viernes,3 diciembre 2021
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Infojobs analiza los "perfiles actitudinales" de los trabajadores españoles

Ni líderes ni nómadas ni lifelong learning: la nueva cultura laboral pasa de largo para el 54% de los españoles

A más de la mitad de los trabajadores españoles sigue sin gustarle trabajar en equipo, prefieren una empresa tradicional con jerarquías convencionales y claras; no cree que le haga falta formarse para mejorar sus habilidades y competencias profesionales y prefiere vivir tranquilo y seguro respecto a su trabajo, aunque eso suponga no alcanzar grandes metas profesionales.

La pandemia y la irrupción acelerada de la transformación digital, con el teletrabajo en su epicentro, no han supuesto un cambio de cultura laboral para el 54% de los trabajadores españoles, que se dividen entre conservadores y acomodados, según el análisis de Los perfiles actitudinales de los trabajadores en España presentado este martes por Infojobs.

El estudio se centra en los diferentes rasgos de personalidad de los perfiles que componen el actual mercado de trabajo, atendiendo principalmente a dos ejes: el nivel motivacional laboral presente por parte del profesional y la perspectiva del mundo laboral que tiene. A partir de dichos ejes, InfoJobs define cuatro perfiles de empleados distintos: Los mencionados conservador y acomodado, junto los vocacionales e inconformistas.

Entre las variables que los definen se introducen variables como la formación, el upskilling reskilling-, el teletrabajo y su visión de la oficina como lugar de desempeño laboral.

Con un 34%, conservador es el perfil mayoritario entre los trabajadores en España. Le gusta trabajar de manera autónoma, sin tener que depender o poner en común su trabajo con otras personas, y se siente cómodo en una empresa tradicional que le proporcione transparencia y seguridad, donde la posición del empleado y el directivo es clara.

Además, piensa que no le hace falta seguir formándome actualmente, ya que con sus conocimientos actuales le es suficiente. Finalmente, prefiere vivir tranquilo y seguro respecto a su trabajo, “aunque ello implique no llegar a lo más alto”.

El conservador es un perfil de edad media (entre 25 y 54 años), con niveles formativos básicos, que trabaja en sectores muy diversos, especialmente primario, secundario y terciario (agricultura, transporte, construcción, servicios de suministro o gestión de residuos…).

Un paso más allá lo dan los acomodados, que suponen un 20% del total. No están dispuestos a mudarse por un cambio de empleo, a no ser que sea estrictamente necesario. Para el acomodado, lo más importante es que la empresa le proporcione una estabilidad contractual y salarial. Ve el trabajo como una forma de ganar dinero, una obligación que le permite ganar dinero para dedicarse a lo que realmente le interesa.

El acomodado es un perfil más maduro (6 de cada 10 tiene más de 45 años), con un nivel de estudios básico y muy poco digitalizado, y que se dedica especialmente a sectores como hostelería, industria o servicios administrativos y auxiliares.

 

Vocacionales e inconformistas: embajadores del cambio

Frente a estos dos grupos se encuentran perfiles más imbuidos por la trasnformación digital y la necesidad de formación. En primer lugar, los vocacionales, que con un 29% son el segundo perfil con mayor porcentaje de trabajadores en España.

Afirman estar constantemente formándose y reciclando sus conocimientos (reskilling). En su trabajo es una persona proactiva a la que le gusta proponer ideas y enfrentarse a los desafíos que se le presenten. Para dichos perfiles, el trabajo es su pasión y una forma de desarrollo profesional y crecimiento personal. Por último, tienen claros sus objetivos profesionales y a lo que aspira, y están dispuestos a esforzarse, trabajar duro y formarse para conseguirlo.

El vocacional es un segmento que se concentra en edades de 35 a 54 años, con niveles de estudios altos y ampliamente digitalizados, que se dedican especialmente a actividades profesionales, científicas o sanitarias, a educación o a información y comunicaciones.

Por último, los inconformistas son el perfil más atípico entre los trabajadores en España, con un 17% del total. Se sienten absolutamente cómodos trabajando con herramientas digitales. El trabajo no le motiva especialmente: como a los vocacionales, pero se decantan por las empresas que apuestan por el talento, que ofrecen proyectos retadores y que trabajan en la mejora continua y el crecimiento profesional continuado. Finalmente, están dispuestos a cambiar de ciudad, comunidad autónoma o incluso país si se le presenta una buena oportunidad laboral.

El inconformista es un perfil joven y mayoritariamente masculino, con cierto nivel formativo y altamente digitalizado, que trabaja en sectores de información y comunicaciones o administrativos y servicios auxiliares.

El teletrabajo, un modelo para inconformistas

Tal y como demuestran los datos del informe, cada uno de estos cuatro perfiles de trabajadores tiene su propia visión del que es a día de hoy el modelo laboral de moda: el teletrabajo. Para los inconformistas, por ejemplo, es indispensable que su empresa les permita adoptar el trabajo en remoto, especialmente de manera flexible (38% de menciones frente al 34% de los acomodados o el 31% de los vocacionales). Por su lado, los acomodados y conservadores son quienes más apego tienen al modelo 100% presencial (39% y 38% de las menciones, respectivamente).

Así, casi 1 de cada 3 inconformistas (29%) que han regresado a la oficina lo ha hecho por obligación, mientras que prácticamente 1 de cada 3 conservadores (29%) lo ha hecho por decisión propia. Además, el acomodado es el que menos posibilidad tiene de realizar teletrabajo (72% frente al 58% de media de los cuatro perfiles).

Esta forma de percibir el teletrabajo tiene sus repercusiones en la opinión que cada perfil dice tener sobre el sentido de las oficinas como lugar de desempeño laboral. Inconformistas (51%) y vocacionales (50%) creen que las oficinas serán relativamente necesarias, solo para ciertas circunstancias, mientras que para los conservadores (55%) y acomodados (52%) las oficinas aún son necesarias con su rol tradicional.

Sin embargo, vocacionales e inconformistas tienen opiniones diferentes sobre cómo se deberían reformular las oficinas: para los inconformistas, la evolución de estas pasa por adaptar el espacio a la reducción de personas y al nuevo modelo laboral (flexibilidad y reducir tamaño del espacio); para los vocacionales, la reformulación pasa por potenciar el espacio para que siga teniendo sentido (digitalización, espacios para la creatividad, socialización, de reunión…).

 

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