jueves,27 enero 2022
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Críticos de ANECA en casi toda España y "anecados" opacan el autobombo del 20 aniversario de la agencia evaluadora

Urgen en petición pública a Subirats cambiar las evaluaciones de investigación y docencia de ANECA

Horas después de que la Agencia Nacional de Evaluación de la Calidad y Acreditación (ANECA) celebró con autobombo y error su 20 aniversario (dijo organizar el evento el 21 de diciembre por salir en esa fecha su constitución en el BOE, cuando la Ley creadora se promulgó el 24 de diciembre del año 2001), tres centenares de críticos y "anecados" (investigadores o investigadoras excluidas o maltratadas por sus evaluaciones) han promovido y/o firmado una petición pública al nuevo ministro de Universidades para cambiar el actual sistema evacuador, controlado por las multinacionales Clarivate y Elsevier. Piden una evaluación universitaria al servicio del bien común y una ciencia abierta, gratuita y social cuya evaluación de dependa como haya ahora exclusivamente de los artículos publicados en revistas indiciadas por ambos grupos.

En las dos horas del acto de celebración delos 20 años de ANECA, primer evento público al que asistió el nuevo ministro Joan Subirats tras incorporarse al primer Consejo de Ministros, no se escuchó la voz de ningún critico ni «anecado», ni entre los rectores o presidentes de agencias evaluadoras autonómicas se recordó que siguen sin entrar en vigor los 9 nuevos principios y 12 directrices para las evaluaciones anunciados por ANECA.

Al contrario de recordar este incumplimiento, o también el de que no deben ser consideradas como científicas las revistas que cobran por publicar, los intervinientes presentaron una imagen muy distinta a la que dan los 3.188 miembros registrados hasta la noche de este domingo en el Foro Profesor anecado, dirigido a todos los profesores que estuvieron, están o estarán en proceso de acreditación de la ANECA, entre quienes se han intercambiado hasta ahora 26.056 mensajes. Y también muy diferente de la petición pública al nuevo ministro, promovida por el colectivo Uni-Digna, que puede encontrarse aquí y empieza así:

El actual sistema público de evaluación y acreditación para acceder a un puesto docente e investigador en el ámbito universitario o promocionar en la carrera académica establece que todo profesor o profesora universitaria tiene que conseguir que dos multinacionales extranjeras le admitan publicar cierto número de artículos en las revistas que ellas determinan y controlan.

Se refiere el escrito con estas palabras a los informes del Journal of Citation Report (JCR) de la multinacional Clarivate, a través de su producto Web of Science (WOS), y por la multinacional Elsevier a través de su producto Scopus, que dice tienen un importante sesgo de cobertura que afecta a revistas, disciplinas, lenguas, regiones e intereses de investigación de forma muy dispar. Dicen al respecto, olvidando que hay en el mundo más de 100.000 revistas académicas, que de las más de 8.000 revistas de todo el mundo que son incluidas en el ranking JCR, tan solo 300 representaron más del 50% de lo que se citó y más del 30% de lo que se publicó; y de esas 8.000 el 37,5% cuenta con más del 90% de artículos citados y más del 80% de los publicados).

También critica la petición pública que los últimos años han conocido un notable incremento las publicaciones de acceso abierto (open access). Revistas con artículos accesibles en línea para el público, sin coste económico para quien las lee. Pero este modelo lo han convertido de nuevo en un negocio las grandes multinacionales. Cobran a los autores y autoras o las instituciones públicas que financian sus investigaciones por la publicación (una media de 2.700 euros por 15 páginas). En este sistema todo es beneficio para las multinacionales editoriales. Los científicos les dan gratis el resultado de sus investigaciones; realizan gratis la revisión por pares de la validez científica de las publicaciones de otros científicos. Las editoriales venden el producto a bibliotecas de universidades y académicos, que con dinero público pagan para leer lo que crean. Y ahora exigen que se pague por publicar en acceso abierto. Es un cuádruple pago. Es como si los periódicos exigieran a los y las periodistas que escribieran y editaran el trabajo los unos-as de los otros-as gratuitamente, y reclamaran al gobierno que pagara la factura con el dinero público.

Ante esta situación, los promotores recuerdan que nuestras administraciones públicas son cooperadoras necesarias (en financiación y difusión) del monopolio de estas dos multinacionales privadas extranjeras para el desarrollo de su sistema comercial de evaluación. Los ministerios de Ciencia y Universidades le conceden una autoridad y liderazgo que estas multinacionales se «autoatribuyen» en sus páginas web, desde su «monopolio» Por una evaluación universitaria al servicio del bien común y de una ciencia abierta.

