ofrecen formación en homeopatía –y otras terapias naturales–, están las universidades de Valencia, Murcia, Sevilla, Santiago, Salamanca y la UNED. La de Zaragoza retiró hace dos años el máster más conocido y polémico, el que patrocinaba el laboratorio Boiron desde 2004, mientras que la Facultad de Medicina de Valladolid ha acogido en los últimos años varias veces el Congreso Nacional de Homeopatía.

La Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria (Semfyc), según han dicho sus portavoces a Diario Médico, la excluye de su organización, actos y formación. La tercera sociedad de Familia, la Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia (SEMG), no tiene institucionalizada su presencia, pero sí ha incluido en sus congresos mesas redondas sobre homeopatía, y recientemente se ha responsabilizado de uno de los módulos del posgrado que ofrece la UNED.

Más allá de las de Familia, en una de las especialidades en las que esta disciplina tiene más predicamento, Pediatría, la Asociación Española de Pediatría (AEP) niega relación con la homeopatía; de hecho, un reciente posicionamiento de su comité de medicamentos deja clara su postura contraria. Además, la Sociedad Española de Farmacología Clínica y la Federación de Asociaciones Científico Médicas Españolas (Facme) se posicionaron claramente hace tres años en contra. ¿La razón? Su falta de evidencia científica.

2. Si la homeopatía no funciona, ¿por qué no se prohíbe su venta?. El País

En una popular parodia sobre las medicinas alternativas, un hombre entra en un hospital homeopático tras sufrir un accidente de tráfico. El médico pide a la enfermera que consiga un trozo del coche que lo atropelló, lo diluya en agua y lo agite y diluya repetidamente para poner tres gotas del líquido resultante bajo la lengua del herido. “Si esto no lo salva, no sé qué lo hará”, exclama el doctor. Así comienza Pablo Linde su artículo en el diario El País.
Aunque es humor, la base teórica de la homeopatía está tan alejada de lo que se sabe de física y química que en el mundo real existen preparados que no distan mucho de este chascarrillo. En resumen, esta terapia —que se solía calificar de alternativa y ahora algunos de sus practicantes llaman complementaria o integrativa— se basa en una ocurrencia que tuvo el médico sajón Samuel Hahnemann a finales del siglo XVIII, que viene a decir que lo similar cura lo similar. Así, para tratar una enfermedad se ha de usar la misma sustancia que causa sus síntomas, pero diluida en agua hasta proporciones infinitesimales. Tanto, que la mayoría de remedios homeopáticos no contiene ni una molécula del supuesto agente sanador.

Un ejemplo real: la cafeína espabila. Según la homeopatía, si se toma en proporciones ínfimas, hace lo contrario: dar sueño. Así que existe un preparado para dormir que se obtiene mezclando un parte de cafeína con 99 de agua. Se agita y el resultante se vuelve a mezclar con otras 99 partes de agua. Y así sucesivamente. Cada una de estas diluciones se denominan CH (Centesimal Hahnemanianna, en honor a su inventor). Existen preparados con 6 CH, 10 CH, 30 CH… En algunos casos, el resultado equivale a verter una gota de principio activo en todos los océanos del planeta, agitarlo y beber al azar de todos los mares.
Obviamente, ahí no queda nada de lo que en un principio se mezcló. Quienes toman homeopatía, pues, no ingieren más que agua. O, más exactamente, sacarosa y lactosa, pues el líquido suele estar rociado en bolitas de estos excipientes.

La cafeína es un ejemplo, pero existen otros reales que hacen que la parodia del coche se quede corta: diluciones de Muro de Berlín para luchar contra las sensaciones de opresión, separación y aislamiento; de radiación de teléfono móvil para paliar el (inexistente) daño de las ondas que emiten estos aparatos; de TNT (explosivo) contra la tos convulsiva; de agua del Amazonas para armonizar los estados emocionales; de caca de perro para tratar gastroenteritis, colitis y diarreas… Y muchas más parecidas que ha recopilado Fernando Frías, fundador del Círculo Escéptico, en su blog La lista de la vergüenza.
Un negocio (muy) lucrativo.

Aunque suene a broma, el negocio de la homeopatía mueve enormes cantidades de dinero y sus seguidores se cuentan por millones en el mundo. Si realmente no hay nada en estas bolitas, ¿por qué existen, según la Sociedad Española de Medicina Homeopática (SEMH), unos 10.000 médicos colegiados que la recetan? ¿Por qué un tercio de los españoles la ha probado —según, eso sí, una encuesta de Boiron, el mayor laboratorio homeopático?
La respuesta que dan practicantes y pacientes que la defienden —que no son todos los que la han usado— es simple: “No sabemos cómo, pero funciona”. Alegan sus teóricos que el agua tiene memoria y que es capaz de recordar los principios activos con los que se mezcló —una memoria selectiva, en todo caso, puesto que a lo largo de la historia ha estado en contacto con todo tipo de sustancias—. Y aunque esto fuese así, algo muy lejos de contar con evidencia que lo respalde, tampoco tiene explicación cómo los recuerdos de esa agua son capaces de curar el cuerpo.

Los farmacéuticos y el vacío legal

Los medicamentos de verdad de venta exclusiva en farmacias están sometidos a unas exigentes pruebas que les obligan a probar su eficacia. Los preparados homeopáticos no, basta con que demuestren su inocuidad. Por supuesto, no hace falta receta para ellos. Ante el vacío legal en el que se encuentran, el Ministerio de Sanidad elaboró en 2013 una orden para regularizarlos. Pero nunca se llegó a aprobar. El departamento asegura que se sigue consultando con las partes implicadas.

La Organización Farmacéutica Colegial reclama que se apruebe una normativa que “clarifique el escenario tanto a los profesionales sanitarios como a los ciudadanos”. Mientras tanto, la mayoría de las farmacias hace negocio con la homepatía. Pero algunas se resisten, como la de Jesús Fernández, que a quienes preguntan por estos preparados les entrega una hoja informativa que comienza así: “Nuestro compromiso de calidad con el servicio que prestamos nos impide recomendar el uso terapéutico de pseudomedicinas como la homeopatía, flores de Bach, oligoterapia y todas aquellas que no hayan demostrado científicamente su eficacia”.

“Pero el caso es que funciona”, insisten sus defensores. Podría suceder que tuviera éxito por mecanismos desconocidos que la medicina no ha sido capaz de desentrañar: cómo el agua recuerda lo que los homeópatas quieren y cómo a través de esa prodigiosa memoria cura enfermedades. Hasta hoy no existe evidencia científica de que la homeopatía tenga más efecto que el placebo. Es cierto que muchas personas se sienten mejor de determinadas dolencias tras tomarla, pero estudios rigurosos que han dividido a los enfermos en dos grupos aleatorios no muestran que el que tomó estos preparados experimentase más mejoras que quienes ingirieron simples pastillas de azúcar que no estaban rociadas de agua con memoria. La mejoría, pues, se debe a la sanación natural que sucede con la mayoría de las enfermedades o al efecto placebo.

