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Llamamiento a evitarlo del Real Instituto Elcano

¿Romperá el Banco Asiático de Inversión el orden global creado tras la II Guerra Mundial?

Redacción
El Banco Asiático de Inversión en Infraestructura (BAII), iniciativa de China, ha captado ya a 45 países, entre ellos los principales europeos y a última hora España, lo que se interpreta como una presión de Europa a Washington para reformar el Fondo Monetario Internacional ,el Banco Mundial (ambos tienen 181 países miembros) y otras instituciones surgidas tras la II Guerra Mundial bajo el liderazgo de los EE.UU. Cada día son más las voces que piden cambiar ese orden global antes de colapse.

El Real Instituto Elcano, autor de dos de los tres mejores informes elaborados por think-tanks de todo el mundo en 2013-14 según el ranking de think tanks de la Universidad de Pensilvania ( “How to Fix the Euro: Strengthening Economic Governance in Europe”y “Towards an European Global Strategy: Securing European Influence in a Changing World”), acaba de pedir reformar las instituciones financieras globales creadas en Bretton Woods (EEUU) el año 1944 antes de que colapsen, por boca de sus principales investigadores. 

 

El AIIB será la primera institución financiera multilateral que no estará dominada por Estados Unidos o alguno de sus aliados, después de que China diera la semana poasada un paso más para materializar su proyecto sumando a más de 45 países que solicitan ser miembros fundadores, pese al rechazo explícito de EE UU. Entre las últimas economías en presentar su candidatura destacan cuatro inesperadas: Suecia, España, Taiwan (que carece de lazos formales con la China continental y la RPC la considera parte de China) y Noruega (en conflicto con Pekín tras la concesión del premio Nobel a Liu Xiaobo).

 
A diferencia del FMI y BM con sede en los EE.UU, el nuevo banco tendrñá sede en Pekín. El próximo 15 de abril se anunciará definitivamente quiénes son los miembros fundadores, pero ya se sabe que será dirigido por el chino Jin Liqun y que China espera que entre en funcionamiento a final de año. Contará con un capital inicial de al menos 50.000 millones de dólares suscritos (unos 46.000 millones de euros) y 100.000 millones comprometidos, aunque faltan por concretar numerosos detalles sobre su funcionamiento, entre ellos si China tendrá derecho de veto (su viceministro de Finanzas Shi Yaobin aseguró que “no es cierto que China haya buscado o haya renunciado a un derecho de veto”). A esa falta de datos se remite EE.UU. para justificar sus reservas sobre el futuro organismo, que teme que debilite a organizaciones ya existentes como el Banco Mundial o el Banco Asiático de Desarrollo (BAD).

Washington cuestiona que el AIIB tenga estándares suficientemente rigurosos de gobernanza o de concesión de créditos. Los países que han solicitado el ingreso replican que desde dentro será más fácil negociar unas normas que garanticen una gestión transparente y estándares estrictos.

En el fondo subyace una pugna de poder entre las dos mayores economías del mundo, porque al rechazo estadounidense a participar en un banco de desarrollo promovido por China se une la promoción del Acuerdo de Asociación del Pacífico, que EE UU prevé firmar con otros 11 países de aquella orilla con la clamorosa ausencia de China.

 
El secretario del Tesoro estadounidense, Jack Lew, se reunió dias pasados en Pekín con el primer ministro Li Keqiang, a quien expresó la voluntad norteamericana de “colaborar con China a medida que este país profundiza en sus reformas financieras y se integra más y asume mayor responsabilidad en el sistema financiero global”. China asegura que usará el ejemplo de las instituciones ya existentes para emular sus buenas prácticas y evitar sus defectos, como un excesivo burocratismo a la hora de conceder créditos.

Previamente, el presidente chino, Xi Jinping, subrayaba que el nuevo banco complementará las labores del Banco Mundial o el BAD. “Ser un gran país implica asumir una mayor responsabilidad en la región, y no buscar un mayor monopolio en los asuntos regionales o globales”, sostenía el mandatario.

 
Siguiendo la estela estadounidense, países como Australia o Corea del Sur se negaron inicialmente a participar, pero al final han solicitado su ingreso. Todo cambió el 12 de marzo, cuando Reino Unido anunció su adhesión, para sorpresa incluso de Pekín, que la esperaba unos días más tarde.

