martes,19 octubre 2021
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A meses de la entrada en vigor del Espacio Europeo

Todo lo que quiso saber sobre el Plan Bolonia y no se atrevió a preguntar

ibercampus.info
¿Pero qué es eso del Plan Bolonia del que todo el mundo habla, casi nadie conoce y trae de cabeza a alumnos, profesores, rectores y demás miembros de la comunidad educativa española? La ausencia de una directriz clara y explicada de forma convincente ha llevado a los alumnos a las calles, a cargas policiales, a detenciones, huelgas de hambre y demás medidas de presión para que no entre en vigor un plan supranacional de obligado cumplimiento, irreversible y que una vez conocido resultará que no es tan malo, mejorable, pero no inaplicable. Bastará con que se solucionen temas como que aquellos alumnos que al mismo tiempo son trabajadores puedan compatibilizar el nuevo sistema de enseñanza universitaria, y que desaparezca la creencia de que la universidad se pone en manos de las empresas privadas.

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Comenzando por el principio, digamos que el Plan Bolonia es el nombre que recibe el proceso iniciado a partir de la Declaración de Bolonia (Italia), acuerdo que en 1999 firmaron los ministros de educación de la Unión Europea en esa ciudad transalpina. Se trata de una declaración conjunta que dio inicio a un proceso de convergencia que tenía como objetivos facilitar el intercambio de titulados y adaptar el contenido de los estudios universitarios a las demandas sociales. La declaración de Bolonia condujo a la creación del “Espacio Europeo de Educación Superior”, un ámbito al que se han incorporado países incluso de fuera de la Unión Europea y que sirve de marco de referencia a las reformas educativas que muchos países han iniciado ya.

 

Para muchos sectores de la sociedad, el Proceso de Bolonia va más allá de lo firmado en Bolonia, comprendiendo aspectos relativos a toda la reforma universitaria que se consideran más importantes, especialmente aquellos referidos a la financiación de la universidad pública. Por ello, cuenta con muchos detractores.

El Espacio Europeo de Educación Superior es un proceso de carácter intergubernamental con participación de universidades, estudiantes, la Comisión Europea y otras organizaciones. Este proceso tiene como meta el establecimiento de un Espacio Europeo de Educación Superior único en el año 2010.

El EEES no tiene como objetivo homogeneizar los sistemas de Educación Superior sino aumentar su compatibilidad respetando su diversidad. La construcción del EEES se basa en acuerdos y compromisos sobre los objetivos a alcanzar. El EEES se contempla como un espacio abierto en el que no existen obstáculos a la movilidad de estudiantes, titulados, profesores y personal de administración, y se articula en torno al reconocimiento de titulaciones y otras cualificaciones de educación superior, la transparencia (un sistema de titulaciones comprensibles y comparables organizado en tres ciclos) y la cooperación europea en la garantía de la calidad.

El nuevo sistema educativo

Mucho se habla y se debate sobre el proceso de adaptación de nuestras universidades al Espacio Europeo de Educación Superior. Defensores y detractores se afanan por dar a conocer sus bondades y sus perversiones, mientras el plan sigue su curso imparable. Pero, ¿cómo será la universidad tras la adaptación? ¿Qué cambios se encontrarán los estudiantes que estudien las nuevas titulaciones?

El sistema de créditos ECTS

El primer cambio que se produce con Bolonia es en los llamados créditos. En el sistema actual cada crédito equivale a 10 horas lectivas impartidas por el profesor. Este ahora, pierde protagonismo en el aula, en beneficio del trabajo del alumno. Así, el sistema se basa en los llamados créditos ECTS que corresponden a 25-30 horas de trabajo del estudiante. En ellas se incluyen las clases, pero también el tiempo dedicado a las tutorías, a estudiar, preparar exámenes, realizar prácticas.

Licenciaturas y Diplomaturas vs. Grados

Las actuales diplomaturas de tres años y licenciaturas de cinco, se verán sustituidas por los llamados grados que tendrán todos ellos la misma duración, cuatro años, o lo que es lo mismo 240 créditos ECTS. 60 de esos créditos deberán de ser de formación básica y 36 de ellos de las materias de la rama al que pertenezca el grado (Artes y Humanidades, Ciencias, Ciencias de la Salud, Ciencias Sociales y Jurídicas, e Ingeniería y Arquitectura).