La evidencia científica en contra de la homeopatía es abrumadora. Sobre la base de numerosos metaanálisis (revisión de varios estudios) y consultas a especialistas, el Gobierno australiano decidió rechazar estos tratamientos en 2014: “En base a la valoración de las evidencias sobre la efectividad de la homeopatía, el Consejo Nacional de Investigación en Salud y Medicina concluye que no hay ningún problema de salud para el cual existan evidencias fehacientes de que la homeopatía es efectiva”. Este alegato se sumó a una larga lista.

En España, por ejemplo, un grupo de expertos elegido por el ministerio de Sanidad concluyó en un informe de 2011 que “no ha probado definitivamente su eficacia en ninguna indicación o situación clínica concreta”. “Los resultados de los ensayos clínicos disponibles son muy contradictorios y resulta difícil interpretar que los resultados favorables encontrados en algunos ensayos sean diferenciables del efecto placebo”, reza el documento. La Universidad de Barcelona fulminó hace unos días su máster de Homeopatía "por falta de base científica".

Algunos sistemas públicos de salud que respaldaban la homeopatía la han ido retirando. Reino Unido, con un fuerte apoyo de la corona a esta terapia, se plantea incluso prohibir a sus médicos que la prescriban. Pero en realidad las pruebas llevan ahí mucho tiempo. El debate lo dio por concluido hace una década la más prestigiosa revista científica, The Lancet, que, en un editorial de 2005 titulado “El fin de la homeopatía”, proponía pasar página y dejar de malgastar tiempo y dinero en tratar de demostrar los efectos de una terapia que no había conseguido hacerlo en dos siglos de historia. “Cuanto más se diluyen las pruebas en favor de la homeopatía, mayor parece su popularidad”, ironiza el editorial.

El efecto placebo

A pesar de ello, sus defensores no se dan por vencidos. Alberto Sacristán, presidente de la SEMH, explica que en la “Revisión del uso de altas potencias en investigación básica en homeopatía” (Clasen J. 2011), un 90 % de los resultados de 830 estudios con altas diluciones fueron positivos. “Como cualquier especialidad de la medicina, todavía debemos continuar investigando. Dado que incluso Premios Nobel de la talla de Luc Montagnier y Brian Josephson se han interesado por las altas diluciones y se han manifestado a favor de la viabilidad científica de su planteamiento, seguramente es cuestión de tiempo que los trabajos que se están llevando a cabo sobre los distintos tratamientos homeopáticos nos aporten argumentos definitivos”, asegura. Vicente Baos, médico de familia y asesor de la Agencia Europea del Medicamento y de su homóloga española, contesta que los experimentos que realizan los homeópatas no tienen los más mínimos niveles de calidad y no son homologables a los que usa la comunidad científica para rechazar la homeopatía.

Todos coinciden en atribuirle simplemente el efecto placebo, un fenómeno muy demostrado por la ciencia y especialmente poderoso en mejorías de algunos dolores o enfermedades psicosomáticas. Como narra el psiquiatra Ben Goldacre en su libro Mala ciencia (Planeta), el placebo no reside solo en la píldora, sino que es extraordinariamente importante el contexto terapéutico. Es decir, la atención del especialista, la seguridad que dé, el tiempo que le dedique… Goldacre asegura que mucha gente se siente cómoda con la homeopatía porque, en la consulta, sus practicantes son más atentos y prestan más atención que la mayoría de médicos de atención primaria de una sanidad pública saturada, cuyos profesionales se suelen ver obligados a despachar medicamentos de forma casi rutinaria.

Para solucionar el dilema de satisfacer la demanda de un pretendido fármaco que no cura, el médico Dylan Evans, autor del libro Placebo (Alba), propone incluir en sus cajas una advertencia: “Cuidado, este producto es un placebo. Funciona solo si usted cree en la homeopatía y solo para determinadas dolencias, como el dolor y la depresión. Pero, incluso en tal caso, es probable que no surta tanto efecto como un fármaco ortodoxo. Tendrá usted menos efectos secundarios con este tratamiento que con un fármaco, pero obtendrá probablemente también menos beneficios”.

Como dice Evans, efectos secundarios no tiene, a no ser que haya alguna intolerancia a los excipientes (sacarosa y lactosa), ya que no contienen nada más que esos rociados de agua. Por eso, uno de los argumentos de su defensa es su inocuidad. Pero esto no está ni mucho menos tan claro. La resolución del consejo médico australiano explica por qué: “La homeopatía no debería ser considerada para el tratamiento de problemas de salud crónicos, serios o que puedan tornarse serios.

Las personas que la elijan pueden poner su salud en riesgo si rechazan o retrasan tratamientos para los cuales sí hay buena evidencia de seguridad y efectividad”. El problema radica en usar estos productos en lugar de los verdaderamente eficaces. Los casos de muertes por esta razón se cuentan por cientos. El pasado enero, en Girona, un niño de siete años falleció por una afección respiratoria que sus padres trataban solo con homeopatía, según el fiscal del caso.

Entre sus practicantes más sensatos, como los miembros de la SEMH, que además de homeópatas son médicos, advierten de que este tratamiento es solo uno más y que en cada situación el profesional debe evaluar si se aplica y, en su caso, si se acompaña de otros fármacos efectivos. “En las enfermedades graves, como autoinmunes o respiratorias, es raro que un solo tipo de intervención sea suficiente y la homeopatía puede ayudar”, alega Sacristán.

De vuelta al humor, en la parodia del hospital homeopático, tras probar con varios métodos alternativos, el doctor mira en la mano del paciente su línea de la vida. Al ver que es muy corta, la alarga con un bolígrafo en una acción desesperada. Pero el resultado de este método es el mismo que el del tratamiento homeopático: ninguno.
La homeopatía no cuenta con estudios reglados que la avalen y cualquiera que lo desee, con un diploma de un curso de 20 horas (o sin él), puede prescribirla. Como explica Jerónimo Fernández Torrente, vicesecretario de la Organización Médica Colegial, se trata de “una disciplina con una notable fragmentación de técnicas y procedimiento, de método de aplicación, llena de incertidumbre, escasez de evidencia, carencia de control de calidad, aspectos asistenciales, docentes y formativos”.
Asegura que en España hay un vacío legal al respecto y que los médicos colegiados que la prescriben deben saber que su código deontológico les obliga a recetar remedios probados clínicamente. “Los facultativos están sometidos por el código a informar a sus pacientes. Ellos [los colegiados que recetan homeopatía] sabrán lo que hacen, es su responsabilidad ética y legal”, sentencia.

3. "Una campaña de comunicación sin precedentes ataca la homeopatía en España". Hipertextual

Con esta frase Boiron convocaba a los medios de comunicación a una rueda de prensa que ha tenido lugar el pasado 9 de marzo en un céntrico hotel de Atocha (Madrid). En el encuentro ha participado Valérie Poinsot, directora general delegada de la multinacional de productos homeopáticos, y Jean-François Lurol, director de comunicación de la compañía. Lo cuenta el medio Hipertextual.

En la rueda de prensa Valérie Poinsot se ha preguntado "por qué hay uno, dos o tres detractores que hablan en estos términos criticando la homeopatía". Según sus propias palabras, "lo que les molesta es que el medicamento homeopático no haya encontrado todavía su mecanismo de acción" (sic), por lo que desde Boiron "son los primeros en decir que hay que trabajar sobre el tema para conocer los mecanismos de acción, cómo funcionan y poder ir más lejos".

