jueves,21 octubre 2021
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Hechos que sacan lo peor de algunas personas y grupos

Tres episodios públicos de resentimiento

Humor y Comunicación Política
Voy a reproducir aquí el comienzo del artículo «El resentimiento se está poniendo de moda», que publiqué hace unos días en La Voz Libre. Me limito a exponer tres hechos muy lamentables que han tenido lugar en España y que tienen que ver con la pobreza, con la enfermedad y la muerte. Después, voy a dar una interpretación risible de los mismos. Tampoco es que quiera yo hacer «humor negro» , aunque dejo para un buen guionista convertir estos episodios en materia para ese tipo de humor.

Cuando en Octubre de 2012, Amancio Ortega, el creador y dueño de Inditex, estableció un Convenio con Cáritas, la ONG de la Iglesia que más y con más honradez está trabajando por los pobres en la crisis, muchos comprobamos hasta qué punto de indignidad podían llegar algunos, anónimamente, atacando a Amancio Ortega en las redes sociales. Menos mal que personalidades muy conocidas aplaudieron la acción de este gran creador de puestos de trabajo.

Hace unos días, murió su primera mujer, Rosalía Mera, y un militante de Comisiones Obreras, de Castilla-La Mancha, de manera anónima, y estando, como suele decirse, aún caliente el cadáver de esa gran mujer, la injurió con palabras que me niego a reproducir. Las respuestas de repulsa fueron muchas e inmediatas y el militante anónimo de CC.OO se convirtió en lo que se denomina “tendencia o tema del momento” (trending topic). Ha pasado a la historia la frase de Andy Wharhol, según la cual, cada persona tiene, al menos, cinco minutos de gloria en su vida. Desde luego, este militante ha tenido que gozar de su fama en secreto. De su triste fama, quiero decir.

 Finalmente, hace unos días, y en el Hospital de la Paz, Cristina Cifuentes, Subdelegada del Gobierno en Madrid, estaba internada en la Unidad de Cuidados Intensivos como consecuencia de un accidente de moto. Entonces, tuvo lugar uno de los espectáculos más denigrantes que los españoles hemos visto en los últimos años: Aprovechando que Cristina Cifuentes estaba entre la vida y la muerte, un grupo de profesionales de ese Hospital pedían que la sacaran de allí y la llevaran a una clínica privada. Y Gaspar Llamazares, cuya profesión es la de político, aprovechó para atizar en Internet, hasta cuatro veces, prácticamente el mismo mensaje que el del grupo de protesta. Llamazares actuó de Llamazares, es decir, repitiendo lo que dicen otros. 

            ¿Cómo reírnos de estos episodios?

  La obra con la que mejor podemos interpretar estos acontecimientos es El resentimiento en la moral, que el filósofo Max Scheler publicó en 1927, que tradujo José Gaos, hermano de la célebre actriz de izquierdas Lola Gaos, durante su exilio en México, y que tuvo una reedición espléndida en Editorial Caparrós en 1992.

El resentimiento –afirma Scheler– es una autointoxicación psíquica que surge al reprimir sistemáticamente la descarga de ciertas emociones y afectos, los cuales son en sí normales y pertenecen al fondo de la naturaleza humana. Cercanos al resentimiento estén la venganza, el rencor, la envidia, la ojeriza y la  perfidia. Además, para que haya resentimiento es indispensable el sentir la impotencia de lo que han conseguido otros.

 La fábula que mejor resume el resentimiento es la de la zorra y las uvas. La zorra estaba deseosa de hacerse con las uvas que ve en una parra. Y después de esforzarse por conseguirlas y comprobar que no puede cogerlas, se vuelve y dice: “¡Bah, están verdes!”·. Lo mismo les ocurre a quienes anhelan algo, lo desean con todas sus fuerzas, comprueban que no lo pueden conseguir y, como son resentidos, fingen que desprecian aquello por lo que han estado luchando. En muchas comedias, los autores ridiculizan a los humanos que se comportan como la zorra. Quienes no son resentidos, se lo toman con paciencia e, incluso, con humor, y saben reírse de sí mismos.

