miércoles,26 enero 2022
Espacio euroiberoamericano de diálogo sobre la innovación social, profesional y académica
InicioOpinión¿Quién se atreve a pronosticar una nueva recesión? El canto del cisne...

¿Quién se atreve a pronosticar una nueva recesión? El canto del cisne negro

Futurolandia
Después de mi pasado post ¿Astrólogos, videntes y economistas?, planteo una nueva pregunta a compartir con mis lectores: ¿Quién es el osado que se atrevería en este momento a predecir para este año o el próximo una nueva recesión a escala mundial o de un país en particular? ¿En la Eurozona, en Grecia, en España?

The Economist, en sus últimos números, nos ha dado dos pistas. La primera es que George Soros, financiero de éxito y crítico en  múltiples libros de la gestión económica mundial (como La tormenta financiera, 2012, o La supremacía de la burbuja americana, 2003), avisa que la situación actual recuerda mucho a la de 2008, al inicio de la Gran Crisis. La segunda pista se asigna al ministro británico de finanzas, George Osborne, que teme que 2016 pueda ser el año más duro para la economía mundial desde el inicio de la crisis.

La revista, en su artículo Is this really 2008 all over again (7/1/16), reconoce que un juicio más equilibrado puede ser que el crecimiento global está reduciéndose, pero que se necesitará probablemente algún desencadenante para caer en una verdadera recesión, como podría ser el caso límite de un estallido de la burbuja de la deuda en China. Además, admite que la mayoría de los predictores no apuestan por la recesión,"pero ellos nunca lo hacen". 

Respecto a las predicciones que proporcionan los principales centros, sobre crecimiento del PIB para 2016-2017, voy a referirme en exclusiva a la Eurozona y a España a partir, respectivamente, de los paneles de Consensus Forecast FUNCAS de enero 2016.

El consenso (promedio de 25 centros de predicción) para la Eurozona se sitúa en 1,7%, para ambos años. En este año, el más optimista sube hasta 1,9% y el más pesimista lo reduce al 1,3%. Para 2017 estos extremos se sitúan en 2% y 1,4%.

Para España (promedio de 16 centros) el acuerdo se sitúa en 2,7% en 2016, con límites máximo/ mínimo de 2,9/2.4%. Las expectativas son algo más pesimistas respecto al próximo año, pero sin que se vislumbre una desaceleración importante: alrededor de 2,3% en promedio, con un tope en la caída del 1,9%.

Entonces, ¿a nadie se le ocurre que puede haber una nueva recesión en los próximos dos años?. Para responder a esa pregunta tenemos que contestar en términos de probabilidad. Después de valorar diversas posibilidades sobre la evolución de los distintos condicionantes a escala mundial y de país, los principales centros de predicción consideran que lo más probable es que no caigamos, a corto plazo, en una nueva recesión. Pero incluso el FMI asignaba, en su informe de final de año, una probabilidad nada despreciable (hasta un 30%) al riesgo de recesión a corto en el conjunto de la UE.

Nada puede descartarse en un entorno tan incierto como el actual, en que los precios que se barajan, por ejemplo, para el barril de brent en enero de 2017 van desde menos de 30$ (probabilidad 16%) a más de 58$ (probabilidad 17%), con una situación más probable (pero sólo con un 35%) de situarse entre 44 y 58$. O las opiniones de expertos parecen divididas casi por igual entre depreciación, mantenimiento en una banda estrecha de fluctuación  o apreciación del euro respecto al dólar.

De la reciente historia de la pasada recesión predictores y usuarios debemos aprender. Para concentrarnos en el caso de España (aunque las conclusiones son extrapolables a otros países) ESADE ha hecho un interesante ejercicio("Diana" )para valorar los errores de las estimaciones de futuro desde el inicio de la crisis, calculados como diferencias en puntos de porcentaje entre el consenso del Panel FUNCAS en  tasa de variación del PIB para el próximo año (realizado con un trimestre de antelación a finalizar el año) y el dato oficial a posteriori de la Contabilidad Nacional del INE.

En un año sin grandes cambios, las predicciones (consenso) son bastante certeras. Por ejemplo en 2007, antes del inicio de la crisis, el error fue inferior al medio punto de porcentaje(3,6% real frente al 3,2 de predicción dado 15 meses antes). En 2014 el error fué también reducido en promedio y en CEPREDE tuvimos el honor de situarnos en cabeza de la "Diana". Pero si vamos al año 2009, que marca el momento de la fuerte caída en recesión, el promedio de los predictores se situó en un aviso de crecimiento estancado (0,5%) frente a la realidad (dato INE) del -3,7%.

Para mí está claro que en "tiempos de mudanza" la predicción más probable no es la única a considerar. Es imprescindible valorar riesgos y establecer alternativas de evolución que, para ser útiles, deben acompañarse de una probabilidad subjetiva de ocurrencia. Si tuviera en este momento que dar un "abanico" de predicciones para 2016-2017, me inclinaría por considerar como lo más factible (probabilidad subjetiva digamos del 50%) que nuestro país vaya reduciendo progresiva, pero paulatinamente, ritmos de crecimiento del PIB desde el 3,2% de promedio del pasado año, hasta un límite inferior del orden del 2% hacia finales de 2017.

Si el contexto nacional e internacional nos fuera especialmente favorable (no daría una probabilidad de más del 10) podríamos mantenernos en ritmos de crecimiento cercanos al 3%. Si las cosas se complicaran algo más de lo ahora pensamos, es posible (25%) que nos acercásemos a crecimientos medios de los países de la Eurozona. Quedaría una poco probable opción (menos del 10-15%, según mi estimación personal en este momento) de que el entorno interno y externo a nuestro país nos condujesen a la Eurozona y a España a una situación de crisis, cuyo límite inferior sería una entrada en nueva recesión. Sólo así me atrevería, hoy día, a pronosticar una, poco probable, nueva recesión a corto plazo. A largo, ya se sabe: todos calvos

Pero todo esto es un peligroso ejercicio de funambulismo, en que lo más fácil es que uno se caiga. Es pasar de la predicción con herramientas científicas, aunque inevitablemente limitadas, a la intuición personal.

Antonio Pulido twitter.com/PsrA 

De interés

Artículos Relacionados