miércoles,6 julio 2022
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PTE. DE LA ASOC. EUROPEA DE UNIVERSIDADES

«España debe aprender de países como Italia para lograr la reforma»

el mundo
Si hubiera que dar con la cabeza visible de la universidad europea, la búsqueda acabaría en él. A su nombre, Eric Froment, le ha acompañado desde 2001 el cargo de presidente de la Asociación Europea de Universidades (EUA), que engloba a 750 representantes educativos de 45 países, entre ellos España.

Se refiere a ella como la «voz unánime» de la comunidad universitaria, a la vez que ensalza las bondades del Espacio Europeo de Educación Superior (EEES), que plantea toda una reforma educativa. Traducción: los alumnos de Praga y Berlín saldrán con el mismo título bajo el brazo una vez concluida la carrera, lo que pretende facilitar su búsqueda de empleo. El primer paso tuvo lugar en 1999 en Bolonia. El último se acaba de dar en Bergen (Noruega).

Pregunta.– Se habla de adelantar la adaptación a 2007. ¿Es posible teniendo en cuenta las diferencias entre países? No tiene nada que ver el modelo educativo sueco, basado en prácticas y tutorías, con el español.

Respuesta.– En la última reunión los ministros avanzaron en tres líneas: calidad educativa, establecimiento de dos ciclos (grado y posgrado) y reconocimiento de las nuevas carreras. Es difícil ponerse de acuerdo, pero las prioridades deben centrarse en estos campos.

P.– Se habla de convergencia educativa, del proceso de Bolonia… pero los alumnos quieren saber qué ventajas sacarán de todo este cambio.

R.– Sobre todo más facilidad para la movilidad, lo que se logrará con los créditos ECTS y unos títulos comparables en toda Europa. Un alumno podrá completar el grado en un país y el posgrado en otro, sin necesidad de convalidar nada. Esto no significa que se deba esforzar menos, sino lo contrario, sobre todo en el conocimiento de otras lenguas.

P.– En España, la mayoría de las carreras duran cinco años y sus responsables temen perder competencias si se reducen a tres. Es el caso de los ingenieros superiores, que se muestran recelosos. ¿Están justificadas sus preocupaciones?

R.– Se implantará un primer ciclo de corta duración, pero el que lo desee podrá continuar sus estudios con un máster [oficial y público]. No se pretende enseñar lo mismo en menos tiempo sino abrir más posibilidades. En muchos países, la reestructuración está siendo satisfactoria porque cada uno puede elegir qué hacer después: si trabajar o seguir estudiando. Aun así, las preocupaciones son comprensibles, pero no hay razón por la que la universidad española no sea capaz de adaptarse. Lo que debería hacer es mirar hacia países como Austria, Italia o Francia y aprender de sus experiencias.

P.– Los alumnos de letras también están inquietos porque se quieren reducir sus carreras.

R.– Se tiende a una educación especializada que permita trabajar cuanto antes, lo que, según muchos alumnos, no ocurre en el ámbito de las letras. Pero esta percepción no se corresponde con la realidad: Europa necesita más investigadores en muchos campos y los alumnos no son conscientes de las posibilidades disponibles. Además, las universidades deben dar una educación para toda la vida. No se trata sólo de proporcionar formación tecnológica que se queda obsoleta, sino de adquirir las habilidades necesarias para adaptarse a diferentes tareas.

P.– Habla de investigación, pero los científicos europeos se quejan de falta de medios en comparación con Estados Unidos o Japón.

R.– Es obvio que para mejorar la capacidad investigadora es necesario incrementar la financiación y el número de científicos.

P.– Otro de los objetivos del EEES es crear universidades competitivas. En este contexto, ¿qué deben aprender las europeas de las americanas?

R.– Tenemos mucho que aprender, pero ellos también. En investigación, los mejores centros americanos no son las universidades. Sin embargo, su gobierno sí invierte más por alumno. Le concede mucha importancia a la educación, lo que beneficia a toda la sociedad.

P.– ¿Y de dónde saldrá la inversión para adaptarse al EEES?

R.– El apoyo económico por parte de los gobiernos nacionales y las instituciones europeas es básico.


D.N.I.

Eric Froment es profesor de Económicas en la Universidad Lumière-Lyon 2 (Francia), de la que fue rector durante cinco años, y doctor por la Sorbona de París. Como presidente de la Asociación Europea de Universidades, ha luchado por el reconocimiento de la educación superior y la investigación en la Europa del Conocimiento. También asesoró al Ministerio de Educación francés en materia universitaria y llegó a presidir la Conferencia de Rectores del país galo.

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