La homeopatía fue postulada por Christian Friedrich Samuel Hahnemann en 1792, estableciendo que diluyendo al máximo un principio activo en agua agitándola después podría tener algún efecto terapéutico. Según los seguidores de Hahnemann, agitar el líquido permitía que el principio activo transmitiera al agua sus vibraciones y su hipotético poder curativo, puesto que, siguiendo sus postulados, "el agua tiene memoria".

Sin mayores efectos que el placebo

Más de dos siglos después, sin embargo, compañías como Boiron siguen asentadas en aquellos principios sin haber demostrado que sus productos homeopáticos tengan mayor eficacia que el placebo. Así lo han confirmado entidades como el Servicio Nacional de Salud y el Comité de Ciencia y Tecnología de Reino Unido, el Consejo de Investigación y Medicina de Australia, el Colegio de Estados Unidos de Toxicología Médica y de Toxicología Clínica y diversos estudios publicados en The Lancet, The Lancet (II), Nature, British Journal of Clinical Pharmacology, Journal of Clinical Epidemiology o Journal of Law and Medicine.

Especialmente crítica ha sido Poinsot con la campaña #NoSinEvidencia, al afirmar que "la gente que no sabe de homeopatía hace juicios rápidos sin saber". La directora general delegada de Boiron ha señalado también que desde la compañía están preocupados porque España no haya regulado los productos homeopáticos tras la Directiva 2001/83/CE de 2001, en la que la propia Unión Europea pedía que este tipo de sustancias fueran registradas de manera simplificada si se administraban por vía oral o externa, presentaban "ausencia de indicación terapéutica en la etiqueta o en cualquier información relativa" y que el grado de dilución garantizase su inocuidad. España sí reguló aspectos relacionados con la farmacovigilancia en el Real Decreto 577/2013, pero el intento de desarrollar una orden ministerial sobre homeopatía por parte de la ministra Ana Mato fue duramente criticado por los especialistas, incluyendo la Organización Médica Colegial.

A pesar de estos datos, Boiron ha apuntado durante la rueda de prensa que "un tercio de los españoles usan homeopatía" y que este porcentaje asciende al 57% en Francia o al 44% en Bélgica. Según sus estimaciones, aunque no han precisado la fuente de las mismas, más de 400.000 médicos prescriben homeopatía en el mundo, de los que 10.000 estarían en España, apoyados por 15.000 farmacéuticos -de los más de 45.000 que trabajan en nuestro país-. Estas cifras han llevado a Poinsot a señalar que "la homeopatía no lo ha dicho todo y que se trata de la medicina del futuro".

Sin embargo, ante las preguntas de Hipertextual sobre los informes que no avalan mayores efectos que los del placebo, la directora general delegada de Boiron ha respondido que "la homeopatía está en la vida real desde hace 200 años". Poinsot también ha comentado que "son muy sensibles a las intenciones" de los detractores de estos productos y que "si uno quiere matar a su perro puede decir que tiene rabia".

A continuación señaló que existía un estudio farmacoeconómico y seis meta-análisis realizados en Francia, pero ante preguntas de otros periodistas sobre ensayos clínicos aleatorizados y doble ciego, como los que deben superar los medicamentos, la directiva de Boiron ha decidido no responder. Para diferenciarse de los tratamientos médicos estudiados y autorizados, Poinsot ha afirmado que "en homeopatía los medicamentos nacen de la experiencia, de lo que ya se ha observado en la vida real".

La multinacional, que patrocina congresos farmacéuticos como InFarma y pertenece a la patronal de la industria farmacéutica, ha sostenido que "hace años que les atacan en España". Según sus declaraciones, la organización de una rueda de prensa de este tipo tiene como objetivo evitar que siga habiendo "este desconocimiento". Para utilizar un ejemplo que ilustre esta crítica, Poinsot también ha comentado que "mucha gente critica la Nutella mientras que a los niños les gusta".

En los últimos días, la polémica ha estallado después de que Manuel Ansede publicara en El País que la Universidad de Barcelona (UB) había decidido eliminar el máster de homeopatía por "falta de base científica" (tal como hemos publicado en el nº 417 de Info-RIES. El anuncio mete presión sobre otras instituciones académicas como la UNED, la Universidad de Valencia o Sevilla que mantienen postgrados en esta pseudociencia. La resolución de la UB ha sido calificada por Boiron hoy como "una pena", ya que sostienen que "hay una fuerte presión sobre los profesores". La multinacional, que facturó 607 millones de euros en 2015, ha concluido diciendo que "no estaban [en rueda de prensa] para vender homeopatía, sino para ponerla en su justo lugar".

4. El Colegio de Médicos de Barcelona cancela los cursos de homeopatía. El País

El Colegio de Médicos de Barcelona (COMB) también ha cancelado sus estudios de homeopatía. Uno de los cursos, que se celebraba desde hace 13 años, estaba anunciado que empezaría a finales de enero, según informa Cristian Segura en el diario El País. Jaume Padrós, presidente del COMB, asegura que la decisión de suspenderlos se tomó hace unas semanas, sin especificar si la medida está vinculada a la cancelación del máster en esta materia de la Universitat de Barcelona (UB). Padrós justifica la decisión porque el COMB no puede ofrecer formación en especialidades, la efectividad científica de las cuales no esté acreditada por los principales organismos independientes académicos. El COMB también había anunciado la organización de un curso de homeopatía pediátrica para el mes de abril.

Padrós apunta que el COMB quiere centrar sus programas de enseñanza “en formación transversal” y cuando se ofrecen cursos en especialidades concretas, estos “tienen que estar acreditados por organismos independientes como el Consejo Catalán de Formación Médica Continuada”. Padrós explica que la homeopatía no cumple estos requisitos porque su efectividad “no está evidenciada clínicamente”. El presidente del COMB defiende que se mantenga la sección de colegiados homeópatas porque es la manera de que su práctica esté regulada y ejecutada por médicos. “La homeopatía tiene 200 años de praxis en Europa y está arraigada en la sociedad. Se tiene que ejercer dejando claro en el paciente que es una acción complementaria y que sus resultados no se basan en la evidencia científica”.

La sección de Homeopatia del COMB ha celebrado los 25 años desde su creación. Los tres programas de formación que recomienda en su web, han dejado de existir. Además del curso de introducción que organizaba el COMB y el máster de la UB, la sección destacaba el posgrado en homeopatía de la universidad privada de Madrid Francisco de Vitoria. Una portavoz del departamento de posgrados de este centro confirma que el programa ha dejado de celebrarse este año. El País no ha podido contactar con los miembros de la dirección de la sección de homeopatía del COMB.

El director del máster de la UB, Gonzalo Fernández Quiroga, critica que la UB cancelara el máster de la noche a la mañana, cuando hacía 21 años que se organizaban estudios de homeopatía en la UB y después de que el máster fuera aprobado por el Consejo Ejecutivo de la Agencia de Postgrados de la UB el pasado 19 de enero. Fernández Quiroga relativiza la retirada del curso de introducción a la homeopatía del COMB porque sólo era un programa de dos meses. Fernández Quiroga confirma que en España ya no queda ninguna titulación oficial de homeopatía.

