sábado,16 octubre 2021
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La era de las máquinas

Adam, el primer robot cientifico

ibercampus.info
¿Quién descubrirá la vacuna contra el Sida? ¿Y quién realizará importantes avances en la lucha contra el cáncer? ¿Se imaginan que fuese un robot? Esto podría llegar a ser realidad ya que científicos británicos han creado un robot que, según dicen, es la primera máquina que de forma independiente puede hacer descubrimientos científicos. Así lo revela un informe divulgado por la revista Science. El robot se llama Adam y es un sistema informático diseñado por científicos del Consejo de Investigación Biotecnológica y Biológica del Reino Unido.

 

El investigador Ross King, quien ha dirigido la investigación en la Universidad de Aberystwyth (Gales), ha asegurado que "en última instancia esperamos tener equipos de robots científicos y seres humanos trabajando codo a codo en los laboratorios".

Los científicos de Aberystwyth (Gales) y de la Universidad de Cambridge han diseñado a Adam para que realizara el proceso científico de manera automática sin intervención humana.

Las pruebas finales han señalado que el robot había determinado el proceso genómico de la levadura, un organismo que los científicos utilizan para estudiar sistemas biológicos más complejos.

El trabajo duro para las máquinas

Los manuales científicos han confirmado que las hipótesis de Adam eran las correctas, según el informe, que añade que la creación de robots de este tipo será de enorme utilidad en el futuro.

"Debido a que los organismos biológicos son tan complejos es importante que los detalles de los experimentos sean registrados de manera puntillosa. Eso es difícil y tedioso para los científicos humanos", ha señalado. Y la tarea podría quedar a cargo de los robots.

¿Simples ayudantes de laboratorio?

Eso parece. Sin embargo, los científicos humanos han indicado que con su inteligencia artificial Adam planteó la hipótesis de que la levadura codifica enzimas específicas que catalizan las reacciones bioquímicas en esa sustancia.

Posteriormente, el robot creó experimentos para demostrar sus predicciones, realizó los experimentos, interpretó sus resultados y finalmente repitió el ciclo.

Evolución sin límite

Adam es todavía un prototipo, pero el equipo científico cree que el siguiente robot, que por supuesto se llamará Eve, será un gran apoyo para los científicos que buscan nuevas medicinas para toda una serie de enfermedades.

Entre ellas figuran la malaria y la esquistosomiasis, dos enfermedades que atacan las poblaciones en regiones tropicales y semi tropicales.

Para Ross, la clave del progreso científico de las próximas décadas está en la automatización que, según ha dicho, "fue la fuerza motriz del progreso en los siglos XIX y XX y es probable que así sea en el futuro".

Si Newton levantara la cabeza

Pero Adam no es el único robot con aptitudes científicas. Investigadores de la Universidad de Cornell, en Nueva York, también han utilizado la inteligencia artificial mediante algoritmos para guiar a un robot que se repara a sí mismo.

En otro estudio también publicado en Science, los científicos han indicado que ese robot usa un programa informático en la búsqueda de nuevas verdades científicas, en particular de sistemas biológicos, hasta ahora no detectados.

Los científicos Hod Lipson y Michael Schmidt han afirmado que ese algoritmo puede determinar leyes físicas básicas mediante la observación de sistemas simples, como el de un doble péndulo.

Sin instrucciones sobre las leyes de la física o la geometría, el algoritmo pudo determinar en el programa informático que las oscilaciones y otros movimientos son resultado de un proceso específico y básico.

Haciendo el trabajo más fácil

"Es fascinante que, así como un robot creó un modelo dinámico de sí mismo con piezas robóticas, ahora podemos crear modelos no de motores y piezas físicas, sino también a partir de componentes de objetivos matemáticos como variables y símbolos", ha señalado Lipson.

Según Schmidt, si científicos como Isaac Newton o Johannes Kepler hubiesen tenido una computadora con ese algoritmo habrían tardado sólo unas horas en explicarse las leyes físicas que determinan la caída de una manzana o el movimiento de los planetas.

Los ordenadores no acabarán con los científicos, han concluido los investigadores. Pero si podrán asumir el trabajo duro y ayudar a los científicos en otras tareas.

Fuente: EFE/RTVE.es

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