El tema será objeto los próximos días de la cumbre de primavera del FMI, que tiene estancada desde el año 2010 la reforma del voto para aumentar el peso de las economías emergentes en el poder de decisión del organismo. Las razones de ese estancamiento son que, para poder aplicar la reforma al FMI y dar el reconocimiento de facto a China, es necesario el apoyo del 85% de los votos, pero como Estados Unidos ostenta el 16.75% de los derechos de voto se requiere su aprobación. China, tras convertirse en la segunda economía del mundo, propugna un nuevo orden, con apoyo de los otros cuatro BRICS: Brasil, India, Rusia y Sudáfrica. 

Posiciones de Elcano

El investigador principal de Economía Política Internacional del Real Instituto Elcano, Miguel Otero, instó ayer en declaraciones a Servimedia a EEUU y Europa, garantes de las instituciones financieras creadas en Bretton Woods (EEUU) en 1944, a reformar las mismas ante el riesgo de que colapsen debido al desarrollo de organismos como el Banco Asiático de Inversión en Infraestructuras (BAII), impulsado por China a finales de 2013.

Así se pronunció Otero acerca de la puesta en marcha del BAII, una institución que aspira a convertirse en una alternativa a las instituciones de Bretton Woods, en las que principalmente los republicanos estadounidenses influyen para que no aumente la presencia de los países emergentes.

Este experto enmarca la creación del BAII en el desarrollo de la conocida como ´nueva ruta de la seda´, que pretende "mejorar la interconectividad por tierra, mar, aire y el ciberespacio entre los países asiáticos y también entre Asia con Europa", a partir de infraestructuras necesarias en segmentos como la alta velocidad ferroviaria, líneas de ferrocarril de mercancías, puertos modernos, aeropuertos, fibra óptica o banda ancha.

China se postula como alternativa

Otero explicó que la ambición de China a la hora de impulsar esta institución hay que situarla en su forma de entender el "arte de la guerra", ya que mientras que los países occidentales se han centrado "a lo largo de la historia en poner un ejército delante del otro y lo importante era matar al rey, como su sucede en el ajedrez", el gigante asiático "prefiere jugar al ´Wei Qi´, que consiste en rodear al rival hasta que no tenga salida". Esta metáfora le sirvió para explicar que China"?cuando tiene que hacer reformas nunca desmantela instituciones existentes, sino que crea instituciones nuevas. Hay un periodo de solapamiento hasta que las viejas se van diluyendo", lo que provoca que "más que ser un rival, se postula como una alternativa a las instituciones dominadas tradicionalmente por EEUU y por Europa".

Otero aseguró que el sistema creado en Bretton Woods "ya se está debilitando" porque actualmente es mundo es multipolar, ya que los países emergentes constituyen la mitad del Producto Interior Bruto (PIB) mundial y China es la segunda economía mundial, la primera por paridad de compra.

"EEUU y Europa tienen que empezar a darse cuenta de ha llegado el momento de reformar las instituciones de Bretton Woods, porque, de lo contrario, morirán", remachó.

Países europeos

El pasado martes culminó el plazo dado por China para que todos aquellos países que quieran formar parte del BAII se sumen al proyecto como miembros fundadores. Finalmente, 45 estados acudieron a la llamada. Entre estos se encuentran aliados tradicionales como Francia, Alemania, Reino Unido, España, Italia, así como adversarios como Rusia. Esta disposición de muchos países por formar parte de este proyecto supone un toque de atención a EEUU, ya que "durante muchas décadas Europa estuvo estratégicamente sumisa a EEUU y poco a poco por el hecho de que el mundo se está transformando, quiere tener más autonomía en sus decisiones".

A pesar de ello, Otero cree que la conciliación de intereses entre tantos países tan diferentes será "complicada, compleja y difícil", al tiempo que confirmó que a China le interesa "entrenarse en una plataforma multilateral" como esta, en un momento en el que "debido a sus necesidades ha de tener una presencia más global". También dijo que su capital (entre los 50.000 y los 100.000 millones de dólares) no es suficiente, ya que el Banco de Desarrollo Asiático que está en Manila (Filipinas), muy liderado por Japón, estima que se necesitan ocho billones de dólares para mejorar las infraestructuras en Asia. Este experto calcula que la ´nueva ruta de la seda´ necesitará 21 billones de dólares para concretarse. "Sumas astronómicas, que están lejos de las propuestas por el BAII inicialmente, aunque éste aumentará sus cuotas procedentes del sector privado o del público".