La Universitat de València, después de un proceso de evaluación, ha cancelado este año su máster en la materia. Fernández Quiroga alerta de que la carencia de reconocimiento académico es un riesgo porque puede dar pie al intrusismo de personal que no sea médico. Francisco Bautista, secretario de la Federación Española de Médicos Homeópatas (FEMH), denuncia que hay en marcha una campaña de derribo de esta especialidad. La FEMH, afirma Bautista, sólo recomendaba el máster de la UB porque era el único de España que cumplía con todas las condiciones de las asociaciones europeas e internacionales de homeópatas.

5. La Universidad de Zaragoza suprime sus estudios sobre homeopatía.  El Periódico de Aragón

La homeopatía es historia en la Universidad de Zaragoza. O casi. Apenas la obligación de ofertar matriculaciones –sin docencia– en la asignatura optativa que se impartía hasta hace unos años mantiene algún tipo de relación entre esta especialidad y la institución académica, pero el resto de vínculos o han desaparecido o se han descartado. Lo cuenta J. Oto en El Periódico de Aragón.

Es el caso de la cátedra de homeopatía, que se impartía en el campus público aragonés desde el 2010 y que fue anulada el curso pasado. El estudio de homeopatía era la primera cátedra universidad-empresa de España relacionada con la homeopatía. Desde su implantación, la polémica presidió el estudio y sectores contrarios a que se imparta en el campus público llegaron a recoger miles de firmas solicitando su eliminación. Incluso, profesores de la institución académica –apoyados por algunos alumnos de Ciencias de la Salud– enviaron una carta al rector solicitando su inmediata supresión.

"La universidad se comprometió a hacer un diagnóstico de la situación de la homeopatía en España y para eso se creó la cátedra", explican desde el campus. Pero, ya a finales del 2013, el claustro aprobó una moción presentada por el sindicato estudiantil CEPA en la que se solicitaba que la universidad dejara de impartir el estudio. La petición obliga ahora a la institución a examinar la cátedra y a reunir a la comisión de seguimiento.

El rectorado, dividido entre la conveniencia o no de seguir impartiendo el estudio, hizo un repaso de los contenidos y finalmente acometió la supresión de la cátedra Boiron –nombre de uno de los laboratorios más prestigiosos– de la homeopatía tras haber sido la primera universidad que la impartía. Sin rastro de la cátedra, tampoco lo hay de estudios propios, postgrados o asignaturas relacionadas de una u otra forma con la homeopatía. Así, en Zaragoza también se frenó una propuesta para la impartición de un diploma de especialización en Terapéutica Homeopática y otro de Experto en Homeopatía Clínica.

"La universidad debe tener la mente abierta a la homeopatía, pero otra cosa es la certificación de un título y por eso hemos pedido que se aporte una visión crítica o la discusión de si hasta donde es mito o realidad", señalaron entonces. Sólo las optativas vigentes del 2013 se mantienen en la oferta de la Universidad de Zaragoza para que puedan matricularse aquellos alumnos que las tienen pendientes de aprobar.

6. Médico español: “las universidades no deben acoger ni promover disciplinas pseudocientíficas”. Mallorca Diario.

Reproducimos a continuación el artículo que, con el título “Una decisión acertada”, ha publicado Mallorca Diario recientemente, firmado por Emilio Arteaga, médico especialista en Microbiología.

La Universidad de Barcelona, la mejor de España según el ranking internacional de universidades, ha cancelado el máster en homeopatía que ofrecía como titulación propia. Cuando en octubre acabe el que se está impartiendo en estos momentos, será eliminado de su oferta académica. Se trata de una decisión acertada, ya que las universidades son las depositarias de nuestros conocimientos, de nuestra sabiduría y, por tanto, no deberían acoger ni promover disciplinas pseudocientíficas, salvo en lo que se refiere a su estudio como fenómenos sociales o históricos.

La UB ha rectificado, rectificar es de sabios, la muy desafortunada decisión que tomó años atrás de ofrecer un máster en homeopatía. Otras universidades españolas ya habían cancelado con anterioridad cursos similares, como la de Córdoba, la de Sevilla y la de Zaragoza. Algunas aún persisten en el error, como la de Valencia y la de Educación a Distancia. Pero la iniciativa de la UB es especialmente relevante porque se trata de la más prestigiosa del país y la que tiene más repercusión internacional.

Es de esperar, y desear, que esta resolución mueva al resto de universidades que aún ofrecen y promocionan másters, cursos u otras actividades relacionadas con esta y otras zarandajas similares, a tomar la misma medida y erradicar de nuestro sistema educativo la insidiosa penetración que estas nefandas pseudociencias habían conseguido en las últimas décadas.

También el Colegio de Médicos de Barcelona ha cancelado los cursos de homeopatía que había venido ofreciendo desde hace unos años. Otra medida acertada que, igual que en el caso de las universidades, viene a rectificar, a corregir, una previa desacertada. El objetivo debe ser el cese total de cualquier oferta de formación oficial y reglada en pseudociencias por parte de todas las organizaciones implicadas en la salud y la asistencia sanitaria, ya sean académicas, profesionales, sindicales, hospitales, centros de salud, o cualesquiera otra.

No deja de ser llamativo, y deplorable, el seguimiento que tienen en nuestra sociedad determinadas prácticas basadas en la superstición, en pretendidos conocimientos arcanos ancestrales, en la creencia en la magia, en la existencia de supuestas fuerzas o entidades incorpóreas vehiculizadoras de energías cósmicas benéficas, o maléficas según el caso. Y es particularmente notable el pingüe negocio que muchos realizan a costa de la credulidad y la falta de criterio de tantas personas.
Incluso individuos con responsabilidades del máximo nivel, en empresas y en la política, recurren a supuestos videntes, cartomantes y similares, en busca de consejo para la toma de decisiones importantes. Así le ha lucido el pelo a la humanidad. Nancy Reagan, que ha muerto estos días, consultaba videntes y astrólogos cuyas sugerencias influían en las decisiones de su esposo Ronald Reagan, tanto cuando fue gobernador de California como cuando fue presidente de Estados Unidos, el país más poderoso del mundo.

Pero si creer que la Tierra es plana, que el Sol gira alrededor de la Tierra, que el planeta está hueco, creer en el mito polar, o en los diversos tipos de magia, brujería y artes adivinatorias, ya sea el vudú, la nigromancia, la cartomancia, la quiromancia, la sialomancia, la adivinación por los posos del café o del té, o cualquier otro de los múltiples métodos que se han inventado para embaucar a incautos, solo perjudica al prestigio intelectual y al bolsillo de los insensatos papanatas que recurren a semejantes mamarrachadas, las mal denominadas terapias, o medicinas, alternativas, son, además, un riesgo para la salud pública, individual y colectiva.

Es por tanto muy importante que todas estas prácticas dejen de recibir cualquier tipo de apoyo por parte de las autoridades políticas, académicas y sanitarias y que pasen a ser severamente vigilados y controlados, para evitar peligros para la salud de los ciudadanos. Las dolencias leves se curan por sí solas y es indudable que el efecto placebo puede tener consecuencias beneficiosas, pero ninguna terapia homeopática, u otra alternativa, cura un cáncer, ni una tuberculosis, ni el SIDA, ni un lupus eritematoso sistémico, ni una leucemia, ni una insuficiencia renal.

