domingo,24 octubre 2021
Espacio euroiberoamericano de diálogo sobre la innovación social, profesional y académica
InicioInnovación y AcademiaLos campus privados ganan cuota a los públicos y España sigue de...
En másteres, la universidad privada superó el 41,2% en 2020

Los campus privados ganan cuota a los públicos y España sigue de país europeo más sobrecualificado

Redacción
España sigue siendo con los datos de Eurostat del año 2020 el país de la UE-27 con más ocupados universitarios en puestos de baja cualificación (sobrecualificación), lo que convive por tanto con la sobretitulación o sobreestimación de esos títulos. Mientras, los campus privados ganan cuota a los públicos: en estudiantes de máster (237.174), el peso relativo de las privadas ya alcanzó el pasado curso 2019-2020 el 41,2% y en los de grado (1.296.379) ascendió al 16,8% del total de los matriculados.

El  Informe CyD 2020  resalta textualmente juto a esos datos que la sobrecualificación de los graduados, la reducida financiación pública y el impacto de la pandemia en la internacionalización siguen siendo retos de la universidad española, a los que se suman la disrupción digital, las trabas en las alianzas internacionales y la necesidad de fondos para movilizar la capacidad investigadora de la universidad hacia la innovación.

Sin embargo, esa Fundación, controlada al igual que los dineros públicos y privados de la educación por el Banco Sanyander, dice en el informe presentado este miércoles que la Ley Orgánica del Sistema Universitario ha de fortalecer la convivencia entre universidades públicas y privadas, necesaria para mejorar y ampliar la oferta universitaria y contribuir en conjunto al desarrollo económico y social de España. En términos de financiación, la universidad

española sigue estando lejos de las magnitudes comparables en el promedio de la OCDE y la UE.

En este entorno de disrupción digital, el informe dice que la inteligencia artificial puede y debe jugar un papel significativo tanto en las universidades online como en la enseñanza presencial, cuyo potencial puede aumentar mediante, por ejemplo, la personalización de la docencia y, por tanto, mejorando el éxito académico de los alumnos.

En el acto de presentación, la presidenta del Banco Santander subrayó que las revoluciones tecnológicas como la que vivimos han venido acompañadas por importantes cambios en la sociedad y también en los sistemas educativos, y de aquí las necesidades de adaptación y transformación del sistema. La creación de las Universidades Europeas, la orientación de los fondos Next Generation y los cambios legislativos anunciados, entre ellos una nueva Ley Orgánica del Sistema Universitario, deberán facilitar esta transformación necesaria.

El Informe, destaca entre las tendencias de carácter más estructural el mayor protagonismo de las universidades privadas en el conjunto del sistema universitario español (SUE).

Las cifras del curso 2019- 2020 reafirman la continua reducción de los estudiantes de grado de las universidades públicas (-0,6%) y el aumento en las universidades privadas (5,8%).

En el máster oficial se sigue produciendo un aumento más acusado en las universidades privadas (20,4%) que en las públicas (2%). Ello, en parte, es consecuencia del aumento del número de universidades privadas en el SUE: desde la creación de la última universidad pública, la Politécnica de Cartagena, en 1998, se han establecido más del 50% de las universidades privadas que existen actualmente (38) .En julio de 2021 se ha aprobado la creación de la trigésimo novena universidad privada, en Galicia, la Universidad Intercontinental de la Empresa.

También influye, con toda probabilidad, en esta tendencia (a pesar de unos precios de matrícula que son más de cuatro veces superiores en las privadas que en las públicas), la emergencia en las universidades de nuevos modelos de aportación de valor que encuentran su acomodo, en parte por su mayor flexibilidad, más en las universidades privadas que en las públicas.

En los estudios de grado (y ciclos), atendiendo a una perspectiva histórica, desde mediados de los años 80 del siglo pasado hasta el curso 2019-2020, el número máximo de estudiantes se alcanzó hace 20 años, con casi 1,6 millones de alumnos. En comparación con el curso 1999-2000, el número de estudiantes de grado ha descendido en prácticamente 300.000 personas (disminución de más de 400.000 para las públicas e incremento de casi 115.000 alumnos para las privadas).

