martes,30 noviembre 2021
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Thomas Frey y su Anomalía Cero

Futurolandia
Thomas Frey, conocido futurólogo norteamericano, publicaba hace unos días un provocativo post sobre la importancia de detectar la Anomalía Cero, el punto más temprano donde un peligro puede confirmarse como origen de un desastre futuro sino hay una intervención que lo evite con el tiempo suficiente para actuar.

Dado que todo desastre (natural, sanitario, ambiental, de corrupción…) tiene un origen más o menos lejano, el reto es encontrar un sistema de alerta que nos avise lo antes posible. "Según avanzamos en la era de las grandes bases de datos, nuestra capacidad para detectar condicionantes pre-desastre deberían crecer exponencialmente"

http://www.impactlab.net/2018/10/30/every-disaster-has-a-beginning-in-search-of-anomaly-zero-2/

Los ejemplos que Frey utiliza para reforzar estas ideas son muy expresivos: la detección cercana de un cáncer, de un fuego, de un asesinato en serie. Una actuación en la fase inicial podría mínimizar su temido impacto final.

Pero incluso en los campos seleccionados reconoce la dificultad de confundir anomalías iniciales con falsos avisos ¿Debe alarmarnos toda quema de rastrojos, una posibilidad remota de cáncer o cualquier signo de violencia callejera?

Su solución: pasar de una anomalía cero difusa a un punto de cambio mínimo detectable,un aviso adelantado con datos que respaldan un peligro potencial, pero que sea previo a los actuales sistemas de alerta temprana utilizados para iniciar actuaciones en campos tales como huracanes, avalanchas de nieve, maremotos, conflictos bélicos o plagas. "Cualquier desastre importante en el mundo se inicia con el comportamiento de una simple molécula, una chica de energía eléctrica o alguna conexión errónea".

Comparto la idea de caminar hacia sistemas de alerta temprana que permitan acciones correctivas que minimicen los efectos negativos de cualquier desastre potencial. Sin embargo, considero que intentos excesivamente tempranos de alerta pueden ser excesivamente costosos y arriesgados e incluso pueden despertar miedos contagiosos, principalmente en fenómenos complejos en que las leyes de la naturaleza no marcan una solución única o en que predominan los condicionantes sociales.

La idea de buscar la anomalía cero (o el cambio mínimo detectable) como guía de acción adelantada para evitar un efecto futuro, exige aceptar la existencia de una trayectoria de evolución suficientemente conocida y prácticamente inmutable o predecible. Si la trayectoria cambia en el tiempo nos arriesgamos a intervenir en situaciones tempranas que no son predecibles en su evolución a una distancia temporal excesiva.

Releyendo el libro de Stephen Hawking, Brevísima historia del tiempo, recordé referencias sobre incertidumbre y limitaciones a la hora de "predecir" resultados incluso en las leyes físicas. Para empezar, el   principio de incertidumbre (o indeterminación) de Heisenberg, explicitado hace ya casi un siglo, establece que la naturaleza impone límites a nuestra capacidad de predecir el futuro.

Pero, además, una de las propiedades revolucionarias de lamecánica cuántica es que no predice un único resultado para cada observación, sino diversos resultados posibles con su respectiva probabilidad de ocurrencia.

Para quienes trabajamos en el área de las ciencias sociales (y en economía en particular) es un bálsamo tranquilizador saber que también las leyes de las <ciencias duras> "contienen muchos parámetros que no podemos predecir de la teoría, sino que tenemos que hallar por observación e insertar en las ecuaciones". Son las denominadas constantes universales o factores manipulables, equivalentes a los parámetros y factores de ajuste de nuestros modelos econométricos.

En todo caso, los cambios radicales en economía, con todas las singularidades del comportamiento humano, no son tan predecibles como la evolución de un terremoto, una epidemia o un cáncer. La anomalía cero o el cambio mínimo detectable sobre la recesión económica en un país, no es visible con mucha antelación. Su evolución no es un proceso continuo predecible a partir de unas huellas iniciales que descubrimos en tiempo lejano.

La mayoría de las veces, los grandes cambios económicos y sociales se asemejan a un fuego iniciado por una circunstancia externa aleatoria. No hay señal previa, sino una situación depeligro latentependiente de un detonante. No hay pistas o rastros tempranos, aunque sí podamos valorar (en términos probabilísticos) situaciones más o menos propicias a determinados riesgos.

En este sentido no disponemos, en el campo socio-económico, de Anomalias Cero definidas y observables, sino de múltiples condicionantes que pueden avisarnos de la posibilidad futura de un brusco cambio latente.

Antonio Pulido http://www.twitter.com/@PsrA

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