En efecto, el sistema de evaluación de la carrera profesional universitaria, sobre todo a partir del Real Decreto-ley 14/2012, premia la acumulación de esas publicaciones cuantificables y comercializables que son las que supuestamente generan «distinción y reconocimiento» (sexenios), al tiempo que «penaliza» si no se consiguen, con la imposibilidad del acceso, la no promoción, la reducción del salario y un aumento significativo de carga docente. 

Así, entienden que la esencial función docente de la Universidad pública se devalúa, pues el sistema está convirtiendo así la función docente esencial de la universidad en un obstáculo para la promoción académica, un «castigo», que termina por devaluar una finalidad fundamental de la universidad, que es la de enseñar, provocando que el mismo profesorado la minusvalore y postergue. 

Además, frente a la docencia, pensada para aportar a quienes se están formando, la práctica investigadora se convierte en una inversión en el propio currículum, mediante este tipo de publicaciones que sí reportan beneficios subjetivos (valoración) y materiales (compensaciones retributivas). Este sistema valora solo aquellas publicaciones que tengan valor para el mercado y que se puedan cuantificar y medir según los criterios y ranking establecidos por estas dos grandes empresas del negocio editorial. Olvida que la ciencia debe estar al servicio de la humanidad y de la mejora del mundo en el que convivimos, ligada a problemas y necesidades sociales que no siempre son valorados por el mercado, convirtiéndola así, aún más, en una moneda de cambio determinada por las exigencias del mercado. 

Este sistema ha asumido la tesis de que el factor de impacto de una revista (el número de citas recibidas), que mide la visibilidad y la difusión, sea el que defina el valor científico de los artículos. A pesar de ello, ha llegado a convertirse en el capital académico más preciado para las instituciones de todo el mundo. La Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología, dependiente del Ministerio de Ciencia e Innovación, las universidades y el Centro Superior de Investigaciones Científicas, no solo lo admiten y participan en ello, sino que pagan por las licencias a estas multinacionales, anualmente, millones de euros de dinero público (aunque recientemente se estimó que solo las revistas académicas de acceso abierto cobraron 50 millones de euros a sus autores españoles en 2017-2019, la cuantía exacta de esos pagos sigue siendo indeterminada y opaca pese a reiteradas denuncias públicas de Ibercampus, cuyo Ideario impugna esas prácticas).

Repositorios públicos e incluir otros méritos, entre las peticiones concretas

La petición pública se concreta en que inicie el proceso planteado en dos proposiciones no de ley (PNL) registradas en el Parlamento Nacional, como primer paso para 7 medidas concretas:

-1) Dirigir las políticas públicas de investigación al desarrollo de los repositorios públicos de “acceso abierto”, mandato expreso del programa de la Unión Europea Horizonte 2020, en la línea que plantea la Declaración de San Francisco sobre Evaluación de la Investigación (DORA) y la Declaración de Berlín.

2)  No reducir la evaluación de la investigación a las publicaciones científicas en forma de papers o capítulos de libros. Considerar otros méritos de investigación, como la labor realizada en la dirección de tesis doctorales, la generación de patentes libres y abiertas, la creación de bases de datos o de software de interés social y público, la consideración de formatos abiertos como documentos pdf, páginas web, blogs o vídeos.

3) Incluir el impacto social como criterio, considerando como mérito la investigación orientada a temas relacionados con el bienestar humano, desde una perspectiva global y local, al desarrollo cultural, a la sostenibilidad y al cambio social, a la conexión con los entornos locales y los movimientos y colectivos de utilidad pública y los beneficios que muestre en la solución de problemas sociales y ambientales o por la participación de la comunidad en el desarrollo de las investigaciones, valorando sus resultados en la transformación de las desigualdades de todo tipo.

4)    Someter a evaluación los criterios, los modelos, los procedimientos, los agentes que participan, las estrategias de trabajo, las garantías, los resultados y cuantos elementos participen en la actividad evaluadora de la investigación. La evaluación debería ser al menos tan exigente consigo misma como lo es respecto a lo que evalúa. Esta evaluación debe ser transparente, democrática, participativa y pública.

5) Utilizar referentes de buena ejecución en lugar de ordenaciones y ranking, como propugnan iniciativas del tipo Redalyc y Latindex.

6) La investigación de relevancia local debe ser valorada y potenciada, tal y como señala la declaración de Leiden.

7) Los criterios cuantitativos, en cualquier caso, únicamente han de ser utilizados para apoyar la valoración cualitativa por expertos y expertas, que tiene que basarse en razonamientos informados y ha de revestirse de carácter deliberativo.

