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Motores del nuevo modelo productivo almeriense (V): la piedra natural y la multinacional Cosentino

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El tercer motor de desarrollo almeriense, tras la agricultura intensiva y el turismo, aunque a gran distancia de éstos, es la explotación de la piedra natural (mármol, pizarra y granito), en especial el mármol, donde Almería, sin ser la primera provincia productora española –lo es con gran diferencia Alicante-, sí lo es por su la calidad.
Las principales reservas de piedra natural se localizan a lo largo de la cara norte de la Sierra de los Filabres y muy especialmente en los municipios de Macael (su centro), Cantoria, Fines, Líjar, Olula del Río y Purchena. Es lo que, en sentido estricto, se conoce como Comarca del Mármol ya que aglutina aproximadamente el 90% de las empresas de extracción y de transformación; las restantes canteras y transformadoras se las reparten Albox, Chercos, Cóbdar, Lubrín y Zurgena. El capital de es básicamente local y su negocio generó en la Comarca 639 millones de euros en 2015.

   La extracción y la transformación del mármol tradicionalmente se  han venido realizando de una manera poco racional: con escasos medios técnicos y con  gran impacto negativo en el medio ambiente y el paisaje. Sobre las condiciones de extracción, señalan los profesores Aznar, Carretero y Velasco en su trabajo “La internacionalización del clúster del mármol de Almería y la multinacional Cosentino”, lo siguiente:

 

“En 1955 comenzaron a usarse compresores de gasoil en las canteras y la electrificación de la sierra, en 1965 permitió incorporar una nueva generación de maquinaria para la extracción del producto. En 1950 se empezaron a utilizar los primeros camiones para el transporte interno, que hasta el momento se hacía con carretas…” ( https://www.mincotur.gob.es/Publicaciones/Publicacionesperiodicas/EconomiaIndustrial/RevistaEconomiaIndustrial/397/AZNAR,%20CARRETERO%20y%20VELASCO.pdf)

 

Con ser ya importantes los avances citados, la verdadera transformación y dinamismo en la explotación y tratamiento de la piedra natural tuvo lugar a partir de los años ochenta del pasado siglo. En 1983, la Junta de Andalucía puso en marcha el Plan de Actuación Global de la Comarca del Mármol, calificado de actividad estratégica y estableciendo objetivos precisos que se extendían desde la extracción hasta la comercialización. En el caso de la extracción, se proponía la revisión de los permisos de explotación y la modernización de las infraestructuras viarias y eléctricas de las canteras; en el de la transformación, mejorar el diseño y controlar la calidad de los productos (acabado, tipificación de colores y sello de calidad); en la especialización profesional, impartir cursos de formación a cargo del INEM y la creación de una Escuela de Formación Profesional del Mármol (comenzó a funcionar en Fines en 1995); en sanidad, la mejora en las condiciones de higiene en el trabajo; y en la distribución, el estudio de los mercados potenciales. Para hacer factibles tales objetivos, también se previó el acceso a la financiación pública, incluidas subvenciones.

   El Plan de 1983, que estuvo vigente hasta 1992 aunque complementado por otras acciones posteriores, ha conducido a resultados muy positivos en términos de racionalidad económica. Al tener que posicionarse el mármol en un mercado internacional muy competitivo, la demanda exige elevados niveles de calidad y diseño, que solo se resuelven con nuevas tecnologías. Ello ha llevado a la automatización de muchas de sus labores y a una mayor estandarización de los productos.

