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Semana negra en Barcelona: vandalismo organizado, tolerado y contrario a la libertad de expresión

Cromatismos / 27-2021, actualizada 28-2-2021
Administraciones con suficiencia de recursos se han mostrado  tolerantes o incapaces de evitar delitos callejeros o sancionarlos ante el vandalismo perfectamente organizado tras la detención de un rapero reincidente en múltiples delitos ajenos algunos de ellos a la libertad de expresion, según el análisis del autor. Opina que las prácticas democráticas y el derecho derecho a la libertad de expresion tienen en el ambito internacional limitaciones en este caso no respetadas.

1.- Nueve días de terror callejero .Finalizado el recuento de votos en las últimas elecciones al Parlamento catalán del pasado 14 de febrero, el martes siguiente –día 16– los Mossos D´Esquadra procedían a la detención, en el Rectorado de la Universidad de Lérida, y a primera hora de la mañana, de Pablo Rivadulla Duro en cumplimiento de una Sentencia de la Audiencia Nacional por la que fue condenado a nueve meses de prisión por “enaltecimiento del terrorismo, con la agravante de reincidencia, e injurias y calumnias a la Monarquía y a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado así como por ensalzar –a través de las redes sociales- a miembros de la banda terrorista ETA y GRAPO”.

    Tras su detención, y desde ese mismo día, fueron convocadas movilizaciones callejeras, a partir de las 19 horas, “en cada barrio, pueblo o ciudad”. Plataformas, Colectivos de toda clase y condición, Partidos Políticos y movimientos sociales –todos a una- llamaron a la población a manifestarse contra una Sentencia Judicial dictada tras un proceso instruido con todas las garantías procesales previstas en la Ley.

    “Alerta Solidaria”, “Arrán” (jóvenes de la CUP), “Comités de Defensa de la República” (CDR), “Asamblea Nacional Catalana” (ANC), “Endavant” (avanzadilla y núcleo duro de la CUP), “Poble Lliure” y otras, aletargadas durante la pandemia, de repente fueron movilizadas en defensa del “derecho de libertad de expresión” del cantante y rapero Pablo Hasel.

    A lo largo de nueve días, los terroristas callejeros –y ante la pasividad de las autoridades catalanas, cuando no con el apoyo  expreso de un sector del mismo Gobierno central, quemaron contenedores que utilizaron, junto a las vallas de obras, a modo de barricadas; levantaron pavimentos para utilizar adoquines y baldosas, junto a botellas, como armas arrojadizas contra la policía; rompieron y reventaron con barras de hierro, lunas y cristales de comercios y locales tanto grandes como pequeños; saquearon y robaron sus productos destinados a la venta; incendiaron bancos, comisarias y mobiliario urbano; rociaron con pintura a la policía incapaz de controlar un vandalismo perfectamente organizado desde Asociaciones vinculadas a los Partidos políticos separatistas.

 Una de las imágenes viralizadas en redes sociales 

2.- Los antecedentes famliares y delictivos del rapero Pablo Hasel son significativos y elocuentes:

    a/ Su abuelo, Andrés Rivadulla Buira, teniente del Ejército franquista, salió huyendo de la localidad de Les Bordes (Lérida) cuando en la madrugada del  18 de Octubre de 1944 la 204 División de los maquis penetró en el Valle de Arán con el objetivo de reconquistar España para la II República.

    b/ Su padre, Ignacio Rivadulla Gracia, rico empresario catalán, fue Presidente y máximo accionista del Club Deportivo Lleida entre 2007 y 2010; año en el que el Club desapareció tras un Concurso Voluntario de Acreedores al haber acumulado una deuda –tras su gestión- demás de diez millones de euros. El Informe concursal practicado por el Juez situó la deuda acumulada en 28 millones y de los que más de la mitad correspondían a deudas con la Agencia Tributaria y la Seguridad Social.

    c/ El hijo, Pablo Rivadulla Duró, de 33 años de edad, ya ha superado todos los records por Sentencias condenatorias tanto de la Audiencia Nacional como de la Audiencia provincial de Lérida por hechos acreditados y, algunos, distintos a los asociados al ejercicio ilegítimo del  derecho a la “libertad de expresión”.