7. Divulgador escéptico: “si funcionara, la homeopatía sería medicina”. El Correo


La homeopatía, ¿medicina o superchería? La suspensión del máster sobre esta práctica de la Universidad de Barcelona ha abierto un debate público sin precedentes sobre la más popular terapia alternativa. El popular divulgador escéptico Luis Alfonso Gámez ha publicado un artículo en el diario El Correo. Lo reproducimos a continuación.

La homeopatía está de actualidad tras la suspensión del máster sobre esta práctica que ofrecía desde mediados de los años 90 la Universidad de Barcelona. La razón esgrimida por la institución académica es que «no hay una evidencia científica clara» sobre la efectividad de esta terapia. Aun así, la homeopatía se vende en farmacias, hay médicos que la recetan y colegios profesionales que cuentan con la correspondiente sección. ¿Es ciencia o pseudociencia?, ¿medicina o superchería? Antes de responder a esta pregunta, conviene saber cuatro cosas (sobre ella).

La homeopatía la inventó en 1796 el médico alemán Samuel Hahneman. Parte de la idea de que la sustancia que provoca unos síntomas los puede curar si se administra en dosis muy pequeñas. La preparación de un producto homeopático empieza con una parte del ingrediente, el principio activo, que se disuelve en 99 de agua, alcohol o lactosa: el resultado es una dilución 1 CH o centesimal hahnemaniano, llamado así en honor al inventor de la homeopatía, Samuel Hahneman. Luego, se toma una parte de esa primera dilución y se mezcla con otras 99 del disolvente elegido (2 CH); seguidamente, se toma una parte de esa segunda dilución y se mezcla con otras 99 del disolvente (3 CH); y así sucesivamente.

Bébase varios universos

Un popular somnífero homeopático de venta en España que tiene sus principios activos diluidos a sólo 6 CH -tiene una billonésima parte de principio activo- no es nada más que agua y azúcar, según pruebas de laboratorio hechas en la Universidad del País Vasco. Una dilución 13 CH, muy común y tampoco muy alta, le obligaría a usted a beberse el agua de todos los océanos de la Tierra para ingerir un tercio de gota del principio activo. Otro popular producto contra la gripe y los catarros tiene hígado de pato diluido a 200 CH, lo que supone que para dar con una molécula del ave habría que beberse muchísimos universos.

Los homeópatas admiten que no hay ni una molécula de principio activo en la mayoría de sus preparados, pero aducen dos causas en su defensa: la memoria del agua y la física cuántica. La primera nunca ha sido demostrada y le valió al inmunólogo francés Jacques Benveniste dos premios Ig Nobel, galardones con los que se distinguen anualmente las investigaciones más insólitas y ridículas. Y la física cuántica a la que se agarran los homeópatas no tiene nada que ver con la física cuántica real, sino que es una ficción creada por ellos.

A finales del siglo XVIII y principios del XIX, los médicos hacían honor al apelativo de matasanos. Si uno iba a la consulta con una grave dolencia, salía mal; si uno entraba con algo leve, salía también mal después de someterse a los tratamientos habituales: sangrías, lavativas, ingesta de venenos... Cuando Hahnemann empezó a dar sus preparados a sus pacientes, los graves no mejorarían, pero los leves verían cómo la enfermedad o dolencia desaparecía y lo achacarían a la homeopatía en vez de al ciclo normal de la enfermedad –suele decirse hoy en día que una gripe se pasa con fármacos en una semana y, si no, en siete días– o a una mejora debida a las propias expectativas puestas en el tratamiento (efecto placebo). Es lo que todavía pasa en la actualidad.

Trato especial

La homeopatía es un negocio de multinacionales, fundamentalmente, francesas y alemanas. Aunque los análisis químicos más precisos han revelado que en sus productos no hay nada que pueda curar nada, la presión de estas corporaciones ha conseguido en Bruselas que sus preparados tengan un trato especial: todo medicamento tiene que demostrar su efectividad antes de salir a la venta en la UE, pero un preparado homeopático sólo debe demostrar que es inocuo. Es decir, ninguno de los remedios de venta en farmacias ha demostrado su efectividad en ensayos clínicos.

Desde 1992, los Institutos Nacionales de la Salud (NIH) estadounidenses han destinado miles de millones de dólares –en la actualidad, más de 240 millones anuales– al Centro Nacional para la Salud Complementaria e Integral (NCCIH) y la Oficina de Medicina Complementaria y Alternativa para el Cáncer (OCCAM) para que desarrollen tratamientos basados en terapias complementarias como la homeopatía, la acupuntura, el reiki, al quiropráctica y otras. Tras casi veinticinco años, no han desarrollado ninguna.

La revista científica The Lancet, una de las más prestigiosas, advertía en 2005 de que «cuanto más se diluyen las pruebas en favor de la homeopatía, mayor parece ser su popularidad», y pedía a los médicos que fueran valientes en la denuncia de la inutilidad de esta práctica. Y la Asociación Médica Británica considera la homeopatía «brujería». Doscientos años después de que Hahnemann formulara los principios de la homeopatía, no hay ningún estudio que demuestre que funciona más allá del placebo. Por eso es una medicina alternativa, porque no ha demostrado que funcione más de lo que lo hace una pata de conejo o el agua bendita para los creyentes. Si funcionara, la homeopatía sería medicina.

8. La homeopatía: ¿un negocio sin base científica?  El Mundo

El diario español El Mundo, en un artículo firmado por Ángeles López, ha publicado informaciones que añaden datos de gran interé. Tomamos algunos extractos a continuación.

Situación legal en España

La base legal de la homeopatía se inicia en 1994, año en que España incorporó, a través del Real Decreto 2208/1994, una directiva europea en la que se reconocía a los productos homeopáticos como medicamentos. En la norma española se especificaba que aquellos productos que ya estuvieran a la venta podían mantenerse siempre que las empresas fabricantes presentaran documentación para su autorización y registro. En ese momento, fueron enviadas a la Agencia Española del Medicamento (AEMPS) en torno a 19.000 solicitudes, sin evaluar la inmensa mayoría de ellas a día de hoy.

Debido a las quejas de los laboratorios homeopáticos por el laborioso proceso de registro (el mismo que para el resto de fármacos), la Unión Europea decidió actualizar en 2001 su normativa sobre medicamentos, parece que sin consenso de los científicos y médicos. La razón con la que justificaban este hecho era la peculiaridad de estos productos que se definen como preparados de una sustancia diluida en repetidas ocasiones en alcohol o agua destilada. Esa dilución fomenta su seguridad sin perjudicar su eficacia porque, según su creador hace 200 años, Samuel Hahnemann, los compuestos actúan por la memoria del agua (las moléculas del agua supuestamente almacenan las propiedades curativas de un compuesto sometido a cientos de diluciones), es decir, curarían sin dañar.

La normativa europea consideró que "dadas las especiales características de los medicamentos homeopáticos [...] parece conveniente establecer un procedimiento de registro simplificado especial". Como resume Jesús Purroy, biólogo, investigador biomédico y autor del libro Homeopatia sense embuts, "el registro sanitario de un producto homeopático va por una vía distinta a la de cualquier otro medicamento porque no se le obliga ni a demostrar eficacia ni seguridad, sólo se pide a las empresas que demuestren que está fabricado siguiendo estándares industriales".