   Puede decirse que, a partir del citado Plan, la explotación del mármol, comenzó a modernizarse aunque su consolidación plena no se alcanzará hasta la entrada del presente siglo. Al respecto escriben  Carretero, De Pablo y Velasco en su artículo “Recursos endógenos mineros y desarrollo territorial. El caso de la comarca del Mármol” (Revista de Estudios Regionales, nº 111, 2ª época, Enero-Abril 2018), que:

 

“En el cambio de siglo, la comarca había dejado de centrar su actividad en la extracción para convertirse en centro de transformación, lo que aumenta el valor añadido que capta. Se elabora tanto el producto extraído en la zona como el adquirido en otras canteras nacionales y extranjeras; habiendo crecido de manera significativa las importaciones de mármol procedentes de otros países (en particular de Turquía). Destaca la aportación de las empresas de artesanía por el valor añadido que generan. Además, la artesanía industrial fue ganando peso con respecto a la tradicional, tendencia relevante pues la nueva actividad exige un elevado nivel de tecnificación y el empleo de mano de obra muy cualificada que genera una importante ventaja competitiva”.

 

   A dicha modernización también han contribuido decisivamente la inauguración, en 2002, del Centro Tecnológico Andaluz de la Piedra (localizado en Macael), con la finalidad de promover la investigación en dicha actividad; así como la Fundación Marca Macael (constituida, en 2006, en el citado municipio), como sello de calidad de la marca Mármoles de Macael, con objeto de su promoción y marketing.

 

La demanda de piedra natural es muy dependiente de la construcción y ésta del ciclo económico. Por ello le afecta considerablemente la crisis económica, como ha puesto de manifiesto la que se desencadenó en 2008, que ha supuesto un considerable quebranto para la supervivencia de muchas empresas de la Comarca. Las 359 existentes en 2007, quedaron reducidas a 243 en 2012; de las 116 empresas desaparecidas, 114 lo fueron en el escalón de corte y tallado de la piedra, y dos entre las extractoras. Y, por supuesto, también lo fue para el empleo que, durante dicho periodo, se redujo alrededor de un tercio, quedando limitado a poco más de 3.700 trabajadores directos. En 2018, los empleos directos generados por la piedra natural ascendían a unos 3.800 y los indirectos superaban los 6.000.

   Según un estudio de la Junta de Andalucía (“Diagnóstico del sector del mármol de Macal: Iniciativa estratégica para la cooperación y la internacionalización”, Consejería de Economía, Innovación, Ciencia y Empleo, 2013), la estructura empresarial que presentan las 243 empresas supervivientes en 2012, tomando como indicador el empleo, es de absoluto predominio de las microempresas y las de pequeña dimensión: 99 de ellas (el 40,7%) no tenían asalariados (eran autónomos en sentido estricto); 117 (el 48,1%), no superaban los 10 trabajadores; 27 (el 11,9%), tenían más de 10, aunque solo dos superaban los 50 trabajadores. Esta categorización es un indicativo de su forma jurídica, con absoluto predominio de la sociedad limitada (62,1% de las empresas), seguida de los autónomos (26,7%); el restante 11,2% se las reparten otras figuras, entre ellas, las sociedades anónimas que solo representaban el 7,8% de ese total.

   En ese marco empresarial minifundista que caracteriza a la Comarca del Mármol, la excepción la representa el Grupo Cosentino, tanto por su volumen de negocio y empleo, como por la tecnología que utiliza. Deseo agradecer a su Director de Comunicación y Marketing, Santiago Alfonso, la información que me ha proporcionado para lo que se expone a continuación.

   Con sede en Cantoria, hoy Cosentino, no solo es una empresa multinacional (una de las primera de España por el número de países en los que opera), sino que es líder mundial en la piedra natural: cuenta con ocho instalaciones de producción (siete de ellas en España y una en la ciudad de Vitoria –Brasil-), tiene más de treinta sucursales que se localizan en los principales países del mundo, lo que le permite comercializar sus productos en más de 110 países. Su facturación anual ronda los 1.000 millones de euros (987 en 2018) que, en más del 90% se generan en el exterior (el mercado conjunto de España y Portugal aporta en torno al 9%). A finales de octubre de 2019, el Grupo Cosentino daba empleo a 4.887 personas repartidas aproximadamente por mitad entre sus centros de trabajo en España y en el exterior. En la sede central de Cantoria trabajaban en esa fecha 2.431 personas.

