miércoles,27 octubre 2021
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La rigidez y la piel de plátano, según Henri Bergson

Visión humorística del Caso Bárcenas

Humor y Comunicación Política
Creo que el autor desde el que mejor podemos comprender mejor Bárcenas es Henry Bergson. En su libro La risa, publicado nada menos que en 1899, este filósofo francés ponía el ejemplo de un hombre que va caminando altivo, como encarnando la dignidad y la moral y, de pronto, pisa una cáscara de plátano y cae al suelo. El personaje se convierte en ridículo por «cierta rigidez mecánica donde uno esperaba hallar la agilidad vigilante y la viva flexibilidad de una persona».

¿Quién no se ha reído alguna vez con una caída?. Las caídas son un recurso muy habitual en las comedias. En ciertas caídas, el personaje pierde la respetabilidad, el prestigio social y la gente se ríe de él.

Con Bárcenas ha ocurrido lo mismo. En su vida, sólo ha trabajado en el Partido Popular. Además de tesorero, llegó a ser senador, y ha amasado una fortuna de 48 millones de euros, que algunos elevan hasta los 100. Bien, ¿y qué ha pasado luego? Pues que el mismo Bárcenas ha tirado pieles de plántanos para estrellarse él mismo y estrellar al Partido Popular. Ha sido un hombre del aparato que, al final, se ha rebelado contra el aparato, pero lo ha hecho de tal manera que sus procedimientos, además del ruido externo, causan risa.

Bárcenas , aficionado a las alturas

En un relato de Chesterton, titulado «El martillo de Dios», el Padre Brown afirma que las alturas fueron hechas para ser admiradas desde abajo, no desde arriba. La humildad es madre de los gigan¬tes. Desde el valle se aprecian muy bien las eminencias y las cosas grandes. Pero desde la cumbre sólo se ven las cosas minúsculas. Como si estuviera hablando de otra persona, el Padre Brown cuenta que conoció a un hombre que se fue enamorando de los sitios altos y solitarios para entregarse a sus oraciones, como, por ejemplo, los rincones y nichos de los campanarios y chapiteles. Una vez allí, donde el mundo todo le parecía girar a sus pies como una rueda, su mente también se trastornaba, y se figuraba ser Dios. Desde arriba, los hombres le parecían insectos.

Bárcenas es aficionado al montañismo y, desde la montaña que era su cargo de tesorero, quizá ha llegado a ver a los demás miembros del partido como si estuvieran movidos por la ambición y como si él fuera invulnerable. En lugar de conquistar «ocho miles», montañas altísimas, él ha ido coleccionado millones de euros. Era una faceta que él tenía callada, reservada únicamente para su mujer, y que ahora a muchos, aunque lo nieguen, les parece admirable: un tipo listo que ha sabido manejar las cuentas del partido en su propio beneficio.

Aspectos cómicos en los comportamientos de Bárcenas

Y de pronto, cuando Hacienda descubre esa faceta oculta de Bárcenas, es cuando éste empieza a mostrar hechos y acciones que a la gente le hace indignarse y reír. Durante muchos días, los periodistas esperaban a la puerta de su casa, por si quería responder a algunas preguntas o hacer declaraciones. Los periodistas se tenían que conformar con ver entrar a Bárcenas en un coche que le estaba esperando, y partir. Millerson llama «repetición » a este mecanismo de lo cómico que hace reír a quienes lo ven en televisión. Alguien que sale muy digno, pero que todos los días rechaza hablar, acaba apareciendo ridículo ante los ojos de los espectadores.

