domingo,5 diciembre 2021
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Comparecencia de Hernádez de Cos en el Congreso de los Diputados

El Banco de España anticipa una revisión «significativa a la baja» de las previsiones y pide al Gobierno más «flexibilidad» laboral

El Gobernador del Banco de España, Pablo Hernández de Cos, ha echado un nuevo jarro de agua fría a las previsiones del Gobierno y lo ha hecho precisamente en la comparecencia que inicia el debate parlamentario de los Presupuestos Generales del Estado para 2022.  Ha anticipado que en las nuevas proyecciones que el supervisor publicará en diciembre, habrá una “revisión significativa a la baja” del crecimiento previsto para este de este año y, entre sus recetas, ha pedido una mayor flexibilidad laboral para que las empresas puedan adaptarse a esta nueva situación.

Hernandez de Cos, en su comparecencia ante el Congreso, no ha querido anticipar la cuantía exacta de esta rebaja, pero sí ha dejado claro que no son los únicos que dudan del cuadro macroeconómico que sostiene las cuentas presentadas por el Gobierno. Así, ha citado el panel de previsiones de Consensus Forecasts, cuya última edición, de mediados de octubre, incluye una revisión de la previsión de crecimiento del PIB de este año de cinco décimas, hasta el 5,6%.

Los motivos de incertidumbre son varios: en primer lugar, el propio ritmo de evolución de la pandemia ante la eventualidad de nuevas olas en España y en otros países. El segundo la incertidumbre sobre el ritmo y alcance con que los hogares gastarán el notable volumen de ahorro acumulado durante la pandemia, que sitúa el 6% de PIB. El Banco de España teme que las familias sólo recurrirán parcialmente a él.

El tercero, son los flujos turísticos, cuya recuperación podría retrasarse al menos hasta el verano de 2023. También la dependencia de los fondos europeos de la economía española, Según el supervisor, se realizarían proyectos por un importe de algo más de 11.000 millones y 31.000 millones, lo que se traduciría en impactos del 0,6% en PIB y 1,8% en tasa de empleo, respectivamente. Pero estas estimaciones son inciertas, tanto por el momento de ejecución de los proyectos, como por su “efecto multiplicador” sobre la actividad y el empleo.

La quinta incertidumbre deriva del impacto final de la crisis sobre el tejido productivo, que inicialmente se consideró reducido, pero ya se está detectando un “cierto deterioro” de la calidad crediticia en algunas carteras de préstamos de los bancos y un repunte en el número de empresas que se encuentran en concurso de acreedores, a pesar de la moratoria de estos procedimientos en vigor hasta finales de este año. En este sentido, la retirada de ayudas públicas puede agravar aún más la situación.

Los dos últimos factores han copado titulares este verano: los cuellos de botella en el suministro de determinados bienes intermedios energéticos y no energéticos también puede poner en riesgo la intensidad de la recuperación. De hecho, según algunas estimaciones, l

a existencia de los cuellos de botella habría reducido el nivel de las exportaciones en el primer semestre de 2021 en un 7% para el conjunto del área del euro5.

También la inflación. Aunque Hernández de Cos mantiene que su incremento se debe a “factores de naturaleza transitoria”, si bien ha admitido que todavía es pronto para saber cuál será el grado final de persistencia de este fenómeno, que, en los próximos meses, seguirá provocando “tasas relativamente altas de inflación”. A pesar de su prudencia, el gobernador ha deslizado que no cree que la situación actual suponga una ruptura de la “tendencia desinflacionista” de los últimos años.

Deberes para el Gobierno y los grupos parlamentarios

Hernández de Cos no ha minimizado el impacto de esta coyuntura. “Es preciso ser muy consciente de que las cuentas públicas de nuestro país, que ya antes de la pandemia mostraban claros síntomas de fragilidad, han sufrido como consecuencia de la misma un profundo deterioro, que se ha traducido en un déficit estructural y un nivel de endeudamiento público muy elevados” ha advertido.

Esto obliga, según ha trasladado a los diputados, “ser particularmente rigurosos en tres frentes”. En primer lugar, en el diseño de la política presupuestaria actual, que, si bien debe continuar “manteniendo su tono expansivo”, debe “maximizar” su efectividad y eficiencia, siendo “muy selectiva en el uso de los recursos públicos” y valorando “con rigor” cualquier decisión que suponga un aumento permanente del nivel de gasto público.

En segundo lugar, en el diseño de una estrategia de política fiscal de medio plazo que permita, una vez superada la crisis, reducir la vulnerabilidad de las cuentas públicas y “reconstruir los márgenes de actuación fiscal” en nuestro país ante futuras crisis. En la medida en que dicha estrategia “se diseñe con rigor, se anuncie con prontitud y goce de amplios consensos”, mejor funcionará.

Más flexibilidad laboral

Por último, también hay que ser “particularmente exigentes en cuanto al despliegue de una política económica favorecedora del crecimiento” a cuenta de los fondos europeos del programa NGEU.

Además, con carácter complementario, es necesaria la implementación de un amplio conjunto de reformas estructurales ambiciosas que reduzcan algunos de los obstáculos que limitan la capacidad de crecimiento de nuestra economía.

En este último apartado, Hernández de Cos ha defendido que reducir barreras a la competencia en el mercado de productos y “algunas rigideces” en el mercado laboral para facilitar que las empresas se adapten a a la nueva realidad económica.

“La política económica debe facilitar esta adaptación, lo que exigiría, por un lado, permitir el uso de los mecanismos de ajuste que proporciona la legislación, en particular la laboral, y que estos se adapten a las condiciones específicas de las empresas”, ha remarcado.

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