lunes,18 octubre 2021
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La Conferencia Episcopal tacha la corrupción de ´mal moral"

Los obispos piden perdón por desatender a los pobres y un pacto social contra la crisis

Redacción
"Perdón por los momentos en que no hemos sabido responder con prontitud a los clamores de los más necesitados", dicen los obispos españoles al presentar una Instrucción Pastoral de 11.932 palabras aprobada por la asamblea plenaria de la Conferencia Episcopal Española (CEE) y presenta en rueda de prensa. "Debemos afrontar las raíces de la pobreza; es necesario que los responsables públicos pongan en marcha acciones de todo tipo: fiscales, de redistribución de bienes, de humanización del trabajo".

"La pobreza es evitable en la actualidad”, dijo también su portavoz de pastoral social, Juan José Omella Omella, obispo de Calahorra y La Calzada-Logroño al presentar esta respuesta de la CEE a la crisis general y a la propia de la Iglesia española, donde también condenan la corrupción como "mal moral". Aunque organizaciones como Cáritas han levantado estos siete años su voz como en el informe de 2013 contra la desigualdad y en favor de los derechos sociales, el de 2014 también con Foessa o el más reciente de Cáritas Europa cifrando en cinco millones a quienes sufren exclusión social severa (segundo país más afectado de Europa por la crisis), cualificados observadores opinan que le cuesta sintonizar con la renovación del discurso impulsada por el papa Francisco, línea que inspira sus últimas acciones públicas y esta pastoral tras nombrar al moderado Ricardo Blázquez como relevo del conservador Rouco Varela al frente de la Conferencia Episcopal Española (CEE).

El nuevo discurso se plasma en el documento titulado Iglesia, servidora de los pobres, aprobado por el pleno de la CEE la semana pasada y presentado ayer. Aunque en la rueda de prensa advirtieron que no se trata de ningún documento «político», ni mucho menos «partidista», ni va «contra nadie», su contenido solo aparece en una línea del resumen de prensa publicado hoy por el Gobierno tildando a la corrupción de mal moral, es interpretado por algunos diarios españoles como una enmienda a la totalidad a las políticas económicas y sociales del Gobierno español y de la Unión Europea.

Los obispos advierten de que la corrupción «es una grave afrenta a la sociedad», «es éticamente reprobable» y «provoca alarma social», además de constituir «un grave pecado». Según el portavoz de la CEE, José María Gil Tamayo, se trata de «una grave deformación del sistema político», que debería regirse por «la transparencia y la honradez».

La acumulación de los bienes en pocas manos es a juicio de los obispos españoles una grave injusticia, pues la propiedad privada está orientada al bien común», critica el documento respecto a la creciente desigualdad social cuyo origen encuentra en la «idolatría de los mercados».

Frente a la inhibición tradicional de la Iglesia española en estas cuestiones, los obispos se imponen ahora la tarea de «ejercer una caridad más profética», resalta entre otras cosas EL PERIODICO. «No podemos callar cuando no se reconocen ni respetan los derechos de las personas, cuando se permite que los seres humanos no vivan con la dignidad que merecen», señala el texto.

SIn embargo, según los mismos medios, la receta eclesial contra la actual situación se queda en el terreno moral. Los obispos piden «una profunda regeneración moral» de las instituciones, colocando en el centro del sistema a la persona y el «destino universal de los bienes», así como la «solidaridad».

Ninguno de los portavoces episcopales hizo ayer referencia al lujoso piso en el que vive una vez retirado Rouco Varela. Solo su reforma costó más del triple de los 100.000 euros que Tamayo anunció movilizará Cáritas Española para hacer frente al desastre humanitario causado por el terremoto del Nepal.

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