El militante anónimo de Comisiones Obreras ¿por qué manifiesta ese odio profundo a los ricos? Seguramente, porque él ha querido poseer dinero y no lo ha conseguido, o porque experimenta algunos de esos sentimientos que Scheler identifica como ligados al resentimiento, y no los puede superar. Seguramente siente lo mismo hacia mucha otra gente.

 Y es que hay que distinguir entre ricos productivos y ricos improductivos. Amancio Ortega y su primera mujer, Rosalía Mera, recientemente fallecida, tenían las capacidades que le faltaban al anónimo militante de CC.OO. Ante todo, creatividad y mucho espíritu de trabajo. También, el deseo de crear puestos de trabajo y que estos puestos contribuyesen a hacer posible formar nuevas parejas, que tuvieran hijos, que pudieran conseguir una carrera, abrir un negocio, casarse, etc. ¿Qué creatividad tiene el anónimo autor del mensaje? Ninguna. ¿Cuántos puestos de trabajo ha creado? Eso nos gustaría saber.

Lo peor de los responsables de CC.OO es que han tardado varios días en reaccionar.  No han respondido. Sencillamente, ha desaparecido ese mensaje venenoso de la Web. Si hubieran tenido más sentido de la realidad, se hubieran distanciado de ese mensaje, y no hubieran dado lugar a que ante la opinión pública muchos puedan tomarles a ellos también por resentidos. Y como a algunos de ellos se los ha visto en lugares de lujo y pisando demasiadas alfombras, también pueden ser motivo de risa en comedias del futuro. Ha tenido más vista el Sindicato al que pertenecían algunos de quienes componían el grupo de protesta en La Paz. Se han desvinculado, desde el primer momento, de ese modo de protesta. Un guionista como Azcona hubiera utilizado ese episodio en alguna comedia de humor negro.

                    El caso de Gaspar Llamazares

Llamazares

 Lo de Llamazares no es un acto aislado sino el último eslabón de una cadena de acciones de muchos años.

Max Scheler se ocupa de una psicología como la de Gaspar Llamazares. Para el filósofo alemán, todo modo de pensar que atribuya fuerza creadora a la mera negación y crítica está secretamente alimentado por el resentimiento, cuyas valoraciones son siempre negaciones y desvaloraciones. Por tanto, nos preguntamos: ¿Cuándo ha tenido Gaspar Llamazares una idea original? Comparémosle con quienes escriben en el periódico De Verdad, o en las revistas Chispas y Foros, que están editados por Unificación Comunista de España. Su interpretación de la Historia de España es, sencillamente, genial, desde el marxismo. D. José Ortega y Gasset proponía dar la vuelta a la filosofía, como se da la vuelta a un guante. Pues bien, Gaspar Llamazares nunca podría dar la interpretación que los de UCE dan de la Historia de España. Sencillamente, porque está abonado al topicazo. Lo único que repite Llamazares son tópicos.

  Quien más se reía de personajes como Llamazares era Molière, el gran Molière. En no pocas de sus obras presenta a personajes empeñados en repetir una y otra vez las mismas palabras, que no nacen de un estudio realista de la situación sino de las mentes de otros que tampoco son originales.

   Lo mejor que podría hacer Llamazares es irse a su casa, a estudiar y a pensar. Es tan aburrido que ni siquiera los humoristas se ocupan de él. Y eso que podría dar mucho juego viéndole repetir tópico tras tópico. Es lo mismo que, en tiempos del franquismo, los humoristas hacían con los tecnócratas: Los presentaban repitiendo las frases hechas. A Llamazares podría aplicársele aquel verso de Rubén Darío: “Gris, gris, gris, ya todo lo invade la gama del gris”.

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