martes,30 noviembre 2021
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Nueva economía y economistas : ¿Ciborg-economistas?

Futurolandia
Renovar no exige derruir pero sí restaurar a fondo. Los profundos cambios económico-sociales exigen a los profesionales del amplio campo de la economía y la administración de empresas algo más que una "puesta a punto". Debemos admitir que, por muy valiosos que sean nuestros conocimientos actuales, necesitamos incorporar cambios radicales en muchos de nuestros enfoques y herramientas de trabajo.

¿Se trata de complementar nuestro ser como economistas (lo orgánico) con nuevos enfoque y dispositivos, especialmente (pero no sólo)cibernéticos? ¿Ciborg-economistas ?

Naturalmente es una licencia para llamar vuestra atención, pero me ayuda a ensamblar novedad y capital acumulado en esos nuevos economistas en que debemos transformarnos, para sobrevivir profesionalmente, todos aquellos que ya llevamos años trabajando en los más diversos campos de  actividad.  Hemos de "incrustar" en nuestro ya valioso organismo, nuevos dispositivos que mejoren nuestras capacidades para aprovechar los enfoques y tecnologías disruptivas, rompedoras, que están cambiando radicalmente el mundo.

A los profundos cambios en el entorno socioeconómico, en la ciencia económica y en la propia profesión de los economistas, he dedicado un pequeño artículo en el último número de la revista Economistas del Consejo Superior de Colegios de Economistas https://www.economistas.es/Contenido/Consejo/Revistas/Economistas29-WEB.pdf. Algunas de sus ideas las comento en este post.

Tenemos la obligación, pero también la oportunidad, de convertirnos en nuevos economistas independientemente de nuestra edad y formación recibida. Una economía renovada no es sólo una referencia para nuestros estudiantes universitarios de Economía y Administración de Empresas. Ni para los jóvenes economistas que se están incorporando, aún con dificultades, al mundo del trabajo. Es también el terreno en que hemos de desarrollar nuestra actividad los cientos de miles de economistas autónomos o que trabajamos en empresas, instituciones sociales o administraciones públicas. Todos hemos de “renovarnos” a fondo día a día; la dificultad es que, en estos momentos, la tarea es más urgente y complicada.

Lo primero que tenemos que hacer es asumir que el campo de acción de los economistas no sólo ha cambiado, sino que es más amplio, pero también crecientemente más competitivo (y complementario) con otros profesionales. En muchos campos profesión y titulación son casi inseparables. pero no ocurre lo mismo con profesiones vinculadas a conocimientos de aplicación múltiple.

Más aún: en un mundo tan cambiante y polivalente como el actual, escasean cada día más los puestos reservados para un perfil definido de profesionales. En una “formación de por vida” el sello del título de formación superior no garantiza un destino profesional fijo.  No hemos estudiado para un trabajo, sino que debemos atender a una formación en competencias y capacidades que facilitan nuestra empleabilidad de por vida en un mundo rápidamente cambiante.

Nuestro campo de trabajo, como nuevos o renovados economistas, exige prestar atención especial a las tecnologías de mayor impacto futuro. La lista empieza con posibles aplicaciones genéricas como Internet de las Cosas, Realidad virtual y aumentada, Inteligencia artificial, Impresión 3D, Drones, Robots o Blockchain.

En el terreno de la gestión será prioritario atender a los múltiples riesgos con que los economistas aplicados se van encontrando: riesgos tecnológicos, financieros, geopolíticos, operativos, estratégicos o de mercado. En el propio campo profesional los economistas aplicados deberán enfrentarse a nuevas tendencias: oficinas online, globalización, competencia de nuevas profesiones, logística internacional, cambios demográficos, aprendizaje de por vida,…

En cuanto a la estrategia empresarial están cambiando los patrones más habituales. Aparecen nuevas empresas rupturistas (unicornios, exponenciales, cisnes negros) y se tiende a una estrategia más disruptiva que anticipe los retos de futuro y facilite los cambios organizativos provocados por mercados de expansión, desbloqueo de activos, cadenas de valor, plataformas, etc. La nueva economía exige organizaciones más flexibles e innovadoras que aprovechan oportunidades de las nuevas tecnologías TIC en una renovada y pujante sociedad de la información y el conocimiento.

En resumen, un mundo cambiante con nuevos retos y tecnologías innovadoras, abre posibilidades de actuación, pero también aumenta los riesgos de no responder con rapidez y eficacia. Nos obliga a todos los profesionales de la economía y la administración de empresas a adaptarnos a los tiempos. Nueva economía exige nuevos economistas.

Antonio Pulido http://www.twitter.com/@PsrA

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