La llamada de Otero se produce después de que otro investigador del mismo instituto, Andrés Ortega, publicara en su blog el articulo titulado Los europeos corren en desorden a Pekín, indicando que el BAII es una buena iniciativa en una región que en los próximos años necesitará de grandes, enormes, obras de transporte y otras. "Con ello, ha metido una nueva cuña entre Estados Unidos y Europa, y ello cuando estos están negociando el TTIP, el  importante Acuerdo Transatlántico de Comercio e Inversiones. Buena parte de la responsabilidad la tiene el Congreso de Estados Unidos, dominado por los republicanos, que se resisten a ratificar el cambio en el reparto de votos en el Fondo Monetario Internacional para reflejar el mayor peso de las economías emergentes, y en particular de China. Esta reforma fue impulsada por el G-20 hace ya cinco años, y está paralizada en el Capitolio. ¿Es esa la forma cómo la superpotencia gestiona la imparable transformación del mundo? Obama está intentado obtener poderes especiales del Congreso saliente para cerrar negociaciones comerciales y ratificar la reforma del FMI. Pero llega tarde. China, y muchos otros países, están en otra cosa", dice tambien Ortega.

Este recuerda que el Banco Mundial tiene un capital 223.000 millones de dólares y anda asfixiado ante las demandas de financiación que le llegan. Y señala que Japón, al lider el Banco Asiático de Desarrollo, es la potencia regional más reticente.

Sólo un 25% del BAII está reservado a países de fuera de la zona. EEUU se quejaba de que el funcionamiento de este banco no será limpio, ni apoyará el respeto a normas medioambientales o sociales. ¿Pero a cuántos países mandados por dictadores no habrá financiado el Banco Mundial?, señala también Ortega, quien precisa que  "esta es una iniciativa más en la ristra de medidas que está tomando Pekín, apoyado por otros emergentes, para cuestionar el sistema de Bretton Woods, nacido de la Segunda Guerra Mundial y dominado por los occidentales. Los BRICS, de nuevo China entre ellos, han lanzado también su propio Nuevo Banco de Desarrollo. El mundo está cambiando, China quiere que se amolde más a sus intereses y necesita nuevas instituciones. “No se va a parar simplemente porque EE UU no pueda implicarse ya”, ha comentado Martin Wolf a propósito del BAII. La Administración Obama, que ha dejado a China fuera del Acuerdo Trans Pacífico (TPP), rogó a los europeos, y en particular al Reino Unido, que no se sumaran a este proyecto de banco asiático. Pero, a pesar de la llamada “relación especial”, David Cameron fue el primero en hacer caso omiso de los deseos de sus primos americanos, para apuntarse como primer europeo miembro fundador del BAII. Francia, Alemania e Italia, más coordinadamente, se unieron después. Con lo que estarán en el BAII todos los europeos del G-7, además de otro aliado principal de EEUU: Australia. España, a la que China suele referirse como su mejor aliado en Europa, ha solicitado también entrar como miembro fundador. El plazo acababa el 31 de marzo".

Mal funciinamiento de la UE

Antes de terminar preguntandose si ¿está Occidente dejando de ser una realidad? y si ¿Existe Europa ante China?, Ortega dice también que lo ocurrido es un ejemplo de lo mal que funciona la UE ante iniciativas de este tipo, pues cuando están en juego intereses económicos nacionales sus Estados miembros abandonan su compromiso de consultarse ante asuntos exteriores importantes. Se ha producido una auténtica carrera entre los europeos. El Gobierno británico intenta que la City de Londres se convierta en centro financiero también para el remimbi chino. Berlín está desde hace tiempo cultivando su propia relación particular con Pekín. Francia busca contratos. España, inversiones y mercados. China actúa como un imán para los europeos, en orden disperso ante sus atractivos. No hay en realidad estrategia europea hacia China. El Gobierno chino bien lo sabe.Fueron además las economías occidentales las que pidieron a China que invirtiera parte de su excedente comercial y de capital en divisas (3,8 billones de dólares) en infraestructuras en la región asiática, y Pekín también lo hace más allá, en África y en América Latina, sin que los occidentales sepan muy bien cómo contrarrestarlo. China está desarrollando un gran know how en infraestructuras. Ha venido gastando internamente en ellas un 8,5% de su PIB entre 1992 y 2011. La partida federal para estos fines en EEUU no supera el 0,06%. Ya lleva tiempo alertando de ello Lawrence Summers.

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