  Aunque los orígenes de esta empresa se remontan a la década de los cuarenta del siglo pasado, siendo una más entre las de extracción y elaboración de mármol, los herederos del fundador, sus actuales propietarios (continúa siendo una empresa familiar de los hermanos Cosentino), la reconvirtieron en sociedad anónima en abril de 1980 con el nombre de Mármoles Cosentino, con sede y principal centro de producción e investigación en Cantoria. Los considerables éxitos de las últimas décadas obedecen a las importantes inversiones que ha venido realizando en investigación y desarrollo, al que dedica un presupuesto que supera los 20 millones de euros anuales y en el que trabaja un grupo de más de 50 personas de diferentes especialidades.

   Esta apuesta por el futuro, que utiliza la tecnología más sofisticada que ofrece el mercado, le ha permitido dar el salto desde su base inicial de extracción y elaboración del mármol hacia nuevos productos que, aun teniendo como materia prima la piedra natural (y otros minerales), poco tienen que ver con los que se elaboran en la zona. Esto le ha permitido generar un valor añadido incomparablemente superior al de las empresas de su entorno geográfico.

   La actividad tradicional de extracción y elaboración del mármol, que aún cultiva, solo representa el 5% de su actual volumen de negocios; y no solo se limita a la explotación del mármol de Macael sino también al procedente de otras provincias, entre ellas la de Murcia. El grueso de la cifra de negocios –el 95% de los mismos- lo generan sus tres productos estrella: Silestone (más del 60%), Dekton (alrededor del 30%) y Sensa (5%). Los dos primeros se fabrican en las instalaciones de Cantoria y Sensa en Brasil.

   Silestone, es el principal sello de identidad de la empresa y el que le ha permitido dar el salto a los mercados internacionales; su comercialización se inició en 1990, tras una experiencia fallida con un producto llamado Marmolstone. Silestone es una piedra artificial de gran dureza, calidad y belleza que se presenta como alternativa a otras como el granito y ciertos mármoles, que no soportan bien la acción de ácidos y otros productos agresivos, que se rayan y ensucian con facilidad por ser más porosas. Se obtiene por el mezclado de minerales como el cuarzo, pigmentos y resina de polyester, mediante vibrocomprensión al vacío; y se usa fundamentalmente para decorado de interiores: encimeras de cocina –incluido fregadero-, revestimiento de paredes, encimeras de baño, platos de ducha, etc.

   El segundo, producto estrella es el Dekton, cuya comercialización comenzó en 2013. Se obtiene mediante un proceso de obtención mucho más sofisticado que el Silestone. El Dekton es un material inorgánico que resulta de la mezcla, en las proporciones adecuadas, de un conjunto de minerales naturales -más de 20-, en su inmensa mayoría importado. Siguiendo una tecnología de elaboración propia, denominada sinterización de partículas (o técnica TSP, que se inspira en la fabricación del vidrio y la cerámica), dichos materiales se trituran hasta convertirlos en polvo que, mezclado con agua, se convierte en una masa húmeda. Dicha masa se pigmenta para obtener diferentes colores y tonalidades y, tras un complejo proceso de compactación, cocción y secado, se obtiene el producto final. La tecnología TSP permite conseguir, en un tiempo récord, un resultado parecido al que experimenta la piedra natural a lo largo de siglos. Sus usos principales son para suelos de gran formato y fino espesor, mobiliario de hogar, terrazas, mesas y revestimiento de paredes (incluidas las exteriores ya que no le ataca la humedad). 

   Finalmente Sensa es un producto en el que la materia prima es el granito en su estado natural, aunque posteriormente es tratada en superficie con un protector desarrollado por Cosentino para cerrar su porosidad. Este tipo de piedra se localiza básicamente en Brasil –aunque también hay en España e India- lo que explica que, por razones de coste de transporte de la piedra bruta, su procesado se realice en dicho país, concretamente Vitoria (capital del Estado de Espíritu Santo). El producto final, Sensa, se utiliza principalmente para el revestimiento y ornamentación de cocinas y también en pequeñas fachadas.

 

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