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Alerta del auge y dice que favorecen la pseudociencia

Jeffrey Beall, autor del concepto´revistas depredadoras´, denuncia fraudes e intereses farmacéuticos

Redacción / 31-3-2021, actualizada el 22-4-2021
"Las revistas ´depredadoras´ favorecen la pseudociencia", según defendió Jeffrey Beall, creador del término y de la lista de ese tipo de revistas que lleva su nombre ,antes de jubilarse como bibliotecario de la Universidad de Colorado, en un Seminario de Universidad Internacional de Rioja (UNIR). El académico estadounidense alertó del auge de estas publicaciones impostoras en el ámbito científico, especialmente en los sectores con mayor presencia de intereses farmacéuticos

El académico estadounidense Jeffrey Beall ha alertado de los efectos perjudiciales de la proliferación de "revistas depredadoras" en el ámbito científico, durante su ponencia el Seminario Permanente de Cultura de la Investigación, organizado por la Universidad Internacional de La Rioja (UNIR).

"Alientan el plagio y dificultan que se pueda diferenciar entre ciencia y pseudociencia", ha afirmado Beall, quien, en su cargo de bibliotecario de la Universidad de Denver (Colorado), fue el primero en calificar e identificar como "revistas depredadoras" (predatory publishers) a estas falsas publicaciones científicas.

Beall fue invitado por el Vicerrectorado de UNIR para abordar este problema con la comunidad académica, en la nueva sesión del Seminario Permanente de Cultura de la Investigación celebrada en línea este martes, con más de 1.000 inscritos.

"Engañan a los autores; muchos piensan que la editorial es legítima. Y su clientela está en expansión, pues hay millones de académicos que necesitan publicar artículos para avanzar en sus puestos universitarios", comentó el experto.

"Las revistas depredadoras explotan de manera poco profesional el modelo de acceso abierto en su propio beneficio. Se aprovechan del modelo legítimo de la edición académica y también de los autores, a quienes requieren el pago a cambio de publicar sus trabajos. Usan el envío masivo de mensajes (spam) para atraer a los investigadores, que son los verdaderos clientes de la publicación, no los lectores", indicó Beall.

Este especialista quiso diferenciar claramente entre este fenómeno y el de la ciencia abierta y se mostró de acuerdo con la posición expresada hace unos días por ANECA al señalar que en las bases de datos de mayor impacto también hay revistas depredadoras.

Claves para reconocerlas

Beall proporcionó algunas de las claves para reconocer a estas revistas, que impostan la apariencia de las publicaciones científicas tradicionales y llegan a reclamar el pago, aunque los investigadores adviertan la estafa y decidan no publicar el artículo.

Entre las señales que pueden indicar que se trata de una revista depredadora, Beall destacó aspectos como que los artículos se publiquen de forma casi inmediata, sin tiempo para que se haya efectuado una revisión crítica; que se proporcione una dirección de contacto sospechosa, ya sea email o postal, o que el título de la publicación abarque un área de conocimiento demasiado amplia.

"Sorprende el éxito de estas editoriales, en las que muchas veces publican académicos conocidos. Me consta que muchos investigadores han sabido del carácter de estas publicaciones después de que se hayan publicado sus artículos, o incluso se ha citado falsamente su autoría", ha comentado Beall.

Para este experto, las revistas y editoriales que llevan a cabo una mala praxis en la edición académica "han perjudicado seriamente a la ciencia, pues alientan aspectos como el plagio, dificultan la división entre ciencia y pseudociencia, y proveen de ciencia falsa a las instituciones sociales que, como el periodismo, dependen de la ciencia auténtica. Además, contaminan el sistema de la taxonomía".

Beall mostró ejemplos de revistas dedicadas a pseudociencias y alertó del uso interesado que se hace de estos artículos por parte de organizaciones diversas, como las que promueven posturas antivacunas.

"En las revistas depredadoras, la naturaleza de la materia oscura, una de las incógnitas que aún perviven en la ciencia, ha sido reportada muchas veces. El problema es que, para los no especializados, no siempre resulta fácil distinguir un material riguroso del que no lo es", indicó Beall.