Otra de las novedades es que los estudiantes tendrán que realizar un trabajo de fin de grado y que dichos grados podrán tener hasta 60 créditos de prácticas externas o programas de movilidad, uno de los aspectos que más se quiere potenciar con la adaptación al EEES.

El máster

Con Bolonia, el máster es el segundo ciclo de la enseñanza universitaria y tendrá reconocimiento oficial y un precio público. Su duración oscilará entre 60 y 120 créditos ECTS, es decir, entre un año o dos de estudio.

Algunas titulaciones como la de Derecho, las Ingenierías superiores y la de profesor de Secundaria necesitarán obligatoriamente de este máster para acceder al mercado laboral. Los detractores de Bolonia, centran en este punto la mayor parte de sus críticas.

Doctorado

El doctorado es el tercer y definitivo ciclo de las enseñanzas universitarias y estará enfocado a la investigación.

Las principales modificaciones

Para resumir aún más todo lo expuesto hasta el momento, concretamos en los siguientes puntos de forma esquemática:

– Desaparecen las diplomaturas y licenciaturas. Las dos categorías se igualan en duración, 4 años, y cambian de nombre para denominarse títulos de grado.

– La especialización se alcanza con un máster o doctorado. Al igual que en el modelo anglosajón de tres ciclos.

– Cambia la manera de evaluar. El trabajo del alumno se califica a diario, no solo con clases magistrales sino también con tutorías y trabajos en grupo, en total, 40 horas de trabajo semanal. El examen será solo un porcentaje de la nota.

Los puntos del conflicto con los estudiantes

Estos cambios han dado lugar a una serie de afirmaciones y temores en los que se basan las protestas de los ‘anti Bolonia’. Las principales, también de forma resumida, son los siguientes:

– La universidad será más elitista. El hecho de que los nuevos créditos exijan 40 horas de estudio semanal pone, según quienes se oponen al proceso, trabas a los que trabajan para pagarse la universidad. Los partidarios aseguran que este sistema reconoce simplemente todas las horas de trabajo que el estudiante realiza.

– Será obligatorio hacer un máster. Algunos temen que sea imprescindible para acceder al mercado laboral y que suponga una nueva inversión de hasta 5.000 euros. Sin embargo, sólo será obligatorio para los estudios de Abogacía, Ingenierías Superiores y Profesorado de enseñanzas secundarias. Además, tendrán ahora reconocimiento oficial y precios públicos.

– Las empresas entran en la universidad. Quienes se oponen temen que se trate de una privatización encubierta de la enseñanza pública, que la reforma ponga a la Universidad al servicio de empresas y que aquellas carreras con poca salida laboral queden marginadas. Los partidarios, sin embargo, creen que con Bolonia se conseguirá una universidad con una vocación más práctica. Y el Gobierno asegura que no por ello se abandonarán las carreras con menor índice de salidas.

– Desaparecerán las becas. En España sólo un 20% de los alumnos está becado, la mitad que la media europea. Sin embargo, el gobierno ha aumentado el dinero para becas en 38 millones de euros. Además a las becas tradicionales se sumarán con Bolonia las becas préstamo a pagar en 20 años.

– Homologación europea. Sí, pero no inmediata. El reconocimiento de los títulos no será automático y la homologación siempre es parcial. Por lo que no es cierto que se pueda ir de un país a otro de la UE con un grado y esperar un reconocimiento inmediato.

Estudiantes, a favor y en contra

Algunas agrupaciones estudiantiles, como el Sindicato de Estudiantes, llevan luchando contra la aplicación de este plan durante años, aunque ha sido durante el 2009 cuando se han producido las mayores protestas, con la convocatoria de diversas huelgas, tanto de estudiantes como de maestros, en toda España. Este año, unos 16.000 alumnos cursan ya planes de estudios adaptados al modelo europeo en 33 universidades públicas y privadas. En 2010-2011 todos los de nuevo ingreso se matricularán obligatoriamente en los Grados.

