lunes,23 mayo 2022
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La biodiversidad del suelo agrícola determina nuestra vida

Existe una emergencia ecológica silenciosa más grave que el cambio climático

La agricultura regenerativa se plantea como alternativa a la agricultura de síntesis química convencional, ante la necesidad de recuperar la biodiversidad del ecosistema de los suelos. El movimiento Save Soil se enfoca en concienciar a toda la humanidad de la prioridad de este problema ecológico, por encima del cambio climático.

AG

La fertilidad del suelo es esencial para nuestra existencia. Mediante extracción directa o a través de otros procesos, naturales o industriales, casi todo lo que los humanos necesitamos para vivir procede de recursos que nos da el suelo.

La calidad del suelo es la base de la calidad de la comida, y por tanto de de nuestra salud. La desnutrición es un problema que va más allá del hambre. En entornos en los que la alimentación se basa en productos extraídos de una misma tierra baja en nutrientes, existe déficit generalizado de minerales como el zinc.

Pero además, la agricultura se enfrenta a otro problema. Ante una población mundial cada vez mayor, y con un suelo cada vez más erosionado, se necesita aumentar el rendimiento del suelo de cultivo, para cubrir la demanda de alimentos. Normalmente se han venido utilizado fertilizantes nitrogenados que, además de ser la causa de grandes problemas al medio ambiente y por extensión a la salud humana, erosionan el suelo haciéndolo más pobre, y necesitando más cantidad de fertilizantes, lo que también acaba modificando el valor nutricional de los alimentos, haciéndolos como decíamos, más pobres.

Existen varias opciones para remplazar la pérdida de nutrientes. Algunas como el uso de más fertilizantes industriales o transformación genética de las semillas. Desde un punto de vista económico, aumenta el coste de la producción, precisamente, en las zonas más pobres del mundo donde más sufren la desnutrición. Además genera una dependencia de las grandes compañías proveedoras de semillas, motivo suficiente para aumentar la vulnerabilidad de los agricultores.

Según la Organización de Naciones Unidas para Alimentación (FAO), nuestra seguridad alimentaria actual y futura depende de nuestra capacidad de aumentar los rendimientos y la calidad de los alimentos utilizando los suelos ya dedicados a la producción actualmente. Cuando se explotan los suelos sin restablecer la materia orgánica y el contenido de nutrientes, el ciclo biológico se rompe, la fertilidad del suelo disminuye y el equilibro del ecosistema se destruye. Esto ocurre en los campos arados con maquinaria agrícola, donde se rompen los hongos o las lombrices que mantienen el humus en un estado óptimo de porosidad y biodiversidad. Es necesario mantener la materia orgánica porque está constantemente en la dinámica de descomposición y directamente relacionada con la microbiología del suelo. Un proceso constante de reciclaje natural que en última instancia conecta con nuestro cerebro a través del intestino.

«Los suelos son fundamentales para la vida en la tierra pero la presión humana los está llevando a límites críticos. La gestión del suelo es esencial en una agricultura sostenible que además provee una función relevante en el equilibrio del clima y en el mantenimiento de ecosistemas y biodiversidad».

World Soil Charter (FAO, 2015)

La materia orgánica de lo suelos mantiene la humedad y atrae más lluvia, pero además, tiene un papel importante en la lucha contra el cambio climático mediante la absorción de carbono. Hay estudios que hablan de  la forestación, la agrosilvicultura y la agricultura en las capas más altas del suelo, como una oportunidad de absorber CO2 de la atmósfera en el corto plazo, lo que es muy relevante para acercarnos a los objetivos impuestos para el 2030.

En este contexto trabaja la iniciativa Save Soil, un movimiento global dirigido a concienciar de la necesidad de mantener suelos sanos e instruir políticas y acciones nacionales destinadas a aumentar el contenido orgánico del suelo cultivable.

El movimiento fue creado por Sadhguru, un yogui, místico y visionario. Es el fundador de la Fundación Isha, una organización internacional sin ánimo de lucro que cuenta con el apoyo de más de 11 millones de voluntarios en todo el mundo. El movimiento, también conocido como «Planeta Consciente», aboga por solucionar los problemas del planeta desde la consciencia y actuación individual.

El próximo 21 de marzo, Sadhguru, se recorrerá en moto el «Rally Planeta Consciente». Un  trayecto entre Londres y el sur de la India, donde el proyecto Cauvery Calling, iniciado por Sadhguru, ha permitido a 125,000 agricultores plantar 62 millones de árboles para revitalizar el suelo y el río Cauvery. Durante su viaje pretende concienciar sobre la necesidad de priorizar el mantenimiento natural del ecosistema del suelo como solución ecológica prioritaria para el mantenimiento de la vida, por encima, a su juicio, del cambio climático, porque del suelo depende directamente nuestra vida.

Para ello sugiere a los grupos de poder movilizarse para aumentar la masa forestal, cuyos residuos son imprescindibles para la regeneración del suelo, y mantenimiento de insectos, así como fomentar la aplicación de la agricultura regenerativa en los cultivos.

El movimiento busca personas y organizaciones que se encarguen de darle voz.

 

 

 

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