Seminario para asesorar a la comunidad académica

Esta sesión forma parte del Seminario Permanente de Cultura de la Investigación, que viene organizando el Vicerrectorado de Investigación de UNIR para asesorar y debatir sobre los asuntos de máximo interés para los investigadores españoles.

Explicar los sexenios de investigación y de transferencia, la labor del revisor en las revistas científicas o los procesos para solicitar las ayudas de la Federación Española para la Ciencia y la Tecnología (FECyT) han sido algunos de los temas abordados en este Seminario, con una media de 500 inscritos por sesión.

UNIR es una Universidad cien por cien en línea que ofrece una educación superior de calidad a través de las tecnologías más innovadoras, siempre con el estudiante en el centro de su actividad. Imparte 25 grados oficiales, más de 100 postgrados y 3 programas de doctorado que tienen como objetivo acercar una educación integral y personalizada a los más de 50.000 estudiantes que trabajan en sus aulas presenciales-virtuales desde más de 100 países, especialmente en España y Latinoamérica. Su método de enseñanza, adecuado a las demandas del mercado laboral, hace de UNIR una auténtica palanca social que rompe barreras y ayuda a que cada uno, esté donde esté, cumpla sus sueños universitarios y de progreso.

Beall’s List o Lista de Beall sera una lista prominente de editores de acceso abierto depredadores que fue mantenida por el bibliotecario de la Universidad de Colorado Jeffrey Beall en su blog Scholarly Open Access. El objetivo de la lista era documentar a los editores de acceso abierto que no realizaron una verdadera revisión por pares, publicando efectivamente cualquier artículo siempre y cuando los autores paguen la tarifa de acceso abierto. Originalmente comenzó como un esfuerzo personal en 2008, Beall’s List se convirtió en una web muy seguida a mediados de la década de 2010. Su influencia llevó a algunos editores en la lista a amenazar con demandas por difamación contra Beall, así como a presentar quejas oficiales contra el trabajo de Beall ante la Universidad de Colorado. Como resultado, Beall dejó de actualizar su blog y la lista en enero de 2017.

Desde que se cerró la “Lista de Beall”, listas similares han sido iniciadas por otros, como CSIR-Structural Engineering Research Centre, y un grupo anónimo denominado Stop Predatory Journals Cabell’s International, una compañía que ofrece análisis de publicaciones académicas y otros servicios académicos, que también proporciona una lista negra  y una lista blanca.

Beall aplicó un conjunto diverso de criterios antes de incluir un editor o revista en sus listas. Ejemplos incluidos:

  • Dos o más revistas con comités editoriales duplicados (es decir, el mismo comité editorial para más de una revista).
  • Existe poca o ninguna diversidad geográfica entre los miembros del consejo editorial, especialmente en el caso de las revistas que afirman tener un alcance o cobertura internacional.
  • El editor no tiene políticas ni prácticas de preservación digital, lo que significa que si la revista deja de funcionar, todo el contenido desaparece de Internet.
  • El editor corrige (bloquea) sus PDF, lo que dificulta la comprobación del plagio.
  • El nombre de una revista es incongruente con su misión.
  • El editor afirma falsamente que su contenido está indexado en servicios legítimos de resúmen e indexación o que su contenido está indexado en recursos que no son servicios de abstracción e indexación.

La lista de Editores depredadores incluye 1155 editores, lo que supone un aumento de 232 con respecto a 2016. Actualmente hay más de mil editores predadores de acceso abierto.Las Revistas académicas de acceso abierto potenciales, posibles o probables predadores incluyen 1294 revistas, un aumento de 412 con respecto a 2016.

La lista de Empresas con métricas engañosas incluye empresas que “calculan” y publican factores de impacto falsos (o alguna medida similar) que los editores utilizan en sus sitios web y correo electrónico para engañar a los académicos y hacerles creer que sus revistas tienen factores de impacto legítimos.

La lista de Revistas pirateadas incluye revistas para las que alguien ha creado un sitio web falso, robando la identidad de la revista original y solicitando el envío de artículos utilizando el modelo de el autor-paga (acceso abierto de oro).

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