martes,7 diciembre 2021
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Tras el plante de Parlamento y CESE pidiendo presupuestos

Solidaridad en Europa frente a austeridad:Merkel y Macron anuncian 500.000 millones de coronabonos

Redacción
Tras el plante del que informamos en viernes del Parlamento y el Comité Económico y Social Europeo (CESE), la canciller alemana Ángela Merkel y el presidente francés Emmanuel Macron plantearon a sus socios que la Comisión se endeude en los mercados, por un valor de 500.000 millones de euros adicionales a los que aportan los países al presupuesto comunitario, a fin de repartirlos entre los sectores y las regiones más afectados por la crisis derivada de la pandemia de la Covid -19.

El anuncio lo realizaron ambos este lunes por videoconferencia, despuès de que el Parlamento Europeo y el CESE pidió el viernes que el fondo de recuperación de la economía debe sumarse al presupuesto, no servir de argumento para reducirlo. Hizo para ello una advertencia a la Comisión: nada de "ingeniería financiera" o cifras engañosas, por lo que el grueso de los fondos de reconstrucción (para los que se estima un total de dos billones de euros entre presupuestos, créditos del Mecanismo Europeo de Estabilidad y reaseguros de paro) deberán ser subvenciones, no créditos. Horas antes, el Comité Social (empresarios, sindicatos y consumidores y ONGs) solicitó por práctica unanimidad de su sección de Economía incluir el plan de inversiones verdes como parte del fondo.

La propuesta franco-alemana para crear un fondo de 500.000 millones de euros se queda lejos del plan de alrededor de 1,5 billones que planteaban la Comisión Europea o España, pero París y Berlín proponen que sea dirigido a las capitales a través de subvenciones a fondo perdido y no incluye préstamos a devolver, algo que sí contempla Bruselas.

La gran novedad de este “fondo de recuperación” (o de “relanzamiento”, según la versión francesa) es que se tratará de transferencias y no de préstamos. Los receptores no tendrían que devolver estas cantidades, sino que la UE en su conjunto asumiría esta carga, en el periodo presupuestario  2021-2027, y la repartirá en virtud de la contribución de cada país al presupuesto común, según se puso de relieve en la rueda de prensa conjunta celebrada ayer.

El actual presupuesto expira el 31 de diciembre de 2020. La Comisión presentó su propuesta inicial para 2021-2027 en mayo de 2018. El Parlamento fijó posición en noviembre de 2018 y la confirmó en octubre de 2019, tras las elecciones europeas. El Consejo Europeo aún no ha sido capaz de adoptar una posición común, aunque con la presidencia rotatoria que corresponde a Alemania en el segundo semestre (a partir de julio) puede empezarse a concretar. Habrá países que darán más de lo que recibirán y viceversa. Se deja margen también para que el dinero pueda salir también, en parte, de nuevas fuentes de ingresos comunes, como impuestos.

El paso dado por Merkel y Macron se considera fundamental por los analistas, aunque tardará en materializarse. La Comisión Europea debe presentar detalles a finales de mes y hay que poner de acuerdo a los 27 países, cuyos parlamentos tendrán que ratificar las medidas. Pero supone un cambio relevante. Merkel ha acabado aceptando una solución que se acerca bastante a la mutualización de la deuda preconizada por Francia, España e Italia. Es seguro que la propuesta será contestada en la propia Alemania, así como en Holanda y en los países escandinavos.

El anuncio se produjo durante una conferencia de prensa conjunta, vía telemática. Macron estaba en el palacio del Elíseo, en París, y Merkel, en la cancillería berlinesa. El novedoso formato informativo funcionó bien.

"Queremos un fondo que estará limitado en el tiempo de 500.000 millones de euros, no se trataría de créditos sino de gastos presupuestarios destinados a los sectores y regiones más golpeados por la pandemia", ha subrayado Merkel. "Es necesario un esfuerzo colosal y Francia y Alemania están dispuestos a hacerlo", ha señalado.

