miércoles,8 diciembre 2021
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Jesús Encinar, creador de Idealista.com

«Tener un club gay en una escuela de negocios es como el canario en la mina»

Ángela López
Sin pelos en la lengua. Jesús Encinar, uno de los emprendedores más admirados, habla sin tapujos sobre la realidad empresarial y las escuelas de negocios en nuestro país. Creador de proyectos tan fructíferos como el de Idealista.com o 11870.com, ha sido alumno de Comillas, Harvard y, recientemente, nombrado "Young Global Leader" 2008 por el FEM. En esta entrevista exclusiva para IBERCAMPUS, Encinar aborda algunos de los grandes tabúes de la educación y los negocios, y demuestra cómo empresa y humanidad pueden formar una perfecta alianza de éxito.

P.- Repasando su trayectoria profesional se puede pensar que si buscamos la palabra ”emprendedor” (y de éxito) en la enciclopedia, saldrá su fotografía… ¿Dónde encuentra la motivación para ser emprendedor en un país en el que continuamente se habla de las dificultades para atraverse a serlo?

R.- Durante toda mi carrera no me dieron ni una sola hora de clase para enseñarme a montar una empresa. españa no es un país que promueva la formación de emprendedores y aún así la principal motivación que me llevó a lanzarme a montar mi propia empresa fue el afán de independencia, la libertad de no tener jefe y poder hacer lo que en todo momento creía que tenía que hacer.

No me movía ni me mueve hacer dinero y de hecho cada vez que he tenido algo de ahorros en vez de comprarme una casa he preferido crear empleo montando empresas en las que ahora trabajan cerca de 400 profesionales. Para mi es importante ser independiente y que las decisiones no dependan de otra persona. Por eso siempre apuesto por crear empresas en las que la diversidad sea un elemento fundamental, con una cultura diferente.

P.- Ha sido alumno tanto de la Universidad Pontificia de Comillas como de la número uno del mundo: Harvard. ¿Hay realmente tanta distancia entre las superpotentes universidades norteamericanas y nuestras universidades, como muestran los informes y los ránking internacionales?

Sí, realmente hay una serie de elementos diferenciadores: por un lado hay una apuesta por la globalidad, por la universalización y la búsqueda de la diversidad que es lo más me atraía de Harvard. En Comillas no había esa riqueza, no había esa apuesta decidida por tener gente muy diferente, gente distinta con mucho talento. Por otro lado, se hace mucho hincapié en la participación activa. De hecho la nota final depende en gran medida de la participación y del intercambio de ideas.

Esto está empezando a aplicarse tímidamente en la universidad española pero si de las universidades como Harvard o Georgetown surgen constantemente emprendedores, de las universidades españolas apenas salen unos pocos. Quizá porque no se da ni una hora sobre cómo emprender una compañía.

P.- Ha sido fundador y partícipe de varios proyectos que han vivido un éxito espectacular (Idealista, 11870.com, Toprural… son quizás los más populares). ¿Cuál cree que ha sido la clave en cada caso? ¿Qué espera de ellos?

Para que una empresa triunfe no es tan importante la idea del proyecto como la ejecución. desde el principio tuvimos claro que no podríamos llevar a cabo un proyecto como idealista.com si no contábamos con el mejor equipo y a día de hoy seguimos cumpliendo esa máxima. En la actualidad he creado proyectos en los que trabajan más de 400 profesionales con un enorme talento. Me gusta verme como un coordinador, como un coreógrafo. No me gusta estar encima de la gente ni tener que supervisar constantemente el trabajo. Prefiero dar unas pautas generales, ”rayar la cancha” y luego quitarme de en medio y dejar que la gente tome sus propias iniciativas y si tiene que equivocarse que tome sus propios errores.

