domingo,5 diciembre 2021
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Según un estudio de la Organización Montessori Canela

El 71% de padres y madres cree que se debe hablar de la muerte a los niños dejando de lado las propias creencias

El 78% de los padres y madres entrevistados ha hablado alguna vez con sus hijos/as de la muerte. De estos, el 76% ha abordado el tema antes de los 12 años, cerca del 64% antes de los 6 años, y el 47%, a los 3 años o antes

El objetivo del informe, elaborado desde el Observatorio de Montessori Canela Internacional (OMCI), es conocer en qué medida se habla de la muerte con los hijos/as menores de edad y cuándo y cómo se aborda este tema. En el estudio han participado 646 madres y padres con hijos/as de edades de entre 0 a 18 años.

Con este Observatorio -explica Marco Zagal, fundador de OMCI– hemos visto una gran disposición de los padres y madres para hablar con sus hijos acerca de la muerte; aunque antes de realizar el estudio se puede pensar que existe una reticencia a tratar el tema muerte, vemos un adulto dispuesto a abordar este asunto con sus hijos”. “Nos llama también la atención -continúa- que la mirada sobre la muerte parece ser bastante práctica, no sobresale la mirada espiritual, aun siendo España un país en el que conviven muchas religiones”.

Respecto al valor de esta conversación, el 97,4% considera que es valioso hablar de ello durante la infancia o la adolescencia, casi el mismo porcentaje (97%) opina que debería hablarse antes de los 12 años, un 85% que debería hablarse antes de los 6, y un 54% defiende que la edad adecuada son los 3 años o antes. Un 15% piensa que al año ya debería hablarse.

En los casos en lo que tuvo lugar esta conversación entre padres y madres e hijos/as, la charla se desencadenó por la muerte de un familiar en un 49% de los casos, por iniciativa del niño/a en un 26%, por la muerte de su mascota en un 16%, y por la iniciativa del adulto en un 6% (cerca del 2% por otros motivos).

En más del 65% de los casos esta conversación tuvo lugar una vez los/as niñas ya habían vivido una muerte cercana.

Al margen de esto, el 70% de los/as participantes opina que el mejor momento para hablar sobre la muerte es cuando el niño o la niña lo solicita. Cerca del 62% afirma que debe hablarse ante la enfermedad y/o muerte de un familiar o mascota. Casi un 29% cree que debe haber una charla programada durante la niñez/adolescencia.  Y un 14% piensa que debe hablarse ante una enfermedad del propio menor.


Por otro lado, el 64% de los/as hijos/as de los encuestados ha vivido la muerte de un familiar o mascota. Este porcentaje es del 46% en niños de 6 años o menos. Cerca de un 11% de los padres y madres no ha hablado de la muerte con sus hijos/as ante lo sucedido. Y un 21% no ha hablado jamás de la muerte con sus hijos/as.

Cuando se les pregunta por los miedos que tienen al hablar sobre la muerte con sus hijos/as, un 42% tiene miedo ya que piensa que sus hijos no van a poder procesar que la muerte es inevitable, un 17% teme que los niños/as hagan preguntas que ellos no sepan responder, otro 6% que sus hijos/as tomen riesgos que pongan en peligro su vida, un 2% que se enfaden por mostrarles esta verdad sobre la vida, y un 31% dice tener otros miedos.

Por otro lado, de los que finalmente tuvieron la conversación, un 90% de los padres dice que cuando sucedió se pudo terminar hablando sobre el tema con calma y tranquilidad. Un 29% sintió zozobra e incomodidad en algún momento de la conversación y un 6% lo sintió durante todo el tiempo que duró.

Percepciones de los/las menores sobre la muerte

Cuando les preguntamos sobre las percepciones que tienen sus hijos/as sobre la muerte, un 24% de los padres cree que los menores de 5 años perciben la muerte como algo permanente. Un 37% desconoce si lo perciben así y otro 37% dice que no la perciben como tal.

Como explica Betzabé Lillo Orellana, maestra de educación primaria, formadora de docentes y fundadora y directora académica de la Organización Montessori canela Internacional, “el adulto transmite a los niños, a través de situaciones esperadas o inesperadas, las propias creencias sobre la muerte”. “Nosotros -añade- trabajamos la muerte como parte del ciclo vital, aportando desde la escuela distintas miradas. Consideramos que es importante mostrar a los niños diversas representaciones culturales sobre la muerte porque, al final, se trata de un sistema de creencias”.

Siguiendo con las percepciones, un 35% dice que los niños y niñas poseen ideas imaginarias sobre la muerte (como que la persona que murió ahora es un espectro), un 24% dice que no y un 40% admite no saberlo.

Concluimos que sobre el 40% de los padres y madres desconoce cómo los niños de 6 años o menos entienden la muerte.

Respecto a los adolescentes, un 59% de los padres considera que no perciben la muerte igual que una persona adulta. Un 23% dice que sí lo perciben igual y un 17% dice no saberlo.

Un 58% de los padres dice que a los niños/as les preocupa su propia muerte y las de los encargados de su cuidado. Cerca de un 38% comenta que les preocupa quien se haría cargo de ellos si sus encargados mueren. Casi un 31% afirma que los niños no tienen preocupaciones asociadas a este tema en edades tempranas.

Respecto a las percepciones de los y las adolescentes sobre la muerte, un 68% de los padres y madres dice que a sus hijos les preocupa comprender el porqué de la vida y la muerte. Un 55% opina que les preocupa su propia muerte y/o la de sus encargados. Un 7% dice que los jóvenes no tienen preocupaciones asociadas a la muerte.

Quien debe comunicarlo y cómo

Cuando se les pregunta quién debe ser el encargado de hablarles sobre este tema a los y las niñas, el 93% de los padres y las madres coincide en que deben ser ellos quienes lo hablen.

Aunque un 60% de ellos/as también ve adecuado que los docentes tengan esta conversación. Un 58% ve positivo que sean los y las psicólogas quienes lleven a cabo esta conversación y un 26% menciona a los profesionales de salud. Un 10% piensa que también es válido que lo hablen con otros niños y niñas. Y cerca de un 6% opina que nadie debe hablarles de ello, que es un aprendizaje que se adquiere viviendo.

Volviendo a los casos de los niños y niñas que han vivido la muerte de un familiar o de una mascota, el 65% de los padres les dijeron que la persona/mascota ahora estaba en el cielo, el 23% les explicó que había desaparecido para siempre, y el 10% que la persona/mascota estaba dormida eternamente.

Relacionado con esto, cuando les preguntamos qué harían idealmente cuando los niños/as preguntan dónde está la persona muerta, el 31% de los padres y madres les dice que enterrado, el 35% dice que en el cielo y el 33% dice descansando.

Cuando se les pregunta a todos/as ellos/as como explicar la muerte a un niño/a o adolescente, casi el 60% dice que se debe decir que el cuerpo de la persona dejó de funcionar, el 9% opina que fue la voluntad de Dios, un poco más del 1% dice que la persona los ha abandonado, y el 0,6% dice que la persona se durmió. Hay también un 28% que expresa otras opciones.

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