sábado,4 diciembre 2021
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Ante el 10º aniversario de una cátedra de periodismo

Por qué hacemos lo que hacemos

El Envés
El ruido que aturde no nos salvará de nuestra cobardía. Por qué hacemos lo que hacemos y por qué no hacemos lo que deberíamos hacer. Por eso ¿nos da tanto miedo el amor? Es preciso apostar por la compasión

“He llegado hasta aquí,

he afilado mi lengua

con la piedra sin nombre de las madres y

una luz clandestina y muy blanca.

Me he limpiado con Sal para decirte”.

Con esta hermosa cita de Nieves Muriel, Alfonso Armada, compañero y amigo, escribe, a modo de ensayo, “Por qué hacemos lo que hacemos”, para celebrar los nueve años de fronterad y sus 417 números. Lo hace como carta del editor que le gustaría que sirviera como una forma de agradecimiento a todos los que le han acompañado en estas singladuras. Y aconseja contra el ruido, prestar atención, guardar silencio, escuchar. Ponerse en el lugar del otro. Así inician su décimo año de vida, “apenas un niño que empieza a tomar conciencia de sí. Por eso queremos ahondar en una virtud poco practicada: La compasión”.  https://mail.google.com/mail/u/0/?tab=mm#inbox/FMfcgxvzLhcqVhFMXtzGJtHxnHGssvSM

Y se pregunta, ¿nos escuchamos, o nos dejamos adormecer por el ruido, el humo, los anuncios luminosos, la carga de una vida que no parece tener sentido, pero estamos cansados para ponernos a pensar en lo que supondría tener que hacer lo que cada uno sabemos que podemos y debemos hacer? La distancia que media entre la vida que imaginamos y la vida que vivimos. ¿En qué medida nuestra forma de amar y de vivir es verdadera, es real, o está influenciada de manera determinante por las formas de estar, de actuar, de hablar, que hemos visto en el cine, en la televisión, en proyecciones que nos hacemos, sobre todo cuando estamos a solas y nos vemos obligados a reconocer cuánto nos engañan, pero también cuanto nos engañamos a nosotros mismos, cuánto engañamos a los que nos rodean? Un mundo de sombras que en gran medida es la realidad. Sombras, personajes, acaso sueños de alguien que, aburrido, nos sueña, y juega a construir películas con nuestras vidas efímeras y sin sentido, o con un sentido que, como personajes, que apenas conocemos una parte de nuestro papel, y desde luego no los episodios principales y el desenlace, ni siquiera sospechamos. Aunque nos gusta pensar que tenemos un destino y un carácter para hacer que ese destino sea valioso y nos permita vivir una vida plena. 

Cita a Vargas Llosa: “El asalto de los millones de miserables de este mundo a los países prósperos del Occidente ha generado una paranoia sin precedentes en la historia, al extremo de que tanto en Estados Unidos como en la Europa Occidental resucitan fobias que se creían extinguidas, como el racismo, la xenofobia, el nacionalismo, los populismos de derecha y de izquierda y una violencia política creciente. Un proceso que, si sigue así, podría destruir acaso la más preciosa creación de la cultura occidental, la democracia, y restaurar aquella barbarie de la que creíamos habernos librado, la que ha hundido a Centroamérica y a buena parte de África en ese horror del que tratan de escapar tan dramáticamente sus naturales”.

 El ruido que aturde no nos salvará de nuestra cobardía. Por qué hacemos lo que hacemos y por qué no hacemos lo que deberíamos hacerPor eso ¿nos da tanto miedo el amor? ¿Abrir nuestra casa y nuestro corazón a los otros, a su penuria, a su sufrimiento? Las muchachas belgas que empezaron a abrir literalmente su casa a los emigrantes se dieron cuenta de algo que sabemos desde el principio: que son como nosotros. Por eso el gran test de Europa es el test de la compasión.

Por eso, el décimo año de fronterad lo van a cifrar en la necesidad de la compasión, ahora que el odio, que nunca se fue, y que con su siamés el miedo es uno de los grandes agentes políticos de nuestra época, queremos cifrar esta noche de la tierra. Para ello van a poner este décimo año en manos de dos guías del siglo XX que nos van a acompañar a lo largo de este año en la red: Albert Camus y Simone Weil. Porque se puede hacer gran literatura haciendo periodismo. El único límite es la verdad. Vamos a seguir intentándolo, persiguiéndolo aquí.

Yo, como amanuense, no añado nada más sino que me gustaría tener las fuerzas necesarias para acompañarlos de algún modo. Porque vale la pena.

José Carlos García Fajardo

Profesor Emérito, U.C.M.

 

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