  • En 2011 fue detenido por ensalzar en su canción “Democracia, su  puta madre” al “Camarada Arenas”, Secretario General de la banda terrorista GRAPO.
  • En 2014, la Audiencia Nacional le condenó a dos años de cárcel por enaltecer el terrorismo de ETA, los Grapo, Terra Lliure y Al Queda; sentencia que en 2019 la propia Audiencia dejó en suspenso.
  • Nuevamente, y en mayo de 2014, fue detenido por un ataque violento en el Día de San Jorge contra un puesto de la Asociación cultural “Lleida identitaria” resultando heridos sus cuatro representantes.
  • En marzo de 2018, la Audiencia Nacional volvió a condenarle a dos años y un día de prisión por los delitos de enaltecimiento del terrorismo e injurias a la Corona.
  • También en 2018, la Audiencia de Lérida le condenó en firme en dos procedimientos: por allanamiento de local  y  resistencia a la Autoridad –uno- y otro, por agredir a un cámara de TV3 que cubría un encierro de estudiantes en la Universidad de Lérida.
  • En abril de 2019 fue detenido po la Policía al haber sido declarado en “busca y captura”, justo en el momento en que acudía a celebrar la excarcelación de un miembro del GRAPO.
  •  En Junio de 2020 fue nuevamente condenado por el mismo Juzgado provincial a dos años y medio de cárcel por agredir a un testigo en un Juicio y cuyo testimonio era contrario a los intereses de un amigo.
  • El 28 de Enero del presente año 2021, la Audiencia de Lérida otorgó a Pablo Rivadulla diez días apara entrar voluntariamente en prisión mediante notificación del 2 de febrero a su abogado; y, al no hacerlo, fue detenido por los Mossos D´Esquadra –el día 16 de febrero- en la Universidad de Lleida donde se había atrincherado el día anterior junto a un grupo de simpatizantes.

Otra imagen viralizada en redes sociales 

3.- Son otros los motivos para el terror. Con estos antecedentes, ¿seguro que la defensa del derecho a la “libertad de expresión” del delincuente Pablo Rivadulla Duró justifican nueve días consecutivos –del 16 al 24 de febrero de 2021– de violencia, vandalismo y terrorismo callejero en las calles de Barcelona?

    –    Ha trascurrido casi un año en el que han muerto 90.000 españoles, víctimas de la pandemia del Covid 19, hemos sido obligados a llevar mascarillas en todo tiempo y lugar, a confinarnos en nuestras propias casas, barrios, municipios y Comunidades, a renunciar al esparcimiento nocturno en virtud de un toque de queda imperativo, a evitar las reuniones familiares, los viajes, etc. ¿Y nada de eso ha sido suficiente para impedir, o reconsiderar, la defensa violenta de un rapero reincidente en la comisión de múltiples delitos?

    –    En este año se ha hundido la Economía española (PIB) en torno a un 12 %; el Turismo (que representa el 12% de la Economía española), la hostelería, las Agencias de viajes, los gimnasios, los  feriantes, el ocio nocturno han reducido su actividad hasta en un 80 %; el paro se ha situado en un 17 % de la población activa (más de 4.000.000 de parados) y el juvenil en un 40 % ; en torno al 42 % de las PYMES han desaparecido. Sin embargo, el Gobierno se ha gastado 807 millones en sobresueldos, 112 millones en propaganda institucional, 52 millones en financiar a los Partidos políticos, 14 millones en sostener a los Sindicatos, 100 millones en nuevos coches oficiales, 450 millones en dotar al nuevo Ministerio de Igualdad. ¿Y nada de esto ha sido suficiente para aplazar o reconducir democráticamente una protesta violenta en defensa de un rapero delincuente mantenida durante nueve días consecutivos?

 

4.- Límites al derecho de libre expresión. Tanto la Constitución Española de 1978 como la “Convención Europea de Derechos Humanos y Libertades Fundamentales” de 1950, ratificada por España en 1979, establecen los límites al ejercicio de la “libertad de expresión” con arreglo a los criterios derivados de la abundante Jurisprudencia generada al respecto.

    a/ La Constitución Española –en su Art. 20.1– reconoce el derecho a “expresar y difundir pensamientos, ideas y opiniones por cualquier medio de expresión”. Sin embargo,  el análisis de su abundante Jurisprudencia (en torno a 30 Sentencias) permite concluir que:

          – Ningún derecho individual, constitucionalmente protegido, es ilimitado en su ejercicio, como es el caso del derecho a la “libertad de expresión” que encuentra su primer límite en el insulto o expresiones vejatorias, impertinentes, humillantes, dañosas para el honor, denigrantes, injuriosas, de menosprecio y ajenas al ejercicio del libre pensamiento y que no pueden identificarse con una opinión pública libre.

