lunes,18 octubre 2021
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Concluyen que no hay ni buenos, ni malos

Los chistes, fruto de una tesis doctoral en la Universidad de Granada

EFE
Todos se ríen de él, pero nadie se había detenido a estudiarlo, hasta ahora. Hablamos de "el chiste" y de la Universidad de Granada, que ha publicado un estudio pionero sobre los gustos humorísticos y su relación con el perfil psicológico de las personas.

Entre las conclusiones se ha extraído destaca por ejemplo que no existe un chiste "universalmente bueno o malo" y que las mujeres jóvenes rechazan más que las de mediana edad aquéllos en los que son denigradas.

Se trata de una tesis doctoral elaborada por Hugo Carretero, investigador del Departamento de Psicología Social y Metodología de las Ciencias del Comportamiento de la Universidad de Granada, que constituye el primer intento en España realizado desde este ámbito de medir los gustos humorísticos de la sociedad y analizar las variables psicológicas con las que se relacionan.

La investigación fue posible tras la evaluación de más de 1.500 personas, en número similar de hombres y mujeres, con edades comprendidas entre los 18 y los 80 años, según la Universidad de Granada, para la cual este trabajo supone el primer instrumento de evaluación avalado científicamente en España para evaluar la apreciación del humor.

El estudio, denominado ´Sentido del humor: construcción de la escala de apreciación del humor´, se centró en seis tipos de humor: el sexual, el negro, aquel en el que se denigra al hombre, el que agravia a la mujer, el simple y el complejo.

Una de las conclusiones obtenidas es que los distintos perfiles de personalidad de los individuos sirven para diferenciar determinadas preferencias humorísticas.

De este modo, "no existiría un chiste universalmente bueno o malo, sino que el humor es cuestión de la persona que lo recibe", según el investigador, para quien, frente a lo que cabría esperar, el estado de ánimo de una persona que presencia una situación humorística no es lo que le lleva a considerar si es o no graciosa.

"El juicio sobre lo que nos divierte es más una cuestión intelectual o estética", según el autor del estudio, que mantiene que la emoción o el estado de ánimo está más vinculada a componentes fisiológicos y conductuales del sentido del humor (respuesta de risa), que al juicio de lo que consideramos gracioso o no.

Cambio generacional

La investigación también ha apreciado un cambio generacional en las preferencias de las mujeres por los distintos tipos de humor, lo que a juicio de Carretero pondría de manifiesto "un cambio de valores o del papel de las mujeres en la sociedad".

El estudio observó que tanto los hombres como las mujeres de más de 45 ó 50 años se ríen más con los chistes donde se denigra a ellos, frente a aquellos en los que el agraviado es el varón.

Igualmente, las mujeres y los hombres de esa edad muestran un mayor rechazo por los chistes donde el denigrado es el varón.

Sin embargo, el estudio comprobó que esa tendencia es contraria entre los hombres y mujeres de entre 18 y 25 años, que muestran respuestas opuestas.

Mientras los hombres de esa edad se ríen más de los chistes en los que la mujer es denigrada y rechazan aquellos en los que se ofende al varón, a ellas les resultan más graciosos los que agravian al sexo contrario y se oponen a los que les faltan el respeto.

Para el autor, esos datos podrían poner de manifiesto un cambio de valores educativos o un nuevo patrón en los roles de la mujer.

En su opinión, el humor sirve para estudiar los valores predominantes de una sociedad concreta y refleja las tendencias culturales, y pone como ejemplo de ello el conflicto creado el año pasado a raíz de las caricaturas de Mahoma publicadas en una revista danesa, en las que el humor "chocaba con la religión".

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