lunes,25 octubre 2021
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Licenciada en la UEM

Una ingeniera única, camino de la Fórmula 1

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Ángela Gallego es la única mujer en la competición de las ruedas y los motores en España, en esa locura automovilística a la que Fernando Alonso y sus peripecias han arrastrado a todo el país. La ingeniera de 29 años es licenciada en la Universidad Europea de Madrid, aprende el oficio en el equipo que el polifacético Alejandro Agag y el ex piloto Adrián Campos tienen en la GP2, la segunda división de la Fórmula 1.

Su objetivo es llegar a la elite, pero con la calma que destila su querida bahía, poco a poco. Cada cosa a su tiempo. "Ahora estoy metida de lleno en la Fórmula 3 y las colaboraciones que hago con la GP2. No hay prisa. Para estar en la F1 sin hacer nada prefiero seguir cogiendo experiencia", dice esta ingeniera de telecomunicaciones, licenciada en la Universidad Europea de Madrid y tan perfeccionista como pasional, según la definen desde su entorno.

Aprovecha la oportunidad de dedicarse a su sueño de gasolina y semáforos en verde, aunque a punto estuvo de aplicar sus años de estudio a labores de oficina. Pulía su inglés en Oxford, cuando le ofrecieron un contrato con una productora de televisión británica. Allí estaba Ángela, lista para firmar el documento, resignada a coger un camino laboral serio y guardar en un cajón su vicio por los coches y la velocidad.

Seguía la F1 cuando aún era un ´deporte clandestino´

Su interés por los monoplazas se desató cuando era una adolescente y la familia acudía a Jerez a ver los entrenamientos de la Fórmula 1. "Éramos de los pocos que íbamos, no como ahora que se juntan más de 30.000 personas… Me acuerdo de los tests de Pedro de la Rosa con Arrows", cuenta. También madrugaba o grababa las carreras en aquellos extraños horarios de retransmisión de un deporte clandestino por entonces.

De la facultad la captó la Agencia Espacial Europea para involucrarla en un ambicioso proyecto todavía vivo: el lanzamiento, precisamente en 2008, de un satélite. Pero ella no dejaba de pensar en los coches, por lo que emigró a Inglaterra, cuna de los técnicos de la velocidad. La Fórmula 1 tiene alma anglosajona. En los alrededores del circuito de Silverstone proliferan las sedes de la mayor parte de las escuderías, a cuya sombra han crecido centros de especialización y estudio universitario para los ingenieros del futuro.

Pero el plan no terminaba de cuajar y cerca estuvo de rendirse ante la productora que le tentaba. Poco antes de comprometerse, uno de sus currículum fue atendido. Desde Valencia la llamó Adrián Campos para que se incorporara a su escudería. Su misión, desarrollar un simulador, aparato imprescindible si el objetivo es ganar carreras. Después, Ángela saltó a la pista para ampliar su influencia. En 2006 ayudó a ganar la Copa de España y en 2007 consiguió que su piloto, Germán Sánchez, en la F3 española, fuera el mejor rookie del año. Ascendida ya a ingeniera de pista, se ha convertido en una auténtica jefa dentro de los boxes.

"Hago muchas cosas, desde controlar las telemetrías hasta vigilar si un triángulo se ha doblado". Chica para todo. Con los cascos puestos, tranquiliza al piloto, vigila que la configuración del vehículo esté lista… ¿La obedecen? "Es muy raro ver a una mujer mandando en los boxes, pero me tratan muy bien, me obedecen y respetan, aunque todavía hay gente que se sorprende al ver a una chica en este negocio", relata.

En la Fórmula 1, la presencia femenina aparece con cuentagotas, de ahí que la escalera que afronta Ángela sea extremadamente empinada. Sin embargo, en el paddock, los ingenieros españoles van haciéndose fuertes: Ángel Baena, ex compañero de Ángela en el equipo de Campos, trabaja en BMW, también allí Toni Cuquerella –mano derecha de Robert Kubica– en Renault Iñaki Rueda… Una vía abierta para Ángela.

Fuente: El Mundo

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