sábado,13 agosto 2022
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Países como Colombia y Ecuador encabezan este movimiento, según el Primer Congreso Mundial del Sector Emergente

Nuevas empresas para resolver viejos problemas: más de 5.000 en Iberoamérica ya asumen el modelo de Beneficio e Interés Compartido (BIC) del 4° Sector

Hace más de tres años Ibercampus informaba que las cerca de 170.000 empresas iberoamericanas del nuevo Cuarto Sector serían claves en cumplir los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS2030), citando un estudio prospectivo del Instituto de Empresa (IE) y la Secretaría General Iberoamericana (SEGIB). Esta entidad organizó el pasado miércoles y jueves el primer Congreso Mundial del 4° Sector en colaboración con otras. Su asesor del área de economía y empresa, Luis Fernando Pizarro, abre con el texto que sigue una serie de valoraciones que publicaremos del evento y de la situación de un sector llamado a complementar al público, al privado y al conocido como Tercer Sector de las ONGs, cooperativas y otras empresas con propósito social.

A comienzos de cada año, Larry Fink, CEO de la mayor gestora de activos del mundo (Blackrock), publica una carta dirigida a sus clientes, pero asumida como verdadero mandamiento financiero por todo el mercado. En su última misiva, señalaba que los próximos 1.000 unicornios, serán “soluciones innovadoras, sostenibles y escalables que ayuden a descarbonizar el planeta. Una profecía que nos invita a imaginar que la nueva empresa del siglo XXI será aquella destinada a resolver los viejos problemas que nos dejó el siglo XX.

Aún queda recorrido para ver si esta predicción de Wall Street se cumple, pero lo que í sabemos es ya una realidad en Iberoamérica: la emergencia de una nueva mentalidad empresarial marcada por el triple impacto positivo: económico, social y, por supuesto, medioambiental. Empresas que utilizan la fuerza del mercado para generar beneficios económicos, al tiempo que buscan solucionar problemas que afectan profundamente a nuestras sociedades, como la pobreza, la desigualdad y el cambio climático. Empresas que tienen una mirada circular y puesta en el largo plazo, superando la visión cortoplacista basada en un modelo de producción y consumo lineal.

En nuestra región, este auge ha venido de la mano con la creación de un marco jurídico especialmente adaptado a las necesidades de estas empresas, con 5 países -Colombia, Ecuador, Perú Uruguay y Panamá- que ya han aprobado Leyes de Sociedades de Beneficio e Interés Colectivo (Leyes BIC), un innovador instrumento jurídico que obliga a incorporar en los estatutos de las empresas un propósito social y ambiental.

Entre otras características, estas empresas se someten, con independencia de su tamaño, a una evaluación de impacto obligatoria por parte de una entidad independiente y, en algunos países, estos marcos regulatorios han ido acompañados de beneficios fiscales, acceso preferente a financiamiento e incentivos en la contratación pública. Sin miedo a equivocarnos podemos decir que hoy nuestra región es referencia a nivel global en el impulso de estos nuevos modelos empresariales.

Desde la Secretaría General Iberoamericana hemos acompañado este proceso a través de la investigación y la propuesta de medidas legislativas concretas para los gobiernos de la región. Gracias a este proceso y al compromiso de nuestra clase política, hoy existen más de 5.000 empresas que han adquirido el modelo de Empresa BIC en Iberoamérica, con países como Colombia y Ecuador a la cabeza de este movimiento.

En el marco de este trabajo de incidencia en materia de políticas públicas, durante esta semana celebramos en Madrid un Congreso cuyo objetivo era compartir experiencias entre distintos países de nuestra región para ver cómo avanzamos esta agenda en otras jurisdicciones, entre ellas España. Sabemos del interés que tiene el gobierno español por la promoción de un sector privado justo, sostenible y resiliente, y no tenemos dudas de que la regulación de las empresas con propósito encontrará, más temprano que tarde, eco en el debate legislativo. Un debate que nos ha dejado una enseñanza en aquellos países que ya cuentan con regulación en régimen: en todos los proyectos de ley aprobados hemos visto consenso político; una tarea de por sí difícil, más aún en medio de un clima de creciente polarización.

Nuestros países se encuentran en una posición inmejorable para incluir y apoyar a estas empresas dentro de un nuevo pacto social que permita adaptar nuestras economías a las nuevas exigencias de consumidores, inversores y de la ciudadanía en general. Estamos convencidos de que la salida de la crisis provocada por la pandemia y la guerra en Ucrania debe ser de la mano de empresas más resilientes, inclusivas y comprometidas, para lo cual será fundamental contar con el aval e impulso regulatorio. Solo así lograremos cambiar el paradigma empresarial y transitar de la búsqueda de la mejor empresa del país a la mejor empresa para el país.

Luis Fernando Pizarro, asesor de economía y empresa de la Secretaría General Iberoamericana (SEGIB).

Nota de Ibercampus. Las más de 170.000 empresas iberoamericanas del ‘cuarto sector’, claves en cumplir los ODS 2030, decía la información que publicamos en exclusiva hace más de 3 años, enlazando con el texto íntegro del estudio prospectivo del IE y la SEGIB. En el Congreso de esta semana colaboraron SANNAS, Empresas Triple Balance, Secretaría de Estado de Gobierno de España para la Agenda 2030, European Commission , PEGED PNUD, IDRC, Oxfam Intermón, FOM de Fundación Ortega y Gasset, BLabSpain, NESI y Hecho&Co.

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