lunes,25 octubre 2021
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Momentos humorísticos en Buenos Aires

Humor y Comunicación Política
Ésta va a ser una de las columnas más breves que he escrito en Ibercampus.es, en La Voz Libre o en Blog Universo Dircom.

El 9 de Agosto pasado, escribí en La Voz Libre «¿Está preparando bien el Ayuntamiento de Madrid el acto ante el Comité Olímpico Internacional?

Repasé las pocas fortalezas y las muchas debilidades que habían tenido quienes habían intervenido la última vez en la presentación de la Propuesta de Madrid como sede de los Juegos Olímpicos. ¿Podrían remediar los actuales responsables aquel desastre de comunicación, cuando Ruíz Gallardón estaba al frente de la Alcaldía?

Después, me encontré en El Mundo la ya famosa fotografía de la actual alcaldesa, Ana Botella, ensayando su presentación.

Sin embargo, «lo que la naturaleza no da, Salamanca no lo presta». Y así ha sido.

Ana Botella , y lo he escrito varias veces, no reúne ni los conocimientos ni las habilidades necesarias para ser una buena alcaldesa. Y nada menos que de Madrid. Siempre ha sido un peón en el intento constante de Gallardón por llegar a Presidente de Gobierno y tener el apoyo del sector aznarista. Y si ella insiste en mantenerse en su orgullo como única coraza, puede causar un desastre en el PP de Madrid. Lo mejor es que se vaya cuanto antes a su casa.

Los momentos humorísticos a que ha dado lugar en Buenos Aires salen continuamente en los medios. Por eso es tan breve esta columna. A esos medios, sobre todo digitales, me remito. ¿Por qué repetirlos aquí? Desde luego, con esta señora se pasa mucha  vergüenza ajena.

Lo mismo digo sobre D. Alejandro Blanco, Presidente del Comité Olímpico Español. Además de haber demostrado que no sabe negociar bien los votos, es una de las personas que más tonterías ha dicho en los últimos días. Eso de «Dios está con Madrid», o de que «Los Juegos Olímpicos son una nación de naciones», indican que no es precisamente inteligencia lo que le sobra. Y los lloriqueos en público también producen rubor. Ande, Don Alejandro, márchese a su casa a llorar lo que quiera. ¿O es que está abonado al fracaso? Fracaso bien pagado, eso sí, pero fracaso.

 

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