A ello hay que tener en cuenta que el número de universidades del sistema universitario español en el curso 2020-2021, según la información del Ministerio de Universidades, era de 88. De ellas, 50 eran públicas (47 presenciales, una no presencial y dos especiales) y 38 privadas (32 presenciales y 6 no presenciales).

Otro aspecto relevante que atañe a los graduados universitarios es, junto a unas condiciones de inserción laboral mejores que la población que no alcanza esta titulación y un menor impacto relativo en el mercado laboral de los graduados universitarios en 2020 – en que la economía española se ha significado por una caída récord del PIB español (-10,8%) -, la permanencia de unos niveles elevados de sobrecualificación (ocupados universitarios en puestos de baja cualificación) y lo que se ha venido en denominar sobretitulación (sobreestimación de la cualificación de los titulados universitarios en España).

En este sentido, España sigue siendo, con los datos del año 2020, el país de la UE-27 con más sobrecualificación, a pesar de que en este año el nivel de sobrecualificación ha disminuido. Reducir dichos niveles de sobrecualificación y sobretitulación no compete exclusivamente a las universidades, pero sí que lo hace el elaborar una oferta de titulaciones que se adapte mejor a las necesidades del sistema productivo y conocer con más detalle las competencias adquiridas por los titulados en cada una de las familias de grados de las universidades.

Un tercer aspecto para señalar es consecuencia de los relativamente reducidos indicadores que cuantifican la transferencia de tecnología de la universidad a la empresa. El sistema universitario español, y en esto no es muy distinto a otros países, muestra unos resultados remarcables en investigación si se mide por el número de publicaciones científicas, que no han dejado de aumentar año a año, mientras que los resultados obtenidos en indicadores como el número de spin-off universitarias creadas (84 en 2019) están lejos de las creadas al inicio de la crisis en 2009. Por otro lado, aunque el volumen de contratos de las universidades con terceros en I+D y apoyo técnico, aumentó ligeramente en 2019 (581 millones de euros) respecto al año anterior, la recuperación de esta magnitud que se inicia en 2016 aún no alcanza los valores obtenidos en 2009 (646 millones). De manera general, a partir de la segunda mitad de la década pasada se observan variaciones positivas en la mayoría de los indicadores de transferencia que, en cualquier caso, habrá que ver –cuando se disponga de información adecuada– cómo se han visto afectados por el impacto de la pandemia. Sin embargo, más allá de este cambio de tendencia, las magnitudes obtenidas por algunos de estos indicadores, como la ya mencionada creación de spin-off, y, también, los ingresos obtenidos

Con datos más recientes sobre financiación de la universidad española, de la EUA Public Funding Observatory 2020/202119, se observa que España registró un decrecimiento en términos reales del 20,1% de los fondos públicos destinados a las instituciones públicas de educación superior entre 2008 y 2020, y aunque el descenso de los fondos fue muy significativa al inicio de la crisis, estos se han ido recuperando progresivamente hasta aproximarse a las cifras del 2008. Hay que tener en cuenta que, de los 32 países analizados por la EUA, el descenso español fue, de hecho, el tercero más elevado.

Además, dicho descenso no se observa en la mayoría de los grandes países europeos, a excepción de Italia. Francia, Alemania, también los países nórdicos o Portugal, en el año 2020 han presentado unos valores muy por encima de los del 2008. Respecto a las posibles consecuencias de la crisis provocada por la pandemia de la COVID-19 en la financiación, la EUA destaca la incertidumbre y preocupación por los fondos públicos, dado el nivel tan elevado de déficit y deuda públicas que están acumulando los países, además de por la drástica disminución de los ingresos relacionados con los estudiantes internacionales.