Para los convocantes de las últimas manifestaciones, el proceso de Bolonia es el ataque más fuerte en los últimos 30 años a la educación pública ya que supondrá la expulsión de miles de hijos de trabajadores de la universidad. Desde el Sindicato de Estudiantes aseguran que están interesados en converger con Europa, pero también quieren que en la universidad el 40% de los alumnos reciban alguna beca, como sucede en países de la UE, y no el 15% que tenemos que soportar. Y también quieren un 7% del PIB, como sucede en Finlandia, y no un 4, 1%.

Estas asociaciones defienden que el Plan Bolonia en una privatización encubierta de la universidad española, y que hará más difícil acceder a este tipo de educación, tanto a nivel económico, con el aumento de tasas y matrículas y la desaparición de becas, como a nivel intelectual, con el endurecimiento de la Selectividad y la desaparición de varias licenciaturas.

Afirman que el Grado podrá llegar a los 2.554 euros por año (durante cuatro años) y actualmente es de 800 euros. Y el máster, título que será la mejor garantía para un buen puesto de trabajo, podrá costar hasta 5.600 euros anuales por año. Si no se aprueba alguna asignatura, el precio de ésta se incrementará un 50% la primera vez y un 100% a partir de la segunda. Al final, de los 4.000 euros que puede costar hoy tener una carrera de cinco años, se podrá llegar a los 21.416 euros.

Entre las voces estudiantes que defienden el Plan, entre las que destaca Estudiantes Progresistas (FAEST) afirman todo lo que contrario, que Bolonia hará la universidad española más accesible y con una calidad de enseñanza al mismo nivel que el resto de Europa.

Cómo afectará a los profesores

La implantación del proceso de Bolonia va a suponer una profunda reforma de la Educación Superior en nuestro país y en toda la Unión Europea, no solamente en cuanto al método de enseñanza, sino que también afectará a los requisitos de formación de numerosas profesiones.

Como todo proceso de reforma, y más de este calado, el EEES despierta recelos y reticencias en determinados sectores sociales, pero también genera ilusión en otros sectores, que esperan que este proceso sirva para mejorar la Educación Superior en España. Es la eterna dualidad entre amenaza y oportunidad.

¿Cómo será la formación inicial de los futuros profesores de niveles anteriores a la universidad, es decir maestros y profesores de Secundaria? Una primera implicación viene derivada del hecho de la desaparición de las actuales diplomaturas y licenciaturas, y la creación de unas nuevas enseñanzas denominadas Grados, que como norma general constan de cuatro cursos académicos.

Por tanto, desaparece la actual diplomatura en Magisterio, y se crea el Grado de Maestro, por lo que para acceder al cuerpo de maestros, o para ejercer como maestro en un colegio público o privado, será necesario estar en posesión de un grado que exigirá un año más de formación que la actual diplomatura.

A los afiliados a ANPE, el sindicato profesional mayoritario en el ámbito de la Enseñanza Pública, ésta mayor carga lectiva que se exigirá al futuro Maestro les parece positiva, siempre y cuando se palien las deficiencias del modelo actual, y se incida en la mejora de la formación científica, humanística, pedagógica, pero también en la formación en nuevas tecnologías, y en idiomas. Es necesario dar un empujón definitivo que permita que las nuevas generaciones no pierdan el tren de las nuevas tecnologías y de los idiomas.

Para el futuro profesor de Enseñanza Secundaria, también existen novedades importantes, pues para acceder a esta profesión será necesario, además de estar en posesión de un Grado, obtener un máster de un año de duración (60 créditos ECTS), que sustituirá al actual Certificado de Aptitud Pedagógica (CAP), que prácticamente todos los sectores relacionados han criticado, por ser considerado un mero trámite, que no daba la formación pedagógica que los futuros profesores necesitaban.

Bolonia evaluará cada cinco años la calidad de los docentes

Los profesores universitarios que tengan un informe negativo en el sistema de evaluación vinculado al EEES dispondrán de dos años para adaptar su actividad docente y responder así a las carencias detectadas por la comisión evaluadora.

El programa de evaluación docente empezará a funcionar en el curso 2010-2011 y los profesores universitarios deberán someterse a su examen cada cinco años de modo obligatorio.

El profesorado es uno de los grandes protagonistas de este proceso en tanto en cuanto debe adaptarse a la nueva metodología docente que plantea la adaptación, metodología que hasta ahora se basaba en las clases magistrales. Trabajos en grupo, exposiciones orales y el uso de nuevas tecnologías dinamizarán las aulas de la universidad, a la vez que las tutorías se impondrán en la relación profesor-alumno.