           – Especial protección contra el insulto y expresiones vejatorias tienen los Titulares de cargos públicos, sujetos al principio  de dependencia jerárquica (Fuerzas Armadas y Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado) y  que, con arreglo al Art. 103.1 de la CE “sirven con objetividad los intereses generales y actúan con sometimiento a la Ley y al Derecho”.

          – Igualmente, la libertad de expresión encuentra su límite en expresiones verbales o escritas que puedan poner en peligro la seguridad interior o exterior de la Nación Española o el prestigio de las Instituciones del Estado, garante de la propia libertad de expresión.

          – Muy especialmente, la Jurisprudencia disponible acerca del ejercicio del derecho a la “libre expresión” encuentra un límite insalvable en todas aquellas manifestaciones verbales o escritas que inciten al odio o a la apología del terrorismo por cuanto una cosa es la expresión del propio pensamiento (constitucionalmente protegido) y otra muy distinta la apología del odio contra otros o la vi0lencia contra algún grupo social basándose en su ideología política, religión, creencias, situación familiar, etnia o raza, sexo u orientación sexual, enfermedad o minusvalía.

         –  Porque  la finalidad moral de este límite se fundamenta, por una parte, en garantizar la protección de la dignidad humana y el derecho a la igualdad, constitucionalmente protegidas. Y por otra, en que las expresiones y manifestaciones de odio se exceden y sobrepasan las meras ideas y opiniones al ir siempre acompañadas de coerción, fuerza e intento de imposición de unas consecuencias contra otras. Y, en definitiva, porque el ejercicio de un derecho no puede suponer la vulneración de otros, al constatar que el ejercicio del derecho de libre expresión, con excesiva frecuencia, se ejerce exclusivamente en interés propio dañando a terceros.

    b/ Por otra parte, la “Convención Europea de Derechos Humanos y Libertades Fundamentales” de 1950, y ratificada por España en 1979, señala que “toda persona tiene derecho a la libertad de expresión”. Sin embargo, su ejercicio se encuentra sometido a tres limitaciones fundamentales: 1/ la primera guarda relación con la reserva legal a favor de los Estados de someter a un régimen de autorización previa a las empresas de radio, cine y televisión. 2/ La segunda guarda relación con la protección y defensa de los derechos de otros y, muy significativamente, a sus sentimientos religiosos. Y 3/ La tercera, otorga a los Estados un amplio margen de intervención limitativa del derecho de expresión por motivos de seguridad y orden públicos como lo es la  incitación a la violencia.

 

5.- Conclusiones principales: 1/ No puede entenderse como  ejercicio democrático y correcto del derecho a la “libre expresión” de las ideas y pensamientos propios, si éste no va precedido del correcto ejercicio del derecho a un pensamiento libre y no sectario que permita previamente pensar, discernir y distinguir entre lo verdadero y lo falso; lo justo de lo injusto; lo beneficioso de lo dañino; lo moral de lo inmoral; lo respetuoso de lo ofensivo; lo legal de lo delictivo; la verdad de la mentira, lo democrático de lo opresivo y totalitario; lo tolerante de lo coercitivamente impuesto; el pensamiento plural, del pensamiento único; en definitiva: distinguir la civilización de la barbarie. Y  2/ Quienes en Cataluña promueven la violencia y el terrorismo callejero durante nueve días consecutivos en supuesta defensa de la “libertad de expresión” de un delincuente, podrían ser tenidos y señalados como “estúpidos” en tanto que, por estar mentalmente desorientados, paralizados  y sin respuesta (significado proveniente del verbo latino “stúpere”), se perjudican gravemente a sí mismos como salida al espasmo y estancamiento políticos. Porque la Cataluña abierta, cosmopolita, tolerante, emprendedora y próspera del pasado no volverá jamás. El presente insufrible que algunos de ellos están propiciando, los tiene bloqueados y mentalmente paralizados. Y porque el futuro mejor al que aspiran  es –o puede ser-para siempre, una quimera.

 

 

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