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Pierden 40 millones de escolarizados,y otros 200 ni estaban

ONU urge abrir escuelas y triplica la previsión de los pobres que causará COVI19:hasta 140 millones

Redacción / actualizada 17 de Octubre 2020
Con la pandemia del COVID 19 y sus efectos en educación "nos enfrentamos a una catástrofe generacional que podría desperdiciar un potencial humano incalculable, minar décadas de progreso", según la ONU, que ya Estimaciones actualizadas del impacto de la COVID-19 en la pobreza mundial realizadas por el Banco Mundial así lo indican también, pues eleva de 40-60 a 70-100 los millones de personas con pobreza extrema, aunque admite que bajar ese umbral incrementaría los pobres hasta 149 millones.

La ONU resalta con su informe y con el discurso de su secretario general sobre los especialmente negativos efecos del COVID en la educación que pierden en concreto unos 40 millones de escolarizados y otros que 200 no no estaban, por lo que entre unos y otros se va creando cierto consenso al terminar el verano de 2020 de que la pandemia causará al menos otros 140 millones de pobres en el mundo, como apuntó recientemente el Banco Mundial al indicar que hasta unos 100 mllones serán pobreza extrema (ver recuadro inferior). Esta cifra coincide por otra parte con la estimación de que  el cambio climático podría obligar a más de 140 millones de personas a migrar dentro de sus propios países para el año 2050, según el último informe al respecto del Banco Mundial.

Jóvenes y mujeres, a peor

La pandemia ha destruido puestos de trabajo en todo el mundo, femeninos y masculinos, pero las mujeres son mayoría en los empleos informales, precarios o sin contrato; como por ejemplo en limpieza o cuidados.Según la Organización Internacional del Trabajo (OIT), en junio la crisis del COVID-19 ya había provocado que perdieran su empleo el 72% de las personas que trabajan en el servicio doméstico en todo el mundo, un sector en el que el 80% de los empleados son mujeres. Son puestos que, además, están peor pagados y tienen menos protección social.

La ONU ya había advertido en sucesivas ocasiones de que la crisis del COVID-19 estaba perjudicando con especial virulencia a las mujeres. Cuando se había marcado como uno de los Objetivos de Desarrollo Sostenible reducir la brecha de género, la pandemia ha llegado para arruinar ese esfuerzo de décadas y empeorar la situación.

Una investigación de la Universidad de Denver encargada por el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y ONU Mujeres pone cifras a ese fenómeno. El estudio prevé que la tasa de pobreza entre las mujeres aumente un 9'1% entre 2019 y 2021. Este incremento es especialmente grave si tenemos en cuenta que se esperaba un descenso de la pobreza femenina del 2,7% en el mundo.

La pandemia lanza a 47 millones de mujeres a la pobreza y aumenta la brecha de género, según la ONU

La pandemia lanza a 47 millones de mujeres a la pobreza y aumenta la brecha de género, según la ONU

Por su parte, una investigación de la Universidad de Denver encargada por el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y ONU Mujeres pone cifras a ese fenómeno. El estudio prevé que la tasa de pobreza entre las mujeres aumente un 9'1% entre 2019 y 2021. Este incremento es especialmente grave si tenemos en cuenta que se esperaba un descenso de la pobreza femenina del 2,7% en el mundo.

En la presentación del Informe de políticas sobre la educación y el COVID-19 de la ONU, António Guterres, noveno Secretario General de las Naciones Unidas, lanzó como principales mensajes los que siguen:

-La educación es la clave para el desarrollo personal y el futuro de las sociedades.Abre oportunidades y reduce las desigualdades.Constituye los cimientos de las sociedades informadas y tolerantes y es un motor fundamental del desarrollo sostenible.

La pandemia del COVID-19 ha causado la mayor disrupción que ha sufrido nunca la educación.A mediados de julio las escuelas permanecían cerradas en más de 160 países, algo que afecta a más de 1.000 millones de estudiantes.

-Al menos 40 millones de niños de todo el mundo han perdido tiempo de enseñanza en su primer año de educación preescolar, un año fundamental.-Y los progenitores, especialmente las mujeres, se han visto obligados a asumir pesadas cargas de cuidados en los hogares.

-A pesar de las clases impartidas por radio, televisión y en línea, y de los mejores esfuerzos de docentes y progenitores, sigue habiendo muchos alumnos a los que no se ha llegado.

-Los alumnos con discapacidades, aquellos de comunidades minoritarias o desfavorecidas, los desplazados y refugiados y aquellos en zonas remotas son los que corren mayor riesgo de que se los deje atrás.

-Incluso para aquellos que tienen acceso a la educación a distancia, los buenos resultados dependen de sus condiciones de vida, incluida la distribución justa de las tareas domésticas.

Vivimos un momento decisivo para los niños y los jóvenes de todo el mundo, según António Guterres, 9º Secretario General de las Naciones Unidas

-Ya antes de la pandemia sufríamos una crisis de la educación.Más de 250 millones de niños en edad escolar no estaban escolarizados.Y, en los países en desarrollo, solo la cuarta parte de los alumnos de secundaria dejaban la escuela con competencias básicas.

