miércoles,26 enero 2022
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El Banco de España la apoya

Ofensiva para bajar el salario y extender los mini-jobs en España

ibercampus.info
Aseguran que la subida del salario mínimo puede poner en riesgo el empleo de los jóvenes menores de 25 años

El Banco de España se ha situado al frente de la ofensiva para bajar el salario mínimo y extender los mini-jobs en España, por delante de la patronal CEOE, al asegurar en su último boletín mensual del año 2012 que  la subida del salario mínimo (SMI) hasta los 645,30 euros mensuales (un 0,6% más frente a una inflacion del 3%) puede poner en riesgo el empleo de los jóvenes menores de 25 y de los mayores de 45, ya que tienen más dificultad para compensar el incremento salarial con más productividad.

Esta ofensiva promete agilizar la agenda reformista del Gobierno  de Rajoy para el 2013, que comienza con una veintena de proyectos en el aire, paralizados por la crisis económica o por la resistencia social y política.  La reforma laboral figura entre los temas que suscitan mayor rechazado ciudadano en las encuestas, aunque en países como Alemania los minijobs estan mucho mas extendidos, pues uno de cada cuatro puestos de trabajo es de esa índole: siete millones y medio de personas.  Esta es una de las explicaciones de que el paro juvenil allí no llega al 15%, mientras que en España se aproxima ya al 55%.

Sin embargo, en España el 60% de los encuestados está en contra de la reforma laboral, ley que ha generado una mayor respuesta social en la calle, aunque superada por la subida de impuestos, pues segun las encuestas un 73,1% de los españoles cree que el incremento del IVA no era necesario para encauzar la situación económica y un 67,9% se opone a la subida en los tramos del IRPF. Pero los sondeos también indican que el 82% de los españoles opinan que sobran ayuntamientos y que el 60% ldicen que os diputados no deberían cobrar.  

Los minijobs alemanes, que también limitan las cotizaciones sociales y por tanto las futuras pensiones, se aplican a puestos de menos de 20 horas semanales, mediante un tipo de contratos que no permitían –hasta ahora, cuando se acaba de cambiar la normativa– cobrar más de 400 euros por trabajos a tiempo parcial. De ahi la relación con los mismos del salario mínimo, fijado en España por primera vez en 1964, aunque hasta el año 1980 no se fijó a nivel nacional. Desde entonces, el SMI se determina anualmente por el Gobierno,  previa consulta con los agentes sociales, teniendo en cuenta la evolución del IPC, la productividad media de la economía, el incremento de la participación del trabajo en la renta nacional y la coyuntura económica, según se establece en el artículo 27 del Estatuto de los Trabajadores.

Inicialmente se establecieron tres tramos de edad para el salario mínimo, uno para los trabajadores menores de 17 años, otro para los trabajadores de 17 años y otro para los tra- bajadores mayores de 18 años. Con posterioridad, desde 1998, se unificó el SMI, fijándose un salario mínimo para todos los trabajadores con independencia de la edad. En cuanto a su evolución reciente, a partir del año 2000 el SMI se incrementó anualmente un 2 %, cifra que coincidía con el objetivo de inflación del BCE. Sin embargo, en julio de 2004 se aprobó una subida del 6,6 % del SMI y del 4,8 % a principios de 2005, lo que supuso un incremento acumulado en un único año del 11,4 %. Posteriormente, el SMI continuó incrementándose por encima de la variación anual del IPC. En conjunto, el SMI subió desde los 460,5 euros mensuales en 2004 hasta los 633,3 del año 2010, lo que supuso una subida acumulada del 37,5 % en ese período. Desde entonces, el SMI se incrementó un 1,3 % en 2011 y quedó congelado en 2012, en un nivel de 641,4 euros por mes.

Aunque el colectivo afectado es reducido y no suele ser homogéneo por estudios, el analísis del Banco de España  se refiere al grupo de trabajadores cuyo salario en un año determinado se sitúa por debajo del nivel establecido para el SMI el año siguiente: solo entre un 0,6 % y un 0,9 % del total de los trabajadores, si bien para trabajadores más jóvenes llega a alcanzar el 2 %. La existencia de salarios mínimos de convenio establecidos en la negociación colectiva por encima del SMI es un factor determinante a la hora de explicar esta reducida incidencia.

No obstante, la incidencia indirecta del SMI es elevada porque, vía la negociación colectiva, acaba afectando a un porcentaje nume roso de los trabajadores. A través de una comparación internacional realizada por el Banco de España se muestra que el SMI, en porcentaje del salario medio de la economía, se situaba en España en el 32,9 % en 2003 y ascendió hasta un máximo del 36,5 % en 2007, por debajo del vigente en países como Francia, Bélgica o Luxemburgo.

Un elemento relevante a la hora de explicar el diferente impacto del SMI por grupos de trabajadores es la evolución de la productividad a lo largo del ciclo vital del trabajador. Los incrementos salariales fueron superiores en los grupos de edad intermedios, mientras que tanto los trabajadores más jóvenes como los de más edad obtuvieron incrementos salariales más reducidos. En la medida que esta evolución de los salarios refleje el comportamiento de la productividad, cabe pensar según ese análisis que estos dos últimos colectivos podrían verse más afectados por posibles subidas del SMI, dado que difícilmente podrían generar las ganancias de productividad necesarias para compensar la subida del SMI.

La conclusión del estudio es que las subidas del SMI tienen un impacto positivo y significativo sobre la probabilidad de perder el empleo en el grupo afectado, excepto para los trabajadores de edades intermedias, entre 25 y 32 años. Este efecto es mayor en los más jóvenes, con un aumento de 7 puntos en la probabilidad de perder el empleo tras una subida de 100 euros en el SMI y, sobre todo, entre los mayores de 45 años, entre los que dicha probabilidad aumenta unos 14 puntos. En la medida en que la negociación colectiva traslade las subidas del SMI a los salarios de convenio, podría observarse un impacto indirecto sobre un colectivo más amplio de trabajadores. Las estimaciones indican que este efecto indirecto es también de signo positivo y significativo para todos los grupos de edad, aunque de menor magnitud que el efecto directo de las subidas del SMI. Por lo tanto, los resultados sugieren que la traslación de las subidas del SMI a los salarios de convenio ha podido aumentar la probabilidad individual de perder el empleo para este colectivo más amplio de trabajadores, pero, en todo caso, dicho efecto sería de menor importancia cuantitativa que el efecto directo asociado a la subida del SMI.

En resumen, a pesar de que el colectivo potencialmente afectado por los aumentos del SMI es reducido, su impacto sobre la probabilidad de perder el empleo es significativo, especialmente para algunos grupos de trabajadores, como los jóvenes, en línea con lo encontrado en trabajos previos y entre los trabajadores mayores de 45 años y las mujeres de mediana edad. No puede descartarse, además, un efecto agregado de mayor cuantía en la medida en que las subidas del SMI se acaben trasladando al resto de la distribución salarial vía la negociación colectiva.

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