Según Uni-Digna, en el actual Ministerio de Universidades no hay voluntad política para iniciar este proceso de cambio, debatiendo y consensuando con la comunidad universitaria y sus representantes otro modelo de evaluación del profesorado universitario que superara el negocio del impacto en las revistas, y deja que la ANECA siga en esta deriva de medición cuantitativa y colonial que sigue orientando la universidad hacia un modelo mercantil y productivista.

Los primeros firmante de la petición pública son profesores de una docena de universidades: Enrique Javier Díez Gutiérrez, Universidad de León; Luis Torrego Egido, Universidad de Valladolid; Consol Aguilar Rodenas, Universitat Jaume I; Jesús Antonio Zamanillo Burgos, Universidad de Burgos; Pedro López López, Universidad Complutense de Madrid; Gustavo González Calvo, Universidad de Valladolid; Alejandra Boni Aristizábal, Universitat Politècnica de València; José Manuel Rodríguez Victoriano, Universitat de València; José Ignacio Rivas Flores, Universidad de Málaga; Gloria Mª Braga Blanco, Universidad de Oviedo; Henar Rodríguez Navarro, Universidad de Valladolid; Vicent Horcas López, Universitat de València; María Verdeja Muñiz, Universidad de Oviedo; Francisco Santana Armas, Universidad de La Laguna; Esther Torrado Martín Palomino. Universidad de La Laguna; Joseba Sainz de Murieta Mangado. Universidad del País Vasco; Carlos Rodríguez Hoyos, Universidad de Cantabria; Eduardo Fernández Rodríguez, Universidad de Valladolid; Rocío Anguita Martínez, Universidad de Valladolid; Noemí Rodríguez Fernández, Universidad de Oviedo, y Víctor Alonso Rocafort, Universidad Complutense de Madrid.

El autobombo de ANECA al celebrar su 20 aniversario



“Acompañamiento, modernización, transparencia, equidad, impulso, calidad” son “las piezas esenciales de esta nueva etapa de ANECA, de las líneas básicas que guían el trabajo de la nueva ANECA”, según destacó en el acto del pasado 21 de diciembre y en su posterior nota de prensa Mercedes Siles Molina, directora, en el acto de celebración del 20 Aniversario de la Agencia, celebrado el 21 de diciembre en Madrid.

En su intervención, Siles se refirió a los logros de la Agencia como fruto de una tarea colectiva. Porque “cuando construimos, nunca lo hacemos desde la nada; siempre, a partir del trabajo de quienes han estado ahí. Nuestra vida transcurre en un entorno, en un contexto, que han hecho posible quienes nos han precedido y quienes nos han acompañado”. “La memoria es el alma de las personas, de las instituciones, y ha de preservarse. Ha de reconocerse. Mirar hacia atrás es el mejor ejercicio para tener una mirada hacia adelante. Una mirada abierta, con ganas de saber, de conocer hacia el pasado, produce una visión límpida del futuro”, añadió.

Mercedes Siles Molina repasó las principales acciones desarrolladas durante sus casi dos años al frente de la Agencia e insistió en que “ha sido fundamental para ello el equipo humano que compone ANECA, ochenta personas de las que sentir orgullo por su profesionalidad y dedicación. Y han sido fundamentales las más de dos mil quinientas personas, expertas, que cada año componen nuestros comités y comisiones”.

El evento ha contado con la participación de Joan Subirats, ministro de Universidades, que en su primer acto público tras su toma de posesión hizo un repaso de las principales actuaciones de la Agencia en estas dos décadas. “El papel de ANECA es clave en el sistema universitario español porque evalúa y analiza profesorado, instituciones, centros y títulos universitarios”.

Subirats destacó como aspectos relevantes de la gestión de Mercedes Siles Molina la modernización de procesos y tramites, la apuesta por la transparencia, el fomento de la equidad y todo el proceso de internacionalización y de proximidad a las instituciones. Esperemos -dijo- que dentro de 20 años más, ANECA siga siendo la Agencia importante que es.



El evento de conmemoración del 20 aniversario se programa como homenaje a todo el personal que trabaja en ANECA y a todas las personas que a lo largo de estos veinte años han contribuido a su desarrollo formando parte de sus comités, comisiones o equipos de gestión.

