domingo,5 diciembre 2021
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La prensa, dividida como los convocantes de las marchas

Varios cientos de miles de jubilados desafían frío y lluvia para manifestarse contra el Gobierno

Redacción
Varios centenares de miles de personas (según las cifras más bajas de las delegaciones del Gobierno o fuerzas de seguridad, unas 100.000 en Bilbao, 55.000 en las dos convocatorias de Madrid y 30.000 en Barcelona) se manifestaron de nuevo este sábado pese al mal tiempo atmosférico en más de un centenar de ciudades españolas, para reclamar pensiones dignas y mejoras. Las opiniones editoriales o con firma de la prensa sobre estas convocatorias siguen divididas según el signo político de los medios.

Jubilados, acompañados en muchos casos por sus familiares, y en menor medida por jóvenes universitarios a los Quevedo en esta ocasión se habían extendido las convocatorias, respondieron a los llamamientos de organizaciones ciudadanas y sindicatos en defensa de unas "pensiones dignas" que mantengan su poder adquisitivo, frente a subidas anuales del 0,25% cuando el IPC subió el año pasado más del 2%, al igual que el esperado para 2018.

La protesta más numerosa tuvo lugar en Bilbao, donde se dieron cita más de 100.000 manifestantes, alcanzando la participación a 115.000 personas según fuentes municipales.

En Madrid, pese a la lluvia y el mal tiempo, 15.000 personas -según la Delegación del Gobierno- se sumaron por la mañana a la convocatoria de la Mesa Estatal por el Blindaje de las Pensiones, y otras 40.000 secundaron por la tarde la de la Coordinadora Estatal por la Defensa del Sistema Público de Pensiones.

En la manifestación celebrada por la mañana, en la que se reclamó proteger las pensiones "mediante una reforma de la Constitución", estuvieron presentes los líderes de CC OO, Unai Sordo, y de UGT, Pepe Álvarez, que advirtieron al Gobierno de que las movilizaciones sociales crecerán si sigue sin escuchar lo que los ciudadanos reclaman en las calles. "España crece, pero esa riqueza no se distribuye entre la mayoría social", lamentó Sordo. El acto también contó con la presencia del secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, que pidió al Ejecutivo del PP que atienda las reivindicaciones de quienes "construyeron nuestro país". "Defender el futuro de las pensiones es defender el futuro de todos y de todas", subrayó el líder socialista.

A la manifestación celebrada por la tarde se sumó el secretario general de Podemos, Pablo Iglesias, que en su perfil de Twitter mostró su "orgullo" por haber caminado "junto a la generación que trajo la democracia".

En Barcelona, miles de personas -30.000, según la Guardia Urbana- se manifestaron bajo el lema No al Pacto de Toledo, convocados por la Marea Pensionista de Cataluña, que defendió la convocatoria de una huelga general. Manifestaciones similares tuvieron lugar en las principales ciudades de toda España, en las que los jubilados reclamaron al Gobierno la subida de sus pensiones.

El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, reiteró de nuevo que mientras él esté al frente del Ejecutivo, "las pensiones subirán seguro". "Subirán lo que podamos, y haremos un gran esfuerzo, pero no pueden subir lo que no podamos", declaró en un acto organizado por el PP en Marbella. Rajoy insistió en que la mejor manera para garantizar las pensiones del futuro es seguir creando empleo, algo que, como recordó, no sucedió cuando gobernaba el PSOE.

Opiniones de los principales diarios

Las opiniones publicadas sobre estas movilizaciones en los principales diarios españoles siguen divididas en función del signo político atribuido a los mismos: las valoraciones de historiales y los artículos de opinión de los más próximos al Gobierno se centran en la politización de los pensionistas por la izquierda, y los otros en la indignacion o clamor de éstos frente a la pérdida de poder adquisitivo:

Lamentable politización de las pensiones (ABC): Los pensionistas están en su legítimo derecho de reclamar mejorar en el sistema público de reparto para evitar la pérdida de poder adquisitivo ahora que la economía se recupera. Pero es lamentable que la izquierda, con el apoyo de los grandes sindicatos, intenten politizar esta reivindicación, usando a los jubilados como arma arrojadiza contra el PP con el objetivo de arañar votos. Jugar al electoralismo con las pensiones constituye una grave irresponsabilidad y rompe el espíritu del Pacto de Toledo. Los partidos que lideran este movimiento, con PSOE y Podemos a la cabeza, mienten a los pensionistas con promesas imposibles o enormemente costosas, pues la derogación de la reforma de 2013 supondría la inviabilidad financiera del actual modelo. La hipocresía de los socialistas es mayúscula, ya que, además de congelar las pensiones en 2010, elevaron la edad legal de jubilación y ampliaron la base de cálculo de las pensiones. Los partidos no deben ponerse detrás de una pancarta con fines electoralistas.

La izquierda utiliza la calle contra el Gobierno (LA RAZÓN): PSOE y Podemos han abierto un nuevo ciclo de movilizaciones, con el argumento de que la recuperación económica debe reflejarse en un mejor reparto. Echarse a la calle no ayudará en nada, sólo servirá para enrarecer una situación social en la que el populismo más demagógico campa a sus anchas. Las manifestaciones celebradas ayer transmitieron el falso mensaje de que el Gobierno es el culpable de la pérdida del poder adquisitivo de las pensiones, cuando en realidad el Ejecutivo del PP ha preservado la continuidad del sistema público de pensiones y su futuro. El PSOE debe dejar la calle y asumir sus responsabilidades en el Pacto de Toledo. En la izquierda anida todavía la cultura de la protesta, que responde más a una necesidad de aparentar ser de izquierdas ante lo que solo es una gran desorientación política.

Hay que atender el clamor de los pensionistas (EL PERIÓDICO): El presente del sistema público de pensiones es insoportable y el futuro se anticipa como insostenible. Los jubilados que ayer salieron a la calle en toda España para exigir una solución al problema de las pensiones se merecen una reforma estructural de las pensiones que permita aumentar las prestaciones, además de una respuesta por parte de los partidos y las instituciones políticas de una mejor calidad que la que dieron en el pleno del Congreso del pasado miércoles. Basta ya de pasarse la patata caliente de unos a otros y de demorar una reforma estructural de las pensiones que permita aumentar las prestaciones actuales y asegurar las del futuro.

Otro milagro (Manuel Vicent. EL PAÍS): Atención, gobernantes ciegos e incompetentes, un nuevo ejército de viejos soldados está preparado para dar la batalla. Los jubilados tienen en sus manos una papeleta de voto en forma de hacha.

Pero, ¿y las pensiones del futuro? (Ángel Expósito. ABC): Todo el derecho para los actuales pensionistas. Faltaría más. Pero el problema no son las actuales pensiones. El problema son las pensiones a medio y largo plazo. En concluyendo: arranca la campaña electoral.

La calle es mía (José Mª Marco. LA RAZÓN): La ofensiva responde a la debilidad parlamentaria del partido del Gobierno, al que se pretende acorralar con temas sociales.

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