La posible escasez de fondos coincidirá con la necesidad de incrementar inversiones en las instituciones de educación superior en el campo de la digitalización y la formación del personal en ese ámbito. En lo que hace referencia a las universidades públicas presenciales españolas, en el año 2019 los ingresos totales liquidados de las 47 ascendieron a algo más de 9.870 millones de euros, según los datos recopilados por la Fundación CYD, mientras que los gastos totales liquidados fueron de casi 9.600 M€. Respecto a los datos de 2009, aún los ingresos totales liquidados eran inferiores en un 5%, en términos nominales, y los gastos, menores en un 3,8%. Los ingresos corrientes aún eran en 2019 un 3,1% inferiores a los de hace una década y los ingresos de capital, un 10,8% menores. Dentro de los ingresos corrientes, mientras que lo recaudado por el capítulo de tasas, precios públicos y otros ingresos era un 18% superior, las transferencias corrientes aún eran un 8,1% inferiores (10,9% menores las transferencias de capital).

Menos de 1 de cada 4 europeos y más de 1 de cada 3 universitarios españoles están ocupados en empleos de baja cualificación

El 63,9% de los españoles graduados superiores que estaban trabajando en 2020 lo hacía en puestos de alta cualificación, lo que sitúa a España, un año más, a la cola de la UE, según recoge la decimoséptima edición del Informe CYD 2020,, que analiza la contribución de las universidades españolas al desarrollo con datos de organismos internacionales y españoles.

El dato español, procedente de Eurostat, es el más reducido de todos los países de los 27 países de la UE, quedando a casi 13 puntos de distancia de esta, donde el 76,5% de los graduados superiores con empleo desempeñaba tareas de alta cualificación. Es decir, menos de uno de cada cuatro europeos estaba empleado en trabajos de baja cualificación, frente al más del 36% de España."Ha quedado claro que España sufre un problema de sobrecualificación, dado el elevado porcentaje comparado de graduados superiores con empleo en grupos ocupacionales que no son de alta cualificación", señala el informe.

La Fundación CYD explica que este hecho está relacionado con que España es el cuarto país de la UE-27 con menos porcentaje de ocupados de alta cualificación, el 35%, a siete puntos porcentuales de distancia del promedio y superando únicamente a Grecia, Bulgaria y Rumanía. En comparación, más de la mitad de las ocupaciones son de alta cualificación en Países Bajos, Finlandia, Suecia y Luxemburgo, mientras que entre el 45% y el 50% están Francia y Alemania.

El informe también destaca que, tal vez el tener una gran proporción de titulados superiores entre la población de 25 a 64 años esté influyendo en este hecho, dado que en España casi el 40% tenía un título de nivel superior frente al 34% de la UE.Además, la tasa de temporalidad para los graduados superiores españoles fue en 2020 del 19,5%, la mayor de los 27 países de la UE y casi el doble que la del conjunto de la UE (10,3%).

Por ramas de conocimiento, los graduados de artes y humanidades son los que más sobrecualificados están, tanto objetivamente (más del 28% se dedican a ocupaciones de baja cualificación), como subjetivamente (más del 32% cree que no hace falta un título universitario para desempeñar sus tareas), así como los que más trabajan porcentualmente en un área distinta a la de sus estudios (casi el 45%), según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE).

El informe de este año también se centra en la pandemia y en las consecuencias de ella. Así, más del 80% de las universidades españolas se adaptaron a la enseñanza online tras la declaración del estado de alarma en España.Mientras que el porcentaje de enseñanzas totalmente online que impartían las universidades presenciales era, antes de marzo del 2020, de poco más del 5%, después de la declaración del estado de alarma se elevó a más del 83%; en tanto que la evaluación online pasó de representar un 4% al 86%.

Pero las consecuencias de la pandemia no fue algo exclusivo de España. Según datos de las universidades que participan en U-Multirank (que brinda una clasificación internacional de las instituciones de educación superior y del cual Fundación CYD forma parte), cerca de un 90% de las universidades de todo el mundo cerraron, al menos parcialmente, sus instalaciones, y más del 80% llevaron a cabo el cierre durante un mínimo de 8 semanas y hasta más de 28.

 

De interés

Artículos Relacionados