"La crisis que vivimos es inédita y requiere y nos impone una respuesta que, para ser eficaz, debe ser colectiva y, en primer lugar, europea". "El virus no conoce fronteras y ha golpeado a toda Europa", ha expresado posteriormente Macron.

El presidente francés destacó que la iniciativa franco-alemana “es un avance profundamente inédito”, fruto de semanas de pacientes negociaciones bilaterales. Macron previno, no obstante, sobre el riesgo de generar expectativas exageradas. No es un paquete cerrado, falta por dilucidar la letra pequeña –de extrema complejidad técnica y política– y se necesita el consenso de los Veintisiete.

Macron critica con dureza a España por la medida unilateral de la cuarentena

Merkel explico que la COVID 19 ha tenido un impacto muy diferenciado en cada país de la Unión y que, si no se actúa de un modo agresivo, estará en peligro la cohesión europea. Merkel insistió en que los estados nacionales son incapaces ya de afrontar en solitario situaciones de esta envergadura y que se impone un esfuerzo mancomunado. “A Alemania solo le irá bien si a Europa le va bien”, dijo. Fue una frase casi lapidaria que entronca con una tradición política muy asentada y que ya marcó la línea de su gran mentor político, Helmut Kohl. Al canciller democristiano, que gobernó entre 1982 y 1998, no le resultó nada fácil convencer a sus compatriotas sobre las generosas ayudas a los países de sur, vía fondos estructurales y de cohesión, o más tarde sobre el abandono de la moneda nacional, el marco alemán, para que naciera el euro.

El presidente francés, que afronta la reelección en el 2022, reflexionó sobre las nefastas consecuencias de no actuar, de la perspectiva de dar alas al populismo y a las opciones extremistas. Macron alertó del peligro de “desestabilización social y política”.Según el titular del Elíseo, la iniciativa con Merkel intenta corregir los errores cometidos después de la crisis del 2008. No citó a Grecia, pero era evidente que aludía a este país cuando constató que las duras condiciones de austeridad impuestas entonces a algunos estados acabaron debilitando a la UE en general, pues algunos se vieron obligados a vender activos estratégicos e infraestructuras a países no europeos.

La prioridad es salvar regiones y sectores duramente impactados, como el turismo (Macron mencionó expresamente el caso de Italia), y persigue también otros objetivos. Se quiere dar un empujón a la política sanitaria común, cuyo déficit en la UE ha quedado en evidencia estos meses. Si en el pasado Europa avanzó con una política conjunta en sectores como el carbón, el agrícola o el monetario, ahora es el momento de poner en el centro la salud, con un salto en las capacidades comunes de desarrollo de tratamientos y vacunas. Franceses y alemanes aspiran a construir stocks estratégicos a nivel europeo de productos farmacéuticos y médicos, así como a aumentar la capacidad de producción para no depender de otros países, léase China, si llega otra pandemia. Otros criterios para vehicular el fondo de recuperación y dar ayudas serán la transición ecológica y el logro de “la soberanía tecnológica” europea en sectores industriales clave como las baterías eléctricas.

La presidenta de la Comisión Europea, la alemana Ursula von der Leyen, “se congratuló por la propuesta constructiva de Francia y Alemania”. El Gobierno español afirmó acoger “positivamente” la iniciativa franco-alemana y expresó su esperanza de que la Comisión “ponga sobre la mesa en los próximos días una propuesta ambiciosa”.

La relación entre los Veintisiete para sacar adelante el plan debe superar las tensiones que ha causado la pandemia. Macron criticó con severidad “los reflejos nacionalistas en la gestión de las fronteras” y las decisiones unilaterales tomadas por algunos países que dieron “una triste imagen de nuestra Europa”. “Debemos estar a la altura de nuestra historia y no ceder a la demagogia”, dijo. Preguntado expresamente por las restricciones impuestas por España, Macron indicó que Francia actúa siempre con reciprocidad, aunque desdeñó medidas como la cuarentena ordenada por España, desde el viernes pasado, a todos los que entren en su territorio, porque “no es la más realista ni la más eficaz”. Macron garantizó que, salvo un empeoramiento de la pandemia, “habrá temporada turística en Europa” y esta convivirá con el virus.

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