martes,5 julio 2022
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Informe PISA 2006

¿Por qué no rinden los estudiantes?

Revista UNO
Hace pocos días se hicieron públicas algunas de las conclusiones del Informe PISA 2006 sobre el rendimiento escolar de estudiantes de 15 años en 50 países. Una de ellas, que los alumnos españoles memorizan bien lo aprendido pero fallan al transferir sus conocimientos para resolver problemas.

Parece ser que no es una situación que se dé sólo en las enseñanzas medias. En la universidad, destaca José Carlos Núñez, subdirector del departamento de Psicología de la , los alumnos son muy voluntariosos. "Muy ejecutivos", define. Pero “no son capaces de tomar decisiones por ellos mismos sobre cómo abordar la información o buscarla”.

Según asegura Núñez, la causa es el déficit de comprensión lectora que sufren los jóvenes hoy en día. “Tú ves a los chavales en la universidad que les cuesta decidir qué es importante”, asegura. “¿Saben leer?”, se pregunta. “Sí, sí, claro”, responde seguidamente, “saben reconocer esas letras y saben pronunciarlas, pero más allá de eso les cuesta muchísimo”. “Entonces les dices a ver, haz un resumen”, explica, “y más allá de copiar un trozo de aquí, otro trozo de allí… y eso no es un resumen”. 

Planificar el tiempo de estudio

La organización en cuanto a los tiempos de estudio tampoco parece ser el fuerte de los estudiantes. Los expertos aseguran que la planificación durante el curso es fundamental, pero, según José Carlos Núñez, los alumnos estudian cada tema pero “no piensan en el tiempo que les va a llevar, con lo cual, después muchos de ellos llegan al final y dicen ya no me da tiempo”. Y, entonces, comienza la lotería porque “tengo que coger y decir bueno, y entonces, ¿qué estudio?… esta página, ésta, la otra… y de memoria, porque ya no me da tiempo”, retrata Núñez, poniéndose en la piel de cualquier estudiante días antes de un examen. 

Reformas educativas

Las sucesivas reformas educativas no son, a los ojos de los especialistas, unos buenos ejemplos de lo que debe hacerse para combatir el fracaso escolar. Una de las medidas adoptadas para este fin, destacan, fue la de simplificar las materias y reducir los contenidos a memorizar, pero el resultado no fue el deseado. “Una de las consecuencias ha sido que han dejado de esforzarse”, lamenta Núñez. “Han visto que podían progresar a lo largo de los cursos con el mínimo esfuerzo y se han ajustado a esa idea y, por lo tanto, ahora ya los chavales ni siquiera reconocen como un deber esforzarse”, critica. 

Escasa motivación del alumnado

Pero uno de los mayores lastres que acarrean los esfuerzos por mejorar el rendimiento escolar es la falta de motivación de los alumnos. Entre otras cosas, el incierto futuro laboral que ven que les espera a pesar de haber culminado los estudios con éxito, tampoco ayuda. Y, además, parece que el control por parte de los padres también se ha relajado. “El problema es que ellos no encuentran una razón para esforzarse”, resume el psicólogo. “No la hay porque ven muy lejos las materias, porque no las ven cercanas, porque les ven poca utilidad”, achaca a continuación, “y tampoco hay una razón extrínseca a las materias, es decir, muchas veces los padres también decimos, bah, no vaya a ser que los chavales… bah, son adolescentes, también tienen que vivir”.

Docentes que incentivan

El tercer elemento fundamental en el proceso educativo es el docente. José Carlos Núñez -que además de psicólogo también es profesor- confiesa que “los docentes pensamos que lo más importante es el contenido y nos olvidamos de que tenemos que dárselo en condiciones de que sean capaces de aprenderlo”. Despertar el interés es lo más difícil y quizá lo más importante. Pero no debe hacerse a cualquier precio. “Se dijo, cuando se reformó la ley, que teníamos que reconocer los intereses de los alumnos, ajustar nuestra enseñanza a los intereses”, recuerda Núñez, “y se interpretó como que, bueno, lo que hay que hacer es jugar para que les interese”. “Y no, señor, no se trata de jugar; se trata de que, cuando un alumno entre en clase para hacer algo, pueda verle interés”, afirma seguidamente.

Éste es el análisis de las causas que han conducido a la realidad actual, en la que -por ejemplo- sólo el 82% de los alumnos en España supera el curso que estudia y, de ellos, únicamente el 11% alcanza el nivel mínimo exigido en matemáticas. 

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