martes,25 enero 2022
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Propuestas para reestructurar la Universidad Complutense

Eva Aladro Vico, Plataforma para la Reestructuración de la Universidad Complutense
Estos días discutimos intensamente sobre la situación y la estructura de la Universidad Complutense de Madrid, a raíz del Plan anunciado por el Vicerrector Juan AntonioTejada y el Rector Andradas. La situación ha crispado y revuelto a la comunidad universitaria, a pesar de producirse en momentos y en formas que deberían haber anestesiado el impacto que producirían. Sin embargo, es muy positivo que la información haya empezado a fluir en todas las direcciones.

Desde los Profesores, Directores de Departamentos, Decanos, Estudiantes y Trabajadores del PAS, creo que la información de todos esos sectores contribuye a que veamos claramente qué es la Universidad Complutense y cuál es su valía. Y este debate indica ya que la UCM es una universidad transparente, dinámica y crítica.

 

Los países que más progresan en el mundo no son los que más innovan únicamente, sino los que saben, a la vez que innovan, conservar lo que funciona y es válido. Los mejores países son aquellos en los que la calidad de vida y de trabajo prima. Son los que respetan sus propias instituciones y costumbres si son beneficiosas para el país, y cambian las que no van bien. Porque mejorar es conservar lo bueno y cambiar lo malo. En cambio, los países peores son aquellos que conservan sistemáticamente lo malo y son incapaces de sostener los esfuerzos o realizaciones positivas que tienen.

 

Algo parecido puede ocurrir en la Complutense. El Plan presentado puede cambiar lo que funciona dejando sin arreglar los males endémicos de esta universidad. Se modifica la estructura de Facultades y Departamentos, pero nada se hace con la Estructura de la alta gestión y de la centralización masiva de administración en la UCM. Se mantiene una estructura centralizada que es muy perniciosa económicamente para la UCM. Y se cambia de arriba abajo la estructura de las Facultades, que son emblemas y catalizadores de docencia e investigación punteras, con riesgo de que pierdan su calidad docente, su referencia y su calidad de vida y de trabajo.

 

El Plan se ha realizado estudiando y obteniendo ratios de eficiencia académica. Pero todos sabemos que las ratios estadísticas suponen graves deformaciones en cuestiones nutricionales, por ejemplo, y la docencia, por poner una metáfora, lo es. Nutrición de necesidades de conocimiento, de metanecesidades y necesidades informativas y estéticas, la docencia es nutrición social, al fin y al cabo. Pues bien, el estudio que desde Rectorado sirve de base no contempla que en materia docente y de investigación no somos entidades ni iguales ni aritméticamente divisibles, como el pollo de las estadísticas.

Hay, por poner un ejemplo simple, docentes excepcionales, departamentos increíbles, o administrativos fabulosos. Y esos no salen en los ratios que se obtienen sumándolos con otros. Sus entornos de trabajo deben conservarse y sus condiciones laborales mejorarse. Por unirlos a otros compañeros no mejorarán sus condiciones de trabajo: pueden empeorar mucho si se les masifica. Conservar lo que vale, incentivarlo, es conservar Facultades y Departamentos cuya función está siendo excelente, aunque sea minoritaria. Nutren al país y lo expanden hacia el futuro como ningún plan económico ni ninguna disposición aritmética lo hará.

 

El Plan es un intento de racionalizar la Universidad Complutense y sus recursos, en otra óptcia muy diferente. No estudia punto por punto esta diversidad de calidades, especializaciones o el conjunto del valor añadido de un núcleo académico determinado. No tiene en absoluto en cuenta el valor de lo excepcional, su contexto cultural y su entorno único y minoritario, que debe conservarse como una joya en una Universidad con su personalidad propia, y cuyo valor es ser la raíz que potencia el crecimiento hacia el futuro.

 

Si yo fuera Rectora de esta Universidad, estudiaría a fondo esos núcleos donde se está llevando a cabo una labor que no solamente es centenaria en algunos casos y en otros única en Europa, sino sobre todo es una proyección a futuro de incalculable peso. Estas proyecciones no salen en las ratios. Son una tarea de cultivo compleja y larga, pero son la marca inconfundible de los países de enorme calidad académica: Francia, Inglaterra…

 

Solamente un Rector inteligente, que conozca a fondo su universidad, será capaz de respetar y proyectar al futuro esos valores nucleares que implica una antigua Biblioteca con su bibliotecario, una Facultad histórica, una Facultad innovadora que está potenciando la I+D en forma increíble es su ámbito de acción.

 

La Complutense se caracteriza por esto: su excelencia radica en albergar núcleos de docencia e investigación únicos en nuestro entorno donde han podido pervivir ejemplos magistrales de ambos gracias a una financiación pública.  Esto es lo que no hay que cambiar: el no mirar en absoluto por la inmediata eficacia ni por la equidad de ratios, sino por la inversión a fondo perdido en el valor incalculable de los centros de la UCM.

 

Propongo que la reforma de la Universidad Complutense se haga como un traje a medida. Calculando, con ayuda de los profesores, directores de Departamentos, decanos, y con todos los profesionales, cuál es el valor nuclear de cada entidad en la UCM. Conociendo cuál es el valor único de un determinado Departamento o de un servicio administrativo determinado. Recogiendo también todas las propuestas de fusión y de reorganización que están saliendo de todos esos sectores. Rompiendo la rigidez de no aceptar fusiones e interacciones creativas, inter-áreas, interdisciplinares. Aceptando la diversidad de esta Universidad. Y acomodándola a las necesidades económicas sin miedo.

 

Propongo que se negocie caso por caso la situación de Facultades y Departamentos, así como de sus apoyos administrativos. Que se reduzca administrativamente lo que sea preciso a cambio de conservar estructuras académicas de valor cultural, investigador, de marca e imagen de la UCM. Que se reduzca proporcionalmente el peso de los cargos de dirección, sin por ello hacerlos desaparecer. Que se unifiquen Gerencias de centros, que se reduzcan equipos económicos al mínimo donde no sean necesarios. Que se unifiquen unidades administrativas de matriculación colectiva, para descargar a los centros de esa carga.

 

Es muy necesario adelgazar el gasto y la centralización de personal en los servicios centrales. Con ello también se economizará muchísimo en la UCM. El personal de servicios centrales puede muy bien ocuparse de tareas de apoyo a la investigación, a la coordinación de estudios, al soporte de planificaciones en cada Centro. Eso sí debe cambiar drásticamente. Y dedicar escaso presupuesto a todo lo que no sea prioritario, pero si lo es la docencia e investigación.

 

Propongo que se escuche con atención cuál es el diseño que cada Facultad con sus Departamentos juzga óptimo para su mejor funcionamiento y que sin mirar si el resultado va a ser artiméticamente acorde con los de las otras, se implemente la reforma. Si una Facultad no ha de cambiar en nada, no debe cambiar. No hay que cambiarlo todo. Hay que cambiar lo que está mal, y conservar y fortalecer lo que está bien.

 

Muchísimos profesores, directores, decanos, estamos haciendo llegar estas ideas al Rectorado con la intención de que se nos escuche y preste atención. Los profesores universitarios de la Complutense no somos un colectivo de escaso nivel intelectual o cultural al que haya que manejar o convencer. Sabemos qué es lo que falla y qué funciona en la Complutense. Tenemos muchísimas ideas y propuestas que hacer. Podemos indicarle al Vicerrector y al Rector dónde están los problemas. Es necesario que ambos sean conscientes del valor de esta Universidad y de su inmenso potencial de mejora.

 

 

 

 

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