En España, a pesar de su venta en farmacias, el 99 % de estos productos está sin regularizar por parte de la AEMPS. Esta situación es algo que parece a priori no gustar a los representantes de Boiron, empresa que no cuenta con ninguno de sus productos registrados por esta Agencia, y que señalaba a nuestro país como "el único gran país de Europa que todavía no ha registrado estos medicamentos. Creo que el Ministerio hace su trabajo a su ritmo, no lo critico", argumentaba la directora general de esta compañía.

Quizás esa ausencia de crítica se explique en varios aspectos que Poinsont no explicó: la falta de control en sus presentaciones; la no regulación de su publicidad; y la ausencia de pago por cada registro. "La situación es bastante cómoda para ellos, porque ahora no cumplen las condiciones legales y, aprovechando la vista gorda de la AEMPS, se siguen embolsando dinero", explica Fernando Frías, abogado, socio fundador de Círculo Escéptico y miembro de ARP-Sociedad para el Avance del Pensamiento Crítico.

La directiva europea exige que estos productos deben ser de administración oral o tópica, y "ahora ellos venden inyecciones o supositorios sin ningún problema, y también especifica que la cantidad de principio activo sea de una parte de tintura madre [sustancia vegetal, mineral o química] por 10.000 partes de agua o alcohol, cuando ahora tienen productos que presentan cantidades superiores", afirma. Por otro lado, según la norma europea, la publicidad de un fármaco "deberá favorecer la utilización racional del mismo, presentándolo de forma objetiva y sin exagerar sus propiedades; no podrá ser engañosa".

Y, por último -y no menos importante-, se prohíbe "la publicidad destinada al público de los medicamentos que sólo pueden dispensarse por prescripción facultativa". Algo que confirma a este periódico fuentes de la AEMPS, "no se permite su publicidad". Sin embargo, como denuncia Isidoro Martínez, autor del blog quemalpuedehacer, las compañías homeopáticas "están haciendo publicidad ilegal de estos productos ya que no pueden alegar que curan nada pero ellos lo ponen en sus prospectos, en folletos que dejan en las farmacias...".

El negocio que hay detrás

En cuanto a la cuestión económica, al no tener regulados sus productos, estas empresas no pagan al Gobierno español la tasa anual por cada fármaco registrado, en el caso de la homeopatía, ascenderían a unos 19.000 productos, si se tiene en cuenta las diluciones, o a 6.000, si se registran por principio activo. "España está dejando de ingresar miles y miles de euros por no tener registrados estos productos. Dinero que podría ir a las arcas de la sanidad pública y que está quedando en manos de estas empresas", afirma Martínez.

Según la propia AEMPS, "la tasa por la autorización de 12 diluciones diferentes de un mismo producto homeopático sin indicación terapéutica aprobada con una única cepa en su composición [como es el único registrado en España] sería de 596,69 euros". Esa falta de regulación se debe a que nuestro país, aunque ha traspuesto la norma europea, no la ha puesto en práctica.

"Estamos en una disposición transitoria (hasta que la AEMPS evalúe esos 19.000 productos), por eso podemos comercializar y vender nuestros productos. Lo que pasa es que esa transitoriedad lleva ya 20 años, por lo que entendemos que se produce una jurisprudencia a nuestro favor. La Agencia no tiene recursos suficientes para evaluar todos nuestros productos, dentro de ella no hay persona con suficiente expertise para evaluarlos, no están preparadas, y tampoco hay voluntad política para dotar con más recursos a la Agencia", explica Alex Castilla, director general de Laboratorios DHU Ibérica (Grupo Schwabe), una empresa con sede en Alemania que es la única de las compañías homeopáticas que cuenta varios productos registrados, 12 de un total de los 40 que cuenta en su cartera y que vende en España.

Sin una explicación por parte de la AEMPS sobre el motivo de esa congelación de décadas, Fernando Frías apunta a una posible causa detrás de esa parálisis legislativa. "Supongo que ahora se escudarán en la interinidad del Gobierno pero esta situación anómala lleva años. Entiendo que registrar estos productos es desagradable para muchos trabajadores de esta Agencia porque no tienen base científica". Sin embargo, los representantes de Boiron señalaban que en nuestro país hay 10.000 médicos, 15.000 farmacias y un 30 % de la población (lo que supondría casi 14 millones de personas) que prescriben, venden y consumen sus productos, respectivamente.

Cifras abrumadoras que aporta la propia compañía a raíz de encuestas que han realizado entre sus clientes y que algunos expertos señalan como falsas. Sea como sea, esta empresa apuntó en un documento recientemente publicado, el Libro Blanco de la Homeopatía en España, que estos productos facturaron en 2011 unos 60 millones de euros. Si las cifras son exultantes, ¿por qué la empresa líder en homeopatía trajo a toda su plana mayor a Madrid? La propia Poinsont reconocía que esa rueda de prensa era excepcional, sin embargo, el motivo lo relacionaba con el ostracismo de nuestro país hacia sus productos y como afán de la compañía gala para que España viera la luz.

Isidoro Martínez apunta otra razón: "Están muy nerviosos porque ven que cada vez más universidades les cierran las puertas y porque el valor de sus acciones ha caído en el último año [de 110 euros a 69,5). Ven peligrar su negocio". Este descenso vertiginoso en bolsa se suma al pago de 12 millones de dólares que ha tenido que afrontar Boiron para evitar una demanda colectiva por publicidad engañosa en EEUU y el compromiso del cambio en su etiquetado para advertir que las autoridades sanitarias de ese país no lo han evaluado.

Según datos de la propia compañía, la actividad de negocio en el último cuatrimestre de 2015 se redujo globalmente un 2,4 % con respecto a 2014, ese descenso fue del 19,4 % en Europa (excluyendo a Francia). Constricción que no parece estar produciéndose en los Laboratorios DHU Ibérica pues, según su director general, el crecimiento en facturación ha sido de un 5 % en el último año con respecto al anterior. "En la India, donde hay una gran tradición, estamos creciendo a doble dígito al igual que en el mercado americano, pero en el entorno europeo el crecimiento es de un dígito, porque es un mercado más maduro", apunta Alex Castilla.

A la venta en farmacias

En mitad de la cadena homepática, sosteniendo por un lado a las empresas y por otro a los consumidores, se encuentran farmacéuticos y médicos. Según Castilla, los puntos de venta en España son las 20.000 farmacias que hay repartidas por todo el territorio, "algunas más volcadas que otras". Algo que reconoce a medias Jesús Fernández, farmacéutico y miembro de ARP-Sociedad para el Avance del Pensamiento Crítico. "El 95 % de las farmacias no va a recomendar la homeopatía cuando un cliente pregunte pero si éste va con una receta la mayoría la venderá. Yo no entiendo que sea así pero imagino que no se quieren complicar la vida. Pero no hay tantas farmacias como dicen que vendan estos productos activamente ni tanta facturación. La gente no es tonta y más en España donde estos productos no están cubiertos por el sistema sanitario".