¿Adónde iba Bárcenas en el coche que le esperaba? Ahí es donde aumenta el poder de lo cómico. Algunas veces, a declarar en la Audiencia Nacional y el público se enteraba de lo que  Bárcenas había respondido ante el juez. Empezó diciendo que había hecho gran parte de su fortuna en el mercado del arte. Después, los investigadores descubrieron que el valor de unos cuadros que le había vendido Rosendo Naseiro, un cargo del Partido Popular que se había visto envuelto en un escándalo veinte años antes, representaba una cantidad insignificante. Es el recurso llamado «bathos». Consiste cómo la palabra de Bárcenas perdía su fuerza expresiva, pasando de lo sublime del arte a lo ridículo. Según Rosa Pinto, el «bathos» es la fuente fundamental de los escritores de gags, o chistes visuales. Como si, después de coronar una montaña, Bárcenas quisiera fotografiarse y, al retroceder un paso, cayese rodando por la nieves.

Después, vino el afirmar que «los papeles de Bárcenas», que El país había publicado, no los había escrito él. A continuación, la policía científica le pedía que escribiera con su propia letra. ¿Nos imaginamos la fuerza humorística que tendría esta escena en una película? Un personaje que no quieren que reconozcan que su manera de escribir es suya.

Y la cosa no queda ahí. Cuando el PP decide despedirle, él presenta denuncia por despido improcedente y por maltrato laboral. Un hombre que, gracias al partido, se había hecho millonario en euros, que había seguido cobrando dos años del partido y al que el partido pagaba 400.000 euros en abogados, se comportaba como alguien invulnerable, al que nadie podía hacer la más pequeña ofensa.

Más adelante, afirmó que había hecho una fortuna jugando en bolsa. Sí, claro, pero ¿cómo había reunido el volumen de dinero para jugar fuerte en Bolsa?. Y para justificar sus numerosos viajes a Suiza, respondía con su afición al montañismo. En las películas, los personajes resultan más cómicos cuando están sometidos a una gran presión. Entonces, es cuando dicen y hacen las mayores tonterías o dan muestra de un gran ingenio. Si Bárcenas se hubiera comportado de manera inteligente, habría pasado inadvertido cuando estalló su escándalo y se hubiera dedicado a pensar en cómo salir del atolladero. Pues no, cuando no estaba bebiendo champán francés en Baqueira, se iba a Canadá a practica la escalada y, al regresar, se burlaba de los periodistas.

En las películas y series, da mucho juego el recurso de la «repetición secuencial», cuando el autor del guión hace que un personaje aparezca contradiciéndose cada vez que habla. Es lo que ocurre también cuando Bárcenas ha acabado reconociendo que la letra de los papeles era suya y que tenía muchas más páginas de las que habían llegado al citado periódico. Yen lugar de escoger El País, ahora es El Mundo el destinatario de las revelaciones.

Las respuestas cómicas de algunos personajes del Partido Popular

Por si fueran pocos los motivos para la risa, la respuesta de algunos personajes del Partido Popular han ofrecido también respuestas cómicas. Entre ellas, ha destacado, y bien que se encargan de recordarlo cada muy poco tiempo, la explicación de María Dolores de Cospedal, Secretaria General del PP y Presidenta de Castilla-La Mancha, cuando habló de indemnización en diferido para justificar por qué habían seguido pagando a Bárcenas después de haber cesado sus actividades en el Partido y por qué le seguían manteniendo el despacho y el coche. También, algunos personajes del PP han pasado de afirmar que Bárcenas era una persona honrada a declarar que estaba sometiendo al partido a un chantaje.

En resumen, lo que ha faltado en el caso Bárcenas ha sido una buena comunicación política, tan escasísima desde hace años en el PP. Ha faltado ingenio.

Los motivos de Bárcenas

Desde luego, Bárcenas ha mostrado ingenio para hacer dinero, pero Elder Olson lo clasificaría como «ingenio malintencionado», que acaba fracasando.

¿Cuál ha sido el motivo último por el que Bárcenas ha actuado como lo ha hecho? Las interpretaciones pueden ser diversas. Tengo mi teoría, pero no los suficientes hechos para apoyarla. Sin embargo, estoy convencido de que Bárcenas o su mujer acabarán ofreciendo esa información que necesito para no da una opinión superficial. Cuando llegue ese momento, escribiré una columna sobre este asunto.

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