Las preguntas más frecuentes

El Ministerio ha creado varias páginas en Internet para responder a las preguntas más frecuentes sobre el Plan. Las responde el secretario de Estado de Universidades, Marius Rubiralta.

– ¿Devaluamos las licenciaturas con el nuevo título de Grado?

Los títulos de Grado capacitan al estudiante para empezar a trabajar si lo desea, tal y como ahora hacen muchos títulos de licenciado y/o diplomado. Para otros, puede ser necesario completar los estudios con un máster universitario (máster oficial) o con un doctorado.

– ¿Desaparecen las becas, que son sustituidas por préstamos?

En absoluto. El Gobierno se ha comprometido a mantener el sistema actual de becas y ayudas, y desde 2007 ofrece también préstamos-renta universidad complementando el sistema de becas como ocurre en otros países de nuestro entorno. España además los ofrece a interés 0 para quien quiera cursar un máster oficial o mejorar su formación de posgrado mientras está trabajando en Europa, Estados Unidos y Canadá. Pero es una opción más, que no sustituye a las becas que se seguirán concediendo e incrementándose como hasta ahora.

– ¿Subirán las tasas?

Las tasas de las Universidades públicas seguirán siendo precios públicos y como siempre serán marcadas por cada Comunidad Autónoma en el marco del acuerdo que se establece en la Conferencia General de Política Universitaria. El proceso de Bolonia no se refiere a la política de precios públicos y si a la dimensión social del sistema universitario que se sustenta en el principio de igualdad de oportunidades.

– ¿Serán más caros los másteres?

Desde el curso 2006-2007 y por primera vez las universidades ofrecen másteres oficiales a precios públicos, algo que hasta esta reforma no ocurría.

– ¿Ahora no será posible trabajar y estudiar al mismo tiempo, por lo que sólo podrán estudiar los ricos?

Al contrario, es ahora cuando la planificación de las enseñanzas debe contemplar una atención que facilite compaginar los estudios con la actividad laboral.

– ¿Habrá que hacer prácticas gratis en empresas?

Con los nuevos planes de estudio, las prácticas entran a formar parte de la formación y estarán reguladas por la Universidad. Ni Bolonia ni el Gobierno establecen criterio alguno sobre su remuneración.

– ¿Se permite la entrada de las empresas en la Universidad?

Se suele confundir la generalizada y necesaria relación universidad-empresa en todos los sistemas universitarios públicos europeos e internacionales dentro del mecenazgo, la contratación de servicios y la transferencia de conocimiento con la supeditación a los intereses privados sectoriales que, evidentemente no es cierta.

– ¿Por qué se protesta entonces?

La construcción del Espacio Europeo de Educación Superior supone un cambio estructural importante de nuestra Universidad que afecta a la comunidad universitaria y a la sociedad en general. Es comprensible que genere inquietud y también que en torno a él circule información equívoca. El desafío ahora es completar el tramo final alcanzando el mayor nivel de calidad en el servicio público que se ofrece desde las universidades e informar a la sociedad de forma clara y directa sobre los beneficios de este cambio del sistema educativo.

– ¿No debería debatirse más e incluso promover un referéndum?

El Proceso de Bolonia se inició hace 10 años. Estamos ya en una fase avanzada de implantación. Desde su origen el proceso se ha ido construyendo con la participación de Gobiernos, universidades, agentes sociales y económicos y estudiantes. En España el proceso se ha definido en el marco de lo establecido en la Ley Orgánica 4/2007 de 12 de abril por la que se modifica la Ley Orgánica 6/2001 de 21 de diciembre de universidades aprobada por las Cortes Generales con un amplio consenso.

– ¿Desaparecerán las carreras de Ciencias y Letras ´Puras´?

No deben desaparecer. La sociedad necesita humanistas y científicos bien preparados para mejorar el conocimiento humano con sus investigaciones. Y existe, además, una demanda efectiva de profesionales en la gestión de iniciativas culturales y de innovación en el mercado laboral. Pero no es menos cierto que la gran mayoría de los estudiantes prefieren otros estudios en disciplinas aplicadas o experimentales, con mejores salidas profesionales.


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