Gonzalo Fernández Quiroga, médico generalista, trabaja en una consulta privada prescribiendo medicamentos habituales y productos homeopáticos. "Claro que se puede vivir de la homeopatía. Igual que hay muchos compañeros que viven de la medicina privada, como los cardiólogos, los neurólogos, etc.". Él ha sido el director académico del Máster de Homeopatía que hace un par de semanas la Universidad de Barcelona decidió eliminar, al igual que lo hizo la de Valladolid, Sevilla, Zaragoza...
"Nos enteramos por la prensa de la desprogramación. Sentimos impotencia e indignación. Parece que ha influido un informe oral del decano de la Facultad de Medicina en el que supuestamente dirá que no hay evidencia científica".

Según este médico y también según el Libro Blanco de Boiron, se han identificado 142 ensayos clínicos de mayor calidad, 23 revisiones sistemáticas y cinco metaanálisis sobre la terapia homeopática en general con conclusiones globales favorables.

Números que, a priori, se quedan algo escasos teniendo en cuenta que estos productos llevan en el mercado 200 años. Por poner un ejemplo en el volumen de investigación, si se hace una búsqueda de trabajos en Pubmed, el mayor buscador de estudios clínicos, para Oscillococcinum, el principio homeopático estrella para prevenir la gripe, salen 18 resultados. Si en lugar de este producto se busca paracetamol, aparecen 22.467 resultados. "Estoy de acuerdo en que hay pocos estudios de homeopatía pero, ¿con qué recursos contamos para financiar la investigación?", se pregunta Fernández Quiroga.

También tratamientos para el cáncer

"Si hay evidencias científicas que no digan que no las hay. Otra cosa es que no sean suficientes o que no sean buenas", se queja este médico. Para él lo son y por eso considera que la "homeopatía puede ayudar a cada persona de manera diferente. Aunque no hay medicamentos para una enfermedad de entrada -porque vemos a la persona en su totalidad-, la homeopatía puede ayudar incluso a las personas que tienen cáncer".

Sin embargo, esa opinión no es compartida por la mayor institución oncológica en nuestro país, la Sociedad Española de Oncología Médica. "Si quiero saber si un medicamento es útil, debo consultar su ficha técnica donde estarán las indicaciones para las que ha sido demostrada su eficacia en base al método científico que es el que reúne las garantías tanto para los médicos como para las agencias reguladoras. La homeopatía utiliza un método que no es el aprobado de manera consensuada", explica César Rodríguez, vocal de la junta directiva de SEOM.

Por este motivo, señala Rodríguez, desde su Sociedad "consideramos que la homeopatía está ahí pero no puede ser recomendada a los pacientes como si fuera un tratamiento más y tampoco puede enseñarse en las universidades como una ciencia médica más porque no lo es. Ni siquiera podemos aconsejar estos productos como tratamiento complementario porque no hay evidencia de su eficacia. Los oncólogos, hasta que no hemos comprobado que el ejercicio, la nutrición baja en grasas, o tomar poco alcohol están, según los estudios científicos, asociados con un mejor pronóstico, no los hemos recomendado. Además, no es sólo un problema de eficacia, sino también de seguridad (cualquier producto puede interactuar con los medicamentos oncológicos) y de responsabilidad en la población pues el coste económico de la homeopatía tiene que estar sustentado en base a su eficacia".

9. La industria homeopática financia actividades de los farmacéuticos españoles. Hipertextual

La homeopatía es un negocio sumamente lucrativo, a pesar de que Boiron, la multinacional que facturó 607 millones de euros el año pasado, declarase que no sabía cómo "funcionan" los productos que vende, tal como se puede ver en este mismo boletín Info-RIES. El medio Hipertextual explica que la postura crítica de la Organización Médica Colegial es diametralmente opuesta a la mantenida por el colectivo de farmacéuticos, que no solo no rechaza la homeopatía, sino que financia una parte de sus congresos gracias al apoyo de empresas de este sector.

Infarma, financiado por la homeopatía

Hipertextual visitó el pasado 10 de marzo por la tarde las instalaciones de IFEMA - Feria de Madrid, donde se celebraba Infarma 2016, el Encuentro Europeo de Farmacia organizado por los Colegios Oficiales de Farmacéuticos de Barcelona y de Madrid. El evento contó con el apoyo de Boiron y Homeosor como empresas colaboradoras y, además de las dos compañías mencionadas, también se encontraban Heel, D.H.U. Ibérica S.A., Actibios Distribuciones S.L., Difarmed S.L. y Hefame como expositores-patrocinadores.

No es la primera vez que este congreso impulsado por farmacéuticos se sustenta en parte con la colaboración de la industria de la homeopatía, además de otros sectores como el farmacéutico y el cosmético. En la edición de 2015, Boiron y Heel aparecían como colaboradores del encuentro, mientras que en el evento de 2014 numerosas empresas de productos homeopáticos, así como otras vinculadas al sector farmacéutico, alimentario o cosmético, aparecían en los stands del salón.

Infarma 2016 ha incluido además en su programa científico varias sesiones dedicadas a la homeopatía. El 8 de marzo, por ejemplo, se impartió la conferencia “Protocolos de dispensación en homeopatía, moderada”, según el libro del congreso, por César Valera Arnanz (Vocal de Plantas Medicinales del Colegio Oficial de Farmacéuticos de Madrid) y en la que participaron Montse Gil Girbau (farmacéutica especialista en homeopatía), María José Alonso Osorio (Vocal de Plantas Medicinales y Homeopatía del Colegio Oficial de Farmacéuticos de Barcelona), Fernando Hidalgo Zarco (Vocal de Plantas y Homeopatía de Colegio Oficial de Farmacéuticos de Granada) y Gema Pons Ciprés (Vocal de Homeopatía y Plantas Medicinales del Colegio Oficial de Farmacéuticos de Tarragona).

A continuación el mismo día tuvo lugar la charla “Homeopatía en pediatría”, patrocinada por Homeosor, impartida por Juan Pedro Ramírez (Médico, Pediatra-homeópata) y presentada por José López Gil(Vocal de Plantas Medicinales y Homeopatía del Colegio Oficial de Farmacéuticos de Murcia). Durante la tarde del 8 de marzo, se organizó además la conferencia “Alergias estacionales y homeopatía”, patrocinada por Boiron, en la que participaron Roberto Peralta Fernández (médico alergólogo del Hospital Gregorio Marañón de Madrid) y Fernando Hidalgo Zarco (Vocal de Plantas y Homeopatía de Colegio Oficial de Farmacéuticos de Granada), con Isabel Ruiz Nebrera (Vocal de Plantas Medicinales del Colegio Oficial de Farmacéuticos de Jaén) como moderadora.

Según consta en la solicitud de admisión y de exposición de Infarma 2016, el precio del conjunto suelo+stand de la feria ascendía a 7.232 euros en el caso de módulos de 16 m2, mientras que cada metro adicional estaba tarifado en 452 euros. La gestión de estos trámites se realizó a través de la Secretaría Técnica del Congreso, por lo que, en base a la información disponible, el congreso de farmacéuticos habría obtenido un mínimo de 43.392 euros en concepto de cesión de espacio de exposición para los seis representantes del sector de la homeopatía.