-Ahora nos enfrentamos a una catástrofe generacional que podría desperdiciar un potencial humano incalculable, minar décadas de progreso y exacerbar las desigualdades arraigadas.

-Las repercusiones que ello tendrá, entre otras esferas, en la nutrición infantil, el matrimonio infantil y la igualdad de género son profundamente preocupantes.

Este es el telón de fondo del documento de políticas que presentó el secretario general de la ONU, junto con una nueva campaña con asociados en el ámbito de la educación y organismos de las Naciones Unidas llamada “Salvar Nuestro Futuro”.Las decisiones que los gobiernos y los asociados tomen ahora tendrán un efecto duradero en cientos de millones de jóvenes, así como en las perspectivas de desarrollo de los países durante decenios.

En este documento de políticas se hace un llamamiento a la acción en cuatro ámbitos principales:

Primero, reabrir las escuelas.Una vez que la transmisión local del COVID-19 esté controlada, devolver a los alumnos a la escuela y las instituciones de enseñanza de la manera más segura posible debe ser una de las prioridades fundamentales.Hemos publicado una serie de directrices para ayudar a los gobiernos en esta compleja tarea.Será esencial encontrar un equilibrio entre los riesgos para la salud y los riesgos para la educación y la protección de los niños, y tener en cuenta también la repercusión en la participación de las mujeres en la fuerza de trabajo.Es fundamental consultar a los progenitores, los cuidadores, el personal docente y los jóvenes.

Segundo, dar prioridad a la educación en las decisiones de financiación.Antes de la crisis, los países de ingresos bajos y medianos ya tenían una necesidad de fondos no satisfecha para la educación de 1,5 billones de dólares al año.Ahora ese déficit de financiación ha aumentado.Los presupuestos para educación se deben proteger y aumentar.Y es fundamental que la educación esté en el centro de los esfuerzos internacionales de solidaridad, desde la gestión de la deuda y las medidas de estímulo a los llamamientos humanitarios mundiales y la asistencia oficial para el desarrollo.

Tercero, dirigir la acción hacia aquellos a los que es más difícil llegar.Las iniciativas de educación deben procurar llegar a aquellos que corren mayor riesgo de que se los deje atrás: las personas en situaciones de emergencia y de crisis, los grupos minoritarios de todo tipo, las personas desplazadas y aquellas con discapacidades.Esas iniciativas deben ser sensibles a las dificultades específicas que enfrentan las niñas, los niños, las mujeres y los hombres, y deben buscar con urgencia cerrar la brecha digital.

Cuatro, construir hoy el futuro de la educación.Tenemos una oportunidad generacional de reimaginar la educación y la enseñanza.Podemos dar un salto y avanzar hacia sistemas progresistas que impartan educación de calidad para todos, como trampolín para alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible.Para lograrlo, necesitamos invertir en la alfabetización y la infraestructura digitales, evolucionar hacia el aprendizaje de cómo aprender, revitalizar el aprendizaje continuo y reforzar los vínculos entre los sectores formal e informal de la educación.Debemos también aprovechar los métodos de enseñanza flexibles, las tecnologías digitales y la modernización de los planes de estudios, velando al mismo tiempo por que el personal docente y las comunidades tengan un apoyo sostenido.Ahora que el mundo enfrenta niveles insostenibles de desigualdad, necesitamos la educación —el gran igualador— más que nunca.Debemos tomar medidas audaces ahora, a fin de crear sistemas educativos de calidad, inclusivos y resilientes, adecuados para el futuro.

Construir hoy el futuro de la educación según el Banco Mundial  
En abril calculamos que la COVID-19 había sumido a entre 40 millones y 60 millones de personas en la pobreza extrema (i). Desde entonces, el epicentro de la epidemia se ha desplazado desde Europa y América del Norte al hemisferio sur. Esto ha aumentado el número de muertos en los países de ingreso bajo y mediano, ha provocado cierres más largos y ha incrementado los costos económicos de la pandemia. Como resultado, nuestras estimaciones del impacto del virus en la pobreza mundial han cambiado también.

Con los nuevos pronósticos de crecimiento de junio incluidos en las Perspectivas económicas mundiales, podemos actualizar los cálculos del impacto de la pandemia en la pobreza mundial (i). Las nuevas previsiones del crecimiento contienen dos hipótesis —de referencia y de tendencia a la baja— permitiéndonos explorar dos situaciones diferentes respecto de cómo la pandemia podría impactar la pobreza. En el escenario de referencia se asume que los brotes siguen en los niveles esperados en la actualidad y que la actividad se recupera durante este año, mientras que en el escenario de tendencia a la baja se supone que los brotes persisten más de lo previsto, obligando a mantener o reintroducir medidas de confinamiento. Si el escenario de tendencia a la baja se concretase, las empresas vulnerables desaparecerían de los mercados, los hogares vulnerables reducirían considerablemente el consumo, y los países de ingreso bajo y mediano experimentarían un mayor estrés financiero. En el escenario de referencia, el crecimiento mundial se contrae en alrededor de un 5 % en 2020, mientras que en el escenario de tendencia a la baja se observa una contracción del crecimiento de un 8 % en 2020.