Creo que las empresas que tienen la tentación de controlar a sus empleados pierden un tiempo precioso. Hay que dar la autonomía para que cada profesional gestione su propia agenda. Es la única manera de pedir que las cosas se hagan bien. Siempre digo lo mismo cuando tengo que hablar a mi equipo: es fundamental hacer las cosas bien y hacerlas a la primera, para que no afecte negativamente en el trabajo de los demás.

P.- Recientemente ha sido reconocido por el Foro Económico Mundial como uno de los nuevos “Young Global Leader” 2008. ¿Qué consejo daría a un joven recién licenciado que piensa en emprender su propio proyecto?

R.- Que se lance. en una sociedad como la nuestra es muy probable que las personas emprendedoras se sientan presionadas por su entorno para que seguir un modo de vida más convencional, como si al terminar de formarnos nuestra siguiente obligación fuera hipotecarnos antes que montar una empresa. El dinero que mis socios y yo podíamos haber destinado a la compra de una vivienda lo invertimos en idealista.com. De hecho, cada euro que gano lo sigo invirtiendo en montar empresas. mientras tanto, sigo de alquiler.

P.- Hace ahora un año, el Instituto de Empresa se convertía en la primera escuela en “salir del armario”, poniendo sobre la mesa un tema tabú en el sector. ¿Cree que sigue existiendo esa paradoja en las escuelas de negocios y las empresas entre la necesidad de innovación y el conservadurismo latente -sobre todo en aquellas lideradas por grupos religiosos-?

Tener un club gay en una escuela de negocios es como el canario en la mina, es un síntoma de la libertad, de la apuesta por la diversidad, por la innovación, por la globalización. A muchas escuelas se les llena la boca hablando de globalidad, innovación y modernidad pero luego son instituciones tremendamente conservadoras y tradicionales. Personalmente una de las cosas que más me gustó de la escuela de negocios de Harvard es que a mediados de los noventa era una de los centros de estudio del mundo que ya apostaba claramente por la diversidad.

No sólo había un club de alumnos gays, también había un club de ex-alumnos gays, profesores gays fuera del armario, una política clara de la universidad de no discriminación por orientación sexual, casos de empresa con personajes homosexuales y un apoyo explícito de la universidad a la diversidad. Tener un club gay es el mínimo que una escuela de negocios moderna debería tener.

P.- Alguien dijo una vez que “los ricos también lloran”. ¿Y los empresarios?

R.- Por supuesto. Nunca entendí a quien mira a un empresario como si no fuera humano. De hecho mis abuelos y mis padres fueron pequeños empresarios en ávila. Siempre tuve una visión muy real de lo que es la empresa y en cierta forma la idea de crear, construir y hacer crecer un proyecto empresarial es algo que creo que llevo en el adn. Un empresario para mí no es alguien distante sino que mi experiencia desde pequeño es ver que los empresarios son unos padres que viven preocupados por sus proyectos, por sacar adelante las cuentas y que sienten la enorme responsabilidad de contar con un equipo al que hay pagar a final de mes.

Un empresario, para mí, no tiene una jornada de 8 horas. El horario de un empresario desde mi punto de vista es de 18 horas porque excepto cuando duermo estoy pensando constantemente en los proyectos que he fundado. Para mí hoy es natural estar constantemente dándole vueltas a cómo hacer más cosas pero nunca me planteé, cuando era pequeño, que iba a fundar empresas.

P.- Por último, ¿qué le pide al futuro, profesional y personalemente? ¿Tiene algún proyecto nuevo en mente?

R.- En estos momentos estoy inmerso en varios proyectos. Mi prioridad es seguir consolidando el liderazgo de idealista.com en españa y conseguir que nuestra primera operación internacional en italia –idealista.it- sea tan exitosa en italia como ha sido idealista.com en españa. Pero también he creado otras empresas en los últimos años que requieren de mucho de mi tiempo, como floresfrescas.com, una de las floristerías online más usadas en españa, o 11870.com, una red social para compartir sitios y servicios que está viviendo un momento explosivo.

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