Defensa de la homeopatía

Hemos querido contrastar esta información con el propio César Valera, Vocal de Plantas Medicinales del Colegio Oficial de Farmacéuticos de Madrid, portavoz del Consejo General de Colegios Oficiales de Farmacéuticos y presidente de la Asociación Española de Farmacéuticos Homeópatas. En conversación telefónica con este medio, Valera señaló que no recordaba los datos exactos de los stands presentes ni de los patrocinios, pero que diferentes sesiones de Infarma 2016 también fueron apoyadas por otras empresas, como la farmacéutica Merck, Arkopharma -especializada en plantas medicinales- o entidades relacionadas con la ortopedia.

Según sus propias palabras, "tiene la gran suerte de que el Consejo General de Colegios Oficiales de Farmacéuticos (CGCOF), a través de su presidente, respalda totalmente" esta actuación. Frente al posicionamiento de la Organización Médica Colegial, Valera señaló que "no lo comparte" y que entendía "que hay presiones detrás". Al ser preguntado por los intereses que podría haber relacionados, se limitó a contestar que "el margen terapéutico es mayor, que se había polimedicado a embarazadas y que los productos homeopáticos habían desplazados a otros tratamientos, tales como los antigripales y los antihistamínicos". El portavoz comentó a Hipertextual que "no se puede convencer a quien no quiere" y que "la venta [de homeopatía] ha subido de manera exponencial".

Uno de los miembros de los stands de las compañías homeopáticas también conversó con Hipertextual durante nuestra visita a Infarma. Según su opinión personal, "la homeopatía es un tema muy serio y nosotros somos muy serios", aunque repitió en diversas ocasiones que no hablaba en representación de su empresa. A su juicio existe una campaña interesada para desacreditar a los productos homeopáticos, que él considera basada en "la desinformación".

El portavoz también señaló que "cree en la homeopatía porque a él y a sus hijas le funciona", aunque al preguntarle sobre la ausencia de ensayos aleatorizados y doble ciego de estos preparados, se negó a facilitarnos la información e insistió en que "buscáramos por nuestra cuenta". Lo que sí dejó claro es la demanda que existe en la sociedad para comprar productos homeopáticos, que mueven "entre 40 y 50 millones de euros en España", según sus palabras. Unas opiniones en las que también coincidió Valera, que manifestó que "un farmacéutico se ajusta a la legalidad vigente" y que "él sabe que son medicamentos legales y autorizados".

Ante la polémica surgida, Valera manifestó que "no entendía cómo alguien de un laboratorio [Boiron] podía haber dicho eso", en referencia a que se desconocía el "funcionamiento" de los productos homeopáticos. "Como farmacéutico, técnico y titular de farmacia me consta que hay estudios publicados", afirmó. Al ser preguntado sobre si un preparado de homeopatía debía superar los mismos controles y ensayos clínicos que los medicamentos, el portavoz del CGCOF se limitó a responder que "eso se lo deberíamos preguntar al Ministerio de Sanidad y a la Agencia del Medicamento".

Otra de las afirmaciones que plantean los defensores de la homeopatía es que "el agua tiene memoria". Esta idea se basa en los postulados de Christian Friedrich Samuel Hahnemann de 1792, según los cuales al diluir un principio activo en agua y agitar después, dicho principio transmitiría sus vibraciones al líquido haciendo que tuviera un hipotético efecto terapéutico. Según Valera, diversos análisis físicoquímicos han probado este principio, aunque estudios posteriores publicados en Nature demostraran que se trataba de un engaño. El segundo entrevistado por este medio también afirmó que el agua tenía memoria y, para explicarlo, nos comentó que las distintas voces de personas "hacen que [el líquido] cristalice de manera diferente". Pero la realidad es que casi treinta años después de la polémica sobre la memoria del agua, como señalan en un artículo de la BBC, no se han probado estas ideas.

Las personas entrevistadas por este medio repiten que existen "intereses ocultos" para desacreditar a los productos homeopáticos. "Somos un sector pequeño", decía el anónimo consultado, que lamentaba que otros "grandes" quisieran acabar con su industria. Ninguno aporta, sin embargo, pruebas que demuestren la evidencia científica de la homeopatía. Un sector que ha sido duramente criticado por la Organización Médica Colegial, pero sigue amparado por el colectivo de farmacéuticos en España.

10. Biólogo español: la homeopatía contradice principios de química y patología. Diario de Navarra

El Diario de Navarra ha publicado el pasado 16 de marzo una carta firmada por Carlos Chordá, doctor En Biología, en la que responde a una carta anterior que había aparecido en este medio defendiendo a la homeopatía. La reproducimos a continuación.

Sirva esta carta como respuesta a la firmada el pasado 11 de marzo por los médicos homeópatas Goñi, Echeverría y Fuentes, en la que sus argumentos se resumen en un par de falacias y una mentira. La primera, la falacia de autoridad. Como utilizar como argumento su licenciatura en Medicina o apoyarse en los desvaríos de Luc Montagnier, galardonado con el Nobel. La verdad es la verdad, la diga Agamenón o su porquero (o ya puestos, “profesionales no médicos”).

Si van por ahí se pillan los dedos: son muchos más los científicos y médicos que rechazan la homeopatía que quienes tienen fe en ella. Tampoco demuestra la efectividad de la homeopatía el hecho de que algunos países de nuestro entorno la incorporen en sus sistemas sanitarios. Otra falacia en la que se apoyan es la falacia populista, cuando citan al elevado número de sanitarios que la recomiendan y de pacientes que la utilizan. Esto tampoco demuestra su presunta efectividad y hay que añadir que son más, como en el caso anterior, los médicos y pacientes que prescinden de ella.

Por cierto, ellos dicen sentirse ofendidos por los ataques a esa pseudomedicina que califican de complementaria a la medicina de verdad. A mí me resulta especialmente ofensivo que un solo médico defienda una presunta terapia cuyos fundamentos contradicen principios sólidos de química y de patología y, lo que es peor, que jamás ha demostrado que funcione.

Aseguran que hay estudios que lo demuestran, pero no tienen mucho mérito: se publican en revistas especializadas en homeopatía, con un nulo rigor en la comprobación de las evidencias. Por algo será que son estudios rechazados por la inmensa mayoría de publicaciones científicas. Un medicamento demuestra su eficacia mediante ensayos de doble ciego, en los que debe dejar claro que actúa mejor que un placebo. ¿Saben cuántos “medicamentos” homeopáticos lo han conseguido? Yo se lo digo: ninguno. Y si me equivoco, me conformaré con que me faciliten un único estudio que lo demuestre.

Y la ´mentira´. Según los firmantes, “los medicamentos homeopáticos están sometidos a los mismos textos reglamentarios que el resto de medicamentos”. Pues no, y me extraña que no lo sepan. La sección 5 del Real Decreto 1345/2007, específica para los productos homeopáticos, permite que estos productos (que no contienen sustancia activa, lo que no cuentan en su carta) puedan ser autorizados sin necesidad de demostrar su eficacia. Eficacia que se exige, afortunadamente, a los medicamentos de verdad. Me atrevería a decir que los homeopáticos son medicamentos de juguete; al fin y al cabo, la presentación más habitual es comprimidos de azúcar. Terminan proponiendo una web informativa. Yo me permito recomendar otra, para equilibrar: ´queeslahomeopatia.com.´ Con información fiable, veraz y rigurosa.

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