Utilizando el mismo método que en nuestra última entrada de blog (i), estimamos el impacto de la COVID-19 en la pobreza comparando las proyecciones de pobreza que se usan en los nuevos pronósticos del PIB con la proyecciones de pobreza en que se usa el pronóstico del PIB antes de que despegase la COVID-19, en este caso las previsiones de las Perspectivas económicas mundiales de enero (i). Bajo el escenario de referencia, calculamos que la COVID-19 sumirá a 71 millones de personas en la pobreza extrema, que se mide según la línea internacional de pobreza de USD 1,90 al día.  En el escenario de tendencia a la baja, esta cifra aumenta a 100 millones.
Las proyecciones de lo que sucederá en 2021 y posteriormente vienen acompañadas de aún más incertidumbre. Según los pronósticos de las Perspectivas económicas mundiales, el producto económico mundial aumentará en alrededor de un 4 % en 2021 , aunque nuestras previsiones de pobreza indican que el número de personas en situación de pobreza extrema se mantendrá en general sin variaciones entre 2020 y 2021. ¿Cómo será eso posible? Esto tiene mucho que ver con las tasas de crecimiento de los países con la mayor cantidad de pobres. Se estima que Nigeria, India y la República Democrática del Congo —tres países donde proyectamos vive más de un tercio de los pobres del mundo— registrarán tasas de crecimiento per cápita en PIB real de -0,8 %, 2,1 % y 0,3 %, respectivamente. Sus tasas de crecimiento demográfico de 2,6 %, 1,0 % y 3,1 % no bastan para descensos sostenibles en el recuento de la pobreza.
En la última entrada de blog, sugerimos que África al sur del Sahara puede que sea la más afectada. Las nuevas previsiones de las Perspectivas económicas mundiales indican en particular un panorama desolador para India, donde vive la mayoría de los pobres del mundo. Como consecuencia, aunque la situación se mantiene en general sin cambios en África al sur del Sahara en comparación con nuestra última actualización, Asia meridional quizá registre el mayor aumento en la cantidad de pobres debido a la COVID-19. Cabe consignar una importante salvedad con respecto a esta conclusión: los últimos cálculos de la pobreza que tenemos de India datan de 2011-12. Esto hace muy difícil obtener un cuadro preciso de la pobreza en ese país antes del despegue de la pandemia, mucho menos de la situación hoy en día.
En las líneas de pobreza más altas, la distribución regional de la cantidad de pobres agregados cambia marcadamente. Bajo el escenario de referencia, de los 176 millones de personas que se espera caerán en la pobreza si se considera la línea de pobreza de USD 3,20 al día, dos tercios se encuentran en Asia meridional. De los 177 millones que se proyecta que caerán en la pobreza si se considera la línea de pobreza de USD 5,50 al día, muchos de los nuevos pobres se encuentran en Asia oriental y el Pacífico, y unos pocos en África al sur del Sahara, simplemente porque menos personas viven ahí bajo ese umbral de pobreza.
Hay que tener en cuenta que el número de nuevos pobres en el umbral de USD 1,90 no corresponde a un subconjunto de los nuevos pobres en líneas de pobreza más altas. Si alguien en África al sur del Sahara ve disminuir su ingreso diario de USD 2,00 a USD 1,50 como resultado de la COVID-19, se añadirá una persona pobre a la línea de USD 1,90 pero no a la línea de USD 3,20, donde fueron contados como pobres tanto antes como después de la pandemia.
Tal como dijimos la última vez, y como dejan claro estas estimaciones revisadas, los pronósticos de la pobreza conllevan mucha incertidumbre, y es probable que se sigan desarrollando a medida que hay más información disponible y la pandemia continúa. En un documento de trabajo se pueden encontrar más análisis de cómo los números cambian con la evolución de las tasas de crecimiento, la desigualdad y los supuestos acerca de cómo el crecimiento económico se traduce en reducción de la pobreza. En esa publicación, también estudiamos qué significa todo esto para la posibilidad de lograr la primera meta del Objetivo de Desarrollo Sostenible 1: poner fin a la pobreza para 2030.

1 Medimos el impacto de la COVID-19 en la pobreza como la diferencia en millones de pobres en 2020 con las dos mejores tasas de crecimiento menos la diferencia en millones de pobres en 2019 con las dos mejores tasas de crecimiento. La segunda cifra asegura que los cambios en la pobreza debido a las revisiones de las tasas de crecimiento de 2019, que no se deben a la COVID-19, no afecten los resultados. Aquí, esto se convierte en (684-595)-(632-614) = 71 millones.

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