domingo,24 octubre 2021
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l Ministerio de Sanidad incluye a dos grupos de la UVa en los Centros de Investigación Biomédica en Red (CIBER)

Redacción
Liderados por Margarita Calonge y Constancio González, han sido seleccionados entre los más punteros en España en las áreas de Bioingeniería y Enfermedades Respiratorias, respectivamente

Dos grupos de investigación de la Universidad de Valladolid, dirigidos por Margarita Calonge y Constancio González, han sido seleccionados para formar parte de dos de los siete Centros de Investigación Biomédica en Red (CIBER), liderados por el Instituto Carlos III de Madrid, perteneciente al Ministerio de Sanidad y Consumo. La presencia de los investigadores de la Universidad de Valladolid en estos centros, creados recientemente, supone un paso más en lo que eran antes las Redes de Excelencia, siguen su misma filosofía, y es un empujón más para acercar la investigación básica con la clínica en la áreas de biomedicina en las que nuestro país es más competitiva. Sobre todo, como explica Constancio González, «se trata de que las instituciones públicas se beneficien de la investigación que básicamente se hace en centros públicos, ya que según los datos, el 95 % de los fármacos se desarrollan gracias a los conocimientos generados en las universidades, que la industria farmacéutica ha aprovechado para su beneficio».

Estos siete CIBER están diferenciados por áreas de investigación, en cada uno de los cuales incluyen a una media de una treintena de grupos de investigación punteros en España, seleccionados por su competitividad y excelencia. En concreto, el grupo de Terapia Celular y Bioingeniería de Tejidos del Instituto de Oftalmobiología Aplicada (IOBA), que dirige Margarita Calonge, se encuentra en el CIBER de «Bioingeniería, Biomateriales y Nanomedicina», que aglutina a 32 grupos con 354 investigadores. En la misma línea, el grupo de Quimiorreceptores Arteriales de Constancio González ha sido incluido en el CIBER de Enfermedades Respiratorias y cuenta con 29 grupos y 222 investigadores. En ambos casos, el mérito no es casual, ya que anteriormente han participado en antiguas Redes de Excelencia, de las cuales han sobrevivido por su competitividad y rendimiento. Es importante destacar esta última característica porque es uno de los objetivos perseguidos por los CIBER, la obtención de resultados conjugando una investigación que por sí sola (la básica) no es eficaz con la práctica médica y clínica, que en definitiva tiene que abastecerse de esta primera.

Otra de las ventajas de pertenecer a estos CIBER es la posibilidad de contratar a personal investigador, una de las grandes carencias actuales de los grupos de investigación, que se ven «atrapados» por el entramado administrativo y la inflexibilidad del sistema de ayudas, como afirma Margarita Calonge

El grupo de Margarita Calonge se centra en la construcción de tejidos oculares utilizando polímeros artificiales y células madre

El CIBER en el que se encuentra el grupo de Margarita Calonge es traslacional y se centra en la construcción de tejidos oculares utilizando polímeros artificiales (materiales biopolímeros en los que se mezclan la materia artificial con una célula) y lo hacen desde España en colaboración con el Banco de Tejidos de la Fundación Clínica San Francisco de León y el Grupo Bioforge del Departamento de Física de la Materia Condensada de la UVa, dirigida esta última por José Carlos Rodríguez Cabello

Este grupo, integrado en el Instituto de Oftalmobiología Aplicada (IOBA), investiga casos de ceguera corneal utilizando células madre de la córnea (en concreto del limbo), aunque también es de los pocos grupos españoles que desarrolla transplantes de limbo -existen diez en toda España-, y realizan unas veinte operaciones de este tipo al año. «Fue en 1994 cuando se realizó el primer transplante de limbo, pero un obstáculo era evitar el rechazo de los pacientes, que se trata con quimioterapia, además de que se depende de un donante, lo que implica que este tipo de operación sea muy costosa», explica Margarita Calonge.

El siguiente paso es la reconstrucción del limbo mediante células madre, ya que con esta nueva técnica se evita el rechazo, porque son células del propio individuo, y el enfermo no depende de la donación. En 1986 se conoció la existencia de células madre en el limbo del ojo, por lo que la reconstrucción de este órgano a partir de la expansión in vitro, utilizando las células del propio individuo es un paso que el grupo está ensayando, aunque aún no lo han puesto en práctica «somos pocos los grupos españoles que podríamos hacerlo en estos momentos, pero todavía estamos intentando mejorar los resultados». El tipo de transplante expandido consiste en extraer del tejido sano las células madre que luego son expandidas en el laboratorio, utilizando como soporte de esas células materiales biopolímeros.

Constancio González y el estudio de la falta de oxígeno en el organismo

El grupo de Quimiorreceptores Arteriales, que dirige Constancio González, lleva desde hace diez años trabajando en la investigación básica. De los 29 grupos que integran este CIBER, aproximadamente la mitad provienen de la antigua Red de Excelencia, incorporándose dos grupos nuevos. Lo que estudia el grupo de la UVa es el control de la respiración y los mecanismos que utiliza el organismo cuando tiene falta de oxígeno, es decir cómo se enteran las células de que no hay suficiente oxígeno y qué respuestas dan. Cuando el organismo tiene un déficit de oxígeno (se denomina Hipoxia) genera unas respuestas, algunas de las cuales pueden generar patologías como hipertensión pulmonar o hipertensión sistémica. La metodología y los mecanismos por los que la hipoxia puede originar este tipo de enfermedades es en lo que se centra este grupo de la UVa, cuyo director pasó algunos años en Estados Unidos, en donde se inició en esta línea de investigación, y tras su regreso creó este laboratorio, ubicado en la Facultad de Medicina.

El trabajo que desarrolla Constancio González es exclusivamente de laboratorio, es decir, investigación básica utilizando modelos animales con patologías asociadas a la falta de oxígeno, frecuentes en humanos y con repercusión socioeconómica. Lo que hacen es experimentar con animales, a los que se les modifica algunas variables, tomando como modelo las de humanos, como el sueño, la alimentación, inhalaciones de tóxicos (humo de tabaco) para conocer la repercusión que cada una tiene en el organismo, en este caso de animales. Por ejemplo están centrados en el estudio de la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), una de cuyas causas es el tabaco, ya que los enfermos de esta patología suponen un gasto muy grande para la sanidad. Se calcula que cerca de dos millones de españoles padecen EPOC, según los datos aportados ayer en el transcurso del XII Congreso de Neumomadrid, organizado por esta sociedad científica de Neumología. De ahí, el interés de este grupo en centrar sus investigaciones en enfermedades de gran repercusión socioeconómica. «La incidencia es muy alta, además generan un gasto muy grande y les impide llevar un actividad normal».

La falta de oxígeno durante el descanso nocturno, o apnea del sueño, es otra de las enfermedades frecuentes y que está estudiando el grupo, que puede derivar en una isquemia cerebral además de que está directamente relacionada con la somnolencia durante el día y muchos de los accidentes de tráfico.

El Distress respiratorio agudo (insuficiencia respiratoria aguda) es otro de los proyectos de investigación en los que están trabajando, junto al Hospital de Getafe. «Hace un año hemos desarrollado el primer grupo de experimentos, de momento con ratas», explica Constancio González.

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