viernes,20 mayo 2022
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No necesita baterías ni cables

Sacan un robot volador con tamaño del insecto

Dung Tran
Algo que suena como ciencia ficción en las películas, ahora ya es real. Ingenieros de la Universidad de Washington han creado el primer insecto robótico volador inalámbrico. Se llama RoboFly, y este impresionante robot funciona con un rayo láser. Es barato de fabricar y puede deslizarse fácilmente en lugares estrechos, que son inaccesibles para los grandes drones. Acaba de ser presentado en la Conferencia Internacional sobre Robótica y Automatización en Brisbane, Australia

Según explica el coautor  Sawyer Fuller, profesor asistente en el Departamento de Ingeniería Mecánica de la Universidad de Washington, “el concepto de los robots voladores del tamaño de un insecto inalámbrico solía ser ciencia ficción. Ahora, nuestro nuevo RoboFly inalámbrico muestra que están mucho más cerca de la vida real”.

Estos robots vuelan moviendo alas diminutas porque son demasiado pequeñas para usar hélices. Utilizan para ello un pequeño circuito a bordo que convierte la energía del láser en suficiente electricidad para operar sus alas. 

El siglo XXI apunta a ser la centuria en la que conquistaremos el cielo a todas las escalas. Los drones, nacidos para ello, parecen ser los candidatos perfectos. Cada vez más pequeños, el último "juguete" desarrollado por la Universidad de Washingtong, en Seattle, es un robot del tamaño de un insecto capar de volar sin ataduras a la hora de obtener su energía.

Para elevar su dispositivo, el equipo dirigido de Sawyer Fuller, tuvo que superar tres obstáculos: el primero fue que las hélices y los rotores utilizadas para levantar las aeronaves convencionales de mayor tamaño no son efectivas a pequeña escala, donde la viscosidad del aire supone un problema. Un segundo inconveniente fue que construir circuitos y motores suficientemente ligeros como para que un robot pueda volar es difícil.

El tercer problema al que tuvieron que enfrentarse fue que incluso las mejores baterías existentes son demasiado pesadas para alimentar tales dispositivos; la fuente de alimentación portátil de la naturaleza, la grasa, contiene unas 20 veces más energía por gramo que una batería.

 

"Fue la forma más eficiente de transmitir rápidamente mucha potencia a RoboFly sin agregar mucho peso", comenta Shyam Gollakota, coautor del trabajo.

Y para dar a RoboFly el control sobre sus propias alas, los ingenieros proporcionaron un cerebro: agregaron un microcontrolador al mismo circuito.

"El microcontrolador actúa como el cerebro de una verdadera mosca que le dice a los músculos del ala cuándo moverse", dijo Vikram Iyer, coautor del estudio. Específicamente, el controlador envía voltaje en ondas para imitar el aleteo de las alas de un insecto real.

Por ahora, RoboFly solo puede despegar y aterrizar. Pero el equipo espera poder dirigir pronto el láser para que el revolucionario insecto robótico inalámbrico pueda volar de forma independiente.

Los robots voladores del tamaño de un insecto, como RoboFly, podrían ayudar con tareas como inspeccionar el crecimiento de los cultivos en las granjas o detectar fugas de gas.

"Realmente me gustaría hacer uno que encuentre fugas de metano. Podrías comprar una maleta llena de ellos, abrirla y volarían alrededor de tu edificio en busca de columnas de gas que salgan por la tubería. Si estos robots pueden facilitar la búsqueda de fugas, reducirá las emisiones de gases de efecto invernadero. Esto está inspirado en las moscas reales, que son muy buenas para volar buscando cosas malolientes. Por lo tanto, creemos que esta es una buena aplicación para nuestro RoboFly", aclara Sawyer Fuller.

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