La celebración conmemora la publicación en el BOE, el 21 de diciembre de 2001, de la Ley Orgánica de Universidades 6/2001, de 21 de diciembre, dice textualmente con error la nota de prensa pues salió en el BOE de 24 de diciembre de ese año. Ley que recoge, en su Título V De la evaluación y acreditación, la creación de ANECA como fundación adscrita al Ministerio de Educación, para garantizar la calidad de las universidades españolas en los ámbitos nacional e internacional. Al año siguiente, en 2002, el Consejo de Ministros autorizó al Ministerio de Educación, Cultura y Deporte la constitución de la Fundación Estatal Agencia Nacional de Evaluación de la Calidad y Acreditación con el objetivo de medir el rendimiento del servicio público universitario, potencia la mejora de la calidad de la universidad y fomenta su competitividad internacional.

Otro error informativo de ANECA es que su nota de prensa remite al Vídeo completo del acto, mientras este enlace ha dicho todo este fin de semana que El vídeo no está disponible, Este vídeo es privado. Por el contrario, desde poco después del evento sí hay en Youtube el vídeo arriba expuesto, aunque sólo de los minutos en que habló el nuevo ministro y responsable de ANECA, no los 120 minutos que duró el evento.

Presentado por Iñaki Gabilondo, el evento sirvió para revisará los principales hitos de la Agencia a lo largo de estas dos décadas y contó con las intervenciones de Colin Tück, director de EQAR; Douglas Blackstock, presidente de ENQA; y José Carlos Gómez Villamandos, presidente CRUE Universidades Españolas, quien destacó la acción común con ANECA para alcanzar” el objetivo de poner a la Universidad al servicio de la sociedad”. Además de felicitar a la Agencia por el trabajo desarrollado en estos 20 años, destacó las líneas de colaboración mantenidas porque “el trabajo cooperativo y la lealtad institucional”, dijo, “no solo fortalecen a nuestras respectivas instituciones, sino que ayudan a nuestras universidades y a su profesorado a ser cada día mejores”. “No me cansaré nunca de recordar que la Universidad –y universidad somos todos los que hoy estamos aquí– tiene un único y gran objetivo: impulsar el progreso social”, añadió.

También intervino José Saturnino Martínez García, coordinador de REACU, Red Española de Agencias de Calidad Universitaria, integrada por Agencia Andaluza del Conocimiento (AAC), Agencia Canaria de Calidad Universitaria y Evaluación Educativa (ACCUEE), Agencia de Calidad y Prospectiva Universitaria de Aragón (ACPUA) , Agencia de Calidad, Acreditación y Prospectiva de las Universidades de Madrid (ACAP), Agència de Qualitat Universitària de les Illes Balears (AQUIB), Agència per a la Qualitat del Sistema Universitari de Catalunya (AQU), Axencia para a Calidade do Sistema Universitario de Galicia (ACSUG), Agencia Valenciana d´Avaluació i Prospectiva (AVAP), Agencia Nacional de Evaluación de la Calidad y Acreditación (ANECA), y Euskal Unibertsitate Sistemaren Kalitatea Ebaluatu eta Egiaztatzeko Agentzia (UNIBASQ)

Destacó el coordinador de esa Red que “el trabajo de ANECA en estas décadas ha sido decisivo para contribuir a mejorar la responsabilidad con que las universidades ejercen su autonomía ante la ciudadanía española. Una autonomía cuyo fin es ofrecer la mejor educación posible. Las agencias las acompañamos para que mejoren en su autoconocimiento y les ofrecemos propuestas de mejora. Si bien se insiste mucho en que no tenemos universidades públicas en los puestos de mayor excelencia, se nos olvida que están entre las más eficientes, dado el presupuesto con el que cuentan. Como país, estamos entre los diez primeros del mundo según la calidad en conjunto de su sistema universitario”.

Estuvieron presentes las personas que ocuparon la dirección de ANECA: Zulima Fernández Rodríguez (2009), Rafael Van Grieken (2012), Miguel Ángel Galindo Martín (2015) y José Arnáez Vadillo (2017). Ismael Crespo (2002), Francisco Marcellán (2004) y Gemma Rauret (2006), disculparon su ausencia por problemas de movilidad relacionados con la pandemia.

Premios Hélice ANECA a la calidad académica

Durante la celebración del 20 Aniversario se entregaron los primeros Premios Hélice ANECA a la Calidad Académica, instituidos para reconocer cada año la trayectoria académica una profesora y un profesor de las universidades y otras instituciones de educación superior españolas que haya destacado en sus compromisos académicos al servicio de los intereses generales y de la ciudadanía, conforme a los principios y valores de la calidad con los que se identifica la Agencia. Este año se han presentado 60 candidaturas y han obtenido reconocimiento Pilar Flores Cubos, catedrática de Psicología en la Universidad de Almería (UAL), y Emilio Sanz, catedrático de Farmacología Clínica en la Universidad de La Laguna (ULL).

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